Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo

Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 37ma. entrega

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(Continuación)

La arista correspondiente al escrito de esta semana, en el que continúa el proceso jurídico interpuesto por Guyana ante la Corte Internacional de Justicia en contraposición a la objeción venezolana, me permite ajustar con profundidad hechos contundentes que se anexan a la actitud adoptada en el tiempo por el gobierno guyanés, quien a pesar de los esfuerzos realizados durante cuarenta (40) años, no le imposibilitó otorgar concesiones extranjeras para la explotación de minerales tanto en el territorio continental como en el suelo y subsuelo marino de la fachada atlántica, pero ello incidió eventualmente en favor de la reclamación realizada por Venezuela, quien logró frenar importantes proyectos, pero posterior al cambio de políticas determinadas por el Gobierno de Venezuela, se registró un incremento de las concesiones dadas por el Gobierno guyanés en el Esequibo para la explotación de oro y bauxita, así como así como en la exploración de yacimientos petroleros ubicados en la plataforma continental del Océano Atlántico, cuya fachada se corresponde al territorio en reclamación.

La apetencia de Guyana generó un cambio de sus políticas, dejando a un lado la posición defensiva de su territorio, por lo que decidió acompañar sus acciones con una posición ofensiva, otorgando concesiones en los espacios acuáticos en controversia, como lo fue la concesión a la empresa Anadarko del bloque Roraima, intentando incidir sobre los espacios hacia el mar proyectados por el Estado Delta Amacuro, desconociendo con ello la delimitación realizada entre Venezuela con Trinidad & Tobago, además de haber solicitado ante la Comisión respectiva de la ONU la prolongación de su plataforma continental, hecho que demostraba claramente las pretensiones de ese país, y que ineludiblemente chocaba con lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966 en cuanto a la búsqueda de una solución práctica y satisfactoria para as partes, por lo que era obvio que ya Guyana no tenía intenciones de mantenerse ajustada jurídicamente a lo que ella misma había aceptado y firmado conjuntamente con Gran Bretaña y Venezuela.

Y desde ese entonces, se sumó una variable importante a la ecuación que conformaba la controversia territorial, la cual giraba en torno a la soberanía de los espacios acuáticos que pretendía Guyana extender bajo sus dominios, pero la respuesta venezolana no se hizo esperar, al realizarse posteriormente la detención de la embarcación Teknik Perdama llevada a cabo por la Armada de nuestro país, la cual tenía bandera panameña al momento de la detención, estaba tripulada por personal que atendía los intereses de la empresa Anadarko Petroleum, de origen norteamericano, y su misión se enmarcaba en la exploración y explotación del bloque Roraima. Sin embargo, esta acción no detuvo al Gobierno de Guyana para seguir con sus políticas expansionistas, quien autorizó posteriormente a la empresa Exxon Mobil a la realización de estudios en el suelo y subsuelo de los espacios acuáticos pertenecientes a la zona económica exclusiva, la cual descubrió el primer yacimiento petrolero existente en esa zona. El conflicto de intereses habría adquirido una connotación significativa que involucraría inevitablemente a otros actores.

En el 2018, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, decide romper su esquema de actuación, sugiriendo llevar la controversia territorial sobre el espacio geográfico integral del Esequibo ante la Corte Internacional de Justica. En principio, un proceso judicial ante ese organismo no podría obviamente generar una respuesta inmediata. Varios lectores me han preguntado el tiempo que se tomaría dicho organismo en caso de determinarse que la misma tiene competencia en esta controversia, siendo ello un proceso judicial que podría durar en promedio unos cuatro años, pero mientras tanto, no debemos olvidar que se encuentra operando en los espacios acuáticos en reclamación, un buque petrolero trabajando y comercializando los recursos allí existentes para la Exxon Mobil.

Es por ello que he querido dedicar este artículo a la actitud asumida por el
Gobierno de Guyana como parte de su estrategia sobre la disputa territorial, la cual le ha permitido ante la comunidad internacional alcanzar objetivos de primer orden, que hoy en día están claramente definidos, al lograr generar los retrasos respectivos que le permitan sustentar que mantenerse dentro del Acuerdo de Ginebra no ha sido la posición más útil, además de ejercer el control sobre el territorio continental del Esequibo y los espacios acuáticos en la fachada Atlántica, creando supuestas bases (totalmente manipuladas) para acudir a otras instancias como lo es la Corte
Internacional de Justicia. Aunado a ello, su discurso ante la comunidad internacional, como los países del CARICOM, ha conllevado a que los mismos perciban a Venezuela como una posible amenaza.

Si realizamos un seguimiento de las acciones ejercidas por Guyana, se percibe claramente como dicho país ha ido tratando de desviar la atención sobre la reclamación sobre el territorio continental del Esequibo, centrando su discurso en el contexto de la diplomacia, que la reclamación existente es netamente sobre la delimitación de los espacios acuáticos en el Atlántico, y no en el territorio en sí. Dentro de los basamentos existentes, el ejercicio de la soberanía en el territorio terrestre o el marítimo, es exactamente el mismo, y en el contexto de la defensa integral de la Nación, el lugar de vida, la comunidad de vida y la calidad de vida, tal como se ha explicado y sustentado en artículos anteriores, son iguales, por lo que el tema del territorio continental y marítimo se complementan ineludiblemente bajo el mismo argumento.

Por lo tanto, las iniciativas adoptadas por Guyana en la conformación de alianzas ideológicas, políticas, económicas e inclusive militares, tiene su justificativo para los guyaneses, entendiendo que con el apoyo recibido de los países que ejercen actividades económicas en la zona, aunado a los intereses de la Caricom, ello conllevaría a fortalecer sus relaciones, entendiendo que al existir como precedente una ideología anglosajona propia desde la época colonial, se podría obtener un mejor entendimiento entre las partes, con mayores beneficios económicos, aunado al apoyo que se obtendría en su momento para con la delimitación de las aguas marinas y submarinas de dichas islas, las cuales no comparten la posición venezolana de dichas delimitaciones tanto en el Mar Caribe como en el Atlántico.

Otra variable que debe tomarse en consideración es la posición norteamericana actual, sin olvidar que los Estados Unidos de América representaron a nuestro país luego de la firma del Tratado de Washington, participando en la decisión que llevó al Laudo Arbitral de París de 1899, perjudicando los intereses de Venezuela, demostrado ello con la carta escrita años después por el Abogado Principal de los Jueces Norteamericanos, Severo Mallet-Prevost. Ello lo menciono, considerando que a pesar de las pruebas irrefutables que existen, el Gobierno de los Estados Unidos cambió hace poco su posición oficial alineándose con Guyana, siendo ello reflejado en la información emitida en el año 2018 por el embajador de ese país en Georgetown, Perry Holloway, quien informó que los Estados Unidos le solicitaba a Venezuela el respeto por la sentencia emitida en el Laudo Arbitral de París, hecho que no solo atiende los intereses en el contexto petrolero iniciado por la empresa Exxon Mobil, sino que también se inmiscuye en el tema del diferendo territorial existente sobre el espacio geográfico del Esequibo.

Y mientras estuvimos compartiendo intereses comunes con la República
Popular de China, bastó que la crisis de Venezuela se incrementara en estos años, para observar el aumento de las inversiones que hizo esa nación asiática con Guyana, cuyas acciones estuvieron orientadas a la exploración de yacimientos de petróleo en los espacios acuáticos correspondientes al Esequibo, sabiendo que ello es parte del territorio venezolano en disputa, además que la empresa China National Off Shore Oil Company es socio actual de Exxon Mobil, acompañando a la misma en las exploraciones realizadas dentro de las aguas marinas y submarinas en disputa.

  • Leer También: Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo (36ta. Entrega)

Ahora bien, pareciese que todos estos factores representan hoy por hoy un
éxito de la política exterior guyanesa en comparación con la actuación que ha tenido Venezuela, pero no todo es color de rosa como se ha pretendido señalar a favor de Guyana, dado que existen otras variables que deben incluirse dentro de la ecuación matriz sobre el manejo del poder estructural situacional, en el que se pueden extraer algunos elementos significativos que podrían sustentar por poco tiempo la presunta ventaja de Guyana, recordando que desde que obtuvo su independencia en 1966, su condición socioeconómica no ha sido tampoco estable, hecho que colisiona con los resultados esperados al abrir una brecha mediante la política de explotación de los recursos existentes mediante concesiones otorgadas a empresas extranjeras, y el mejoramiento de la calidad de vida esperado sustancialmente al intentar manejar el sentido de exclusividad mediante la obtención de peculios y riquezas en favor de la sociedad guyanesa, lo cual no ha sido así, por lo que la tendencia actual se mantiene en un clima de inestabilidad en la que prevalecen aún altos niveles de pobreza, desempleo y migración a otros países de la masa poblacional joven, considerando las
pocas posibilidades de crecimiento personal de éstos en Guyana; aunado a ello, apenas el 10% de la población guyanesa habita actualmente en el Territorio Esequibo, mientras que el otro 90% se encuentra residenciado al este del Río que debería limitar con Venezuela, lo que demuestra que a pesar de enmarcar al espacio geográfico integral del territorio en un proceso actual de reclamación como valor de elevada importancia para Guyana, el tema en sí no está afiliado como lugar de vida a la vida social de dicho país, por lo que el sentido de integridad territorial tal como lo
señalamos en artículos anteriores es un punto fundamental de debilidad de dicha sociedad.

Pero por otra parte, debo manifestar con toda responsabilidad que también, la estrategia venezolana desde la firma del Acuerdo de Ginebra de 1966 no ha sido del todo efectiva, al desaprovecharse el uso ventajoso de su poder estructural relativo sustentado sobre los pilares político, económico y militar, tal como los hechos de finales del siglo XX y del presente siglo XXI lo han demostrado, en el que no se logró cambiar el statu quo a pesar de las ventajas existentes en favor de nuestra nación, dado que nuestra reacción y capacidad de respuesta se ha venido generando en circunstancias que ameritaban una impugnación inmediata, y a pesar de todo, aún tenemos en nuestras manos la posibilidad de ejercer acciones contundentes que podrían dar un sensible vuelco a la situación actual.

José Chachati Ata

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