Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, Fase XXI, Entrega 219

(Continuación)

Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo

En días pasados muy cercanos a la fecha actual de este artículo, el Gobierno de Guyana manifestó que no aprobaría las actividades económicas relacionadas con perforaciones en los espacios acuáticos cercanos a Venezuela hasta que la Corte Internacional de Justicia emitiese el fallo relacionado con la demanda introducida por ese país, a propósito de solicitar la validez o no del Laudo Arbitral de París de 1899, conjunto de palabras muy bien manipuladas por el país vecino, que merecen hacer un alto para aderezar un tanto el entendimiento del lector sobre el señalamiento realizado. En este contexto, no debe olvidarse que el alcance del Tribunal Internacional de La Haya sobre la disputa territorial del Esequibo, contempla abarcar únicamente la delimitación de la frontera continental, no marítima, dado que el Derecho del Mar como tal no existía en el siglo XIX, ni se mencionó el vocablo “mar” en la sentencia del Tribunal de París de 1899, por lo que la delimitación entre ambas partes de las aguas marinas y submarinas en el océano Atlántico, conformaría una acción posterior que partiría por razones totalmente legales a favor de Venezuela, a partir del punto en la costa correspondiente a la medianía de la desembocadura del río Esequibo, dado que todo el territorio continental ubicado al oeste del citado punto geográfico es de Venezuela, a menos que Guyana pudiese demostrar lo contrario, lo cual es imposible, dado que el país vecino no posee ningún título jurídico que avale su pretensión, siendo este vacío legal la razón por la que partió aferrada a la única herramienta que posee, es decir, del pretendido sustento legalizado de “cosa juzgada” en el viciado, corrompido y descompuesto Tribunal de París de 1897 a 1899.

El Gobierno del país vecino manifestó recientemente también, que restringiría las actividades relacionadas con el petróleo al sur de esa frontera no verificada, para evitar agravar la situación, por lo que el Ministro de Recursos Naturales, Vickram Bharrat, expresó que “…nos hemos abstenido de otorgar aprobaciones a Exxon para realizar actividades de exploración», dijo el ministro de Recursos Naturales. Esta manipulada y perversa información del citado Ministro, no es más que la provocación y el desafío a una futura acción geoeconómica, que pretende bajar los niveles de presión de Venezuela sobre Guyana y sobre la Empresa Exxon Mobil.

¿Por qué? La respuesta estriba en que debe recordarse que el Gobierno de Guyana ya había trazado unilateralmente la línea de los espacios acuáticos que según ella le correspondían, cuya línea marítima además de intentar adjudicarse el Territorio continental en disputa, pretendía atravesar imprudente y groseramente los espacios acuáticos de Venezuela delimitados mucho antes con Trinidad & Tobago, en el que ya se había establecido entre estos, la línea con azimuth respecto al norte verdadero de setenta (70) grados, lo cual fue aceptado y firmado a finales del siglo XX, y el Gobierno de Guyana nunca lo objetó.

De allí se trazó la prolongación paralela tentativa para el beneficio de todos los países ubicados en esa región al norte de Suramérica, en la que se establecía un paralelismo aproximado con la línea marítima trazada entre la Guayana Francesa y Brasil, hecho que le brindaría la libre salida a todos los países de ese sector geográfico, incluyendo a Surinam y Guyana, pero no, la grosera y ambiciosa pretensión del Gobierno del país vecino, trazó sin negociación alguna con el Estado venezolano, la línea marítima que atraviesa no solo los espacios acuáticos del país, derivados legítimamente del Estado Delta Amacuro hasta Punta Playa (frontera oriental actual venezolana hasta tanto se logre la recuperación del espacio geográfico integral del Esequibo), sino también atravesó inconsulta y unilateralmente la línea marítima firmada entre Venezuela y Trinidad & Tobago.

En otras palabras, ayer y hoy, el Gobierno de Guyana con su habitual comportamiento grisáceo cual Estado profundo, continúa la línea de su turbia actuación mediante cariadas y viciadas acciones que han empeorado las condiciones de entendimiento con Venezuela a pesar del hipócrita y tóxico discurso emitido, en el que ha manifestado que “por ahora”, se abstendrá de otorgar aprobaciones de exploración y explotación petrolera, al sur de los citados espacios acuáticos con base a sus confusas pretensiones ilegítimas, dado que a raíz del hecho en el que esa frontera no ha sido aún verificada, se evitará agravar la situación actual, que está enlazada con el compromiso adquirido entre ambos gobiernos en la pasada Reunión de Argyle y de Brasilia.

Esta declaración del Gobierno de Guyana, ha dejado más bien en claro que existe de entrada un reconocimiento tácito de éste sobre los espacios acuáticos de Venezuela entre la línea delimitada con Trinidad & Tobago, y la línea marítima con marcación verdadera 070 que parte por ahora desde Punta Playa, hecho que se ratifica con la información suministrada por el Gerente General de la Exxon Mobil, Alistair Routledge, quien expresó que la parte correspondiente al Bloque Stabroek ubicado al norte de la línea proyectada de 70 grados “de Venezuela”, le impide acceder a la empresa a dichos espacios acuáticos e intentar realizar actividad económica alguna, hasta que se realice la delimitación marítima. Más claro, imposible.

Sin embargo, no han dejado de ser amenazantes las declaraciones la Exxon Mobil, sobre los planes que tiene prevista la empresa en perforar dos pozos ubicados al oeste de las zonas de Liza y Payara en el espacio geográfico integral del Esequibo, hecho que constituye una vez más la grosera e irrespetuosa actuación de esa empresa, que además de haber sustraído los recursos petroleros que le pertenecen legítimamente a Venezuela, y no a Guyana, actuó a conciencia aceptando insolentemente la licitación otorgada por el Gobierno del país vecino, además de manipular la situación en los altos niveles del Gobierno de Guyana, ejerciendo turbias influencias que le permitieron expandir sus tentáculos, intentando influir contra Venezuela ante los Magistrados de la Corte Internacional de Justicia, fomentando con todo ello, la continua violación del Acuerdo de Ginebra de 1966.

Todo ello constituye una verdadera atrocidad combinada en una triangulación, cuyo baricentro sin lugar a dudas ha sido propiciado por actores cuyo fin ha sido el de apropiarse de los recursos energéticos, mineros y forestales allí existentes. De hecho, no puede negarse que aunque manejada bajo el manto de la ilegalidad indiscutible, el Gobierno de Guyana logró obtener de las actividades petroleras, apenas el 1% de las utilidades que turbiamente se generaron a expensas de todos los venezolanos para su beneficio unilateral.

¿O es que esto necesita también mayor explicación? Las costuras de cada una de las partes contrarias al Derecho que le corresponde al Estado venezolano, ya dejaron ver ante el mundo, la muy baja y perversa calaña de cada uno de los actores involucrados.

Por otra parte, no puede dejarse de lado que tanto Venezuela como el Reino de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, los Estados Unidos de América y Guyana, son parte firmante de los Tratados Ambientales, lo que choca ineludible y frontalmente con la pretensión de la empresa Exxon Mobil y del Gobierno de Guyana, al buscar la realización de perforaciones con elevado nivel de riesgo, recordando que los Tratados en materia ecológica, se encuentran contemplados dentro de la normativa legal sobre el tema en sí en la Organización de las Naciones Unidas, cuyo impacto tiende a impedir la ejecución de este tipo de actividades, considerando los daños enmarcados por sus impactos en el ambiente a través de los gases tóxicos que se liberan, incidiendo en el efecto invernadero, entre otros. Aun cuando Venezuela ya había señalado anteriormente este precedente sobre las actividades en el espacio geográfico continental del Esequibo, el señalamiento sobre esta incidencia contaminante en los espacios acuáticos del Atlántico no ha sido abordado en el proceso de negociación y entendimiento, lo cual podría constituir una vía posible de acción en el marco legal internacional, para detener las aberradas actividades petroleras que se realizan ilegítimamente en la zona marítima del Atlántico, cuya complicidad del Gobierno de Guyana constituye un verdadero descalabro hoy en día.

También, como parte de las manipuladas declaraciones del Gobierno de Guyana, es importante señalar que las posibles operaciones a realizarse en el bloque Stabroek, tienen su ubicación marítima en la mayor parte de estas, al sur de la línea de los 70 grados referidos, hecho que reafirma y demuestra con mayor ahínco, el tácito reconocimiento de ese Gobierno sobre los derechos legítimos de Venezuela sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, y no puede alegarse que el Gobierno de Guyana lo hace como compromiso apegado al Acuerdo de Ginebra de 1966, porque ella misma con premeditación y alevosía le dio la espalda a su corresponsabilidad con Venezuela en llegar a una solución práctica, aceptable y satisfactoria para ambas partes, desde el momento en que le adjudicó falsas y unilaterales licitaciones a empresas trasnacionales, además de haber demandado a Venezuela ante la Corte Internacional de Justicia, utilizando el medio judicial de manera unilateral,…, sin la aceptación del Estado venezolano.

Por otra parte, no puede descuidarse la posición asumida por el Gobierno vecino, dado que recientemente el presidente de Guyana ha venido manifestando ante la prensa y la comunidad internacional, que su país está seguro de sus fronteras y convidó a los inversionistas a no preocuparse por las advertencias de Venezuela, a cuyo gobierno llamó hace poco, a ser “un miembro responsable” ante las declaraciones emitidas. He aquí, que en contraposición a la declaración emitida por el país vecino, el Estado venezolano (porque este asunto no puede olvidarse es de Estado y no solo de gobierno o de tolda política alguna), requiere también además del rechazo a la mencionada actuación guyanesa, adquirir mayor fortaleza ante la comunidad internacional, razón por lo que la estrategia planteada por Peña (2024), constituye un pilar que en conjunto con la estrategia ecológica antes citada, que se maneja en el seno de las Naciones Unidas, tendería a fragmentar la falsa plataforma guyanesa, en la que el Gobierno de ese país se ha venido entretejiendo con continuos falsos positivos, en el que una organización internacional como la OPEP, debería pronunciarse ante la indebida explotación petrolera por parte de Guyana con las licitaciones ilegítimas otorgadas en los espacios acuáticos aun sin delimitar.

En el contexto anterior, Peña (2024) ha establecido que el Estado venezolano debería evaluar la presentación en el seno de la OPEP, entregando una aclaratoria referente a la indebida explotación por parte de Guyana, de los recursos petroleros en los espacios acuáticos inmersos y derivados de una disputa territorial no resuelta, la cual partió en una nueva fase de entendimiento bajo el Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966, y ha sido continuamente violada. Y precisamente se consideró a la OPEP como organización en la que Venezuela fue cofundadora, dado que esta organización colocó a Guyana entre los siete productores no pertenecientes a la OPEP, que serán impulsores clave del crecimiento junto a los Estados Unidos de América, Noruega, Brasil, Canadá, Kazajstán, México y Rusia. Esta actuación inesperada de la OPEP en realizar un reconocimiento tácito y emplazado de la actuación y posicionamiento de Guyana, por supuesto fuera de lugar y completamente ilegítimo, demuestra el desconocimiento de dicha organización sobre las bases de la disputa territorial, razón por la que Venezuela debe atender y contrarrestar el reconocimiento sobre esta ilícita actividad geoeconómica sustentada en la explotación petrolera de Guyana.

Adicionalmente, es importante recordarle a la opinión pública internacional, a la OPEP, a las diversas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales a nivel internacional, en especial a las partes participantes en las Reuniones de Argyle y de Brasilia, que en la reciente declaración del Gobierno de Guyana, se pretende mantener oculta la violación continua del Artículo V del Acuerdo de Ginebra de 1966, que establece en su Aparte 2:

Ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras se halle en vigencia este Acuerdo, constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial en los Territorios de Venezuela o la Guayana Británica, ni para crear derechos de soberanía en dichos Territorios, excepto en cuanto tales actos o actividades sean resultado de cualquier convenio logrado por la Comisión Mixta y aceptado por escrito por el Gobierno de Venezuela y el Gobierno de Guyana. Ninguna nueva reclamación o ampliación de una reclamación existente a soberanía territorial en dichos Territorios será hecha valer mientras este Acuerdo esté en vigencia, ni se hará valer reclamación alguna sino en la Comisión Mixta mientras tal Comisión exista”. (El subrayado es nuestro)

Ante esta sumatoria de eventos fragmentados, escritos muy a la ligera por quienes lo han hecho sin conocimiento de causa, aunado a la falta de documentos probatorios de parte de Guyana sobre sus supuestos derechos sobre el espacio geográfico integral de Venezuela en el Esequibo, se evalúa la necesidad de presentar en el seno de la OPEP las observaciones antes mencionadas, que servirían de soporte y testimonio del justo reclamo geohistórico, que pretende adjudicarse torcidamente y bajo el velo del engaño internacional el Gobierno de Guyana, quien ha evadido perversa y continuamente su ajuste al Acuerdo de Ginebra de 1966, valiéndose de su patética victimización, en la que países aliados como los de la CARICOM, se han inclinado en apoyarla, aun cuando todos saben las ilegalidades en las que ha venido incurriendo el Gobierno de Guyana desde su independencia: “Todas las parejas tienen algo en común,.., de lo contrario, no serían parejas”. Más claro imposible.

Geopolíticamente, es importante entender que el territorio marítimo no es de naturaleza distinta al terrestre, razón por el que el derecho de la soberanía se ejerce de igual manera en ambos espacios, y con el mismo peso jurídico, creando entre ambos, un puente inseparable que los enlaza digitalmente. Es por ello, que si Guyana no es la propietaria de las áreas geográficas continentales ni marítimas (ambas objeto de litigio), no tiene derecho a ejercer la pretendida soberanía de la que se jacta falsamente, razón por la que ha quedado demostrado que ha venido sistemática y escalonadamente engañando al mundo, ha engatusado con falsedades a las empresas trasnacionales que allí operan mediante el otorgamiento de licitaciones ilegítimas, ha percibido utilidades que no le pertenecen sino a los venezolanos, lo cual se traduce en un claro hurto del patrimonio nacional, y así, simplemente el Gobierno del país vecino, declara su buena voluntad de evitar provocaciones al manifestar que no explotará los recursos del bloque Stabroek, ubicados al sur de la línea con azimuth 070. Es hora ya de desenmascarar la farsa continua del Gobierno de Guyana.

Mientras tanto, el Gobierno de Brasil se inclina en la reciente cumbre de la CARICOM, en expresar en la importancia de mantener a la región como zona de paz, mientras que Brasil ha venido construyendo con el silencio sórdido del Estado venezolano, la carretera que atraviesa longitudinalmente el Territorio Esequibo, esquivándose a conveniencia de todos los actores allí presentes, el incumplimiento continuo de Guyana en el Acuerdo de Ginebra de 1966, aplaudiendo éstos en forma silente e hipócrita, las viles actuaciones de terceros actores en la explotación de los recursos en un territorio que no es de Guyana, mientras que el tiempo viene cercando más a Venezuela para la entrega final de la Contramemoria ante la Corte Internacional de Justicia, lo cual está previsto para el día 8 del próximo mes, sumatoria de variables que permiten ahondar con mayor profundidad la necesidad de evaluar y afirmar con la mayor certeza, si son suficientes las acciones emprendidas por Venezuela, que nos llevan verdaderamente a reafirmar una vez más que “el sol que nace en Venezuela, nace en nuestro Estado Esequibo”.

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Por: C/A (r) Dr. José Chachati Ata

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1 comentario en «Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, Fase XXI, Entrega 219»

  1. Buen día. Buen artículo. Tengo sus estudios como parte de mi autoformación. Por favor ampliar la información y la fuente de la cita que usted hace sobre, con una persona identificada como Peña (2024). ¿Dónde ubico esta fuente? Saludos cordiales

Los comentarios están cerrados.

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