Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo

Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 69na. entrega

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(Continuación)

Mientras que la Corte Internacional de Justicia inició el proceso en torno a la decisión adoptada por mayoría el pasado 18 de diciembre del año 2020, de expresar su competencia jurídica sobre la solicitud efectuada por el Gobierno de Guyana en cuanto a la validez o no del Laudo Arbitral de París de 1899, en el que dicho Gobierno de la nación vecina le dio la espalda al Acuerdo de Ginebra de 1966 amparado en la actuación del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aunado a la falta de seriedad e irrespeto hacia el gentilicio venezolano mediante las evasivas constantes que se han generado desde que ese país guyanés obtuvo obsequiada de Gran Bretaña la independencia en 1966, nos encontramos en una situación en la que la controversia territorial sobre el espacio geográfico integral del Esequibo amerita la inserción de una lupa, dado que con mucha sutileza el organismo internacional ya señalado ha venido otorgando posibles flexibilidades al Gobierno de Venezuela, en el que se le abrió una ventana para tratar el fallo del 18 de diciembre del 2020 con relación a la demanda interpuesta por Guyana contra Venezuela.

Mientras que este acontecimiento se desenvuelve con la supuesta flexibilidad otorgada por dicho organismo jurídico internacional a nuestra Nación, el mismo no se ha pronunciado ni ha mencionado nada sobre la actividad petrolera que continua realizando ilícitamente la empresa trasnacional norteamericana Exxon Mobile en las aguas del Atlántico, en la que se vienen explotando nuestros recursos energéticos sin autorización aun cuando fue creada recientemente la Zona Marítima de Defensa Integral de Venezuela en los espacios acuáticos de dicho océano, incumpliendo Guyana lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, y por ende, la Corte Internacional de Justicia estaría favoreciendo los intereses de Guyana y afectando nuestra territorialidad e integridad territorial, y a ello se agrega que se han ejecutado ejercicios militares conjuntos realizados por Guyana y los Estados Unidos en dichos espacios sin el pronunciamiento respectivo de esa organización que supone de antemano su creación para impartir justicia.

No debemos olvidar que a raíz de la firma del Tratado de Washington de 1897, los Estados Unidos de América fueron los representantes de Venezuela sin la participación de nuestro Gobierno durante el litigio sobre el Territorio Esequibo, por lo que dicho gobierno norteamericano es corresponsable ineludible de la sentencia del Laudo de París de 1899 en la que se intentó arrebatarnos 159.500 kilómetros cuadrados de espacio geográfico continental, y hoy en día, mediante el Derecho del mar, dicho espacio integral equivale aproximadamente a 400.000 kilómetros cuadrados, lo que representa un 44% de nuestro territorio actual. Ahora bien, aun cuando la Corte Internacional de La Haya a conveniencia de los intereses prevalecientes decida no considerar el escrito dejado en el Memorándum de Mallet Prevost (Abogado Principal que participó en el proceso del litigio territorial con los Jueces Norteamericanos) al Juez Schoenrich para no ser publicado sino a su juicio después de su muerte, es necesario recordarle a los venezolanos que en dicho escrito se refleja lo que realmente ocurrió y se mantuvo oculto por prácticamente medio siglo. En dicho escrito se puede resaltar lo siguiente:

Cuando nos reunimos en París el 1 de junio siguiente, conocí a Lord Collins. Durante los discursos del Procurador General Sir Richard Webster (los cuales duraron 26 días), apareció claramente que Lord Collins estaba sinceramente interesado en darse cuenta completa de todos los hechos del caso y en determinar la ley a estos aplicables. Lord Collins, por supuesto, no dio indicación de cómo votaría en la cuestión, pero toda su actitud y las numerosas preguntas que formuló eran críticas de las pretensiones británicas y daban la impresión de que se iban inclinando del lado de Venezuela.

…Cuando reasumimos nuestros puestos después del receso, el cambio en Lord Collins era visible. Hizo muy pocas preguntas y toda su actitud era completamente diferente de lo que había sido. Nos pareció (quiero decir, a la defensa de Venezuela ) como si hubiera ocurrido en Londres para producir tal cambio.

…Cuando entré al departamento donde me esperaban los dos árbitros americanos, el Juez Brewer se levantó y dijo muy excitado » Mallet- Prevost, es inútil continuar por más tiempo esta farsa pretendiendo que nosotros somos jueces y usted abogado. El Magistrado Fuller y yo hemos decidido revelarle confidencialmente lo que acaba de pasar. Martens ha venido a vernos y nos informa que Russell y Collins están dispuestos a decidir en favor de la línea Schomburgk que, partiendo de Punta Barima en la costa, daría a la Gran Bretaña el control de la Boca principal el Orinoco, y que si nosotros insistimos en comenzar la línea partiendo de la costa en el Río Moroco, se pondrá del lado de los británicos y aprobará la línea Schomburgk como la verdadera frontera. Sin embargo, aún Martens, estaba ansioso de lograr una sentencia unánime, y si aprobamos la línea que propone, obtendría quiescencia de Lord Russell y Lord Collins a fin de llegar a una decisión unánime.

Lo que Martens proponía era que la línea en la costa comenzara a cierta distancia de Punta Barima, de modo de dar a Venezuela el dominio de la Boca del Orinoco y que esta línea se conectase con la línea Schomburgk a cierta distancia en el interior, dejando a Venezuela el control de la Boca del Orinoco y cerca de 5.000 millas cuadradas de territorio alrededor de esa Boca.

Esto es lo que Martens ha propuesto. El Magistrado Fuller y yo somos de opinión que la frontera en la costa debería iniciarse en el Río Moroco. Lo que tenemos que decidir es si aceptamos la proposición de Martens o suscribimos una opinión disidente. En estas circunstancias, el Magistrado Fuller y yo, hemos decidido consultar con usted y ahora quiero saber que estamos dispuestos a seguir uno u otro camino, según lo que usted desee que se haga.

Por lo que acababa de expresar el Magistrado Brewer y por el camino que todos habíamos observado en Lord Collins, me convencí entonces y sigo creyendo, que durante la visita de Martens a Inglaterra, había tenido lugar un arreglo entre Rusia y Gran Bretaña para decidir la cuestión en los términos sugeridos por Martens y que se había hecho presión de un modo u otro sobre Collins, a fin de que siguiera aquel camino. Naturalmente, me di cuenta que yo solo no podía asumir la enorme responsabilidad de la decisión que se lo hice ver a los árbitros y les pedía autorización para consultar al General Harrison. Al obtenerla, me fui a su apartamento para tratarle el asunto para tratarle el asunto.

Cuando revelé al General Harrison lo que acababa de pasar, éste se levantó indignado y caminando de un lado a otro, calificó la conducta de Gran Bretaña y Rusia en términos que para mí es imposible repetir. Su primera reacción fue la de pedir a Fuller y a Brewer que presentaran una opinión disidente, pero cuando se calmó y estudió el asunto desde un punto de vista práctico, me dijo; «Mallet Prevost, si algún día se supiera que estuvo en nuestras manos conservar la desembocadura del Río Orinoco para Venezuela y que no lo hicimos, nunca se nos perdonaría. Lo que Martens propone es inicuo, pero no veo como Fuller y Brewer puedan hacer otra cosa que aceptar.

Estuve de acuerdo con el General Harrison y se los hice saber a los Magistrados Fuller y Brewer. La decisión del Tribunal fue, en consecuencia unánime, pero si bien es cierto que dio a Venezuela el sector en litigio más importante desde el punto de vista estratégico, fue injusta para Venezuela y la despojó de un territorio muy extenso e importante, sobre el cual la Gran Bretaña no tenía, en mi opinión, la menor sobra de derecho».

Lo anterior ha sido dictado por mí, el 8 de febrero de 1.944. OTTO SCHOENRICH, Miembro de la Firma Curtis. Mallet- revost, Colt. & Mosle de Nueva York. (el subrayado es nuestro)

Como puede observarse, ya el Gobierno de los Estados Unidos de América estaba muy claro desde el principio sobre la farsa que se manipuló en la sentencia del viciado y nulo Laudo Arbitral de París de 1899 entre Gran Bretaña y Rusia, hecho que enloda no solo a un gobierno, sino a todo el gentilicio venezolano, lo que permite entender del por qué esta controversia debe manejarse claramente como un tema de Estado, aunado a que en el tiempo a través de nuestras relaciones diplomáticas no se le ha manifestado al Gobierno de los Estados Unidos ni al Gobierno Ruso la corresponsabilidad que tienen en reivindicar el daño que se nos generó desde aquel entonces, y hoy en día volvemos nuevamente a ver como en nuestra propia cara han penetrado unilateralmente en las aguas del Océano Atlántico y a través de la empresa Exxon Mobil están llevando a cabo la exploración y explotación de los recursos existentes en la plataforma continental correspondiente al espacio geográfico integral del Esequibo, siendo ello autorizado por Guyana quien ha irrespetado el convenio de no explotar los recursos existentes en esa región hasta tanto no se llegue a un entendimiento entre las partes para la solución del litigio fronterizo.

Y yo le pregunto tanto a la Corte Internacional de Justicia como a los Gobiernos de los Estados Unidos, Gran Bretaña, Guyana y a todos los venezolanos, ¿por qué la Corte Internacional de Justicia no se ha pronunciado frente a este público y notorio acto ilegítimo de explotación que no necesita mucha lupa ni mucho conocimiento para entender lo que está sucediendo, mientras se aboca según ella a determinar la validez o nulidad de un Laudo Arbitral totalmente viciado?

¿Qué Derecho o soporte jurídico existe de acuerdo a como se manejó el Laudo Arbitral de París de 1899 para haber justificado y haber decidido al azar escoger la línea de Schomburgk y no el área establecida al este del río Moroco, tal como lo tenían claramente establecido al principio los Jueces Norteamericanos?

¿Por qué la Corte Internacional de Justicia sabiendo que el Acuerdo de Ginebra de 1966 es el soporte jurídico único para llevar a cabo el entendimiento para alcanzar una solución práctica y satisfactoria entre las partes, le permite a Guyana echar hacia atrás su posición mediante el desconocimiento de dicho Acuerdo de Ginebra, y darle cabida jurídica para dirimir la validez o no del Laudo Arbitral de París?

¿Si la Corte Internacional de Justicia mediante el supuesto que le concedió el Acuerdo de Ginebra de 1966, fue nombrada unilateralmente por el Secretario General de las Naciones Unidas para atender el caso y así lo aceptó dicho Organismo Jurídico, se contradice ahora dicha Corte Internacional dándole la espalda a este mismo Acuerdo para darle cabida de nuevo al Laudo de París de 1899? ¿En qué racionalidad encaja esto?

Por qué el Gobierno de los Estados Unidos de América, sabiendo la verdad de todo cuanto aconteció, no se pronunció de inmediato hacia Gran Bretaña para atender la crueldad y el descaro de una decisión injustificada en el Laudo Arbitral de París de 1899?

Y si es supuestamente cierto lo que decidieron unánimemente en dicho Tribunal de 1899, entonces por qué Gran Bretaña aceptó la controversia existente con Venezuela en 1966, y decidió firmar el Acuerdo de Ginebra para la búsqueda de una solución práctica y satisfactoria para ambas partes? Más contradictorio, imposible.

¿Por qué la comunidad internacional sabiendo lo que está ocurriendo, y más aún ante la actuación del Secretario General de las Naciones Unidas, no se ha pronunciado ni ha tenido la osadía de atender el tema en torno a la afectación de todos los venezolanos como debería ser, sino que simplemente lo ha manejado mediante el uso del poder y del interés con su silencio en un ambiente exclusivamente político?

Todo ello debe generar indiscutiblemente para Venezuela y sus connacionales una total desconfianza ante el escenario que se maneja hoy en día sobre este caso, dado que la actuación de la Corte Internacional de Justicia ha sido un tanto sombría y así lo mantengo, y ello debe mantenernos hoy más que nunca aferrados al Acuerdo de Ginebra de 1966, cuyo resultado a futuro tendería a incrementar el potencial legítimo de nuestro país en la región y a nivel mundial, hecho que fortalecería el concepto del espacio vital en el campo de la geopolítica, así como de los pilares en materia de seguridad, defensa y desarrollo integral mediante la conformación de una estructura geoestratégica y geoeconómica de la Nación venezolana.

Por: CA (r) Dr. José Chachati Ata

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