Guillermo Dávila en las Vivencias de Milagros S. Castro

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Como muchas adolescentes de la época, yo pensaba que conocer a Guillermo Dávila era lo máximo. Cuando tenía esa convicción, el cotizado artista ocupaba los primeros lugares de las carteleras musicales del país con el tema Solo pienso en ti y protagonizaba la telenovela más sintonizada de Venevisión, Ligia Elena.

Sin lugar a dudas, desde que se dio a conocer, Guillermo cautivó a todos con su simpatía, buen humor, naturalidad y carisma. La combinación de actor y cantante le permitieron ocupar los primeros lugares de popularidad y cada vez eran más seguidas sus presentaciones en el programa Sábado Sensacional. El trampolín perfecto para una carrera que comenzaba con éxito.

En ese entonces, yo estudiaba Comunicación Social en mi ilustre Universidad Central de Venezuela. Y cuando salía de clases, mi grupo de estudio siempre tenía como primera opción musical en el carro o en la casa, la primera producción de El Musiquito.

Mis amigas siempre jugaban con tener la suerte de conocerlo, porque consideraban que su personaje de Nacho en Ligia Elena, no tenía competencia. Además, que era bello y cantaba con una dulzura especial.

Alba Roversi y Guillermo Dávila, protagonistas de Ligia Elena y Nacho.

Yo les seguía el cuento. Pero siempre les comentaba que a pesar de agradarme Guillermo Dávila y pensar que sería una nota conocerlo, mi cantante preferido era Julio Iglesias. Las risas y las bromas no eran normales. Me decían que estaba loca, que no había comparación. Y que Nacho no me iba a hablar cuando me lo encontrara algún día en la vida.  

Yo las veía y también reía. Nunca tuve la ilusión de verlo y menos de entrevistarlo.

Pues, me lo encontré primero que ellas

La vida sorprende todo el tiempo. Resulta que un año después, esperando encontrarme algún día a Julio Iglesias, me encontré a Guillermo Dávila en persona y solo para mí.

El cuento es que en 1983 comencé mi pasantía en el Bloque DeArmas en Caracas, cuando su sede estaba ubicada en La Candelaria. Gracias a la destacada periodista Silvia Bernardini, quien era la directora de las revistas Variedades, Dominical del 2001, Síntesis y Meridianito, pasé a formar parte de su equipo de trabajo.

En una de las pautas semanales, me asignaron la tarea de entrevistarlo por el sorprendente éxito de su telenovela Nacho, escrita por César Miguel Rondón y transmitida por Venevisión. Era la continuación de la historia de Ligia Elena, que protagonizaba con la actriz Alba Roversi.

Yo no lo podría creer. Por supuesto, lo primero que hice fue llamar a mis amigas y contarles la buena nueva. Y les dije: “No lo van a creer, pero en vez de entrevistar a Julio Iglesias, me tocó la pauta de hacerle un reportaje a Guillermo Dávila, por el éxito de su telenovela Nacho. ¿Qué les parece? Ustedes se quedaron de últimas, detrás de la ambulancia”.

No lo podían creer. Silencio sepulcral. Claro está, cuando entrevistara a Guillermo, debía tomarme una foto con él, para demostrar que lo que decía, era verdad.

Creo que de esa experiencia nació lo de la Tradicional Foto. Por ello, tomé por costumbre que cada vez que entrevistara a un personaje, me tomaría una foto que certificara ese momento. Y gracias a esa iniciativa, tengo tantas fotografías con personalidades increíbles.

El encuentro con Guillermo Dávila fue en Venevisión

Para cumplir con la pauta, nos trasladamos a la sede de Venevisión el reportero gráfico Jorge Carías y yo. Allí hicimos contacto con el equipo de periodistas de la oficina de prensa. Profesionales amigos que siempre han sido muy atentos.

Cuando llegamos al estudio de la telenovela Nacho, le avisaron a Guillermo que el equipo de la revista Variedades quería hacerle un reportaje. Y no pasaron diez minutos, cuando apareció con su amplia sonrisa y un saludo tan cordial, que parecía que éramos amigos de toda la vida.

Luego de las respectivas presentaciones, me senté con él, frente a frente, y comenzamos la entrevista. Realmente, fue muy agradable la conversación. Además de enriquecedora, porque comentó su proceso de esfuerzo y perseverancia para lograr el éxito que comenzaba a disfrutar. No solo como actor, sino también como cantante.

Una historia interesante que me impresionó. Y mientras El Musiquito hablaba, me acordaba de mis amigas de la universidad. Ellas esperando mi llamada para saber cómo me fue.

Después de la amena entrevista, le pedí a Guillermo que nos tomáramos una foto para el recuerdo. Esta es la prueba gráfica que le presenté a mis amigas para certificar que yo lo entrevisté. Jorge me dio esta fotografía en blanco y negro, en la que parecemos un par de adolescentes.

Con Guillermo Dávila en los estudios de Venevisión.

Muchos encuentros, muchas entrevistas con Guillermo Dávila

La vida siguió sorprendiéndome. A los seis meses de recibir mí título como Comunicadora Social en la UCV en 1985, me tocó residenciarme en Barquisimeto, la capital musical de Venezuela.

Allí ingresé como redactora en el diario El Informador, donde aprendí muchísimas cosas del diarismo periodístico y conocí innumerables personalidades de diferentes ámbitos.

Y tuve a mi cargo la fuente de Espectáculos. Me sentí privilegiada, porque fue, precisamente, en la década del surgimiento de los mejores talentos artísticos de nuestro país. Claro está, ya Guillermo Dávila tenía su trayectoria y era uno de los más cotizados.

Por eso, los reencuentros con el ídolo de varias generaciones fueron frecuentes. Cada vez que mi amigo y promotor Alfredo Raben me avisaba que llegaría a la ciudad con Guillermo Dávila, ya sabía que debía estar preparada, porque todo era sorpresivo.

Una vez me tocó entrevistarlo dentro de una camioneta una hora antes de su concierto en el recordado Anfiteatro Oscar Martínez del Complejo Ferial. Y después esperar que faltaran 15 minutos para que se montara en el escenario para salir corriendo, ya que decenas de jóvenes rodeaban al vehículo con el deseo de verlo, tocarlo, besarlo.

Salir de allí costó. La policía tuvo que intervenir para evitar problemas lamentables.

Otras entrevistas fueron normales. Pero la que más me gustó fue un encuentro que tuvo con la prensa barquisimetana en las instalaciones del Country Club de Barquisimeto. Eso fue en abril de 1993.

La periodista Irama Vargas, Guillermo Dávila y yo en la rueda de prensa en el Country Club de Barquisimeto.

La pasamos buenísimo riendo y compartiendo con este cantante, que sigue cautivando a muchos con sus canciones y su original estilo. Un artista que admiro y recuerdo con mucho cariño.

Por ello, mi querido Guillermo Dávila forma parte de mis Vivencias.

Hasta la próxima.

Saludos y bendiciones.

Milagros S. Castro

@milicas33

1 Comment

  1. Sería interesante saber porque Guillermo Dávila nunca se presentó en México particularmente por qué fue vetado en Méjico…..se ha dicho muchas cosas…o justamente se le negó la oportunidad…

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