La dignidad de los que no se rinden – por Carolina Jaimes Branger
Hay derrotas que inspiran mucho más respeto que muchas victorias. Confieso que durante este Mundial de Fútbol terminé “remando” con Noruega. No era el equipo favorito. No era el gigante histórico. Pero jugaba con una mezcla de valentía, disciplina y humildad que hacía imposible no simpatizar con ellos. Perdió. Sí. Pero abandonó el torneo con la cabeza en alto, respetado incluso por quienes celebraban su eliminación. Hay derrotas que ennoblecen y victorias que avergüenzan.