La secretaria general de la Secretaría General Iberoamericana, Rebeca Grynspan, participa en el conversatorio de cancilleres iberoamericanos organizado por la SEGIB, este lunes en Madrid, coincidiendo con el Día de Iberoamérica. EFE/ Mariscal

El «profundo» cambio social de Iberoamérica en 30 años

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Madrid, 20 jul (EFE).- Carlos Gardel, padre del tango y figura internacional cuyo nacimiento se disputan varios países, aseguraba en la canción «Volver» que «20 años no es nada», pero las últimas tres décadas han supuesto un «profundo» cambio social para Iberoamérica, una región unida por un océano y por 500 años de historia común.

Cuando se cumplen 30 años de la primera Cumbre Iberoamericana, celebrada en Guadalajara (México) el 19 de julio de 1991, la región se encuentra marcada por la pandemia, con América Latina encabezando las muertes por Covid-19 en el mundo, y unas nuevas generaciones que no están dispuestas a renunciar a los avances conseguidos previamente.

Las mujeres luchando por el aborto legal en Argentina, los jóvenes chilenos que forzaron la redacción de una nueva Constitución o los defensores del medio ambiente en Centroamérica dieron la vuelta a una región lastrada por la desigualdad y la tensión entre Estados Unidos y China en su territorio.

EL MOMENTO DE LOS JÓVENES

Para el internacionalista español José Antonio Sanahuja, actual director de la Fundación Carolina, los jóvenes son «un factor de cambio fundamental» para América Latina.

«Hay una brecha entre las élites tradicionales y las nuevas generaciones, cuando se mira a Chile y ve el protagonismo de los jóvenes en las protestas por el metro, en las elecciones por la Constitución, ve un batacazo de los partidos tradicionales y se encuentra con un enorme número de independientes y gente joven, ves que está pasando algo», explica.

«Esa generación tiene una cosmovisión muy parecida a sus pares de otros países avanzados, con los temas de género, por ejemplo, y sin embargo hay élites políticas muy rancias, anticuadas, de otra época», considera antes de asegurar que el cambio generacional «es extraordinario»: «Piensan distinto, están mucho más situados en el mundo».

Pese a ello, alerta de que la pandemia ha «interrumpido abruptamente» el proceso educativo de estas personas, cuando antes de la crisis sanitaria dos tercios de los universitarios en la región eran los primeros en llegar a este grado educativo en su familia.

«Después de ese enorme esfuerzo de las familias, son decenas de miles de jóvenes los expulsados de la universidad y lo que aspiraban no va a pasar, se acabó y les pilla en un momento donde luego no se podrán reenganchar, hay riesgo de tener una generación perdida, de perder sus opciones de contribuir y mejorar la sociedad», matiza.

EL AVANCE DE LAS MUJERES

Si los jóvenes han marcado el ritmo de las últimas décadas en la región, las mujeres han empujado de manera principal para alcanzar la igualdad de género así como para materializar otros avances.

«La región ha realizado un notable progreso y ha conseguido importantes avances normativos en materia de igualdad de género y derechos humanos de las mujeres», asegura a Efe la directora de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe, María-Noel Vaeza.

Vaeza apunta a que aún «queda trabajo» para alcanzar la igualdad, pero reconoce que la región ha hecho «significativos» avances en la lucha contra la violencia de género y la búsqueda de la paridad en los espacios de decisión.

La uruguaya aplaude que América Latina tenga un «movimiento feminista fuerte y diverso» que haya liderado «múltiples movilizaciones sociales masivas» y en concreto recuerda las «cientos de miles de activistas que llevan pañuelos verdes para mostrar su apoyo a la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres».

Cuando le preguntan «cómo hacer para que haya más mujeres en posiciones de poder», tiene clara la respuesta: «Demuestren que les importamos, impulsen políticas y leyes que resuelvan los problemas del 50 % de la población y así resolveremos también los grandes problemas de desarrollo sostenible que afectan a las sociedades en su conjunto».

LA «CRECIENTE TENSIÓN» ENTRE ESTADOS UNIDOS Y CHINA

América Latina «debe situarse» entre la «creciente tensión» que tienen Estados Unidos y China por convertirse en la primera potencia mundial, según comenta a Efe Marcos Robledo, exasesor de Política Exterior y Defensa del gobierno de Chile.

«La cuestión es de qué manera se posiciona internacionalmente la región en un proceso de creciente tensión, especialmente desde los países de América del Sur que tienen un relacionamiento político y económico diversificado con Estados Unidos, Asia y Europa», explica.

A la disputa entre ambas potencias se suma que el «regionalismo latinoamericano está en crisis» cuando los organismos de integración regional están cuestionados o paralizados.

Recuerda que los países centroamericanos y México tienen mayor relación comercial con Estados Unidos y Canadá, mientras que los del sur tienen más ligada su actividad económica a sus exportaciones a China.

«China es el principal socio comercial de muchos países de América del Sur, en el caso de Chile por ejemplo es el socio principal y Estados Unidos es el principal inversionista», analiza.

Así, entiende que la región debería buscar un «posicionamiento regional autónomo» en el contexto global: «Probablemente sea la forma más eficaz de dialogar con China, Estados Unidos y Europa para construir un mundo lo más democrático y multipolar posible, en el que América Latina pueda jugar un papel». EFE

Curadas | Vía Agencia EFE

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