Así es como se logra el florecimiento, lo opuesto de la languidez

Así es como se logra el florecimiento, lo opuesto de la languidez

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¿Qué cosas esperas con ansias cada día? ¿Qué le da sentido a su vida? Los estudios han descubierto que el florecimiento proviene de las rutinas diarias, como trabajar en una nueva habilidad o dar las gracias a las personas que valoras en tu vida

El malestar que nos trajo la pandemia tiene remedio. Presentamos siete consejos respaldados por estudios que pueden ayudarte a sentirte bien.

Con las tasas de vacunación en aumento, la esperanza está en el aire. Pero después de un año de traumas, aislamiento y dolor, ¿cuánto tiempo tendrá que pasar para que la vida —por fin— se sienta bien?

Después de la pandemia, la respuesta a esta pregunta puede estar en tus propias manos. Cada vez son más las investigaciones que demuestran que hay pasos sencillos que se pueden dar para recargar las pilas emocionales y despertar una sensación de plenitud, propósito y felicidad. La comunidad psicológica denomina “florecimiento” a esta elevada combinación de bienestar físico, mental y emocional. Es exactamente lo contrario de languidecer, esa sensación de estancamiento sobre la que Adam Grant escribió recientemente para el Times.

“El florecimiento es en realidad lo que la gente busca en última instancia”, dijo Tyler J. VanderWeele, profesor de epidemiología y bioestadística y director del Programa de Florecimiento Humano de Harvard. “Es vivir una buena vida. Solemos pensar en el florecimiento como un estado en el que todos los aspectos de la vida de una persona son buenos; es realmente una noción que lo abarca todo”.

La buena noticia es que las evidencias científicas relacionadas con el florecimiento son sólidas, y numerosos estudios demuestran que hay actividades sencillas que pueden conducir a una notable mejora del bienestar general. He aquí algunas actividades prácticas, respaldadas por la ciencia, que pueden ayudarte a empezar.

Evalúate

En primer lugar, ¿cómo saber si estás languideciendo, floreciendo o en algún punto intermedio? Simplemente preguntar a alguien es una herramienta de diagnóstico eficaz, dice Laurie Santos, profesora de psicología de Yale que imparte un curso gratuito de diez semanas llamado “La ciencia del bienestar”. ¿Te levantas dispuesto a empezar el día o prefieres volver a dormir? ¿Tiene un sentido de la vida o te parece que la mayor parte del día no tiene sentido? “Eres una especie de experto en tu propio sentido del florecimiento”, dijo.

VanderWeele utiliza una evaluación de diez preguntas en su programa de Harvard, que puedes hacer aquí. Los participantes califican cinco áreas de su vida en una escala del uno al diez, con preguntas centradas en la felicidad y la satisfacción vital, la salud física y mental, el propósito, el carácter y la virtud y las relaciones sociales cercanas. Según VanderWeele, el mero hecho de realizar el test y reflexionar sobre las preguntas que plantea puede ponerte en el camino lograr cambios para bien.

Saborea y celebra las pequeñas cosas

Después de un año de fiestas de cumpleaños a las que asistimos por Zoom y de graduaciones virtuales, muchos de nosotros queremos deleitarnos otra vez con reuniones. Las celebraciones ayudan a crear y consolidar relaciones. “Es realmente importante que después de la pandemia nos dediquemos a celebrar más y más”, dijo VanderWeele.

Pero no solo hay que celebrar las grandes ocasiones. Los estudios demuestran que reconocer los pequeños momentos también es importante para el bienestar. Los psicólogos lo llaman “saborear”. Saborear consiste en apreciar un acontecimiento o una actividad en el momento, compartir pequeñas victorias y apreciar las cosas buenas que te rodean.

Un estudio realizado en 2012 con estudiantes universitarios descubrió que participar en una actividad de saboreo denominada “fotografía consciente” daba lugar a una mejora general del estado de ánimo y a una sensación significativamente mayor de aprecio por la vida universitaria. Se pidió a los estudiantes que hicieran al menos cinco fotos de su vida cotidiana —amigos, su paisaje favorito en el campus, libros que disfrutaban— dos veces a la semana durante dos semanas. Reflexionar sobre las fotos y los pequeños momentos que les alegraban, ayudó a los estudiantes a centrarse en lo bueno de sus vidas.

Si hacer fotos de tus cosas favoritas te parece demasiado trabajo, las investigaciones demuestran que también te beneficias cuando saboreas experiencias agradables, como darte un baño caliente, pasar el día con tu mejor amigo o dar un paseo de “asombro”.

Prueba la “gratitud por la cena del domingo”

Algunas personas expresaron más gratitud durante la pandemia, ya sea al aplaudir a los trabajadores de la salud o dando las gracias a un cajero del supermercado. Pero crear un ritual de gratitud semanal puede consolidar el hábito. Numerosos estudios demuestran que dedicar tiempo a reflexionar sobre lo que agradecemos mejora nuestra calidad de vida.

En un estudio de 2003, los investigadores pidieron a estudiantes universitarios que hicieran una lista, una vez a la semana, de cinco cosas por las que estaban agradecidos, tanto grandes como pequeñas (algunos escribieron que estaban agradecidos por haberse levantado esa mañana; otro incluyó su gratitud por los Rolling Stones). En comparación con un grupo de control, los estudiantes asignados a la intervención de gratitud durante diez semanas tenían mejores sentimientos sobre la vida en general y menos quejas físicas.

La práctica de la gratitud no debe ser una carga. Intenta añadir un nuevo hábito de agradecimiento a un ritual semanal que ya tengas, como la cena del domingo con la familia, sacar la basura o hacer la compra semanal.

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