LA HABANA — En los pasillos de los viejos edificios estatales de Cuba, la cotidianidad ya no solo se mide en las horas de apagón o en los estantes vacíos. Ahora se mide en instrucciones de evacuación. Hace unos días, en una de las oficinas de prensa internacionales de la ciudad, la administradora del edificio tocó a la puerta con una urgencia inusitada en la voz para preguntar si el personal asistiría a trabajar durante la “inminente” invasión estadounidense. Había recibido “órdenes de arriba” para confeccionar un plan de contingencia ante un ataque imperialista.
La escena plasma el clima de paranoia, resistencia y humor negro que se respira en las calles cubanas. Tras la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro a inicios de año y la posterior escalada de sanciones de la administración de Donald Trump, la isla se encuentra bajo una estrategia de «máxima presión» liderada por Washington, con el secretario de Estado, Marco Rubio, a la vanguardia. El temor a un desenlace militar ha dejado de ser una retórica del siglo pasado para convertirse en una tensa posibilidad de cara al futuro.
El detonante: La sombra de la CIA y las advertencias de Washington
Aunque la Casa Blanca no ha desplegado tropas formalmente, las señales de alerta máxima se dispararon con fuerza tras la sorpresiva e impactante visita a La Habana del director de la CIA, John Ratcliffe. Su llegada a bordo de un avión oficial con las palabras «United States of America» grabadas en el fuselaje sacudió las estructuras del Gobierno cubano.
A esto se suman las declaraciones del propio Donald Trump, quien llegó a afirmar públicamente que sería un «honor tomar la isla» y disponer de ella, avivando los peores temores de una intervención militar. Por su parte, el viceministro de Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, reconoció en una entrevista televisiva para la cadena estadounidense NBC que, aunque consideran una agresión militar directa como algo «lejano», las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) se están preparando activamente. «Seríamos ingenuos si no nos preparásemos», sentenció el diplomático.

Una isla paralizada: El día a día bajo el bloqueo petrolero
Más allá de los ejercicios de defensa, la verdadera batalla de los cubanos ocurre en el terreno de la supervivencia diaria. Una orden ejecutiva estadounidense firmada a finales de enero impuso aranceles y severas sanciones a cualquier país o naviera que suministre crudo a Cuba, cortando de raíz el flujo que el país recibía —ya debilitado— desde Venezuela y Rusia.
Los efectos de este cerco energético han sumido a la isla en una de las peores crisis de su historia reciente:
- Apagones récord: Las provincias orientales (como Guantánamo, Santiago de Cuba y Holguín) registran apagones crónicos y totales que paralizan hogares, industrias y oficinas.
- Colapso de servicios básicos: En La Habana, menos de la mitad de los camiones de basura estatales logran salir a trabajar por falta de combustible, lo que ha generado masivas acumulaciones de desechos en las esquinas.
- Alerta en salud pública: El Gobierno cubano denunció que el desabastecimiento de energía pone en riesgo crítico el soporte de hospitales, afectando potencialmente a decenas de miles de mujeres embarazadas y lactantes.
- Aislamiento aéreo: Aerolíneas como Air Canada, Rossiya y Nordwind suspendieron operaciones hacia la isla debido a que los aeropuertos cubanos se quedaron sin combustible para reabastecer las aeronaves.
Incluso tradiciones culturales emblemáticas, como el anual Festival del Habano, tuvieron que suspenderse debido a la extrema asfixia económica.
El humor negro como escudo
Para los cubanos de a pie, la palabra «invasión» evoca una mezcla de cansancio histórico y su habitual sátira. Durante décadas, la frase popular «cuando vengan los americanos» se ha usado de forma irónica para referirse a ese día indeterminado en el que, supuestamente, se solucionarán los interminables problemas estructurales de la isla.
Sin embargo, hoy la ironía convive con el desgaste físico de una población exhausta. Mientras en los hoteles y portales estatales los planes de defensa se desempolvan a toda prisa bajo la premisa oficial de «no nos vamos a rendir», la gente común sigue haciendo colas kilométricas, esperando que vuelva la luz y escudriñando el cielo de La Habana, preguntándose si esta vez las amenazas del norte pasarán de las palabras a los hechos.
Para profundizar en el impacto social e histórico de las tensas relaciones bilaterales y ver cómo se vive este panorama desde adentro, te sugiero revisar este reportaje sobre las amenazas de intervención a Cuba, el cual detalla la postura oficial de las autoridades de la isla ante los recientes discursos emitidos desde Washington.
Somos Curadas.com Tu compañía en información
Únete a Curadas en tus redes sociales y aplicaciones favoritas
Nos alegra que te guste Curadas y quieras unirte a nosotros. Tienes varias formas de ser parte de Curadas:
- Síguenos en las redes sociales
- Entra a un grupo de Telegram o WhatsApp
- Recibe nuestro boletín en tu correo electrónico
Aquí tienes los enlaces a las redes sociales de Curadas
Recibe nuestro boletín por correo
Si quieres decirnos algo:
- Comenta al final de cualquiera de nuestras publicaciones
- Menciónanos en las redes sociales
- Escríbenos a [email protected]