Cincuenta años sin el contrapunto de «Fucho” por Alexander Lugo

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Este pasado jueves treinta de septiembre se cumplieron cincuenta años de la desaparición física del gran músico margariteño Rafael “Fucho” Suárez. “Temprano levantó la muerte el vuelo” -como diría un doliente Miguel Hernández- cuando aún no cumplía los 42 años, se despidió de este paisaje un hombre hecho de espumas y viento, de azules que armonizan a los lejos, y del noble y rasante vuelo de la gaviota en la dorada bahía. Con su despedida “temprano madrugó la madrugada”, y su música -forjada en la melancolía- intensa y vibrante como un sol a la deriva, es alegoría en el paisaje que se azula.

Ese día de los cincuenta años de su viaje, se llevó a cabo un acto virtual, muy propio de estos menguados tiempos, el ‘Foro-Chat’:

“Acercamiento a la vida y obra de Rafael ‘Fucho’ Suárez”, teniendo como foristas a los profesores Julio Villarroel, Roki Viscuña, Verni Salazar y Fernando Fernández, “quienes versaron sobre aspectos relevantes de su vida, su infancia, familiaridad, estudios, obra y el legado que deja a la humanidad”. Como invitado especial el maestro Jesús Sevillano, co-fundador del afamado Quinteto Contrapunto, nos dejó escuchar sus emotivos testimonios.

El “Comité Organizador del Homenaje a Rafael “Fucho” Suárez Mújica, se constituyó en la Casa de la Cultura “Antonio Millán”, de La Cruz Grande, el primero de agosto de 2019. Para abrir los fuegos del Foro virtual, tomó la palabra Verni Salazar:

“La isla de Margarita tiene la fortuna de ser la cuna de tres grandes insignes baluartes de la música venezolana: Modesta Bor, Inocente Carreño y Rafael “Fucho” Suárez, ellos, con su legado musical, han puesto en grande la margariteñidad en el mundo, reconocidos por sus composiciones, arreglos y creaciones, que siguen vigente y forman parte del patrimonio inmaterial de nuestro país. El maestro Rafael Suárez nace en El Poblado, Porlamar, el primero de diciembre de Músico, compositor, cantante y arreglista”.

Pasemos a conocer al niño “Fucho” que quedaría impactado para siempre por las tradiciones de su pueblo. Las palabras de Fernando Fernández Fermín, coordinador del Comité nos ilustran: “Fucho, como llamamos acá en el oriente a los Rafael, forma parte de una familia de estirpe Guaiquerí, nace el primer día del mes de diciembre, el mes de las pascuas, en el año 1929. Desde muy niño se interesó por la música, e intentaba por todos los medios a su alcance impregnarse de sus melodías, sobre todo la de nuestras ‘Diversiones Pascuales’, en las cuales a los niños de la época se les prohibía formar parte de tales parrandas. El inquieto “Fuchito” acudía entonces a su amiga y vecina Carmen Pino, tres años mayor que él, para que le contara y cantara que habían sacado en “Diversión” el día anterior, mientras “Fucho”, con su cuatrico construido por él mismo, le acompañaba con la música.

Apreciemos a las palabras emocionadas de esta noble margariteña, su amiga de la infancia, y que por la magia de la “virtualidad” nos envía, en el metal de su voz, los vibrantes recuerdos de aquellas vivencias junto al inquieto niño que cambiaría para siempre la concepción de la música popular venezolana:

“Mi nombre es Carmen Pino de Carreño, tengo 95 años, conocí a ‘Fucho’ cuando yo tenía como siete años, tuve mucho tiempo ayudándolo a tocar y a cantar, jejeje. Él se la pasaba en el medio de la plaza con un cuatrico, hecho con la concha del coco. Fucho me acompañaba cundo le cantaba las ‘Diversiones’: ‘El Morrocoy, ‘La Gaviota’, ‘El Sebucán’…

Venía una señora de Punda, otras de El Poblado y La Cruz Grande, también venia una de Los Robles, -para cantar las ´Diversiones’-.

Fernando Fernández en sus palabras, rememora al niño de unos seis años, en contacto con las tradiciones de su pueblo:

“Estas vivencias serán el germen de su fecunda obra posterior, ejemplo fue la ‘Diversión’ El Morrocoy de la Cruz Grande. Obra de Andrés Eleodoro Hernández y Pedro “Perucho” Rivas, la cual se paseó por las polvorientas calles de El Poblado, entre 1935 y 1936. El niño “Fucho” guarda en su memoria estas cantas tradicionales de su infancia y que luego serán inmortalizadas como patrimonio de todos”.

Las denominadas Diversiones orientales –o pascuales- son representaciones “callejeras” escénico-musicales del oriente del país, particularmente de los estados Sucre y Nueva Esparta -y en el estado insular particularmente de la Isla de Coche-. En Caracas se dieron a conocer, causando un gran impacto, en febrero de 1948 cuando –a propósito de la toma de posesión del Presidente Rómulo Gallegos- se presentaron en el “Nuevo Circo” de Caracas: ‘El Pájaro Guarandol’, ‘La Burriquita’ y ‘El Sebucán’, de la mano del poeta e investigador Juan Liscano. Veamos lo que a este respecto nos deja oír Roky Vizcuña en su intervención:“Es evidente que “Fucho” fue marcado por la “Diversión”, es indudable que la conoce, que la aprecia, que la valora, que la distingue como símbolo fundamental de la expresión musical neoespartana y para mí, también deja ver como en el Poblado guaiquerí la valoración que se hace por la “Diversión” es algo sumamente especial. Creo que el hecho que “Fucho” se enfoque hacia la parte de la “Diversión” – que pudo haber grabado de repente una Malagueña, o cualquier otro género- y apuesta permanentemente a la “Diversión”, es porque también permanentemente en ese Poblado donde él se cría, está presente esa manifestación”.

Revisemos cómo fue la formación musical de Rafael Suárez, desde la voz de Verni Salazar:

“Inició sus estudios musicales en la Escuela superior de música José Ángel Lamas, en Caracas, en 1945, bajo la dirección del maestro Ángel Sauce y posteriormente bajo la dirección del maestro Vicente Emilio Sojo, hasta 1952. Más tarde viajó a Europa para perfeccionar sus estudios en las cátedras de lectura de partitura, composición, dirección de orquesta, contrapunto y fuga, en la Academia Di Santa Cecilia, en Roma. Por sus méritos, le es confiada la dirección de la Orquesta Experimental del Conservatorio Santa Cecilia y de la Orquesta ‘Ente Etanislao’ de Termi, Italia. Dirigió entre otros Coros, a la Coral Venezuela, Coro Rafael Urdaneta y el Coro de la Shell. Con toda su preparación y el amor por nuestra música venezolana, hace una serie de arreglos para dos voces sobre temas tradicionales, durante su periodo de estudios académicos musicales en Italia”.De ese conjunto de arreglos que comienza a crear en Roma, con la melancolía propia que potencian las lejuras y añoranzas de la tierra y de ese mar de intensos azules de su Isla, germinará lo que sería considerado su mayor aporte a la música: El Quinteto Contrapunto.

Julio Villarroel, no deja nada por fuera en su descripción:

“Rafael ‘Fucho’ Suárez orgulloso venezolano, orgullo guaiquerí, orgullo margariteño. Supo con su obra dividir en un antes y un después al mundo coral venezolano con la creación de su obra máxima el Quinteto Contrapunto, o simplemente: Contrapunto, que fue como ustedes, saben un quinteto vocal que alcanzó fama nacional e internacional en la década de los años sesenta. Contrapunto nació en 1962 y desapareció en 1971 con la muerte de su creador, director y arreglista Rafael “Fucho” Suárez. La idea del Contrapunto, fue concebida por ‘Fucho’ Suárez después de regresar de sus estudios musicales avanzados en Italia. Durante el tiempo que estuvo estudiado en la Academia Santa Cecilia en Roma -según me contaba mi tío “Checho” Quijada, quien vivió en la misma residencia con Fucho Suárez- este realizaba bellos arreglos musicales para dos voces de nuestra música, de las “Diversiones”, Merengues, Danzas, Polos, Contradanzas, Bambucos, etc. Que luego él cantaba con otro estudiante de música, carupanero, que conoció allá en Roma, llamado Domingo Mendoza”.Por su parte Verni Salazar nos refiere cómo fueron acogidos sus arreglos para dos voces, una vez llegado a Venezuela:

“A su regreso, varias personas del Orfeón Universitario (UCV) encantadas con la propuesta le recomiendan ampliarlo a cinco voces, y es así como nace el Quinteto Contrapunto. Se puede afirmar que por primera vez en Venezuela, una expresión musical tenía igual aceptación por parte de los “músicos de escuela”, como los de los sectores populares. A los pocos meses de fundados tenían grabado su primes disco. Cercano ya de su muerte, se ocupó del repertorio latinoamericano. Coros y ensambles de toda Venezuela han lucido sus voces durante más de cincuenta años con piezas de este director y arreglista del Quinteto Contrapunto. Con un estilo limpio, cristalino parecen sencillos pero son complejos y elegantes, destacó la profesora Aura Marina Ríos”.

Julio Villarroel, nos lo relata de esta manera: “Cuando ellos regresan a Venezuela, Domingo Mendoza lo había hecho meses antes que ‘Fucho’, este le propone ampliar los arreglos de dos a cinco voces, es decir: soprano, mezzosoprano, tenor, barítono y bajo, a ‘Fucho’ le gustó la idea de Domingo Mendoza y enseguida se puso a trabajar en ello. Y es así como en el año 1962 nació El Quinteto Contrapunto, con Aída Navarro, Morella Muñoz, Jesús Sevillano, Domingo y el mismo Fucho Suárez, quien además de barítono, era el intérprete del cuatro y arreglista. A los pocos meses de salir el Contrapunto a escena, se convirtió en un éxito total a nivel nacional”.

La discografía de Contrapunto ha significado toda una escuela para coralistas y ha enriquecido el repertorio vocal significativamente, de tal suerte que se puede decir sin exageración, que no hay grupo coral en el país que no presente entre sus obras algunos de los maravillosos arreglos de Rafael Suárez. Roky Vizcuña nos habla de los discos grabados por el Quinteto:

“El volumen I del Quinteto Contrapunto, incluye, nada más y nada menos, que en un veinticinco por ciento del repertorio, música neoespartana, así es como de doce temas, tres pertenecen al acervo musical neoespartano, uno de ellos es una Gaita Margariteña y los otros dos son “Diversiones”: el ‘Pájaro Tilin’ y ‘El Sebucán Margariteño’. Esto deja ver la importancia que para “Fucho” tiene la manifestación de la “Diversión”. Y pudiera especular que es importante para él, en su condición de hombre criado en El Poblado, heredero de los códigos culturales de la etnia guaiquerí.

En el segundo volumen incorpora dos temas margariteño, uno es el Polo margariteño y el otra es “El Morrocoy”, otra “Diversión”… Para el Volumen III, paradójicamente tratándose del volumen donde el Contrapunto graba música navideña, no se incorporan “Diversiones”.

En el volumen IV vuelve “Fucho” a grabar una “Diversión”, que titula ‘Diversión Margariteña’. En el quinto y último volumen del trabajo de Contrapunto se incorpora ‘La Cachúa’, que también es una “Diversión”.

Podemos sentir el impacto de la música del Quinteto Contrapunto en este relato de Julio Villarroel: “Yo recuerdo que un día, cuando iba para el liceo donde yo estudiaba cuarto año de bachillerato, escuché por primera vez al Quinteto Contrapunto con una canción de muchos recuerdos de mis estudios en el Seminario Diocesano de Cumaná “Río Manzanares”, aquello me pareció celestial, increíble que se pudiera cantar esa canción tan popular, de esa manera tan maravillosa, un estilo único para ese momento en nuestro país. Era una fusión de la música popular y folclórica con la metodología, la técnica y tratamiento de la música académica. ¡Qué genio musical en verdad fue “Fucho” Suárez”.

La salud comienza a fallarle por problemas renales y debe ser trasplantado de riñón. En las palabras de instalación del evento virtual, Verni Salazar relata:

“Fucho” Suárez, ilustre músico neoespartano fallece en Caracas un día como hoy, el 30 de septiembre de 1971, víctima de una enfermedad renal. Hoy nosotros, desde la margariteñidad, desde del sentimiento, ofrecemos este Foro-Chat en homenaje a Rafael “Fucho” Suárez, emblema de la margariteñidad”.

A este respecto el testimonio emocionado del Dr. Jesús Sevillano es elocuente:

“En el momento en que “Fucho” tuvo la descompensación, nosotros teníamos que haber ido para Carupano porque allá nos estaba esperando Luis Mariano Rivera, para a dar unos conciertos e íbamos a hablar de todo lo que significaba esta música maravillosa… pero no hubo posibilidades porque la infección renal que tenía “Fucho” era muy fuerte… En ese momento la Dra. Iza Miller y su esposo Andrés Sevillano, quienes trabajaban en el IVIC, estaban recibiéndolo en el
Hospital Clínico Universitario de Caracas. Yo no estaba aquí y en cuanto supe –ya yo me lo imaginaba- me vine en avión desde Carupano, y “Fucho” que en esa época estaba viviendo en San Bernardino, ya pues, estaba en capilla ardiente, y no nos quedó otro camino sino hacer que mi hermano del alma, que yo lo quería tanto y que éramos tan amigos, no nos quedaba otro recurso sino, junto con otra gente más, otros «hermanos» nuestros, que aceptar la idea que había desaparecido ese gran hombre y que en este país lo que hizo “Fucho” fue algo extraordinario, no solamente con el Quinteto Contrapunto, sino con tantas cosas maravillosas que hizo “Fucho” para la música y para la poesía y para todo lo que concierne para cultura general de nuestro país”.

Nos dejó por siempre el maestro Rafael ‘Fucho’ Suárez su imagen imponente al frente de su amado Quinteto Contrapunto, y una música que hincha de emoción al decir y sentirse uno venezolano, música que cada vez que suena te sacude de emoción y que precisas en aquellas horas donde la vida se asoma para hacerte sentir que perteneces a un lugar donde la palabra amor se conjuga en el hábito del soñar y del vivir.

Su recuerdo florece cada día en cada humilde coro de escuela, en los ensambles que lo eternizan y en los Orfeones que elevan al cielo las notas marinas de su canto. Como en el canto insular de su compadre y paisano, el poeta Ibrahim Bracho: que lo rememora en su letra y música:

“COMPAITO”
Compay “Fucho”, compaito
dice tu campay Perucho

que el adiós de tu falucho
dejó el amor verdecito
y que hoy florece igualito
tu recuerdo compay Fucho.

Por eso América sabe
de Maracaibo y del llano
del Polo y de Luis Mariano
de Guayana y de los Andes
porque cinco voces grandes
al timón de “Fucho” Suárez
fueron regando cantares
del Poblado al extranjero
desde entonces los ‘punderos’
andan recorriendo el mundo
con su piragua de sueños
a bordo del Contrapunto.

Alexander Lugo Rodríguez
Caracas 2 de octubre de 2021

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3 Comments

  1. Bello escrito y emotivos relatos sobre el gran maestro Fucho Suárez, quien nos dejó tanto y en tampoco tiempo. Su Obra es imperecedera! Como siempre has sabido plasmar y despertar con tu aguda prosa, ese sentimiento de emoción y orgullo por lo nuestro, por nuestra venezolanidad. Felicitaciones!!

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