¡Juan Carlos Cubeiro, un hombre sin inteligencia artificial!

¡JUAN CARLOS CUBEIRO, UN HOMBRE SIN INTELIGENCIA ARTIFICIAL! por Claudio Nazoa


Lo que pasa es que el título era muy largo y la última palabra decidió liderar el texto y se lanzó cayendo, hábilmente, sobre el primer párrafo.

Aclarado el entuerto, trataré de contarles quién es el señor al que hoy haré referencia. Les adelanto que estoy dudando si Juan Carlos Cubeiro, mi nuevo mejor amigo, es real o no. Podría ser que no exista y que esta sea una jugarreta más de la Inteligencia Artificial. Incluso, nada tendría de raro que lo que ahora usted lee no lo haya escrito yo sino la IA. Estoy preocupado.

¿Seré yo también creación de la IA? No, no creo, soy muy bruto.

Os recomiendo no seguir leyendo este disparate no vaya a ser que enloquezcan. Pero, antes, les cuento que asistí a una conferencia sobre Liderazgo, que Cubeiro dictó en la Universidad Metropolitana de Caracas.

Casi siempre le tengo ojeriza a las disertaciones sobre ese tema, ya que hay mucho hablador de tonterías que creen saber sobre algo tan delicado y complejo. Yo no soy líder ni en mi casa, pero tengo un amigo, Alejandro Szilágyi, también reconocido conferencista, peligrosamente nacido en Transilvania, quien me insistió que asistiera.

Llegué justo a las 12:00 del mediodía, hora pautada para el inicio de la conferencia. Me imaginaba a Juan Carlos como a un sabio alto, apuesto, con don de mando, mirada penetrante y ataviado con ropa elegante, quien, quizás, entraría fumando una pipa para verse aún más interesante y enigmático. De pronto, en medio de una gran algarabía, numerosas damas de gran belleza gritaron al verlo como si se tratara de Luis Miguel, el Sol de México. Pero no. Quien entró fue Juan Carlos, el Sol de España. Las autoridades universitarias, cual guardaespaldas de la cultura, lo protegieron de la multitud desenfrenada. Uno de ellos, me dijo:

-Señor Nazoa, le presento a Don Juan Carlos Cubeiro.

Lo miré asombrado. Con admiración genuina estreché su mano y no me pregunten por qué, pero, a partir de ese día, sentí que aquel hombre con rostro de sabio sería mi nuevo mejor amigo.

Juan Carlos Cubeiro es un estudioso nacido en España, quien ha dedicado su vida a cultivarse, a dictar conferencias, a escribir y a descubrir nuevos liderazgos. No sé, a qué hora, este genial caballero, come, duerme, se baña y mucho menos, no sé en qué tiempo y momento logró procrear a su única hija ya que ha publicado 63 libros y está trabajando en dos más que vienen en camino.

Es realmente una locura. Por eso dudo de su existencia. No es humano. No puede serlo. Es probable que Juan Carlos sea producto de un experimento escapado de un laboratorio de Inteligencia Artificial, quienes no lo creen, lean esta pequeña parte de su curriculum: Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid, doctor en Organización de Empresas, merecedor de innumerables reconocimientos entre ellos, el Premio Nacional de Management, presidente de honor de la Asociación Española de Coaching, etcétera, etcétera y etcétera.

La conferencia me encantó, sobre todo que él, como sabio al fin, la dicta desde una humildad visible, con palabras sencillas que todo el mundo entiende. Además, la charla no es rígida, el público puede intervenir al extremo de que, este señor, de forma irresponsable, sin conocerme y sin avisarme, me ha subido al estrado para que yo hiciera una especie de cierre de su conferencia.

Por supuesto, el público no quería, en especial las damas quienes ahora, aterradas, gritaban:

– ¡No, nooo … !, ¡Nazoa, no! Él es muy feo.

Igual me subí. Había aprendido tanto en aquella clase magistral sobre liderazgo, que supe imponerme ante la multitud hilarante que abarrotaba la sala. Yo, que siempre he sido un hombre tímido, gracias a Juan Carlos Cubeiro, me transformé en un líder arrechísimo, un monstruo locuaz.

– ¡Silencio todos …! –grité con fuerza- y el público, aterrorizado, guardó silencio- ¡Y tú! –dije señalando a Juan Carlos- ¡Me haces el favor y te sientas! ¡Pero, ya!

Él, temblando de miedo, obviamente no escénico, se sentó entre el público y cuando lo hizo, dije:

-Ahora yo soy un líder y solo les puedo decir que me he convertido en el mejor amigo de este señor quien, con conocimiento, humor y amor, me ha demostrado que la vida es bella.

Me queda la duda si Juan Carlos Cubeiro realmente existe o es una vaina que nos echó la Inteligencia Artificial. Si esto último es así, es muy triste, porque la humanidad necesita gente como él.

Claudio Nazoa

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