Renny Ottolina

Renny Ottolina el número uno

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Renny Ottolina escribió un capítulo imborrable para los venezolanos en la farándula, en el periodismo, en la comunicación social, en política y en nuestra vida en general.

Fue una figura que brindó apoteósicos momentos al público. Él, desde su podio mediático, dirigió una cátedra de venezolanidad que no ha conocido parangón hasta ahora. Su huella es perenne.

Renny Ottolina el número uno

Casi como si se tratase de un juego de palabras, habría que decir que la televisión venezolana no «partió de cero». contó desde sus inicios con quien sería llamado al paso del tiempo como el Número Uno.

Con esa denominación es conocido hasta hoy, más de medio siglo después de aquella incursión que se convertiría en icónica para la pantalla chica de nuestro país.

Un silbido característico llegaría con los años a ser su sello identificativo

Tampoco se puede decir que en la TV nacional existe un «antes y un «después» de Renny, toda vez que la entrañable figura de Ottolina es precursora de tal medio de comunicación.

Es decir, que el nacimiento de la televisión en la respectiva industria tiene simultaneidad con las raíces de Renny, un hombre que surgió para hacer historia con mayúscula importancia.

Los venezolanos, salvo alguno que otro rezagado de las nuevas generaciones, conocemos el apellido Ottolina no solo como sinónimo de talento y creatividad, sino también de amor por la patria.

Renny Ottolina: Número Uno

La cuna de Renny

«La televisión venezolana, hoy por hoy, no aporta lo que debiera a la cultura nacional. Es más, su influencia es, quizás, negativa. Encuentro la televisión venezolana culpable de ignorar la dignidad de los habitantes de nuestro país». Renny Ottolina

Si indagamos en su perfil biográfico, encontraremos que nació el 11 de diciembre de 1928 – precisamente, hoy más que nunca una especial efemérides celebrada desde 1998 como el Día del Locutor -.

El seno de un matrimonio italo-venezolano fue su cuna, en Valencia, estado Carabobo. A los seis años de edad, luego de haber perdido a su madre, su familia se traslada a Caracas.

Ni el niño Renaldo José Ottolina Pinto ni nadie de su entorno sospechaba, por supuesto, el impacto que causaría de adulto.

De su temprana vida se sabe que como estudiante fue alumno del Colegio La Salle; del Sagrado Corazón de Jesús; el San José, en Los Teques, en Miranda; y del capitalino liceo Andrés Bello.

Su abuela paterna era aficionada a las transmisiones radiofónicas, y de allí que se sembró en el nieto la pasión por la actividad.

Renny Ottolina: Número Uno. Primero, la radio

«Mientras más personas vean un programa, tanto mejor, porque a más personas llega el mensaje comercial. Hasta aquí el planteamiento es bueno. El principio es razonable. Pero es aquí donde surge la miopía que distorsiona la responsabilidad paralela que da a la televisión su tremenda influencia dentro de la vida familiar», Renny Ottolina

Desde temprano, apenas a los 16 años de edad, en 1945, incursiona en dicho ámbito, fungiendo como locutor sucesivamente en Radio Caracas Radio, Radiodifusora Venezuela y Radio Cultura.

De aquella época, como un primer paso en la senda fulgurante del éxito, se evocan programas como «La Revista Americana» y «Noches Especiales de Orange Crush» – marca patrocinante del espacio -.

El talento propio y la égida de pioneros como Gonzalo Veloz Mancera acrisolaban en ese momento al promisorio trabajador.

Al mismo tiempo, su voz identifica las producciones de Bolívar Films, empresa cinematográfica fundada por Luis Guillermo Villegas Blanco. Ottolina también escribe para los noticiarios de la firma.

Nace Renny como nombre artístico

Dejando su nombre bautismal y estrenando el de Renny, así arriban los años 50 y con esa década la aparición de la televisión en Venezuela.

Cabe abrir un inciso para referirnos a su matrimonio en 1953 con Reneé Lozada, estudiante de Medicina, con quien tendría cuatro hijos: Rina; Rhona, fallecida en 2017, quien participó en el ruedo político; Rhena; y Ronny, el único varón, muerto prematuramente.

Renny Ottolina: Número Uno

Renny Ottolina: Número Uno. Llega a la televisión

«Patrocinantes, agencias y estaciones parecen olvidar que además del derecho y necesidad de anunciar productos, está el deber de saberlo hacer. Es en esto en lo que yo creo que la televisión venezolana está equivocada desde hace muchos años y en lo que va, cada vez más, de mal en peor». Renny Ottolina

Televisora Nacional, la primera estación del país, de categoría pública; y la privada Radio Caracas Televisión cuentan con su concurso.

Es en el canal de Bárcenas donde su prestigio se inscribe en los anales de los medios: «Lo de Hoy», a partir de 1955, un magazine que iba al aire de lunes a viernes, en horario matutino, hizo infaltable en los hogares venezolanos la imagen de Renny, aglutinando desde la pantallita el interés del público en general.

«¿Cuál es su Profesión», «Tómelo o déjelo» y «El Farol TV», patrocinado por la Creole Petroleum Corporation, también se encuentran en el naciente legado de este visionario pionero.

Renny Ottolina: Número Uno

Poseedor de una personalidad muy particular fueron su carisma, ingenio y credibilidad los atributos que sedujeron a la teleaudiencia. Pocos espacios no codiciaban la participación de su versátil rol.

Tal es así que su currículo exhibe, inclusive, la animación del Miss Venezuela 1957, concurso de belleza que ese año alcanzaba su quinta edición.

A estas alturas publicaciones como la célebre revista estadounidense Life le habían dedicado coberturas.

Antes de los 60

Antes de que llegaran los 60 ya Ottolina estaba puliendo aún más su ingenio para conferirle toda la calidad a su desempeño mediático.

A partir de 1958 los venezolanos reciben con suma complacencia uno de los hitos en la carrera de tan emblemática figura: «El Show de Renny», a través del canal 2.

Renny Ottolina: Número Uno

Renny Ottolina: Número Uno. Constante crecimiento

«Patrocinantes, agencias y estaciones de televisión no vacilan en producir los programas y las cuñas comerciales más vulgares, chabacanos y asombrosamente denigrantes para lograr el más alto rating posible. Su razonamiento aunque equivocado, es por demás sencillo: ‘Hay que llegar al grueso del público’ «. Renny Ottolina

Aunque, al contrario de la máxima, era profeta en su tierra, quiso estudiar in situ la prestancia y vanguardia de la industria estadounidense de la televisión. ABC, CBS, NBC eran cadenas abanderadas en la materia.

¿La iniciativa? Adquirir bagaje en la producción de los programas que su audaz mente visualizaba para Venezuela.

En predios norteamericanos no solo aprendió sino que también laboró en la corporación ABC, forjando pasos firmes para la eventual consecución de sus aspiraciones profesionales.

De allá importó a Venezuela las últimas innovaciones tecnológicas para el crecimiento del medio nacional.

Renny Ottolina: Número Uno

Renny Ottolina: Número Uno. Década fulgurante

«La televisión venezolana suelta (…) sus andanadas diarias de telenovelas donde las hijas se disputan el marido de la madre, la madres no saben quiénes son sus hijos o donde los hijos no saben quiénes son sus padres. Gracias a este concepto de la televisión surge el programa donde un hombre, impulsado por la necesidad o la ignorancia, no vacila en exponerse al ridículo a costa de su dignidad, a cambio de unos pocos bolívares». Renny Ottolina.

Ya en su patria a principios del decenio de los 60 ejerce efímeramente como Director-Gerente de Venevisión, televisora que había salido al aire en 1961 tras la quiebra de la antecesora Televisa.

Decide regresar a los predios de RCTV, convencido por el directivo Amable Espina.

Como productor independiente, retoma «El Show de Renny». En 1964, abandera el musical estelar «Renny Presenta», con el cual prosigue cosechando aplausos entre el soberano ávido de su brillante estilo.

Presentó en Venezuela a verdaderas luminarias del ámbito internacional. Personajes de la talla de Ray Charles, Tom Jones, Stevie Wonder, Aretha Franklin, Miriam Makeba, Raphael y Mina.

E impulsó a nacientes estrellas del devenir nacional.

Era la hora de Mirla Castellanos, Nancy Ramos, Trino Mora, Henry Stephen, Ivo y Rudy Márquez, por mencionar algunos.

Aleluya

Su presentación de Cherry Navarro, naciente ídolo de vida fugaz, fallecido en 1967, es realmente memorable con el tema «Aleluya».

En el papel de mecenas publicitario y del mercadeo fue también un as, inventando eslóganes para los productos que promocionaba en el rubro que fuese – bebida achocolatada, refresco, cosméticos o electrodomésticos -.

En el particular observaba la norma de no ofrecer al mercado de consumo aquel artículo que a él no le convenciera. A su vez, las marcas presentadas por Renny ya tenían garantizado un impacto en ventas.

Todavía en la pantalla de RCTV, sale al aire en 1967 un programa especial de navidad llamado «El Angelito más Pequeño», con la participación de su hija Rena.

Esta singular producción se basó en la obra homónima del escritor estadounidense Charles Tazewell.

Renny Ottolina: Número Uno. Turbulentos 70

«Las cuñas comerciales en su gran mayoría, acostumbran a los televidentes venezolanos a gritar, a hablar mal nuestro idioma, y a comprar algunos productos por la razón primordial de que son estímulos del sexo. Todo eso pagado muy a conciencia por las agencias publicitarias respectivas y programado muy a conciencia por las estaciones televisoras respectivas». Renny Ottolina

En 1971 decide tomarse un año sabático para luego regresar a la pantalla chica, mediante la estación comercial CVTV – Cadena Venezolana de Televisión -, que había sido fundada en 1964.

Churún Merú

Y lo hizo por la puerta grande: encabezó un especial sobre el Salto Ángel, «Churún Merú», el primer espacio de nuestra televisión realizado a color – aunque todavía no se había oficializado tal sistema en el país -.

Con la realización de Bolívar Films y la intervención de José Luis Rodríguez, Carlos Moreán y Nora Suárez, el programa estuvo inscrito en una serie de micros audiovisuales bajo el título de «Conocer a Venezuela para quererla más».

De esta época es también un extraordinario programa que graba en París, presentando, entre otras atracciones, un cuerpo de baile al pie de la parisina Torre Eiffel.

Además, multidisciplinario como él solo, Renny no dejaba escapar la oportunidad de dar su veredicto sobre el acontecer del país o el comportamiento cívico. Para ello ofrecía pronunciamientos que dejaban una honda huella en la opinión pública.

En 1973 es eliminada la figura del productor independiente significando para Renny no solo la pérdida de su autonomía comunicacional, sino también de un gran porcentaje de los ingresos que percibía.

En 1974 asciende a la presidencia de la República Carlos Andrés Pérez, quien encontraría en Renny, aunque en un principio este lo avaló, uno de sus más enconados oponentes.

También durante ese año sale al aire por Venevisión «El Planeta del Agua», una producción para la cual fue contratado Ottolina.

En 1977 tuvo un fugaz paso por Radio Capital con «Renny en su radio» y al año siguiente sale por Radio Aeropuerto «Venezuela Despierta».

Renny Ottolina: Número Uno. La política de epílogo

«El ser humano tiene una tendencia natural hacia lo mejor. La televisión venezolana no estimula esta tendencia, si por el contrario, hace todo lo posible para desvirtuarla. El hecho de que una persona no haya recibido la educación a la cual tiene derecho, el hecho de que una persona no tenga la capacidad adquisitiva que ojalá tuviera, no hace de ella una persona vulgar, chabacana e indigna. Solo la hace desgraciadamente, pobre e ignorante». Renny Ottolina

En paralelo, Renny toma una trascendental decisión para su vida: se lanza a la arena política fundando el partido Movimiento de Integridad Nacional, MIN.

Esto, con miras a las elecciones a la primera magistratura que se celebrarían en diciembre de 1978.

La tolda giró en torno a su ideología sobre lo que consideraba las mejores derroteros para el país: un gobierno democrático de rango nacionalista, anticomunista, con un sistema de capital en función social.

Un movimiento en el cual le meritocracia y el pragmatismo, junto con la planificación económica. constituyeran ejes de su desenvolvimiento.

Ottolina dio amplia difusión al ideario de Simón Bolívar como base preponderante de su doctrina.

Estaba claro en que arraigando entre la ciudadanía el pensamiento de El Libertador despertaría la conciencia de los venezolanos.

El accidente aéreo

Pero nadie imaginó que en estas lides Renny encontraría la muerte: fue en un accidente aéreo mientras se aprestaba a cumplir una gira proselitista al estado Nueva Esparta.

La aeronave que cubriría la ruta Maiquetía-Porlamar se estrelló en el pico Naiguatá, cerca de Tanaguarena, en aquel entonces en jurisdicción del Distrito Federal. Carlos Olavarría, Ciro Medina, Luis Duque y César Oropeza perecieron junto a él.

Era el 16 de marzo de 1978 y Renny contaba con 49 años de edad.

Renny Ottolina: Número Uno. Qué hubiese sido… Y lo que fue

«Una persona ignorante frente a una persona con conocimiento es, en cierta forma, como un niño. Ese ‘grueso del público’ famoso es el niño. Me llena de tristeza ver que se engañe a un niño, porque lo que la televisión venezolana está diciendo a su pueblo no es toda la verdad de la vida: la vida no es solamente gritería, la vida no es que sea normal el que nazcan niños de padres desconocidos. La vida tiene valores que son los que la televisión venezolana no está enseñando al niño» Renny Ottolina

Los cuerpos de rescate demoraron varios días en localizar los restos del aparato mientras al país entero se le hacia un nudo en la garganta por saber que había sido de la suerte de sus ocupantes.

Teoría de conspiración

Dado lo desafiante y molesto que Renny resultaba para quienes ostentaban el poder, se tejieron hasta teorías conspirativas sobre su fatal desenlace.

Con su inesperada partida atrás quedaban desde momentos intrépidos como su participación piloteando un vehículo Mercedes-Benz en la prestigiosa prueba automovilística de las 24 Horas de Le Mans, en Francia, corriendo en las carreras de 1958 y 1959.

La angustia que supuso el secuestro de sus hijas de su residencia en Caracas en 1970, trance que lo obligó a trasladar su familia al extranjero.

Y los hitos que coparon su apretada agenda siempre con el objetivo de ver crecer a la industria de la televisión, cuyo desarrollo enjuició a través de un órgano impreso.

Adelante y sin respuesta, la pregunta de que habría sido de Renny Ottolina de haber pugnado como candidato presidencial. Eventuales votantes tenía por ser una persona que aglutinaba mayorías.

Esas mayorías que lo respaldaron como la primera figura de la televisión venezolana y que, al paso de las épocas, aún no ha surgido quien le arrebate tal epíteto, si bien se ha contado con protagonistas egregios en su especialidad.

Hoy, cerca de medio siglo después de su desaparición física hasta las redes sociales le dan cabida en su evocación de aquel magnífico período que el lideró como nadie.

El legado pervive por las reminiscencias que inmersas en el acervo de Venezuela nos hablan de la vigencia de Renny Ottolina. Y de su poder de anticipar el futuro.

El buen ciudadano

No solo como el Número Uno de la televisión nacional sino como el ejemplo de «buen ciudadano» que siempre quiso inculcar en el público con el esfuerzo educativo que le caracterizó.

Todavía a los venezolanos nos halaga y sentimos sincera su frase «los quiero mucho».

Renny Ottolina: Número Uno.

Tomasdo de: Fidel Soto C Vnzla, Alejandro Ojeda, Dicv, Alfonzo Barranco, Analítica, Cuando era Chamo, El Estímulo, Banplus, Wikipedia.

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