¿Cuál es la importancia de la tercera dosis de vacuna para las personas inmunodeprimidas?

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Varios países, entre ellos Estados Unidos y el Reino Unido, se están movilizando para poner una tercera dosis de la vacuna de la covid-19 a disposición de las personas inmunodeprimidas.

Pero, ¿por qué las personas con sistemas inmunitarios más débiles están al frente de la cola para recibir una tercera dosis?

A medida que avanza la vacunación en todo el mundo, los datos que van apareciendo muestran que las personas inmunodeprimidas no están necesariamente tan bien protegidas por las dos primeras dosis.

Por lo tanto, para estas personas una tercera dosis, más pronto que tarde, podría ser especialmente beneficiosa.

¿En qué medida funcionan las vacunas del covid-19 en personas inmunodeprimidas?

Una prepublicación (un estudio que aún debe someterse a la revisión por pares) del Reino Unido muestra que las vacunas de Pfizer y AstraZeneca tienen una eficacia de 73% y el 74,6% para prevenir el covid-19 sintomática en personas inmunodeprimidas, respectivamente.

Sin embargo, varios estudios publicados y prepublicados informan de que las personas gravemente inmunodeprimidas presentan tasas muy elevadas de infecciones “de ruptura” (en las que las personas se infectan a pesar de estar totalmente vacunadas). Esto indica claramente que las vacunas covid-19 no están funcionando de forma óptima en este grupo.

Algunas personas con inmunodeficiencias primarias pueden generar respuestas inmunitarias a las vacunas covid-19, pero estas tienden a ser menores que las que observamos en las personas sanas. Esta disminución de la inmunidad podría dar lugar a un aumento de las infecciones de ruptura.

Normalmente, tras una dosis de la vacuna de Pfizer, casi 100% de las personas sanas produce niveles detectables de anticuerpos contra el virus.

Pero en un ensayo con receptores de trasplantes de órganos, solo 4% de las personas generaron una respuesta inmunitaria detectable tras una dosis, que aumentó a 40% tras dos dosis y a 68% tras tres dosis.

Así que es probable que una tercera dosis proporcione un beneficio significativo a los pacientes gravemente inmunodeprimidos.

Cabe subrayar que las personas inmunodeprimidas ya reciben dosis adicionales de algunas vacunas.

Por ejemplo, se recomienda que las personas que han recibido un trasplante de médula ósea reciban dos dosis de la vacuna contra la gripe en el primer año después del trasplante, en lugar de la dosis única habitual.

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