Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 40mo. entrega

(Continuación)

Mientras se reconfigura el tablero estratégico venezolano a raíz de los últimos movimientos realizados por la República Cooperativa de Guyana, la realidad política que resalta hoy en día para ambos países mediante la puesta en práctica de las diferentes acciones ejercidas en pro de sus intereses, confirma y demuestra cómo lo manifesté anteriormente, la astuta y muy hábil manera en la que el Gobierno de Guyana manipuló el tema en cuestión, resaltando que por lo pronto la prioridad manejada como la tapa del frasco no estriba precisamente hoy en día en el área continental del Esequibo, sino en el control y explotación por parte de la empresa Exxon Mobil (Estados Unidos) de los recursos existentes en la plataforma continental correspondiente a los espacios acuáticos en el Océano Atlántico, mientras que el tema de la reclamación venezolana se estaría manejando colateralmente en el campo jurídico con la Corte Internacional de Justicia, buscando obtener a favor de Guyana la validez del Laudo Arbitral de París de 1899, y a raíz de la permanencia de la Empresa norteamericana ejerciendo actividades económicas arbitrarias e ilegítimas para los intereses de Venezuela pero respaldadas impúdicamente por una parte de la comunidad internacional, el tema en sí se estaría compartiendo tácita y obligatoriamente con otros Gobiernos actuales de algunos países, proclive todo ello si no se maneja adecuadamente, a generar una posible escalada de tensiones y posterior crisis entre las partes (Guyana y Venezuela). De seguir así, este escenario sería ineludible.

Y ello lo menciono no por desestimar el pronunciamiento que se pudiese derivar en su momento por la Corte Internacional de Justicia, sino que el descubrimiento de los yacimientos existentes en el espacio geográfico integral del Esequibo y las acciones irrespetuosas e ilegales de Guyana en contraposición a lo establecido y aceptado en el Acuerdo de Ginebra de 1966, abren una brecha imprevista que genera la necesidad de adoptar decisiones propias y definitivas si así lo quieren cada una de las partes afectadas sin dependencia de terceros, mientras que la futura sentencia de la Corte Internacional de Justicia como actor agregado unilateralmente por Guyana sin la acepción de Venezuela no tendría una incidencia definitiva en el proceso de entendimiento de la controversia existente tanto en el área continental como marítima del Esequibo, dado en esencia a que Venezuela desde el principio de la participación de dicho organismo internacional manifestó no reconocer la jurisdicción de esta sobre el tema en cuestión.

Venezuela debe entender que el Gobierno guyanés por la actitud adoptada y las políticas de cambio generadas a lo largo de estos años desde principios del siglo XXI, tomando en consideración que cuenta fundamentalmente con el apoyo de la Caricom, con el Grupo de Lima, con los países fronterizos con Venezuela, y principalmente con los Estados Unidos, no ha sido racional al modificar sensiblemente su actitud un tanto ofensiva hacia Venezuela, en el que ha estado descalificando a nuestro país y victimizándose ante la comunidad internacional, lo que le ha resultado muy producente a sus intereses mientras que Venezuela se ha mantenido con una actitud pacífica y apegada al Acuerdo de Ginebra de 1966, y es obvio que con la presencia norteamericana ejerciendo actividades económicas en la zona económica exclusiva del Esequibo, Guyana va a continuar buscando inequívocamente su crecimiento económico en la zona compartiendo su problema con países más poderosos, en la que la conveniencia entre las partes resulta muy fructífero a sus intereses a costillas de la obtención ilegítima de recursos pertenecientes a Venezuela en la región integral del territorio en reclamación. Más claro no pueden escribirse estas letras sobre la realidad que maneja Guyana ante todo el gentilicio venezolano.

Con base a estos hechos irrefutables, es necesario abordar ya con mayor precisión las posibilidades que deberían conforman el abanico de alternativas sobre la actuación que podría adoptar Venezuela ante la realidad internacional, en la que se dinamiza el contexto geopolítico y geoeconómico de hoy en día en conjunto con los avances de Guyana sobre el tema en cuestión. Para ello, los escalafones y probabilidades de ocurrencia de cada una de las opciones posibles se centrarían:

  1. En primer lugar, si Venezuela concertase y decidiese acorralar a Guyana con diferentes acciones estratégicas un tanto agresivas incluyendo la diplomacia cañonera, tanto en mar como en tierra, que de ser así, y tomando en cuenta el hecho que Guyana amparada ante la comunidad internacional va a seguir explorando y explotando los recursos existentes en el espacio geográfico integral del Esequibo, la presión de Venezuela tendría una incidencia real sobre la balanza actual que implica por un lado sopesar el poder estructural situacional y relativo de cada una de las partes en contraposición al tema correspondiente a la controversia territorial, y por el otro lado, se estarían abriendo las compuertas en el ámbito político, militar y geoestratégico para pasar de no haber cambios, de las tensiones existentes hoy en día a una futura crisis y por ende, a un posible conflicto en crecimiento. Hasta ahora, esa no ha sido la posición estratégica acogida por Venezuela, lo cual no implica que deba descartarse.
  1. A raíz de esto último, una segunda opción que tendría Venezuela frente a Guyana es seguir manteniendo el statu quo actual, es decir, continuar con el proceso de entendimiento entre las partes bajo lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, en el que debería enfocarse en la búsqueda de una solución práctica y satisfactoria, hecho que luce como una excelente opción bajo una actitud pacífica entre las partes, de respeto mutuo, atendiendo a los compromisos establecidos de no explotar los recursos existentes en el Esequibo por ninguno hasta no llegar a una solución, sin mentir ni agredir como lo ha hecho Guyana desatendiendo todo lo mencionado. Esta opción tiene la posibilidad de abrir otros marcos de actuación y profundas oportunidades beneficiosas para las partes involucradas incluyendo los países de la región, cuyas incidencias mencionaremos más adelante, pudiendo con ello generar cambios muy significativos en el contexto geopolítico y geoeconómico. Lo ratifico, Guyana en este sentido, ha venido hasta ahora actuando desesperada y a mi juicio, ha sido corta, muy corta en sus apreciaciones ante la realidad que pudo haber manejado con mayor ventaja y tranquilidad si se mantuviese acogida al Acuerdo de Ginebra de 1966 en una relación bilateral directa con Venezuela.

En este sentido, Venezuela históricamente como lo han demostrado los hechos en cuestión, se ha inclinado en el ámbito del tema sobre la controversia territorial del Esequibo con Guyana, estableciendo políticas no agresivas y ajustadas al Acuerdo de Ginebra de 1966, pero eso sí, pareciese que en el tiempo durante las actividades de patrullajes marítimos realizados por la Armada Bolivariana en las áreas de Defensa Integral pertenecientes a Venezuela en el Océano Atlántico, las cuales guardan relación con el ejercicio cotidiano de la soberanía, se han realizado algunas detenciones de embarcaciones con bandera tanto guyanesa como de otros países por el hecho de haberse intentado ejercer actividades económicas ilícitas en los espacios acuáticos de nuestro país, generando en su momento algunas notas de protestas, pero también Guyana lo ha hecho con embarcaciones venezolanas, sin olvidar que dichas detenciones se han realizado dentro de los espacios acuáticos del Esequibo, y es aquí donde ha habido una gran diferencia, y es que Venezuela lo ha hecho respetando lo establecido internacionalmente en el Derecho del Mar, mientras que Guyana ha obviado lo que implica jurídicamente el ejercicio de la supuesta autoridad marítima, violando diferentes estatutos legales sobre la materia, por lo que sus detenciones han sido enmarcadas en actos gubernamentales ilegales, y es aquí donde la posición asumida por algunos gobiernos pareciese que gira desfachatadamente bajo un marco de conveniencia a las políticas de un Estado que tiene usurpado el Territorio Esequbo desde hace más de un siglo, y que ha estado evadiendo displicentemente su responsabilidad sobre la materia. Para las grandes potencias es más sencillo lidiar ante cualquier diferencia con países del tercer mundo con las condiciones económicas y cultura actual, que con Venezuela.

A lo anterior se suma como lo mencioné a inicios de este escrito, la decisión unilateral tomada por Guyana sobre la participación de la Corte Internacional de Justicia, y que con dicha acción se impulsaron tanto la posibilidad errónea del Gobierno de ese país en que la decisión final quede nuevamente en manos de un tribunal internacional, tal como ocurrió en el Laudo Arbitral de París de 1899, como también, la eventualidad un tanto cuesta arriba de llevar a cabo un proceso de entendimiento bilateral que Venezuela, la cual defendió con su empuñadura la controversia territorial bajo los lineamientos establecidos en el Acuerdo de Ginebra de 1966 por la vía diplomática, y en busca de un arreglo práctico y satisfactorio.

A lo anterior se suma como lo mencioné a inicios de este escrito, la decisión unilateral tomada por Guyana sobre la participación de la Corte Internacional de Justicia, y que con dicha acción se impulsaron tanto la posibilidad errónea del Gobierno de ese país en que la decisión final quede nuevamente en manos de un tribunal internacional, tal como ocurrió en el Laudo Arbitral de París de 1899, como también, la eventualidad un tanto cuesta arriba de llevar a cabo un proceso de entendimiento bilateral que Venezuela, la cual defendió con su empuñadura la controversia territorial bajo los lineamientos establecidos en el Acuerdo de Ginebra de 1966 por la vía diplomática, y en busca de un arreglo práctico y satisfactorio.

José Chachati Ata

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1 comentario en «Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 40mo. entrega»

  1. Excelente artículo y muy bien documentado . Que cuesta arriba se le ha hecho a Venezuela reclamar lo que por derecho nos pertenece . Felicitaciones .

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