Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, XIII Fase – Centésima trigésima quinta entrega

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8 minutos de lectura

(Continuación)

Por: José Chachati Ata

En el transcurso del mes de julio del 2002, se cumplieron siete años desde que el Encargado de Negocios de los Estados Unidos de América, Bryan Hunt, manifestó que el Gobierno norteamericano se encontraba aliado con el Gobierno de Guyana y la empresa trasnacional Exxon Mobil – recordando que Guyana le otorgó ilegítimamente la licitación a dicha Compañía para explorar y explotar los recursos de Venezuela en los espacios acuáticos del Esequibo -, de manera que ambas partes puedan extraer los recursos naturales en una supuesta forma responsable que proteja el medio ambiente; sin embargo, hoy en día, a raíz del conflicto entre Ucrania y Rusia, la situación actual a nivel global ha generado cambios muy sensibles en el ámbito internacional, que han conllevado a la estructuración de un nuevo orden mundial, en el que de manera paralela al conflicto en sí, el movimiento de las piezas estratégicas sobre el tablero
geopolítico, geoestratégico y geoeconómico, ha requerido de un elevado sentido de la oportunidad y de la prudencia, al igual que la realización de profundas revisiones y evaluaciones que han colocado sobre el tapete, condiciones posibles para conformar algunas tensiones en paralelo, cuyas incidencias podrían afectar directa e indirectamente en corto, mediano y largo plazo, el marco de actuación sobre el litigio actual del espacio geográfico integral del Esequibo.

Tanto los Gobiernos norteamericano como de Gran Bretaña, países cuyos jueces designados formaron parte de la nefasta sentencia del Laudo Arbitral de París de 1899 en la que se le despojó a Venezuela de 159.542 kms 2 , además de haberse manejado en conjunto durante los siglos XIX y XX en el tablero mundial con un pasado dinámico, impetuoso, intenso e invulnerable, hoy en día se encuentran embarcados en una contienda estratégica que lucha contra las potencias principales asiáticas, como lo son Rusia y China. Ahora bien, a pesar de la reunión recientemente celebrada en Madrid entre los países de la OTAN, en el que se emitió un nuevo concepto estratégico del cual hice mención en el antepenúltimo artículo de “Venezuela Rumbo a la Recuperación del Esequibo”, no se puede pasar por alto que la cohesión entre estas potencias occidentales hoy en día, se ha visto afectada por la sumatoria de variables problemáticas inmersas en los asuntos internos y externos de esos países, e incluso me atrevo a afirmar, que se ha podido palpar con una merma significativa, el peso que se diluye ante la comunidad internacional sobre la influencia de dichas potencias durante los años transcurridos en este siglo XXI, por lo que la dominación global pareciese tantear las posibilidades de conformar una brecha tendiente al otorgamiento de una mayor libertad de los países en materia de desarrollo y crecimiento, dejando de lado las coyunturas en el que las victorias alcanzadas mediante el poder tecnológico y militar, les puedan conferir derechos ineludibles sobre las demás naciones tanto del primer como del tercer mundo.

Ayer, cuando se firmó en 1899 la nefasta sentencia contra Venezuela que Guyana pretende validar hoy en día ante la Corte Internacional de Justicia, los Estados Unidos de América, Gran Bretaña y Rusia eran países amigos, inmersos en el manejo de intereses, con el derecho de juzgar y sancionar todo aquello que entrase en el campo de sus intereses, sin embargo, hoy en día, dichos intereses obviamente han cambiado y están ajustados a las nuevas realidades, conformándose bloques con miras y estrategias muy distintas a las anteriores, verbo y gracia, el caso del reciente acercamiento del Gobierno de los Estados Unidos de América hacia Venezuela es una clara demostración de ello, y es que en el caso de la primera potencia mundial occidental, como consecuencia de las sanciones que esta le ha impuesto a Rusia a raíz del conflicto actual con Ucrania, también se ha visto afectada internamente en su economía con el tema de la inflación, desde que se inició la reinyección de la divisa norteamericana al país como producto del sistema de pago manejado en otras formas distintas al dólar, siendo precisamente el Gobierno de Rusia quien ha propiciado esta acción con la comercialización de sus productos, hecho que si recordamos volteando la memoria de los hechos ocurridos a principios de este siglo, es una historia repetitiva sobre la forma de acción que propició China en ese entonces, y es precisamente la Reserva Federal quien asumió en ese entonces y nuevamente le corresponde hacer todo ‎lo posible por conformar una válvula de alivio, que anteriormente se desvió considerablemente hacia América Latina proyectando ficticios crecimientos (por ejemplo, recordemos que Venezuela alcanzó en el 2009 un PIB del 9%), y hoy en día, se orienta de nuevo al ‎alza de los precios que se propagan prácticamente hacia los países ubicados en la zona occidental de Europa, por lo que es muy probable que la divisa norteamericana se tambalee de nuevo como referencia internacional, indistintamente de quien obtenga la victoria entre Rusia y Ucrania.

En otras palabras, los Estados Unidos de América necesitan hoy por hoy conformar diversas vías que le permitan manejar con mayor acierto de sus finanzas, así como realizar los pagos de sus actividades económicas y las de otros países, mediante el uso y reflujo de la divisa estadounidense, y el redireccionamiento de las distintas mercancías que se comercializan, por lo que Venezuela no es un pilar fundamental, pero sí es una pieza considerable en materia energética, gasífera y minera, además de las potencialidades que posee en otras áreas prioritarias para abrir nuevas puertas que coadyuven precisamente a diluir el manejo de la divisa norteamericana, y es allí donde el tema petrolero y las tendencias hacia un acercamiento estratégico, podrían constituir una de las razones de fondo por la que se ha dado cabida a estos cambios observados en los últimos tiempos. He aquí una coyuntura muy importante que el Estado venezolano podría evaluar, considerar y utilizar para llegar a un entendimiento con el Gobierno de los Estados Unidos de América, concibiendo que el lograr un acuerdo sobre el tema objeto de estudio no es un asunto gratuito ni se puede manejar con minucias como dádivas para alcanzar el fin, por lo que el conglomerado de acciones necesarias inclinadas hacia los intereses de Venezuela, si así lo distingue y advierte el Gobierno nacional, conllevaría a sólidas incidencias que también bajo presión o no en positivo, vincularían e influirían sobre el Gobierno de Gran Bretaña, el Gobierno de Guyana, la OTAN, la Organización de las Naciones Unidas y la Corte Internacional de Justicia. Un efecto dominó que valdría la pena evaluar.

‎Lo peligroso del señalamiento anterior, es que de no cambiar el panorama presentado, lo cual no se vislumbra por ahora, pareciese que ante la emergencia de buscar la válvula de alivio requerida por el Gobierno norteamericano, las acciones posibles en el tablero estratégico mundial se orientarían a la justificación de los conflictos armados, a propósito de mantenerse la dominación global por parte de occidente, dado que la OTAN encabezada por los Estados Unidos de América, tendría ‎que confrontar en este caso a Rusia, y con menor probabilidad pero no descartable, a China. No olvidemos que en la actualidad, Rusia actúa como aliada de Venezuela, sin embargo, encabezó la nefasta sentencia del Laudo Arbitral de París de 1899 a merced de sus intereses con Gran Bretaña para despojarle a los venezolanos el territorio en reclamación, y en cuanto a China, también ésta actúa hoy en día como aliada de Venezuela, sin embargo, se encuentra en paralelo en los espacios acuáticos y terrestre del Esequibo, explotando los recursos energéticos existentes en la plataforma continental del Esequibo en conjunto con los Estados Unidos de América, y del oro en el propio espacio geográfico continental, mediante licitaciones ilegítimas otorgadas por el Gobierno de Guyana, sabiendo estos países que dichos recursos le pertenecen a todos los venezolanos.

La afirmación del panorama presentado en el párrafo anterior, la señalo en el contexto del ámbito internacional como un escenario de alta probabilidad de ocurrencia, considerando que la OTAN elevó ‎considerablemente el número de efectivos, a propósito de enviarlos a la frontera con Rusia, hecho que se
contrapone a las proyecciones vectoriales y misilísticas provenientes del país asiático, cuyas capacidades apuntan no solo hacia Europa, sino también hacia Washington, y por ello, considero que ese escenario para los Estados Unidos de América es una alternativa que ya se debe haber evaluado, y en consideración a la crisis energética que se vislumbra también a corto y mediano plazo sin capacidad real de respuesta, se obtiene una considerable sumatoria de errores y omisiones cometidas que han sido arrastradas en el tiempo, y que también, conllevan a la necesidad de conformar nuevos escenarios, en el que Venezuela ha
sido incluida como pieza a manejarse en el nuevo tablero estratégico mundial. De la forma como lo negocie y maneje, el Estado venezolano ocuparía la posición de un peón más o caso contrario, el de una pieza de peso significativo que coadyuvaría colateralmente a conformar un “jaque al rey”.

Lo interesante de todos estos señalamientos, es que se le ha presentado a Venezuela una oportunidad que vale la pena estudiar y conformar los posibles escenarios de mayor peso que velen por sus intereses, en el que la recuperación de un espacio geográfico integral en el Esequibo, representaría la adhesión entre el territorio continental y el marítimo, una superficie equivalente aproximadamente a 400.000 Kms 2. , con grandes recursos energéticos, mineros, forestales, hídricos y agropecuarios, los cuales constituyen un derecho legítimo a favor de los intereses y del sentido de exclusividad de todo el gentilicio nacional, los cuales no pueden perderse ante la simple omisión de un juego de intereses del pasado manejados por las grandes potencias, y mucho menos por el país vecino, quien ha toreado con sus evasivas y burlonas manifestaciones, engañado a la comunidad internacional, eludido su corresponsabilidad de entendimiento firmado en el Acuerdo de Ginebra de 1966, y frustrado toda iniciativa para reanudar el proceso de reclamación sobre, culminando con la única herramienta que tiene jurídicamente al no tener como soportar geohistóricamente la pertenencia de un territorio heredado de los ingleses, mediante la demanda introducida contra Venezuela en la Corte Internacional de Justicia, a fin de conseguir la insolente y ofensiva validación del Laudo Arbitral de París de 1899, por lo que debemos seguir alineando las acciones propias del Estado venezolano que se emprendan sobre el tema en sí, de manera que su gentilicio tenga el orgullo de lleno en manifestar con la seguridad requerida y no con reservas ni temor alguno, que “el sol que brilla en Venezuela nace en nuestro Estado Esequibo”.

Por: C/A (r) Dr. José Chachati Ata

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