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Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 43ra. entrega

(Continuación)

A partir del artículo 42 presentado la semana pasada, se dio inicio a la conformación de diferentes escenarios relacionados con la controversia territorial del espacio geográfico del Esequibo, mediante la interacción de variables relacionadas con las políticas internas y externas del Estado venezolano, enlazadas ambas con el poder estructural relativo existente entre Guyana y nuestro país, proyectando de manera prospectiva los diferentes eventos positivos y negativos que se suscitarán para ambas partes, siendo abordado y analizado como primer escenario el statu quo actual con las políticas actuales en el ámbito interno de Venezuela vs. el manejo de las acciones e influencias en el ámbito internacional con las políticas externas actuales, correspondiendo ello, con un escenario netamente conservador a los intereses gubernamentales.

Bajo la misma tónica anterior, en el presente artículo se manejará el análisis respectivo a un segundo escenario, siendo enfocado en este caso hacia la interacción entre el manejo del poder estructural relativo de Venezuela ante Guyana con un cambio de las políticas actuales en el ámbito interno de nuestro país vs. el manejo de las acciones e influencias de Venezuela en el ámbito internacional con un cambio de políticas impulsivas y cometedoras (escenario agresivo)

Es importante recordar que luego que la empresa petrolera Exxon Mobil descubriera en el año 2015 un yacimiento petrolero en el subsuelo marino correspondiente a la plataforma continental de los espacios acuáticos derivados del territorio continental en el Estado Esequibo, Guyana generó un cambio de sus políticas tendientes a reavivar la disputa en cuestión, actuando en forma desesperada, y hábilmente adoptó en mayor medida su papel de víctima ante la comunidad internacional, involucrando a otras potencias para la presión y aceptación del Laudo Arbitral de París de 1899 a favor de ella, mientras que delegó por sugerencia del mismo Secretario de las Naciones Unidas, la coparticipación unilateral de la Corte Internacional de Justicia, violando de esta manera lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966.

Así mismo, es importante asentar que Guyana aun cuando firmó la aceptación de dicho Acuerdo de Ginebra, ha calificado contradictoriamente como improcedente el reclamo efectuado por nuestro país argumentando que dicho territorio no ha sido históricamente parte de la Capitanía General de Venezuela; adicionalmente, ha manifestado que la carta del Secretario General de las Naciones Unidas le confiere a éste, el poder de atribuirle a la Corte Internacional de Justicia la competencia sobre el caso con independencia del consentimiento de las partes, y sin necesidad alguna de definir el alcance de la controversia territorial ni los elementos que deben ser considerados, y en medio de la actual coyuntura política venezolana y sin resaltar que no se trata de un tema de Gobierno, sino de Estado, dicho Secretario concedió unilateralmente a Guyana el recurso de acudir ante el Organismo Jurídico Internacional ya señalado, sabiendo que la Corte en sí carece de jurisdicción sobre el tema, además que se estaría violando el arreglo mediante una solución práctica, aceptable y satisfactoria para ambas partes, siendo ello establecido y aceptado en el Acuerdo de Ginebra de 1966.

Y es precisamente en dicho Acuerdo que el artículo V, numeral 2, se establece que “ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras se halle en vigencia este Acuerdo constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial…ni para crear derechos de soberanía…”, hecho que ha sido violado por Guyana en diversas oportunidades, además de la amenaza que ha figurado la explotación de los recursos existentes en el espacio geográfico integral del Esequibo, por empresas transnacionales a quienes se les han otorgado concesiones de parte del gobierno guyanés, incluyendo los espacios acuáticos proyectados de la costa esequibense. En otras palabras, Guyana ha cambiado sus políticas sobre la controversia limítrofe existente, actuando y decidiendo unilateralmente como que si el contencioso original sobre el territorio continental no existiera, y a raíz de ello, ha pretendido otorgar concesiones en los espacios acuáticos proyectados por el Estado Delta Amacuro, buscando así negarle a Venezuela su libre salida hacia el Océano Atlántico.

Es en el contexto actual, como se mencionó al principio que se procede a presentar el análisis de un posible segundo escenario, el cual se inclinaría prospectivamente a un manejo del poder estructural relativo de Venezuela con el cambio de sus políticas internas actuales, en interacción con el posible manejo de la influencia de nuestro país en el ámbito internacional si se ejerce un cambio de las políticas tendientes a ser más impulsivas y acometedoras (escenario agresivo):

FACTORES POSITIVOS EXTERNOS A CONSIDERAR PARA VENEZUELA

1. Un cambio aplicado al sistema político actual de Venezuela, le daría la legitimidad requerida a este, derivándose de ello el apoyo de la comunidad internacional, tendencia al rompimiento del bloqueo y de las sanciones impuestas por los Estados Unidos en contra de actores y organizaciones nacionales e internacionales.

2. Las relaciones diplomáticas serían mucho más favorables para el país, logrando la cercanía a las naciones que representan hoy en día una alerta y coacción a los intereses de Venezuela en el Esequibo, con la exploración y explotación de los recursos otorgados unilateralmente por Guyana, siendo estos particularmente los Estados Unidos y Canadá, aunado a que se estrecharían los nexos tanto con estos países como de otros ubicados en el continente, como por ejemplo los pertenecientes a la Caricom, al Grupo de Lima y al Mercosur.

3. Ello sería un factor tácito en positivo a considerarse por la Corte
Internacional de Justicia, pudiendo abrir la posibilidad de exigirle a Guyana
la continuidad del entendimiento bilateral con Venezuela para una solución
práctica y satisfactoria establecida en el Acuerdo de Ginebra de 1966,
determinando o no a conveniencia política la nulidad del Laudo Arbitral de
París de 1966. El hecho de regresar al mecanismo del entendimiento
bilateral le concedería a Venezuela un cíclope fortalecimiento sobre la
materia.

4. En el contexto geopolítico y geoeconómico, es mucho más conveniente
tanto para Estados Unidos como Canadá, estrechar sus relaciones diplomáticas con Venezuela atendiendo a los eventos históricos entre las partes, además de los vastos recursos aquí existentes que superan a todos los países del continente, además del fortalecimiento e influencia de Venezuela sobre la región.

5. Ya con un cambio de la posición política y diplomática de Venezuela con un mayor apoyo de la comunidad internacional, la presencia de la Armada de este país realizando patrullajes marítimos y aéreos en los espacios acuáticos del Atlántico, no serían vistos como un acto de agresión, sino como el derecho al ejercicio de la soberanía en un espacio acuático del Atlántico sujeto a un litigio por las pretensiones guyanesas sobre la materia, lo que daría cabida a posibles detenciones y notas diplomáticas de protestas ante la presencia de unidades de ese país realizando actos ilícitos o actuaciones en el campo económico mediante el otorgamiento de concesiones unilaterales a extranjeros, todo ello manejado fuera del contexto del Acuerdo de Ginebra de 1966, lo que conllevaría a fortalecer el efecto disuasivo sobre Guyana; sin embargo, ello tendría en principio poco efecto sobre las actividades económicas ejercidas tanto por China como por los Estados Unidos con la Empresa Exxon Mobil en los espacios acuáticos del bloque marítimo proyectado sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, sin negarse las posibilidades de abrir una brecha de negociación para llegar a un posible acuerdo sobre el tema en cuestión.

6. Como parte del cambio de la política exterior venezolana, y considerando la influencia actual norteamericana en la región, es muy probable que se logren reducir las tensiones en la zona de disputa, así como, Venezuela sustentada en el escrito del Memorándum emitido por Severo Mallet-Prevost, podría apelar hoy en día ante el Gobierno de los Estados Unidos, procurando manejar la participación política, ética y moral de dicho Gobierno, considerando la representación exigida por este al Gobierno de Venezuela desde 1895 hasta la viciada decisión del Laudo Arbitral de París de 1899, factor ineludible que fortalecería las relaciones entre las partes, aunado a la participación de dicho Gobierno sobre la recuperación y posible estabilización de Venezuela, tal como se hizo a través de la activación del Plan Marshall para la recuperación de Europa una vez culminada la Segunda Guerra Mundial.

7. Lo anteriormente escrito daría cabida a que Guyana por presiones frontales de Venezuela, y colaterales de la comunidad internacional, no otorgue concesión alguna a extranjeros ni intente actividad económica alguna en los espacios acuáticos provenientes del Estado Delta Amacuro, fortaleciendo así, la libre salida de nuestro país hacia el Atlántico, así como se estaría dando un reconocimiento tácito a la delimitación efectuada en 1990 entre Venezuela y Trinidad & Tobago.

8. Ya ha sido constatado en el tiempo por diferentes vías que el gentilicio esequibano tiene una elevada preferencia de obtener su nacionalidad como venezolanos y no como guyaneses, factor interno que en el Esequibo ha generado, y aún hoy en día conlleva a elevadas posibilidades de inserción de la influencia venezolana. Guyana no puede seguir tapando una sensible realidad en la que no tiene capacidad de influencia sobre los esequibanos, puesto que ello no ha sido nunca su prioridad, ni tampoco tiene “historia” alguna en dicha región.

9. El hecho que Guyana posee hoy en día una condición socioeconómica un tanto crítica, no le ha permitido políticamente garantizar a su Gobierno el apoyo de la oposición de ese país, dado que el mismo aún no ha generado el beneficio esperado con la participación de otros países del primer mundo en la explotación de los recursos que se realizan tanto en los espacios tanto continental como acuáticos del Atlántico, aunado a que las actividades económicas autorizadas unilateral e ilegalmente por el Gobierno de Guyana incluyen sectores que no le pertenecen a dicho país, sino a Venezuela, incumpliendo así lo acordado en principio sobre la base del Acuerdo de Ginebra.

10. Ante los factores mencionados, si el Gobierno de Venezuela considera darle el peso requerido a todas estas variables que generan un valor preponderante sobre la reclamación existente respecto al espacio geográfico integral del Esequibo, debería verse obligado a profundizar un cambio en el proceso de toma de decisiones y de sus políticas actuales, las cuales han sido un tanto reactivas conforme se ha ido moviendo el ajedrez geopolítico de la región, por lo que debería estar presionando por la vía diplomática mediante el uso de sus posibilidades y relaciones un tanto afectadas por intereses contrarios, de manera que se logre conformar una mesa real de entendimiento con el Gobierno de Guyana. Esta tarea no es imposible, pero requeriría un arduo y continuo trabajo, que no tiene que ser manejado en forma directa, sino colateralmente a través de otros actores tanto internos como externos, y/o también mediante la combinación de ambas.

11. Y habiendo utilizado Venezuela el mecanismo jurídico señalado en el punto anterior, está aún a tiempo en medio de esta coyuntura disuasiva en la que Guyana ha hecho caso omiso, de continuar ejerciendo diplomáticamente mayores presiones sobre dicho país, considerando que al no haber acuerdos ni beneficios para ambas partes sobre las exploraciones y explotaciones realizadas mediante el otorgamiento unilateral de concesiones a otros países, se estaría conformando una matriz de ilegitimidad creada por Guyana, cuyo efecto en cadena desembocaría en la inseguridad jurídica otorgada a dichas empresas que se encuentran ejerciendo actividades económicas en los espacios acuáticos correspondientes al espacio geográfico integral del Esequibo.

12. La delimitación de los espacios acuáticos firmada entre Trinidad & Tobago con Venezuela desde 1990 sin objeción alguna de Guyana en ese entonces, no puede verse afectada hoy por hoy por decisión unilateral y arbitraria de Guyana a más de un cuarto de siglo de la firma de dicho Acuerdo, en la que el Gobierno de ese país ha pretendido no solo irrespetar las líneas acordadas, sino que ha traspasado dichas líneas e intentado cerrar la libre salida de Venezuela hacia el Océano Atlántico, siendo ello un interés vital para nuestro país, por lo que Guyana está obligada a llegar a un entendimiento bilateral con Venezuela sobre dichos espacios acuáticos; y más aún, Guyana debe hacerlo con carácter de obligatoriedad porque en el mismo Laudo Arbitral de París de 1899, el vocablo “mar” no fue incluido, sino que dicha sentencia se limitó a establecer los límites en el espacio terrestre continental. Por lo tanto, esta variable debe considerarse ineludiblemente en este escenario, dado que aun en contra de Venezuela, si la Corte Internacional de Justicia ratificase el Laudo Arbitral de París, la mesa de entendimiento entre Guyana y Venezuela debería continuar activa, dando con ello cabida al acuerdo sobre el espacio geográfico integral del territorio continental y de los espacios acuáticos del Esequibo. Esta oportunidad la tiene desde ya Venezuela y debería aprovecharla a como dé lugar, aun en medio de las variables negativas existentes.

FACTORES NEGATIVOS EXTERNOS A CONSIDERAR PARA VENEZUELA

1 Al orientar las acciones para el fortalecimiento de la libre salida de Venezuela al Océano Atlántico mediante el no otorgamiento de concesiones y ejecución de actividades económicas en los espacios acuáticos proyectados por el Estado Delta Amacuro, se estaría adoptando una posición que no tendría incidencia sobre las exploraciones y explotaciones que se realizan actualmente en los espacios acuáticos provenientes del Esequibo, hecho que requeriría agregarse al proceso de negociación no solo con Guyana, sino con los Estados Unidos y la comunidad internacional, lo que sustentaría una complejidad que debe agregarse a la ecuación matriz para la disputa sobre el Esequibo; sin embargo, Venezuela podría utilizar como mecanismo de presión lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, en contraposición a la declaración pública emitida en el 2004, aun cuando esta ha sido manipulada y tergiversada en detrimento de los intereses de Venezuela.

2. Guyana mantendría su posición ante la Corte Internacional de Justicia,
manifestando la nulidad del Laudo Arbitral de París de 1899, y en espera
que con la no comparecencia de Venezuela ante dicho organismo por no
reconocer su jurisdicción sobre la materia, dicho Organismo Jurídico incline la decisión a la aprobación de nulidad de dicha sentencia arbitral.

3. Aun cuando este escenario sería proclive a crear un ambiente de elevada
susceptibilidad en cuanto a las relaciones entre la República Cooperativa
de Guyana y la República Bolivariana de Venezuela, las relaciones se
mantendrían fluctuando en niveles de tensiones entre las partes, evitando
pasar a posibles crisis. Es por ello, que Venezuela debe fortalecer
ineludiblemente su marco de actuación dentro de lo establecido en el
Acuerdo de Ginebra de 1966.

4. Como se ha venido observando abiertamente, y a pesar del cambio de escenario prospectivo planteado, países como Rusia e Irán se mantendrían totalmente neutros ante el litigio actual de Venezuela con Guyana sobre el Esequibo, pese a que Rusia en particular tiene una gran responsabilidad ante Venezuela sobre su actuación en el Laudo Arbitral de París de 1899, al haber negociado con Gran Bretaña el beneficio que obtuvo para ella a costillas del daño generado a los venezolanos, adoptando la decisión perversa que ha propiciado severos perjuicios a nuestro país, con las consecuencias que se han materializado en materia de políticas, relaciones, diplomacia cañonera, economía, integración, delimitaciones, soportes jurídicos para otras delimitaciones, cooperación, reciprocidades, entre otros. Pero para ella (Rusia), ha sido más salomónico a sus intereses mantenerse al margen, y Venezuela no ha manifestado dicha necesidad aún, manteniéndose en silencio sobre este punto muy sensible y fundamental para nuestro país.

5. También en este segundo escenario, la Corte Internacional de Justicia daría continuidad al proceso jurídico solicitado unilateralmente por Guyana, evaluando la validez o no del Laudo Arbitral de París de 1899, sin olvidar que la participación de los organismos jurídicos internacionales en materia de delimitación, han sido históricamente contrarios a los intereses de Venezuela; sin embargo, en este escenario en particular, podrían haber sensibles cambios, pero la experiencia nos ha demostrado lo contrario. Y ello lo afirmo una vez más, dado que de haber tenido casi dos millones de kilómetros cuadrados como parte de nuestro territorio nacional desde la separación de Venezuela de la Gran Colombia, hoy en día tenemos 916.450 kilómetros cuadrados, es decir, hemos perdido más de un millón de kilómetros cuadrados de nuestro espacio geográfico terrestre, sin tomar en consideración la plataforma continental en la que se ejerce el mismo derecho de soberanía, aunado a los espacios acuáticos derivados tanto en nuestra frontera occidental como oriental, sumatoria que eleva sensiblemente las pérdidas que hemos sufrido en los siglos XIX y XX.

FACTORES POSITIVOS INTERNOS A CONSIDERAR PARA VENEZUELA

1- La puesta en marcha de una reforma del sistema político actual de Venezuela, crearía posiblemente condiciones adecuadas para una transformación del país en el marco de la legitimidad hoy en día criticada abiertamente por una parte considerable de los venezolanos, en el que podrían integrarse sensibles y certeros pensamientos, esfuerzos y decisiones por elevar el proceso de entendimiento nacional sobre la controversia territorial con Guyana.

2. Las presiones originadas de parte de organismos nacionales vinculados al tema en cuestión, podrían generar una matriz de evaluación de parte del Gobierno Nacional que coadyuvaría a la obtención de una mayor cohesión nacional, a propósito de obtener sólidas posiciones ante el país y la comunidad internacional, entendiendo que ello no es un tema de Gobierno, sino de Estado, por lo que se podría conformar un equipo de trabajo adecuado para el fortalecimiento de la negociación con Guyana por la vía diplomática.

3. Se tendría la oportunidad de fortalecer la actuación de Venezuela ajustada al Acuerdo de Ginebra de 1966 mediante la eliminación de los diferentes actos establecidos unilateralmente por Guyana, instaurando para ello el mecanismo de las negociaciones directas entre Venezuela y Guyana mediante la conformación de una mesa de entendimiento conformada por distintos actores venezolanos calificados en el tema.

4. El Estado venezolano a través de la ejecución de sus políticas mediante la presencia de la Armada de este país, continuaría ejerciendo actos de soberanía, evitando la continuidad de actividades ilícitas autorizadas o no por Guyana en los espacios acuáticos de la zona de reclamación.

FACTORES NEGATIVOS INTERNOS A CONSIDERAR PARA VENEZUELA

1- El tema central habría girado hacia una posible relación de entendimiento bilateral, y debería continuar bajo esa modalidad buscando posibles soluciones sobre la recuperación del espacio geográfico integral del Esequibo, por lo que el cambio parcial de una política que no atienda tajantemente el marco de actuación que debería adoptar Venezuela sobre dicha controversia, demostraría nuestro inadecuado sentido de integridad territorial aunado a las presiones y posiciones antagónicas que afectarían la
continuidad y legitimidad de este, además de ser sensiblemente criticado el
ejercicio de su política exterior.

2. Aunque está claramente sustentado en documentos históricos que el Esequibo le pertenece al país desde la Capitanía General de Venezuela, no se maneja historia ni conocimiento sólido sobre la materia por una gran parte de los venezolanos, hecho que conllevaría a manejar el caso de acuerdo a los intereses y prioridades gubernamentales del momento.

Habiendo presentado el contexto relacionado con este segundo escenario, en el próximo artículo se abordará de igual manera el tercero de estos bajo la interacción de las variables ya mencionadas, en consecuencia, debemos estar claros que este segundo escenario sería muy favorable a los intereses de Venezuela mediante un posible cambio de sus políticas actuales, y que cualquier fallo de la Corte Internacional de Justicia sobre la demanda introducida por Guyana, independientemente de las decisiones legales adoptadas, en definitiva no resolverían la controversia existente, por lo que la única vía legal y prudente para ambas partes, se encuentra contemplada en el Acuerdo de Ginebra.

José Chachati Ata

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