Argentina promulgó un paquete de medidas económicas y fiscales de emergencia destinadas a rescatar a un país en «incumplimiento virtual» y se sumió en una crisis similar a la del 2001, según el presidente Alberto Fernández.

El texto de la llamada «mega ley» entró en vigencia cuando fue publicado en el Diário da República el lunes, varias horas más tarde de lo esperado, debido a ajustes de última hora.

La ley otorga al poder ejecutivo, durante un año, una serie de poderes para administrar el estado en asuntos económicos, financieros, fiscales, administrativos, de seguridad social, arancelarios, energéticos, sanitarios y sociales.

El gobierno tiene la intención de «abordar las necesidades de los sectores más vulnerables y hacer todo lo posible para recuperar la demanda agregada e impulsar el crecimiento», explicó Alejandro Vanoli, jefe de la Administración de la Seguridad Social (Anses).

En este contexto, el gobierno lanzará un «plan de hambre», además de otorgar bonos de emergencia por pensiones mínimas y aumentos de congelación en el servicio público.

“La situación es difícil. Es un país que ha tenido que reevaluar su deuda, con un profundo déficit fiscal y financiero, recesión e inflación. El estado está poniendo todo su esfuerzo en aquellos que más sufren por la situación social”, insistió Vanoli.

El expresidente liberal Mauricio Macri comenzó las negociaciones en septiembre para refundir (extender los vencimientos) las deudas con los acreedores y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que en 2018 le otorgó un préstamo de aproximadamente 57 mil millones de dólares. De este total, Argentina recibió 44 mil millones de polares a cambio de un apretado programa de ajuste fiscal.

El viernes, el gobierno pospuso unilateralmente hasta agosto casi 9 mil millones de dólares en pagos, lo que le costó al país la rebaja de su calificación de deuda por parte de las agencias calificadoras Fitch y S&P, que consideraron El país en incumplimiento selectivo.

Fernández, un peronista de centroizquierda, dice que heredó una «situación dramática».

“Es lo que heredamos. No podemos enfrentar y pagar las obligaciones que vencen. Tuvimos un fuerte desempleo y hoy tenemos lo mismo. Lo que no teníamos era un proceso inflacionario que tenemos ahora”, dijo el presidente, comparando el escenario con la crisis de 2001, cuando Argentina declaró un incumplimiento de 100 mil millones de dólares.

Se proyecta que el PIB caerá un 3.1% en 2019, la inflación es de alrededor del 55% anual y el peso ha caído un 38% desde enero.

Redacción Curadas.

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