Un ecosistema milenario sin protección estatal
El macizo de Guayana y sus majestuosos tepuyes constituyen un patrimonio biológico y geológico único en el mundo. Sin embargo, la fragilidad institucional que atraviesa Venezuela ha alcanzado los rincones más inaccesibles del territorio nacional.
Recientes alertas emitidas por el Sindicato Unitario Nacional de Empleados Públicos del Instituto Nacional de Parques (Sunep-Inparques) ponen en evidencia un grave panorama de falta de vigilancia, controles ausentes y opacidad administrativa en el Parque Nacional Jaua-Sarisariñama, ubicado al suroeste del estado Bolívar.

La reserva natural, famosa globalmente por sus imponentes simas de hundimiento e increible biodiversidad endémica, sufre el impacto del abandono operativo del ente adscrito al Ministerio para el Ecosocialismo.
De acuerdo con las denuncias sindicales y de ambientalistas, no existen registros precisos ni fiscalizaciones efectivas que impidan la extracción no autorizada de recursos biológicos, el turismo descontrolado o la incursión de actividades que atentan contra el frágil equilibrio de este bioma.
Ambigüedad jurídica y desmantelamiento institucional
La problemática en Sarisariñama se profundizó con la creación del Parque Nacional Caura en 2017. Dicho decreto pretendió absorver la poligonal de Jaua-Sarisariñama, generando un vacío de delimitación y jurisprudencia que ha debilitado la capacidad de respuesta de los guardaparques.
A esta confusión técnica se le suma la escasez crítica de personal capacitado, equipos de patrullaje e infraestructura básica de resguardo.
Investigadores y defensores ambientales advierten que la falta de fiscalización pública permite que expediciones de dudosa procedencia accedan al tepuy bajo la fachada de investigación científica.
Ni la Dirección Regional de Inparques en Bolívar ni la sede central en Caracas han presentado balances o informes de impacto ecológico que determinen responsabilidades frente a las irregularidades acumuladas.
La opacidad en la entrega de permisologías priva a la ciudadanía del derecho a auditar la conservación del patrimonio natural de la nación.
Preservación en riesgo e impacto ambiental
Especialistas destacan que la falta de supervisión en áreas de administración especial no solo vulnera el marco legal ambiental sino que amenaza especies de flora y fauna únicas en la región Guayana.
Mientras el sur del Orinoco enfrenta el avance incesante de actividades mineras ilegales y deforestación, la desprotección de reservas como Sarisariñama sienta un peligroso antecedente de vulnerabilidad ecológica institucionalizada.
Video recomendado
Para ampliar la información referente a la vulnerabilidad de las áreas protegidas y los desafíos ambientales en el sur del país, te recomendamos el siguiente material audiovisual en castellano disponible en YouTube:
Por Redacción Curadas
Fuentes consultadas: Reportes del Sindicato Unitario Nacional de Empleados Públicos de Inparques (Sunep-Inparques), investigaciones periodísticas del portal TalCual y Correo del Caroní, y pronunciamientos de organizaciones de la sociedad civil enfocadas en la defensa ambiental en Venezuela.
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