La fe que tiene Emilio Lovera en la excelencia de los médicos venezolanos y en la calidad humana de los médicos venezolanos es superior a sus creencias religiosas. Sin embargo, no le dejan de llamar la atención cosas que pasan en la vida que parecen ser más que simples coincidencias. Como la que le ocurrió cuando buscaba a un médico para examinarse por las molestias estomacales que estaba sintiendo…

“Cuando decidí ir al médico le pedí a mi secretaria que buscara el teléfono del doctor Cono Gumina porque quería que fuera él quien me examinara, ya que es una eminencia, un fenómeno en materia de gastroenterología ”, comenzó a contar Emilio Lovera en esta conversación exclusiva con Curadas.

“No lo ubicaba – prosiguió -, pero le insistí en que siguiera buscándolo. Poco después ella me da un mensaje, me dice que me habían llamado de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) para pedirme que les hiciera un espectáculo benéfico. Y acepté hacerlo, porque hacía tiempo que no les regalaba un show. El espectáculo lo hice un sábado. Cuando lo terminé y me retiraba, se me acercó una muchacha y dijo que el presidente de la SAV quería darme las gracias personalmente. ¡Cuando lo tuve al frente de mí, resultó ser el doctor Cono Gumina! Le dije que llevaba días buscándolo para que me diera una cita. Y me la dio para ese mismo lunes, a primera hora. Y ese lunes fue cuando me dijo que tenía cáncer de colón.

¿Qué sentiste cuando te lo dijo? Porque el cáncer siempre asusta… ¿Fue ese tu caso?
No, para nada, porque me dijo ´mira, de esto no te vas a morir´. Entonces, si no me voy a morir, ¿para qué me voy a asustar? Porque el miedo con el cáncer es la muerte…

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¿Emilio Lovera es un hombre religioso?
Nunca lo he sido, aunque estudié en un colegio católico y provengo de una familia diversa donde algunos son pragmáticos y otros fanáticos. Probablemente en mi lecho de muerte le rezaré a Dios. Mientras tanto creo básicamente en el ingenio y en la voluntad humana, más que todo. Y dado que no hubo miedo debido, especialmente, a la calidad de los médicos que me trataron, como lo son también los doctores Carlos Canela y Armando Gil, dado esos genios médicos que me tocaron, pues confié muchísimo en la parte científica. Entendí todo lo que me dijeron, entendí qué era lo que me estaba pasando, por qué me había pasado y cómo se combate. Me centré en eso y me olvidé de toda la parte espiritual.

Eso sí, la parte difícil, la de los dolores, la de los malestares debido a la quimio, a la radio, esa la pasé con muuucha voluntad… (Risas)

¿Quién te acompañó en este proceso?
Mi novia… Una novia que tengo desde hace cinco años. Ella fue la que se caló todo, la que me ayudó…

¿Y cómo se llama tu novia?
¡¿Cómo para qué…?! ¿Qué clase de programa tienes tú? ¿Es científico el programa? (Risas)

Ella se llama Miryaisa…

Amor y humor

La vida de Emilio Lovera ha sido dura. Su madre, una cantante lírica, falleció en un accidente cuando él tenía apenas cuatro años. La cicatriz que tiene sobre el labio se la dejó su papá una de las tantas veces que lo golpeó a puño cerrado. Su matrimonio fue tormentoso, pero le dejó dos hijos que son su gran orgullo: Alejandro y Tomás.

Afortunadamente su vida como actor cómico – iniciada en la radio en 1981 – ha sido muy exitosa. En 1982 se incorporó al elenco de Radio Rochela donde permaneció hasta 2007, cuando el régimen de Hugo Chávez decidió el cierre de Radio Caracas Televisión. Durante más de dos décadas interpretó a personajes como El Chunior o Perolito y Escarlata (junto a Nora Suárez) entre otros que le dieron la fama de la que goza.

El público que ha seguido su carrera por casi 38 años se enteró accidentalmente del proceso que estaba sufriendo Emilio Lovera. Su condición se hizo pública a raíz de la intervención del Seniat cuando el humorista se iba a presentar en el Anfiteatro de El Hatillo, el 17 y 18 agosto de 2019, el cual le suspendió el espectáculo porque supuestamente no había declarado sus impuestos…

“¡Sí declaré!”, dice tajante Emilio Lovera. «Declaré pero en cero, porque no estaba trabajando».

¿Por qué no le contaste a tu público lo que te estaba pasando?

No se lo dije porque una de las cosas que yo he criticado de mis compañeros artistas es cuando se aprovechan de una enfermedad. Ojo, no lo digo por todos. Hay unos que sienten que tienen el deber de decirle a su público que tienen tal enfermedad y que por eso van a suspender sus actuaciones. Eso no lo comparto, pero lo respeto. Pero lo que no respeto es que se aprovechen de la enfermedad. No me gusta que le saquen provecho a la enfermedad.

Yo quiero que la gente vaya a mi espectáculo como siempre lo ha hecho, a reírse. Que vaya porque va a obtener un beneficio que es reírse durante una hora o dos, a cambio de la entrada que está pagando. Y por eso dije que no iba a comentar absolutamente nada.

 

Continuar con los planes

Emilio Lovera fue sometido a una colostomía, a quimioterapias iniciales y posteriores de consolidación, y a radioterapia. Estuvo 14 meses alejado de los escenarios, aunque en la etapa inicial del tratamiento, antes de la operación, hizo algunas presentaciones pero para «recuperar el bolsillo”.

¿Y cómo estás en este momento?
No tengo remisión total, todavía. Tengo secuelas, algunas permanentes, algunas semipermanentes. Espero hacerme nuevos exámenes para saber cuál es el tratamiento a seguir o el cambio que tengo que hacer.

¿Qué síntomas tenías que te hicieron ir al médico?
Yo sufro de gastritis crónica y fui a hacerme una revisión de rutina. Pero el médico me dijo que era tiempo de hacerme una colonoscopía. Me la hice y me apareció el ejemplar ese.

Qué mensaje les darías a tantos venezolanos que están enfermos y muchos hasta sin posibilidad de costearse un tratamiento…
Que les recomiendo a los médicos venezolanos por encima de cualquier otro en el mundo, y más con el reconocimiento que han tenido en los países donde están, los que han emigrado. Que les garantizo que los médicos venezolanos son de la más alta responsabilidad y calidad humana. Frente a la escasez de medicinas y a todos los problemas que tenemos en materia de salud en el país, por lo menos el tener un médico aquí ayuda mucho. Yo me hice todo mi tratamiento aquí, conseguí todas las medicinas aquí.

¿Qué planes tienes para este año?
Lo primero es continuar con mi tratamiento y tratar de salir de las secuelas. Vamos a ver qué dicen los resultados de esta primera etapa.

Seguir trabajando la parte de redes sociales no solo para que la gente los vea y eso permita mi superviviencia en el medio, sino también para que quede un registro del humor que se hacía en mi época. Para que, una vez que me reitre, haya bastante material como para que la gente lo disfrute y se ría.

Tengo planificados dos espectáculos: uno que se llamará Emilio clásico, donde el público elegirá el repertorio; y otro con Laureano Márquez, que tiene que ver más con el movimiento humorístico que estamos viviendo hoy en día. Estamos tratando de montarnos sobre la ola de lo que está pasando en este momento.

Este último es una creación de “la laborratorrio secrreto de Laurreano”, responde Emilio Lovera con voz como de espía ruso, para declinar adelantarnos detalles.

¿Has pensado en incorporar a tu espectáculo este proceso que has vivido?
No, en absoluto. Hay una tendencia de los médicos a recomendar humor a los pacientes…

Sí, por eso te lo pregunto…
¿Pero… humor sobre el cáncer para un paciente de cáncer…? No… no en este momento. Hasta que yo no tenga bien claro qué puede hacerle bien a un paciente con cáncer, de los que van a mis espectáculos, no voy a tocarles el tema. Prefiero sacarlos de ahí y llevarlos a otro escenario, a otra situación, a otros paisajes y hacerlos reír en otro contexto…

Redacción Katty Salerno

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