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Estas medusas pican sin tocar, debido a estructuras presentes en su moco

Los científicos han llamado casiosomas a las nuevas estructuras. Cada casiosoma consta de un núcleo lleno de material gelatinoso, una serie de células urticantes llamadas nematocistos y entre 60 y 100 cilios, unas estructuras que parecen pelos y con las que los casiosomas se desplazan por el fango.

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Las medusas no solo pican con sus tentáculos

Si nadas por las aguas de los manglares del mundo, de las costas de Florida a la Micronesia, quizá te topes con una medusa que pica pese a no tener tentáculos. De hecho, ni siquiera tienes que tocarla para que te pique. ¿Cómo es posible? Pues según un estudio publicado en Communications Biology, las medusas usan nubes de mucosidad llenas de «granadas» venenosas microscópicas.

Las medusas invertidas, que se llaman así porque viven sobre el fondo marino en posición invertida, han sido objeto de estudios durante más de un siglo. Pero hasta ahora nadie había averiguado cómo funcionaba el moco de estas medusas. Descubrirlo puede explicar por qué estas medusas pican a los nadadores con tanta frecuencia, incluso desde lejos.

«Sabíamos que estaba relacionado con el moco», explica Cheryl Ames, bióloga marina del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian y coautora principal del nuevo estudio.

Las medusas invertidas del género Cassiopea producen una gran cantidad de mucosidad pegajosa con la que atrapan presas pequeñas, como artemias, casi como si fuera la tela de una araña. Algunos peces perecen dentro del moco. Es más, cuando los buceadores humanos nadan cerca de las medusas, pueden experimentar una «sensación de agua urticante» en las zonas de piel expuesta pese a no llegar a tocar a los invertebrados. Normalmente, describen la sensación como un picor o ardor molesto, pero los análisis de laboratorio del veneno sugieren que la exposición excesiva puede resultar perjudicial.

Cuando Ames y sus colegas analizaron el moco bajo el microscopio, descubrieron que había algo nadando dentro de la sustancia.

Los científicos han llamado casiosomas a las nuevas estructuras. Cada casiosoma consta de un núcleo lleno de material gelatinoso, una serie de células urticantes llamadas nematocistos y entre 60 y 100 cilios, unas estructuras que parecen pelos y con las que los casiosomas se desplazan por el fango.

«Eran autónomos, se movían como pequeñas aspiradoras Roomba y chocaban con las artemias que les dábamos. Las mataban en cuanto las tocaban y pasaban a la siguiente».

El secreto del moco

Al principio, los investigadores creían que las estructuras que habían encontrado podrían ser parásitos. Pero tras examinar los glóbulos con nuevas tecnologías (como el análisis del ADN y estadios microscópicos para observar las pequeñas masas blandas en tres dimensiones), el equipo reveló que su origen era más sorprendente. Los casiosomas constaban de las mismas células urticantes y material gelatinoso que componen los cuerpos de las medusas invertidas.

El equipo también encontró casiosomas en otras especies de medusas, lo que sugiere que las estructuras no son rarezas únicas, sino quizá un rasgo común.

Muchos de los casiosomas contenían otra sorpresa: algas. Determinadas especies de algas son simbiontes de las medusas Cassiopea y proporcionan a los animales nutrientes extraídos de la luz solar mediante la fotosíntesis. Estas algas aportan a las medusas invertidas sus tonalidades rosas, azules y verdes.

«No sabemos qué hacen las algas [dentro de los casiosomas]», afirma Anna Klompen, bióloga experta en medusas que está haciendo el doctorado en la Universidad de Kansas y coautora principal del estudio.

Estas algas podrían ser como baterías que funcionan con energía solar, ya que los científicos saben que los casiosomas pueden sobrevivir y viajar por sí solos durante un máximo de 10 días. «Pero no hemos podido confirmarlo con las técnicas que hemos usado hasta ahora», afirma Ames.

 

Continúe leyendo sobre este interesante estudio en  NATIONAL GEOGRAPHIC

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2 respuestas a «Estas medusas pican sin tocar, debido a estructuras presentes en su moco»

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