¿El doble sismo podría retrasar la transición democrática? (Análisis)

El doble sismo en Venezuela causó destrucción y más de 3.800 muertos, pero no debería tambalear las relaciones entre Caracas y Washington, ya que Donald Trump ha fijado una ruta que privilegia estabilidad sobre democracia, pese a las aspiraciones de la líder opositora María Corina Machado.

Estados Unidos «está completamente concentrado» en «la respuesta a los devastadores terremotos en Venezuela, y en impulsar el plan de tres fases para Venezuela de la administración Trump, que sigue intacto», indicó esta semana el encargado de negocios estadounidense, John Barrett.

«Estabilización, recuperación, transición política» es el plan de tres fases que, desde hace meses y casi en cada intervención sobre Venezuela, altos funcionarios incluido el propio presidente estadounidense repiten como un mantra.

Es decir, no habrá transición democrática hasta que el país mejore económicamente. Mientras, Trump se beneficia de su «buena relación» con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, que obedece órdenes de Washington tras la captura de Nicolás Maduro en enero en una operación militar.

«Trump se aprovecha de la situación para otorgar contratos a las compañías estadounidenses y acceder a los recursos» mineros y petroleros del país, dijo bajo anonimato un ex alto funcionario chavista.

«A Trump realmente no le importa la democracia», zanja por su parte David Smile, profesor de la Universidad Tulane. «Lo que le importa es la producción económica y tener este aliado próspero que produce petróleo para Estados Unidos y adonde pueda devolver a los inmigrantes venezolanos», indica.

Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del 24 de junio causan «una profundización» del «tutelaje» entre Estados Unidos y el gobierno de Rodríguez, estima Juan Manuel Trak, profesor de la Universidad de Salamanca.

Esto «debilita» la «posibilidad de un retorno de manera rápida» a la democracia, continúa el analista basado en México.

Tras años en el poder de una izquierda hostil a Washington (Hugo Chávez 1999-2013, Nicolás Maduro 2013-2026), la Venezuela de Rodríguez debería volver al redil estadounidense.

¿Machado, de regreso? –


Washington había aprisionado a Venezuela en un pesado torniquete de sanciones económicas, con el objetivo de sacar del poder a Maduro, al que consideraba «ilegítimo». Pero desde su captura en enero, Washington dicta las órdenes y levanta gradualmente sus medidas punitivas.

El 26 de junio, el gobierno estadounidense suspendió durante cuatro meses sanciones económicas contra Venezuela, para no obstaculizar las operaciones de socorro.

Caracas aprovechó el miércoles la crisis humanitaria para pedir de nuevo el desbloqueo de sus activos congelados.

Mientras, queda pendiente el espinoso caso de la líder de la oposición, María Corina Machado. En el exilio desde diciembre de 2025 cuando salió del país para recibir el premio Nobel de la Paz, ahora quiere regresar a Venezuela y agilizar la transición.

«Después de la tragedia del 24 de junio, mi presencia estabiliza, es parte de las fuerzas organizadoras que el país necesita», declaró la semana pasada en una conferencia por Zoom a corresponsales extranjeros, incluida la AFP.

«Esta tragedia evidenció lo que todos sabíamos, que Venezuela se convirtió en un Estado fallido y que tiene una ausencia absoluta, total, de capacidades de gestionar daños», señaló. «Es mi deber. Y para eso voy a ir a Venezuela».

A finales de junio, Machado informó de un intento -en vano- de regresar al país.

«No habrá estallido social» –


Para Trak, existe una «lectura errónea» del papel de Machado y de su «insistencia de volver» a Venezuela, que va «en contracorriente de los deseos e intereses de los Estados Unidos».

Esto «la ha marginado más en el proceso de transición» política, apunta.

El experto considera que para Washington el retorno de Machado «pone en riesgo la fase de estabilización del plan de tres fases de Trump y ahora aumentaría el riesgo de una desestabilización política».

«Machado podría catalizar de alguna manera este descontento, llevarlo y movilizarlo políticamente», explica.

Dentro y fuera del país, algunos acusan a Machado de «oportunismo» por querer capitalizar esa ira.

«No entiendo cómo en estos momentos de dolor para Venezuela, de duelo nacional, (…) hay quienes se atreven a planificar que si estallidos sociales. Aquí no habrá estallido social», expresó Rodríguez la semana pasada.

Numerosas críticas, sobre todo en la zona de los terremotos, surgen contra su gestión de la crisis.

«Rodríguez no es una líder democrática legítima de Venezuela; está en la cúspide de un régimen criminal brutal responsable de años de represión, corrupción y sufrimiento», dice a la AFP el senador republicano Rick Scott.

«Un desastre natural no cambia eso», considera.

Con información de AFP

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