El deseo sexual parece un impulso espontáneo, difícil de controlar
Un pensamiento, una caricia, una voz y el cuerpo y la mente reaccionan. Sin embargo, la excitación es mucho menos casual de lo que se cree. ¿Cómo nace el deseo?
¿Cómo nace el deseo?
Lara, una estudiante de Múnich, se somete a un proceso de acompañamiento en terapia sexual. Junto a la psicoterapeuta y sexóloga clínica Dania Schiftan, examina los procesos que configuran su excitación. De ello se desprende que, en muchas personas, el deseo está fuertemente condicionado. Cuando ciertos patrones se repiten una y otra vez, las conexiones neuronales se consolidan, mientras que otras se debilitan. En consecuencia, resulta más difícil que la excitación aparezca con estímulos nuevos o en situaciones inusuales.
Pero estos patrones no constituyen un destino inalterable. El cerebro es neuroplástico y, por lo tanto, modificable. Técnicas como la respiración consciente, el movimiento y la atención plena pueden contribuir a una percepción más precisa del propio cuerpo y, con ello, a dirigir de manera activa el deseo y la excitación.

No obstante, nuestra vivencia del deseo no se construye únicamente a partir de experiencias físicas, sino también sociales. El comediante alemán de stand-up Hauke van Göns habla por primera vez en público sobre sus problemas de erección. En diálogo con expertas, explora hasta qué punto los roles de género y los llamados «guiones sexuales”, es decir, las narrativas culturales que dictan cómo debería vivirse el amor, influyen en nuestra experiencia erótica.
Acompañado por especialistas como la neuróloga y psicoterapeuta Heike Melzer, la investigadora cultural Louisa Lorenz y Lynn, una persona intersexual, el reportaje aborda cuestiones fundamentales, empezando por una esencial: ¿qué es, en realidad, el deseo?
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