El virus chino y el kit de la represión

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Por Brian Fincheltub.

No hubo sorpresas. Frente a la pandemia el régimen de Nicolás Maduro ha adoptado en Venezuela la misma receta que el partido comunista chino: represión, censura y manipulación. Esto pese a que en los primeros días de la cuarentena algunas personas pudieron haber creído de buena fe que, de cara a una situación tan grave como la actual, la responsabilidad y la ponderación iban a prevalecer. Pero eso era pecar de ingenuos.

Responsabilidad y ponderación son dos características difícilmente presentes en una dictadura, que al fin de cuentas, como toda dictadura, hará lo que mejor sabe hacer: reprimir, censurar y manipular.

Lo anterior no significa en modo alguno que estemos tratando de minimizar la gravedad de lo que vivimos, todo lo contrario, significa un exhorto a tomar medidas adicionales indispensables para protegerse, considerando que en una dictadura nadie sabe dónde termina la verdad y dónde comienza la mentira.

La novedad de esta crisis es que esta vez no estamos solos en esto, lamentablemente para humanidad, somos millones los que vivimos al mismo tiempo momentos duros y complejos, que en el contexto de la tragedia venezolana tienen un sinnúmero de agravantes. Léase bien, no estamos hablando del sistema de salud italiano, medianamente aceptable, tampoco del español o el alemán. Estamos hablando de un sistema de salud en colapso total que deberá enfrentar la mayor emergencia sanitaria de los últimos tiempos en ruina, saqueado y destruido por la corrupción y la desidia. Tampoco estamos hablando de la respuesta del Estado italiano, medianamente organizado y con fortaleza institucional, sino de un aparato indescifrable que se parece más a la estructura de un aparato criminal que a la de un Estado.

Con este panorama es lógico que sea más prioritario para la dictadura encarcelar personal médico, periodistas y mentir sobre las verdaderas cifras de contagios reales, que decir la verdad. Lo más contradictorio es que es esta dictadura que usa una pandemia como parte de su macabro plan para afianzar su control político, la misma que tiene el tupé de ir a las puertas del mismísimo Fondo Monetario Internacional a pedir recursos, que considerando el desarrollo reciente de los acontecimientos nos imaginamos utilizarán para comprarles más uniformes y armas al FAES. Nuestro país sí necesita mucha asistencia financiera, pero no podemos permitir que ese dinero vaya a parar a las mismas manos que saquearon de las cuentas del tesoro público más de 350.000 millones de dólares. Una pelusa de plata con la cual hoy no solo hubiésemos podido tener en mejor sistema de salud del mundo, sino de la galaxia, si es hay vida en otros planetas. Es demasiado dinero junto y todo, absolutamente todo fue robado.

En otros países pudieran decir que aquí exageramos. De verdad quisiera estar equivocado, más cuando es la vida de todos la que está en manos de unos pocos que mantienen el secuestro de las instituciones en Venezuela.

 

Vía RunRun.es

 

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