Conoce al enemigo público número uno: el Colesterol.
Conoce al enemigo público número uno: el Colesterol.

Colesterol: Conoce al enemigo público número uno.

4 minutos de lectura

Algunos números son más afortunados que otros… Revisa tus niveles de colesterol.

Si tu colesterol está por debajo de doscientos miligramos por decilitro, vivirás una vida larga y sana.

El colesterol ha tenido muy mala prensa en los últimos años, pero la verdad es que no es tan malo como lo pintan. De hecho, no podemos vivir sin él. El colesterol desempeña un papel vital en la formación de las paredes celulares por todo el cuerpo. También participa en la elaboración de otras sustancias químicas esenciales, incluidas las hormonas.

Al mirar la crema del pastel, la mayoría de nosotros pensamos que está llena de colesterol. Pero eso es un poco inexacto. Gran parte es fabricado por el propio organismo. Así que si sobre todo lo produce tu cuerpo y es esencial para una buena salud, entonces, ¿a qué viene tanto jaleo?, te preguntarás. Sencillo: demasiado colesterol en el cuerpo es el mayor factor de riesgo para padecer una enfermedad del corazón y se calcula que siete de cada diez personas de  más de cuarenta y cinco años tienen niveles demasiado elevados. Y hay algunas prácticas que tienen que ver con el estilo de vida que te lo pondrán por las nubes.

El médico es quien puede medir tus niveles. te dará una cifra y ahí es donde se complica todo. Se realiza una lectura total de tu colesterol (idealmente debería ser inferior a doscientos miligramos por decilitro), pero también una parcial de tu colesterol LDL o HDL (idealmente de ciento sesenta a sesenta miligramos por decilitro).

Posiblemente ya estás familiarizado con los términos colesterol «bueno» y «malo». Tiene que ver con los sistemas de transporte especial que utiliza el colesterol para alcanzar las células que lo necesitan. El colesterol utiliza la circulación sanguínea como un sistema de carreteras y viaja en vehículos hechos de proteína. En su periplo desde el hígado a las células que lo necesitan, cabalga a lomos de lipoproteínas de baja densidad (LDL). Cualquier colesterol que no se necesite es devuelto al hígado en HDL o lipoproteínas de alta densidad.

El problema empieza cuando hay demasiado LDL y poco HDL. Las cantidades sobrantes se depositan en las paredes arteriales. Es parecido al efecto que tienen las hojas que caen en otoño y que taponan los canalones de la casa; éstos terminan inevitablemente atascados y el flujo de agua se hace más difícil. En las arterias, la acumulación de colesterol dificulta la corriente sanguínea, lo cual puede llevar en última instancia a un ataque al corazón o a un derrame cerebral.

Una Buena Idea…

Si nunca te has controlado el colesterol, llama a tu médico y pídele cita. Puedes comprar un equipo casero para medirte tú mismo los niveles de colesterol, pero la mayoría de los médicos no se fían de este sistema; a veces resulta difícil interpretar los resultados. Un examen implica tomar una muestra de sangre del dedo. Pídele al médico que ponga por escrito el resultado. Los números que necesitas tener en cuenta son un total del colesterol de menos de doscientos miligramos por decilitro y de menos de ciento sesenta de LDL, el colesterol «malo». Tu médico tendrá también otras cosas en cuenta, como la tensión arterial, la edad y si fumas o no, para evaluar tu riesgo de padecer una enfermedad del corazón.

Así que tu objetivo es reducir tu colesterol LDL (por debajo de ciento sesenta) y subir tu colesterol HDL (a sesenta o más). Y una de las maneras de hacer esto es comiendo más grasa del tipo apropiado. El aceite de pescado reduce los niveles de colesterol LDL (malo) y eleva el colesterol HDL (bueno). No tiene por qué ser difícil; prueba una lata de sardinas con tomate mezcladas con zumo de limón sobre una tostada de pan: verdaderamente delicioso, ¿no?.

Las grasas monosaturadas son también una excelente noticia. Se encuentran en elevadas cantidades en el aceite de oliva, el aceite de Colza, el aceite de linaza y en las semillas de lino, los frutos secos y los aguacates. Reducen o bajan el colesterol malo o LDL y elevan el bueno o colesterol HDL. Por eso, cámbiate al aceite de oliva para freír y aliñar.

Otra Idea Más…

Si te preocupa el colesterol, la avena es el mejor desayuno. Busca en Curadas un artículo sobre sus beneficios, haciendo clic AQUÍ

Una dieta rica en grasas saturadas (que se encuentran en la carne y los productos lácteos) por otra parte aumenta el colesterol LDL y la inflamación de las paredes arteriales. Con moderación, las grasas saturadas están bien. No hay nada malo en poner una nuez de mantequilla en la verdura, adornar la ensalada con un poco de queso o comer una ración pequeña de carne al día. Ciertamente no deberíamos eliminarla por completo de la dieta (es la mejor fuente de vitaminas liposolubles A y D, y los productos lácteos nos aportan calcio). Simplemente asegúrate de tomar menos de veinte gramos al día.

Basar tu dieta en fruta y verdura te asegurará tener la cantidad de grasa en un nivel moderado. Además, obtendrás suficientes antioxidantes que te ayudarán a prevenir que el colesterol LDL se acumule en las paredes arteriales. Y finalmente, permanecer tan activo como puedas. Incluso el ejercicio moderado (equivalente a caminar veinte kilómetros a la semana) puede reducir tus niveles de LDL.

La Frase:

«Es un hecho científico que tu cuerpo no absorberá el colesterol si lo tomas del plato de otra persona».

Dave Barry, Humorista estadounidense.

 

 

 

Tomado de: Sally Brown. Vive más y Mejor. Técnicas anti-ageing para conservar la salud y la juventud, de la colección 52 Ideas Brillantes de la Editorial Nowtilus, Madrid 2005.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Recientes de Blog