El puma, una historia peruana – por Rodolfo Izaguirre

De esta manera, Belén ha vuelto a ser aquella águila y aquel relámpago que pretendió ver en mí antes de que se abriera misteriosamente la puerta de su cuarto y se arrastrara en él el sucio sudario de la Muerte.

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Te veo venir soledad – por Rodolfo Izaguirre

De esta manera, Belén ha vuelto a ser aquella águila y aquel relámpago que pretendió ver en mí antes de que se abriera misteriosamente la puerta de su cuarto y se arrastrara en él el sucio sudario de la Muerte.

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Asomarse al mundo – por Rodolfo Izaguirre

Asomarse al mundo fue seleccionado por Letralia para integrar el libro colectivo Bestiario Artificial con autores latinoamericanos, por iniciativa del editor Jorge Gómez Jiménez quien ha autorizado su publicación en mi columna de este diario.

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Una historia de amor: Magdalena y yo – por Rodolfo Izaguirre

Siempre supe que la Caracas que me vio nacer en 1931 era algo mas que una apacible aldea en la que en el interior de sus casas apenas se susurraba el nombre de Juan Vicente Gómez…

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Endurecer al viento – por Rodolfo Izaguirre

Esa tarde una bomba estalló en el rincón de uno de aquellos callejones.  ¡El viento también se endureció! ¡Comenzaba una guerra con Palestina que no parece acabar nunca!

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La harina amarilla – por Rodolfo Izaguirre

Durante las fiestas y el jolgorio del carnaval era frecuente en años anteriores jugar con agua, papelillo, maicena y huevos. En la hora actual se reservan la maicena y los huevos, solo se usa la harina amarilla de las Claps. ¡Para algo sirve este sucio componente!

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La antología de Javier Vidal – por Rodolfo Izaguirre

La adorable vida que comparten Javier Vidal y Julie Restifo se ilumina plenamente con la vida que juntos viven en la portentosa mentira del teatro que ellos logran transformar en una verdad absoluta.

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Hitos del cine venezolano – por Rodolfo Izaguirre

y de esta misma forma, Gil Molina va transformando un breve texto mío sobre el cine venezolano hasta convertirlo en lo que ahora es: en el prodigioso libro titulado»Hitos del cine venezolano. Películas, Carteles».

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Los libros de Alfredo – por Rodolfo Izaguirre

Me atrevo a asegurar que Alfredo Schael debe figurar entre los primeros que se dieron cuenta del funesto cambio climático que se nos está viniendo encima en clara advertencia de que el planeta está comenzando a morir. Lo dijo  a su manera y en su tiempo el poeta García Lorca: «También se muere el mar.» 

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En la deslumbrante espesura de mi memoria – por Rodolfo Izaguirre

Y así sigo viviendo, despojándome poco a poco de pertenencias que antes consideraba imprescindibles; venerando a los amigos que desertaron y no están físicamente junto a mí, pero invadido por la deslumbrante espesura de mi memoria.

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Llorar nos humaniza – por Rodolfo Izaguirre

Confieso que lloro en los melodramas del cine cuando las circunstancias determinan el encuentro del padre o de la Madre con el hijo o la hija que dejaron de ver años atrás y se miran y abrazan y se separan para mirarse de nuevo y se borran los pavorosos malentendidos que forzaron las distancias. ¡Situación semejante jamás ocurrió con mi padre!

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Esparcir las cenizas – por Rodolfo Izaguirre

Belén me miró con una intensidad que me era desconocida y me dijo: “He hecho de ti un águila y un relámpago. ¡No permitas que esta gente chavista nos estropee la vida!» 

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Cristo en el cine – por Rodolfo Izaguirre

Al referirse a la Pasión de Cristo, (2004), la película de Mel Gibson, un crítico americano acertó cuando dijo que se trataba de “la más grande historia jamás contada por… el Marqués de Sade”, en abierta alusión al carácter extremadamente brutal de la secuencia de la flagelación y la crucifixión

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Hay un venenoso venezolano en cada uno de nosotros – por Rodolfo Izaguirre

Recuerda que Humberto Fernández-Morán Villalobos nació en Concepción de La Cañada, municipio Urdaneta, estado Zulia en 1929 y murió en Estocolmo, Suecia el 17de marzo de 1999

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La triste soledad – por Rodolfo Izaguirre

Cuando murió mi mujer y las circunstancias de vida me arrojaron al abismo del desamparo cambié el nombre de Belén por el de Soledad, es decir, convertí la soledad en permanente compañía e intenté así mitigar, el dolor de su ausencia.

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No te metas con un mesonero – por Rodolfo Izaguirre

Y mientras degustábamos nuestros postres, vimos al grosero, altivo y prepotente representante de la actriz levantarse apresuradamente rumbo a los sanitarios y escuché a Arencibia: ¿Viste? ¡Te dije que no tenemos por qué meternos con los mesoneros!

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Alterar la edad humana – por Rodolfo Izaguirre

Las cuatro edades humanas, infancia, adolescencia, juventud y madurez se asocian al simbolismo de los metales y se llaman edad de oro, de plata; de bronce y de hierro para señalar los avances del deterioro físico

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¡Sintetiza Saúl, sintetiza! – por Rodolfo Izaguirre

como si fuese una de las fervorosas Siervas del Santísimo Sacramento exclamó casi en medio de lastimosos sollozos: ¡Sintetiza, Saúl! ¡Sintetiza! 

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Nuestra democracia es como un abanico – por Rodolfo Izaguirre

¡La democracia venezolana se abre y se cierra como los abanicos; aparece y desaparece como los osos, la luna y las ballenas!

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Salvador Garmendia y el libro Mantilla – por Rodolfo Izaguirre

Salvador Garmendia llegaba sin avisar. Tocaba el timbre, abríamos la puerta y sin saludar pasaba adelante y se sentaba en una de las poltronas de la sala que era su preferida.

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