A Mita, mi madre, y a todas las madres del mundo / Vía Jesús Peñalver
La Madre es en la tierra el centro de todos los afectos más puros y el término de las acciones más nobles. Por algo el vientre de la madre fue como el horno donde se cocinó la materia del corazón y se forjó el carácter; por algo los brazos maternales la primera, dulce y suave cuna en donde se meció el cuerpo del hijo; por algo el pecho de la madre fue el primer surtidor de alimento y el más tierno regazo para el hombre en formación.