#AndrésEloyEnCuradas ¡66.º aniversario de la muerte del poeta! por Jesús Peñalver

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¡Se podría estar callado,
Callado… pero no puedo!
Los grillos le han hecho callos
al silencio.
Castillo de Puerto Cabello, 1931.

Hoy 21 de mayo se cumplen 66 años de la muerte temprana del grande poeta Andrés Eloy Blanco. Desde mi costado izquierdo escribo en su homenaje, y no solo por el amor a la poesía que tengo y profeso gracias a Mita, mi madre, sino porque hoy se honra una vez más –nunca será demasiado ni definitivo– al ciudadano y hombre público que fue, merecedor de la admiración como venezolano y como poeta. Además, como político, humorista, ensayista, sobre todo, como un humanista ejemplar. Sus obras son la prueba indiscutible, pero –insisto- no se puede separar del poeta al hombre, al ciudadano, al político.

Un político que asumió una posición contra la dictadura de turno a pesar de los costos: la cárcel, la enfermedad, el exilio. En Confesión lo dice: “Soy el poeta, hijos, casi nada en la vida, / (…) con un ala hacia al suelo y otra hacia la Esperanza”.

Intentaré en apretado resumen, y visto el tiempo que me dan los generosos organizadores, recoger en estas líneas, más bien, un esbozo que desde luego será escaso, la actuación del bardo oriental en los más conocidos ámbitos de su vida.

POLÍTICO

Nació en Cumaná el 6 de agosto de 1896 y murió en México el 21 de mayo de 1955. Se graduó de doctor en ciencias políticas en la UCV. De 1929 a 1933 fue prisionero o confinado de Juan Vicente Gómez en la cárcel de La Rotunda, de donde fue trasladado al castillo de Puerto Cabello y luego confinado a pequeños pueblos de los Andes venezolanos.

Después de la muerte de Gómez, militó en el PDN (del 37 al 39, en la clandestinidad) y a partir de 1941 en el partido AD, cuyo himno es obra del poeta. Ese año publicó Navegación de altura, una especie de cartilla cívica sobre el proceso electoral que entonces se libraba entre Isaías Medina Angarita y Rómulo Gallegos como candidatos presidenciales. En él postulaba la tolerancia y el equilibrio en la lucha política, pero más que eso, las páginas de Navegación de altura contienen uno de los mejores y más lúcidos diagnósticos de la antinomia militarismo-civilismo que ensombreció tantas décadas de historia venezolana, y que hoy debemos releer por conveniente, necesario y esclarecedor, con vista a la hora aciaga que hoy vive nuestro país.

Este fue un tema que desveló al escritor, lo analizó a fondo en obras como Vargas, el albacea de la angustia, su espléndida biografía del primer presidente civil, cuya elección consideró a destiempo.

Vivió poco y produjo mucho. Solo vivió 59 años, dejando a su muerte una prolija obra. Murió en la plenitud de su capacidad creadora. Conviene resaltar que a su vida venezolana le puso fin el golpe de Estado de 1948 (el poeta tenía apenas 52 años) cuando hubo de irse de Venezuela, condenado al exilio.

Fundó partidos políticos, ejerció cargos de importancia, concejal, diputado, incluso presidió la Asamblea Nacional Constituyente en 1946, 1947 y 1948.

Fue canciller, y con este rol viajó a Francia a la III Asamblea General de la ONU, al mismo tiempo que se aprobaba la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

De allí se desprenden dos papeles o documentos del ministro Blanco: 1.- Su análisis de la situación mundial de la postguerra, del papel de la ONU y de cómo podían y debían echarse unas bases para la paz duradera. 2) Su último discurso, que apoyaba la moción de México, que partía de ese mismo propósito para evitar la confusión y las tensiones que ya nacían entre el Este y el Oeste, lo que después se conoció como la Guerra Fría.

HUMANISTA

Sin duda alguna, humanista de visión política que cree en la cultura y en el destino del hombre. En ese momento cuenta con 52 años. Inicia su destierro con una carta para el presidente norteamericano Harry S. Truman sobre el inaceptable reconocimiento de gobiernos nacidos de golpes de Estado. Había sido derrocado don Rómulo Gallegos.

La experiencia de la ANC no tuvo precedentes: no solo fue el primer Parlamento elegido por el voto popular en Venezuela, sino también fue singular por la calidad, diversidad y categoría intelectual de sus integrantes y por el pluralismo ideológico predominante. Por algo, o por mucho, Rafael Caldera lo llamó “el amortiguador de la Constituyente”.

Allí hizo gala del talento y de su cultura jurídica, de tolerancia, conciliación y siempre, en todo momento, de buen humor. Un hombre de ideas, a veces angustiado que no escatimó esfuerzos de impresión, que pensó y escribió con intensidad, que reflexionó y dejó un legado incomparable, muchísimas páginas de meditación y sabiduría, siempre tolerantes, pero también siempre transparentes, porque fue, como su amigo Gallegos, un hombre con una posición en la vida.

«…La política me ha dado más quebrantos que alegrías, pero me ha dado buenas alegrías; y este escribir a diario, esta faena del columnista, a caza del centavo, nos obliga a abandonar la obra literaria que más codiciaríamos: los poemas, el teatro, el ensayo”.

«Mi columna vertebral, que no se ha doblado nunca, sino ante la máquina de escribir»
Andrés Eloy Blanco (7-12-45)

El poeta hoy - Caricatura de Duncan

Afirmó el poeta Andrés Eloy Blanco el 23 de junio de 1948 (hace ya más de 70 años): “El Municipio es el gobierno de la casa, es el gobierno del ama de llaves, de sacar las cuentas del mercado, de limpiar la telaraña, no solo de las paredes y los techos, sino también la conciencia ciudadana en el manejo del diario”.

ANDRES ELOY Y LA PRENSA

Juan Guglieni propuso a la Constituyente del 47 elevar a rango constitucional a lo que popularmente se conocía como cuarto poder: la prensa.

De aprobarse esa propuesta, advirtió A. E. Blanco, la prensa quedaría sometida a las limitaciones sancionadas para los otros tres poderes. El poeta quería la prensa libre en todos los sentidos: que no hubiera ley que la reglamentara. Que los periodistas no levantaran cercas gremiales a su profesión; que cualquiera pudiera editar periódicos… Sostenía el poeta que los dueños de estos no controlaran las opiniones de quienes escribían en ellos. Ni censura oficial ni censura capitalista.

A Andrés Eloy, a quien le tocó ser periodista bajo una dictadura, le parecía insoportable que los gobiernos controlaran la prensa. Siempre pidió libertad irrestricta para los medios.

HUMORISTA

LUIS MANUEL PEÑALVER RECOPILÓ A ANDRÉS ELOY BLANCO

En la casa del poeta Andrés Eloy Blanco, en Cumaná, dentro de la colección que allí se encuentra, están más de cuarenta poesías escritas de puño y letra por el poeta.

Estos papelitos (bond blanco), bastantes amarillentos por su edad, no miden más de 16 x 12 cm., escritos en su mayoría con lápiz de grafito.

Fueron estos versos recopilados y donados a la Fundación Andrés Eloy Blanco por el doctor Luis Manuel Peñalver en el año de 1965, hace ya bastante tiempo, cuando se inauguró la Casa del Poeta.

Bajo la conducción de Andrés Eloy Blanco,  la Asamblea Nacional Constituyente se instala el 17 de diciembre de 1946 y delibera el primer semestre del año 1947. El 5 de julio entra en vigencia la Constitución. 

Todos los partidos están representados en la Asamblea y los debates son transmitidos por radio; el país se politiza y participa como nunca antes.

Estos manuscritos de  Andrés Eloy Blanco daban la vuelta a la sala “por debajo de la mesa” y, una vez que llegaban a manos de Peñalver, los guardaba en su bolsillo. Es importante reconocer que el doctor Luís Manuel Peñalver valoraba enormemente este juego humorístico del poeta.

«Señores, se suspende la sesión. Me voy a la clínica porque ha nacido un hijo mío y voy a inscribirlo en AD»
Andrés Eloy Blanco (15-10-47)

ANÉCDOTAS

Estaba Andrés Eloy en casa del poeta cubano Nicolás Guillen, en La Habana, cuando le fue presentado un famoso recitador cubano, Luis Carbonell. En la conversación que sostuvieron, Carbonell manifestó al venezolano su disgusto por la versión musical de Píntame angelitos negros. Andrés Eloy le contestó que a él tampoco le gustaba, pero que esa canción era la única que le rentaba ingresos económicos; de manera que ese dinero él no lo consideraba como derechos de autor, sino como indemnización por daños y perjuicios.

Corría abril de 1947 y Andrés Eloy era presidente de la Cámara. Dejó encargado por un momento al diputado Augusto Malavé Villalba, quien sufría de lambdacismo, y por eso cambió una «r» por una «l». Se va a “abril”– dijo. El diputado Edecio la Riva, que estaba muy pendiente, le reprochó el error de dicción. Andrés Eloy subía los escalones del estrado y oyó el reproche. Al sentarse en la presidencia, hablo emocionado: “El compañero Malavé se levantó esta mañana contento. ¡Y se sintió poeta! Y se hizo la resolución de comunicárselo a sus compañeros de cámara. Y es así como al comenzar la sesión, les ha dicho “Se va abril”… y viene mayo, con sus lluvias y sus flores… Yo le agradezco al compañero el apunte”. Y entonces, agitando la campañilla, dijo con gran solemnidad: “Se va abril”. Y hubo un silencio magnifico en la cámara.

En el viejo Congreso de la República, en los tiempos cuando Isaías Medina Angarita era el presidente de Venezuela, ocurrió que Pedro Cruz Bajares negó muchas veces el derecho de palabra al diputado Andrés Eloy Blanco, quien le dedicó esta cuarteta:

Te pedí la palabrita
y me diste tus negares
te espero en la bajadita
cuando de la Cruz Bajares

A Copei se le consideraba en aquellos años como un partido conservador y aristocrático, pero tenía entre sus congresistas a José Camacho, de tez oscura y origen popular, muy apreciado por Andrés Eloy Blanco y a quien compuso estos versos famosos:

Cosas que no son de ley
siempre resultan un fiasco:
mujer orinando en frasco
y negro inscrito en Copei.

Otra, de su tiempo de injusta prisión. Entró un esbirro a la mazmorra y preguntó: «¿Quiénes son aquí los adecos?». «El Negro Encarnación y yo, somos los adecos», le respondió el poeta.

POETA

Cultivó distintos géneros (poesía, teatro, novela, ensayo, artículos y crónicas) pero de todos los géneros que componen su obra, el fundamental es el de la poesía. En ella alcanzó los más altos lugares, en ella trabajó más persistentemente a lo largo de su vida. Es su poesía por lo que se le conoce y reconoce abiertamente, sin olvidar su bonhomía, su afabilidad y buen humor, atributos que le ayudaron determinantemente en la escena pública, ámbito en el que también se realizó, siendo uno de los primeros entre nosotros que entendió la búsqueda del poder por los caminos de la política (de la paz) y no de la fuerza.

Es imposible estudiar la poesía de Andrés Eloy Blanco sin escuchar el eco de la significación popular del personaje, fruto de la consustanciación natural del poeta con su pueblo, al punto de que este se vio leído e interpretado en sus versos.

Dice la poeta Kira Kariakin: “Quizá Andrés Eloy sea el único poeta venezolano cuya poesía se recita de memoria y con mucha vehemencia”.

El académico, también poeta, Rafael Arráiz Lucca, señala: “Es imposible leer la obra poética de Andrés Eloy sin recordar que quien escribe es un integrante principal de la generación que inventó la política en Venezuela, que creó los partidos políticos modernos, que convocó a elecciones universales, directas y secretas y que llevó al sector civil al mando, asignándole al militar las tareas profesionales previstas por la Constitución Nacional”.

Volviendo al poeta homenajeado y cantado hoy, diré que Andrés Eloy publica Tierras que me oyeron en 1921, pero el inicio de su legendaria notoriedad ocurre con Canto a España, en 1923. Como se sabe, este poema la valió al cumanés el premio del concurso auspiciado por la real Academia Española de la Lengua, en la ciudad de Santander. El poeta viajó a España a recibirlo y meses después, a su regreso, fue recibido como se reciben a los héroes.

Las veinticinco mil pesetas del premio le permitieron prolongar su estadía en Europa. Viajó por Francia e Italia antes de regresar a Madrid, donde recibió la distinción de ser el único invitado a la cena de Año Nuevo ofrecida a los miembros por la Real Academia de la Lengua. Conoció personalmente a Antonio Machado y Ramón del Valle Inclán, figuras relevantes de la Generación del 98. Y a otros notables como Jacinto Benavente, Francisco Giner de los Ríos y Antonio Maura, director de la RAE. También compartió vinos y tapas con jóvenes poetas de lo que constituirán la Generación del 27, entre ellos Gerardo Diego.

Estuvo en España ocho meses, escribió y publicó la novela El amor no fue a los toros y un poemario, Las cuatro puertas, de los cuales no se conservaron ejemplares.

El poeta poseía un magistral señorío de la palabra, considerado por ello como uno de los oradores más notables del país. Como poeta, fue artífice de una obra fecunda de amplia tesitura, a ratos sencilla popular, a ratos refinada exquisita.

Sobre Simón Bolívar

“Se ha citado mucho a Bolívar; pero Bolívar sirve para todo… A Bolívar no se puede citar sino con cuidado… Bolívar sirve para justificar un acto de represión.

El Bolívar de 1828, llevando al arzobispo de Bogotá como miembro del Consejo de Estado, es un dictador en pleno ejercicio de la dictadura; y el Bolívar de 1830 ya no es sino el desprendimiento del creador amargado por la creación.

Pero Bolívar es oceánico. Es el árbol: el que quiera una fruta para darle qué comer a alguien, allí está Bolívar frutal; el que quiera una estaca para darle golpes a un yangüés, allí está Bolívar con ramazones; el que quiera una cruz para clavar a alguien, allí tiene a Bolívar con sus ramas cruzadas; el que quiera una flor para adornar la frente de la patria, allí está Bolívar florecido, y el que quiera una sombra para esconderse y ocultar una trampa o disparar un perdigón sobre algún incauto pájaro electoral, allí está Bolívar frondoso”.

  • yangüés, sa
  1. adj. Natural de alguno de los pueblos que llevan por nombre Yanguas. U. t. c. s.
  2. adj. Perteneciente o relativo a Yanguas o a los yangüeses. Real Academia Española © Todos los derechos reservados
    Yangüeses en Don Quijote e impresor de La Cuesta Publicado en 11 diciembre, 2013 Los eruditos siguen todavía debatiendo acerca del capítulo XV de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha en el que el caballero de la triste figura y su fiel escudero Sancho son apaleados por unos arrieros que, los cervantinos contemporáneos son prácticamente unánimes en identificarles como yangüeses sorianos.

A LA MUERTE DEL POETA

Como lo dijera León Felipe frente al féretro del cumanés Andrés Eloy Blanco:

¡Aquí no ha muerto nadie! Al que vamos a enterrar es un poeta. Está tendido pero no está muerto. ¿Está mudo? ¡No está mudo! Un muerto no habla ni canta… y este poeta sigue hablando y cantando.

Todo gran poeta sigue hablando y cantando, después del salto mortal ¡no está muerto!

Si usted no ha leído a Andrés Eloy, se ha perdido una Venezuela necesaria para enorgullecerse, para llenarse el espíritu de la historia que hay que ondear al aire como bandera de dignidad y amor.

Para finalizar, conviene decir que el grande Andrés Eloy Blanco pertenece a la generación que hizo el tránsito de la Venezuela rural a la urbana, que le atribuyó al Estado un papel protagónico, para bien y para mal, en el desarrollo de la sociedad y que, en pocas palabras, hizo de la democracia su proyecto histórico.

Y como él diría: “Tengo dos hijos tierra, tengo dos hijos cielo, el andar que buscaba para el último paso, las alas que pedía para el último vuelo”.

#AndrésEloyEnCuradas

Curadas / Vía Jesús Peñalver

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