Tu cansancio no es normal
El Dr. Carlos Jaramillo explica de dónde viene el cansancio que no se te quita y por qué la solución no es siempre tomar más café. Cansancio y fatiga. Imagen superior de crlamgeorgia en Pixabay
Cansancio y fatiga
El cansancio, la fatiga y el estrés se volvieron parte de la vida diaria, pero que algo sea habitual no significa que sea normal. Para entender por qué vives sin energía hay que mirar dos sistemas al mismo tiempo. El primero es la célula: dentro de ella está la mitocondria. Ese pequeño motor que toma oxígeno y glucosa y los convierte en energía, igual que el motor de un carro toma aire y combustible. De hecho, esa capacidad de la célula para producir energía es la definición misma del metabolismo. Cuando las mitocondrias fallan, cae la vitalidad, y con ella la producción de hormona tiroidea, insulina, cortisol y glucagón, porque todo eso depende de la actividad mitocondrial.
El segundo sistema es el nervioso autónomo, que el Dr. Jaramillo describe como el jefe del cuerpo. Es involuntario y conecta el pensamiento con las hormonas, la digestión, la circulación y las defensas. Ese sistema tiene dos modos. El simpático es la alarma: estrés, taquicardia, miedo, huida, supervivencia. El parasimpático es el sueño, la calma, la digestión y la reparación. Cuando uno está encendido, el otro está apagado. Y hoy vivimos crónicamente en alerta, hasta el punto de anular la capacidad de repararnos.

De ahí sale la pregunta que ordena todo el video: cuando estás cansada, ¿prefieres un café o una siesta? Porque hay cosas que van ancladas a producir energía en el día. El café y la cafeína, la creatina, una buena proteína con aminoácidos completos, la glicina, la hidratación con sodio, potasio y magnesio, los botánicos que modulan el cortisol. El NMN y los antioxidantes enzimáticos y no enzimáticos y hay otras que van ancladas a que te repares mejor en la noche. Sobre los antioxidantes deja una imagen clara: uno enzimático funciona como el director de orquesta y los no enzimáticos como los músicos; tener músicos sin director, o directores sin músicos, no sirve de nada.
Para la reparación menciona tres: el magnesio en sus formas de citrato, glicinato y treonato; la colina, que no se asimila como bitartrato pero sí como alfa-GPC o CDP-colina, porque el neurotransmisor del parasimpático es la acetilcolina; y el inositol, especialmente en su forma de mioinositol, tomado en la noche. También advierte sobre las bebidas energéticas cargadas de azúcar, taurina y estimulantes, que son la salida rápida que más daño termina haciendo. Su recomendación final es concreta: no existe una fórmula mágica, empieza por mejorar la reparación y observa qué te sigue faltando, porque muchas veces basta con repararte bien para levantarte al otro día con energía.
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