Foto: Cortesía.

Los impresionantes efectos del COVID-19 en un atleta de alto rendimiento

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Ahmad Ayyad se despertó tras pasar 25 días en coma. Pero estaba delirando, no sabía dónde estaba, ni tampoco por qué tenía un tubo en la garganta. No sabía cuánto tiempo había pasado desde la última vez que le dio de comer a su perro.

Cuando miró su cuerpo apenas pudo reconocerse a sí mismo. Él había sido una vez un atleta de 215 libras con músculos definidos y una fuerza asombrosa, ahora, a sus 40 años, parecía una persona completamente diferente.

“Me desperté y miré mis brazos, mis piernas. Mis músculos habían desaparecido”, dijo, “estaba un poco asustado, ¿dónde están mis piernas? ¿A dónde fueron mis piernas?”, contó.

Ayyad es un sobreviviente de COVID-19. Los médicos lo colocaron en coma inducido durante 25 días para salvarle la vida.

Han pasado poco más de dos meses y todavía se está recuperando. Aún se queda sin aliento algunas veces padeciendo el daño a su pulmón y corazón.

Pero tiene un mensaje para aquellos que se niegan a usar una máscara durante esta pandemia. Para aquellos que desprecian la guía de salud pública, que están en el mejor momento de su salud y se sienten invencibles contra el coronavirus.

“Me preocupa mucho ver a la gente tomar esto a la ligera”, dijo a CNN el martes. “Lo conseguí y sobreviví, pero todavía estoy aterrorizado”.

Así fue como empezó todo

Una día Ayyad iba a un restaurante en un club en Washington DC, mientras trabajaba en el negocio minorista de muebles de su familia.

Estaba compitiendo en maratones y en carreras de obstáculos, tomando clases semanales de baloncesto y boxeo, uno de sus deportes favoritos. Todo comenzó con una abrumadora sensación de debilidad.

Pero, la semana siguiente, toda su vida había cambiado. Desde subir las escaleras hasta cocinar, hablar y conducir, lo dejaba exhausto.

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Después empezó la tos y los estornudos. Eventualmente tuvo fiebre alta, pérdida total de energía y del apetito, al igual que dificultad para respirar.

Ayyad pensó que tenía gripe. Pero después de que uno de sus amigos, un asistente médico, lo instó a ir al sanatorio, tomó un Uber al hospital Sibley Memorial el 15 de marzo. Sus sospechas fueron confirmadas; dio positivo por influenza y coronavirus.

Su condición continuó empeorando, lo colocaron en un respirador e inmediatamente lo transfirieron al hospital Johns Hopkins en Baltimore, donde lo pusieron en coma inducido.

Qué paso después

Ayyad no sabe con certeza cuándo o dónde estuvo expuesto al virus. Una semana antes de que comenzara a mostrar síntomas, realizó un viaje de tres días a Florida para visitar a su hermano. Pudo haber sido entonces.

Mientras yacía en una cama de hospital, los miembros de su familia estaban atormentados porque lo podrían perder sin siquiera tener la oportunidad de despedirse.

Cuando su madre, Zeinab Ayyad, vio por primera vez a su hijo después de que fue dado de alta, estalló en llanto, ansiaba sostener a su hijo en sus brazos, en cambio, se vio obligada a pararse lejos en una calle y verlo entrar a su apartamento para ponerse en cuarentena en soledad.

Cada tres días, ella cocinaba para él comidas palestinas (hojas de parra rellenas, molokhia, maqluba) y hacía todo lo posible para “engordarlo”, bromeó.

“Tuve pesadillas todas las noches, llamé al hospital a las 3 a. m. solo para asegurarme de que todavía estaba vivo”, dijo Zeinab a CNN.

Para leer la historia completa consulta en Infobae.

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