La esperanza de ser escuchados cara a cara en el centro del poder político venezolano se topó nuevamente con una muralla de frialdad institucional.
Este viernes 11 de septiembre de 2026, una representación del Comité por la Libertad de los Presos Políticos Venezolanos (Clippve) y familiares de detenidos marcharon desde la Plaza O’Leary hacia el Palacio de Miraflores.

Sin embargo, lo que se anunció en un principio como una recepción oficial culminó en una profunda indignación colectiva: la comisión defensora fue atendida escasos minutos a través de una ventanilla de vidrio en el Despacho de la Presidencia.
«Nos engañaron. Nos informaron que nos iba a atender una comisión y nos atendieron detrás de un vidrio por pocos minutos; aparte, la persona que nos atendió no tenía cortesía ni amabilidad», denunciaron voceras de la movilización al salir del recinto oficial.
Una marcha cercada y el reclamo de soluciones
La jornada comenzó con la concentración de decenas de madres, esposas y hermanos de privados de libertad que avanzaron por el centro de Caracas exhibiendo pancartas y exigiendo la liberación inmediata de más de 400 personas que continúan tras las rejas por motivos políticos. A la altura de El Silencio y las inmediaciones de las escaleras de El Calvario, la movilización encontró el paso restringido por un amplio despliegue de los cuerpos de seguridad del Estado.

Tras momentos de tensión y negociaciones en la vía pública, se permitió el acceso a una pequeña representación para entregar los documentos con sus solicitudes. No obstante, las condiciones en las que se dio el encuentro desataron duras críticas por parte del comité de víctimas, que catalogó el trato recibido como una respuesta «revictimizante» que dista del discurso oficial de reconciliación.
Activistas como Andreína Baduel cuestionaron la falta de voluntad política para atender los casos de salud más graves y las solicitudes de amnistía o medidas humanitarias, subrayando que mientras persista la dilación y el maltrato hacia las familias, no podrá hablarse de una verdadera paz social.
Entre acuerdos de cúpulas y el clamor social
El reclamo de los familiares ocurre en un contexto de constantes llamados a la veeduría internacional e interpelaciones a la gestión gubernamental, en un momento donde la agenda pública parece concentrarse prioritariamente en los debates económicos y petroleros. Para las familias de los detenidos, la prioridad sigue siendo la restitución de los derechos humanos y el debido proceso para quienes permanecen en las cárceles del país.
Fuentes consultadas:
- NTN24 (Reportajes y declaraciones del Comité por la Libertad de los Presos Políticos – Clippve).
- El Pitazo (Cobertura de calle y reportaje fotográfico desde El Silencio y Plaza O’Leary).
- El Nacional / Correo del Caroní (Declaraciones de las voceras tras la entrega del documento en el Palacio de Miraflores).
- Efecto Cocuyo / Diario Primicia (Detalles sobre la contención policial y los pronunciamientos de las organizaciones de derechos humanos).
Por Redacción Curadas
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