El gran trompetista venezolano de jazz Rafael Velásquez / Un cuento de Pedrito López

/
7 minutos de lectura

Un tópico que siempre ha salido en innumerables conversaciones entre músicos es que, a pesar de que existen muchísimas anécdotas, jamás se ha hecho una recopilación escrita. Solo han sido compartidas oralmente, con el riesgo de que se vayan olvidando. En Curadas dejaremos un registro para el disfrute de todos.

Hoy te traemos una nueva anécdota de músicos…

En estos días post Covid, como estoy algo desocupado por el necesario reposo, me puse a organizar un archivador que tengo en mi estudio, y encontré un escrito que hice a finales de octubre de 2009, cuando me enteré del fallecimiento del gran trompetista venezolano de jazz Rafael Velásquez.

En ese momento yo no usaba Facebook, y dicho texto lo compartí vía correo electrónico con mis amigos, algunos de los cuales lo rebotaron. Debido a la importancia del personaje y su huella en el jazz en Venezuela, me permito compartirlo ahora por aquí, aunque tuve que hacerle cierta edición ya que desde que lo escribí, algunos personajes que menciono han dejado de acompañarnos en este plano.

Quienes me conocen saben que, aunque desde hace 26 años me he dedicado a la orquestación sinfónica, a acompañar a cuanto artista me lo ha requerido y a trabajar en producción musical desde mi estudio, mi corazón sigue latiendo y viviendo por el jazz luego de 46 años como profesional de la música, y este texto es un tributo a un gigante que estuvo entre nosotros, a Rafael Velásquez.

Queridos amigos: Voy a salir del tarugo y de una vez informarles a todos que lamentablemente falleció en Caracas nuestro amigo Rafael Velásquez, mejor conocido entre los músicos como “El Gallo Velásquez”. Me cuento entre los muchos que pensamos que Rafael Velásquez ha sido por mérito propio “EL TROMPETISTA DE JAZZ DE VENEZUELA”, con el debido respeto y admiración a muchos otros intérpretes, de quienes estoy seguro que coinciden conmigo en esta apreciación.

Ahora me dedicaré a contarles mi historia de amor por Rafael Velásquez, sí, mi amor por el gran hombre y artista que fue, por todo lo que me enseñó y por todo lo que nos dejó.

Muchos años antes de que siquiera yo soñara a ser profesional de la música, en los años 60 todas las televisoras del país había programas musicales, y en dichos canales había lo que se denominaba “orquestas de planta”, las cuales hacían los acompañamientos musicales.

Mi papá, el pianista Virgilio López Bosch, cuando veíamos en casa esos programas me iba diciendo “Ahí en los saxos están fulano y sutano, en los trombones tal y cual”…y al llegar a los trompetistas me decía “Ahí están Pablo Armitano, Mario Fernández, Manolo Pérez, y el mejor de todos, El Gallo Velásquez”. En ese momento, siendo apenas un carajito, jamás me imaginé que con el paso de los años yo tendría el honor y el placer de tocar en alguna ocasión con todos ellos, y especialmente con Rafael.

Rafael Velásquez, a quién los colegas músicos de pusieron el sobrenombre de “El Gallo” por su prominente nariz que asemejaba el pico de dicha ave, y su hermano José Velásquez, cuyo sobrenombre era “El Ratón” (por sus amplios apéndices auditivos) vinieron a principios de los años 50 a Caracas desde su nativo pueblo de El Sombrero, Edo. Guárico, a hacer su carrera como músicos, porque evidentemente el medio musical de El Sombrero era (y estimo que sigue siendo) extremadamente limitado.

Tengo la información de que Rafael tocó a mediados de los años 50 en la orquesta de Luís Alfonso Larráin, de quien tengo entendido que era archisuperrecontraultra exigente, tanto en la parte musical como en la disciplina personal de sus músicos, así que eso me indica que El Gallo ha debido tocar excelentemente bien a sus ventitantos años. También tengo información de que en esa misma época se fundó una orquesta que aunque era de corte “bailable” incluían muchos temas de jazz. Dicha orquesta se llamó “Orquesta Casablanca”, ya que se inició en el entonces conocido “Club Casablanca”, donde hoy está la famosa “Hermandad Gallega” de Maripérez. Dicha orquesta contó con la presencia de extraordinarios músicos, entre los que podemos nombrar a un maravilloso trombonista cubano y mejor ser humano como fue Leopoldo “Pucho” Escalante, y un joven pianista y arreglista recién llegado de Cuba, el extraordinario Eduardo Cabrera (“Cabrerita”), el gran bajista Antonio María Soteldo (“la Tortuga”), el baterista George Lister, y una pléyade de maravillosos músicos.

Otro dato interesante de Rafael Velásquez es que en 1956 participó en como trompetista en la primera grabación de jazz registrada en Venezuela, la cual se hizo durante la visita de un saxofonista norteamericano llamado John La Porta, quién vino y tocó una serie de conciertos aquí con músicos del patio, evento que fue organizado por el sempiterno promotor del jazz Jacques Braunstein.

Es indudable que El Gallo tuvo un amor especial por el jazz, y con todo y las indudables influencias que tuvo al escuchar los discos de los grandes intérpretes del jazz, Rafael desarrolló su voz propia, su estilo y su manera personal de tocar, con un desarrollo melódico sin par, un sonido inimitable, con un fraseo exquisito y un conocimiento claro de la armonía (tanto tradicional como de “avant-garde”) y los diferentes estilos. El Gallo podrñia tocar desde Dixieland con marcada influencia de Armstrong o Bix Beiderbecke, hasta llegar a la modernidad de Freddie Hubbard o el mismo Wynton Marsalis. Su capacidad de mimetizar su sonido era tal que podría cambiarlo de una pieza a otra, pasando del jazz totalmente “cool” a tocar lleno de intensidad caribeña como los cubanos Felix Chapottin o Chocolate Armenteros, sin problema alguno, como si “le pasaran un suiche”.

Sus innumerables pasantías (largas o cortas) en las diferentes orquestas que había en esa época en Venezuela le permitieron adquirir un bagaje de experiencia musical que fue destilándose con el paso de los años en la maravilla que fue su carrera como músico. Tengo entendido que Rafael tocó mucho tiempo con el excelente arreglista que fue Porfi Jiménez, igualmente con Aldemaro Romero, y trabajó como músico de grabaciones en innumerables sesiones de todo tipo de música. De primera mano recuerdo que él me contaba que a él nunca le gustaba ser 1ª trompeta (o como dicen los americanos “lead trumpet”). Su fuerte era la región media del instrumento, aunque a veces cuando estaba inspirado, podría pitar maravillosamente.

Entre muchas anécdotas con El Gallo me viene una a la memoria: En una oportunidad Rafael y yo tocamos en una agrupación que convocó Jacques Braunstein en 1980 cuando vino a Caracas por primera vez el extraordinario saxofonista cubano Paquito D’Rivera. Apenas comenzamos a ensayar, Paquito se percató de la calidad especial de El Gallo, de manera que de inmediato se generó una gran simpatía musical y extra-musical entre ellos.

Igualmente soy testigo de que cuando Paquito vino por segunda vez (1981) fui parte de la Big Band que se organizó para presentar un concierto en el Poliedro de Caracas. Para esta ocasión Paquito trajo como invitado al gran trompetista norteamericano Randy Brecker. Cuando Brecker escuchó a El Gallo disparándose un solo en el primer ensayo que tuvimos, se volteó hacia Paquito y le dijo “Shit, this cat plays his ass off¡ Why did you bring me here?” Traduciendo esta frase al venezolano sería algo como “¡Coño, este tipo si toca esa vaina ¿Para qué me trajiste para acá?”…Me consta que en las diferentes veces que Paquito vino a Venezuela, así como cuando toqué con él en su banda en el exterior, siempre manifestó su respeto y admiración por El Gallo.

Hablando en primera persona, debo reconocer que a mí me marcó profesional y personalmente el tocar con Rafael. Me enseñó muchas cosas, sobre todo a desarrollar ideas y controlar el fraseo. Pero por encima de todo, El Gallo me enseñó a disfrutar el ser músico, y encontrar la satisfacción y la belleza de TOCAR DE TODO, de no ser un “especialista”. Además, Rafael me enseñó que no hay que andar por el mundo vanagloriándose estúpidamente por “ser el mejor”.

Uno no tiene que “hablar por su trabajo, tu trabajo debe hablar por ti”, y eso me lo reforzó El Gallo. Además, con su ejemplo nos enseñó a varias generaciones de músicos de la importancia de ser versátil y no tener complejos a la hora de hacer trabajos musicales. Tan es así que Rafael no tenía empacho alguno de ponerse una camisa hawaiana y tocar con el Grupo Daiquirí, para salir de allí y ponerse un smoking para tocar un “tigre bailable” en alguno de los hoteles caraqueños, y al día siguiente tocar rock con el Grupo Casablanca de Álvaro Falcón y Biella Da Costa, rematando en la noche tocando con su pana Víctor Cuica en el Juan Sebastián Bar.

De paso, me considero afortunado de que toqué cantidad de conciertos de jazz con él, junto a su hijo, el gran baterista Ivan Velásquez y su sobrino José Del Valle Velásquez Delgado (“El Patúo”) en el bajo. En ese grupo yo era el único que no tenía el apellido Velásquez.

Por otra parte, Rafael participó en numerosas grabaciones producidas por mí (cuñas y discos) y hasta en mi ventiúnica grabación como líder.

Tengo taaaantos recuerdos de El Gallo en mi memoria (algunos muy sabrosos y hasta censurados) como notas de su trompeta en mi alma. Los que tuvimos el honor de estar a su lado le recordamos como el hombre bueno, amable, sencillo, de buen humor, correcto…Y de ñapa, ¡qué clase de trompetista tuvimos aquí, carajo!

Aunque respeto todas las creencias religiosas y admiro a los creyentes, particularmente soy agnóstico y no creo en la existencia del cielo y del infierno, y esto me impide caer en el lugar común de la frase “ahora El Gallo está tocando la trompeta en el cielo con el ángel Gabriel”.

Realmente lo que sí creo es que Rafael “El Gallo” Velásquez nos trajo la música del universo a todos los que tuvimos la suerte de estar cerca de él y enriqueció nuestras vidas para siempre. Por mi parte lo recordaré hasta que se me apague la luz.

Caracas, 25 de octubre de 2009.

Curadas Pedrito López

Pedrito López empezó desde muy pequeño en la música y no se ha detenido por más de cuatro décadas. Ha desarrollado una dilatada carrera como pianista, orquestador, productor y director. Sus arreglos musicales han sido interpretados por la orquestas nacionales e internacionales y siendo acompañante de decenas de artistas de gran renombre mundial.

Somos Curadas.com Tu compañía en información

2 Comments

  1. Pedrito, estas anecdotas y reconocimiento a la vida de «El Gallo» Rafael Velasquez, debería ser parte de un grande homenaje al hombre y músico que aqui presentas y que quienes tuvimos la opotunidad de simplemente disfrutar el escuchar ese timbre de su sonido y la magia de sus interpretaciones, deberiamos tomarlo como un incentivo para que el mundo local del Jazz, sus compañeros de tantos días y noches y sus seguidores, hagamos algo por darle continuidad a tu homenaje en este escrito. Estoy a la orden.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Recientes de Blog