Ejercicio en el agua
Ejercicio en el agua. Nadar es excelente para mantenerte joven.

Nadar: El mejor ejercicio si quieres permanecer joven y activo siempre

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¿No has ido a la piscina desde que estabas en el colegio? Te estás perdiendo el que podría ser el perfecto ejercicio antienvejecimiento.

La natación es única en su especie. Es un ejercicio cardiovascular que consigue ejercitar todos los músculos del cuerpo sin dañar las articulaciones.

Hacer ejercicio en el agua es como una buena relación: a la vez que te relaja también te estimula lo justo para fortalecerte. Puede que no lo creas, pero la natación es el ejercicio ideal para cualquiera que se preocupe por su aspecto físico. De acuerdo, el camino desde el vestuario hasta la piscina no es divertido (truco: llévate una toalla y déjala preparada para cuando salgas), pero una vez que te hayas metido en el agua es imposible que alguien sea capaz de distinguir el tamaño de tus muslos, algo que no podrías decir jamás en un gimnasio lleno de espejos. Si vas a una piscina pública, nadar es una de las formas más baratas, y más accesibles, de hacer ejercicio y no depende del tiempo que haga afuera.

Por supuesto, lo que realmente nos interesa es la manera en la que la natación es capaz de retrasar el envejecimiento. Todavía está por realizarse un estudio que evalúe si los nadadores habituales tienen una edad biológica menor que su edad cronológica, pero estudios recientes prueban que los ejercicios de resistencia como nadar pueden lograr que parezcas unos seis años más joven que alguien que se pasa todo el día viendo la televisión.

Por lo tanto si es tan estupendo ¿por qué no lo hace más gente? Básicamente porque no se nos da bien. Observa a un adulto en la piscina y verás cómo al nadar a braza todo él se contrae, saca la mitad de la cabeza fuera del agua y el cuello parece a punto de sufrir un espasmo, o bien, si decide nadar a crawl lo hará de manera casi frenética, moviendo demasiado la cabeza y con mucho chapoteo con la consiguiente molestia para los otros nadadores. La mayoría de nosotros todavía nadamos como cuando éramos pequeños y luchábamos desesperadamente por no ahogarnos durante las clases en la piscina municipal.

Una Buena Idea…

¿Quieres mejorar en poco tiempo tu estilo nadando? Compra unas gafas. Son fundamentales para que te puedas relajar en el agua. Si tienes que ir con los ojos medio cerrados, se te tensarán los músculos del cuello y es más probable que mantengas la cabeza fuera del agua lo cual añadirá tensión extra a la espalda. Pero no te las compres baratas, es un ahorro que no merece la pena: te dejarán la cara llena de marcas y se te empañarán con frecuencia.

¿La respuesta? Un profesor de natación, más barato que un entrenador personal. Un monitor de natación eliminará los problemas y los malos hábitos de tu brazada hasta conseguir que te deslices sin esfuerzo por el agua. Las nuevas técnicas de enseñanza en el principio de la alineación del cuerpo de la Técnica de Alexander e inciden en ayudarte a alcanzar un estado de relajación profunda en el agua. Y como los músculos están perfectamente alineados, tras treinta minutos de movimiento sin esfuerzo por la piscina, te sentirás igual que si te hubieran dado un masaje. Hecho de la forma apropiada, nadar se convierte en una especie de meditación en movimiento que puedes realizar durante horas.

Otra Idea Más…

Saber llevar la respiración es esencial para nadar. Descubre de qué manera puede retrasar el envejecimiento en Curadas, haciendo clic AQUÍ

Ir a clase es la mejor manera de librarte de la rutina de un solo estilo. Mucha gente descubre que un estilo le va mejor que otro y puede ser tentador limitarse a él, incluso a pesar de la rigidez del cuello o del dolor de hombros. Pero cambiar de estilo implica un esfuerzo mayor, consumir más calorías y emplear más músculos. Tu profesor también te puede diseñar un programa de entrenamiento específico, utilizando velocidades y estilos distintos así como equipamiento como flotadores, para conseguir los mejores resultados. ¿A qué esperas? Lánzate a la piscina.

La Frase:

«Por cada hora de ejercicio consigues aproximadamente dos horas más de vida».

Dr. Ralph Paffenbarger, epidemiólogo.

 

 

 

 

 

Tomado de: «¡Al Agua Patos!» por Sally Brown. En: Vive más y MejorTécnicas anti-ageing para conservar la salud y la juventud, de la colección 52 Ideas Brillantes de la Editorial Nowtilus, Madrid 2005.

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