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Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 45ta. entrega

(Continuación)

Esta semana se cumplieron cincuenta y cuatro (54) años en el que desde aquel 12 de octubre de 1966, a pocos meses de la firma del Acuerdo de Ginebra entre Venezuela, Guyana y Gran Bretaña, nuestro país entró indiscutiblemente en una nueva fase de la reclamación del espacio geográfico integral del Esequibo, cuyo evento histórico daría un vuelco a la nefasta y viciada sentencia del Laudo Arbitral de París de 1899, fueron avistados por cuatro (4) venezolanos algunos miembros efectivos de las Fuerzas de Defensa de Guyana (GDF) ocupando la isla de Anacoco, siendo esta parte del territorio venezolano, y se encuentra ubicada geográficamente en la confluencia de los ríos Cuyuní y Venamo, en Latitud Norte 6° 43¨N, Longitud 61°08¨W, frontera con el vigésimo cuarto Estado venezolano “Esequibo”.

Dicho territorio, según el viciado y nulo Laudo de París de 1899, estaba dividido una mitad oriental equivalente a 24 km 2  que sería de Guyana y la otra mitad de Venezuela. En la fecha antes señalada, los guyaneses invadieron e izaron la bandera de su país en la isla venezolana; sin embargo, ese mismo día 12 de octubre de 1966, tropas venezolanas al mando del Coronel José Barbella Ramos desalojaron al personal militar guyanés, derribaron un hito fronterizo allí colocado e izaron la bandera de nuestro país, dándose inicio a la ejecución de la Operación “Libertad” ordenada inmediatamente por el Ejecutivo Nacional, en el que se llevaron a cabo varios actos de soberanía mediante la construcción de una pista de aterrizaje en dicho espacio, complementado con una base militar y una escuela.

Dos días después del desalojo efectuado por los venezolanos, el 14 de octubre de 1966, el Presidente de Guyana, Forbes Burnhan, emitió la nota de protesta sobre la ocupación total venezolana en la Isla de Anacoco, y luego de la alocución respectiva, fue tomado por asalto el consulado venezolano ubicado en la capital de Guyana, Georgetown, ubicado al este del Río Esequibo, donde fue arriada y quemada la bandera nacional de nuestro país.

Y un día como hoy, 18 de Octubre de 1966, el Ministerio de Relaciones
Exteriores de Venezuela contestó a la Nota de Protesta del Gobierno de Guyana, manifestando:

El Gobierno de Venezuela rechaza la referida protesta, por cuanto la isla de Anacoco es territorio venezolano en su integridad y la República de Venezuela siempre ha estado en posesión de ella. Al propio tiempo señalo a Vuestra Excelencia que si el Honorable Gobierno de Guyana tuviere alguna reclamación que formular, deberá hacerlo a través de la Comisión Mixta creada a tal efecto por el Acuerdo de Ginebra del 17FEB1966 de conformidad con lo dispuesto en el párrafo segundo del Artículo Quinto del mismo Tratado. Además expresa su rechazo a la quema de la bandera nacional ocurrido el 14 de Octubre de 1966.

Desde ese incidente, Venezuela no logró avanzar más en la recuperación de sus territorios, dado que la única incorporación de territorios adicionales ocurrió años después con Brasil, al realizarse la verificación de la delimitación establecida, lo cual nos permitió de 912.050 kilómetros cuadrados, rectificar la real superficie llegando actualmente de 916.450 kilómetros cuadrados, y aun cuando el Estado venezolano desde la crisis de Anacoco se acogió firmemente ante Guyana al Acuerdo de Ginebra de 1966, ello no frenó pocos años después, para suscitar un hecho que pudo incidir en rotundos cambios sobre la reclamación de nuestro espacio geográfico integral del Esequibo como lo fue la Rebelión del Rupununi.

A más de medio siglo desde los sucesos antes narrados, nos encontramos hoy en día ante una nueva coyuntura generada por el cambio de las políticas de Guyana, quien procedió a conformar distintos binomios ante la comunidad internacional, recostando la controversia territorial existente con Venezuela con otros países y organismos, siendo uno de estos la Corte Internacional de Justicia, en el que Guyana generó una demanda sustentada en falsos fundamentos, dado que en principio el Artículo IV, en su aparte 2 se aboca únicamente para indicar que el Secretario General de las Naciones Unidas podrá escoger entre los medios de resolución de controversias que se enumeran en el Artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas., lo cual no es en sí una disposición específica que le confiera competencia única y/o obligatoria a dicha Corte Internacional.

En este contexto, puede entenderse claramente que la mera invocación del Artículo 33 no le concede a través del Secretario General de las Naciones Unidas, en absoluto, la jurisdicción a la Corte Internacional de Justicia, por lo que el Gobierno de Guyana además de haber actuado de mala fe ante esta situación controversial con Venezuela, ha intentado plantear si se quiere de manera forzada, lo que el suscrito considera un irrespeto rotundo a la Nación venezolana, que entre las opciones existentes en la Carta antes señalada, podría ella generar unilateralmente un soporte jurídico verdadero de competencia, no fundamentado, del Organismo ante quien acudió.

Adicionalmente, si leemos con detenimiento el artículo IV aparte .2 del Acuerdo de Ginebra, no existe basamento alguno que faculte a una de las partes para acudir unilateralmente a la Corte Internacional de Justicia, por lo que debe asumirse bajo el espíritu y contexto del arreglo práctico y satisfactorio para las partes, que se requiere el acuerdo conjunto en este caso para acudir a la Corte Internacional de Justicia, hecho que nunca ocurrió, y fue así, como dicho Organismo internacional le concedió un plazo de cinco meses, hasta el 19 de noviembre de 2018 a Guyana, para elaborar y presentar su Memoria, y otros cinco meses sucesivos, hasta el 18 de abril de 2019 a Venezuela, para presentar su Memoria en Contra, siendo confirmado por el Gobierno de Venezuela el 12 de abril de 2019 la no comparecencia ante dicho Organismo Internacional.

Y mientras se avanza sobre los hechos existentes, se procede a continuación a la presentación del cuarto escenario manejado tal como han sido presentados los anteriores, correspondiendo en esta oportunidad al análisis sobre el manejo del poder estructural relativo de Venezuela con cambios en las políticas actuales en conjunción con el manejo de la influencia de Venezuela en el ámbito internacional manteniendo las políticas actuales. (escenario insuficiente).

FACTORES POSITIVOS EXTERNOS A CONSIDERAR PARA VENEZUELA

1- Se podría manejar con el Gobierno de los Estados Unidos la posibilidad de lograr su pronunciamiento a favor de Venezuela sobre el caso del Esequibo, sabiendo que dicho país tuvo una responsabilidad ineludible al haber representado al Gobierno de Venezuela a través de la firma prácticamente obligada del Tratado de Washington, en la que no hubo la participación de los venezolanos, y además de ello, Estados Unidos fue copartícipe de la nefasta decisión del Laudo Arbitral de París de 1899, refrendado por escrito a través de su propio Abogado principal en el Memorándum de Severo Mallet-Prevost.

2- Así mismo, se podrían manejar mejores relaciones y acercamiento con España, quien es el país que pudiese determinar de entrada el territorio que le correspondió durante la época de las guerras de independencia y colonización.

3- Pese a que se ha manifestado que la declaración emitida por el Presidente de Venezuela entre el 2004 y el 2007, en la que había expresado que dejaba de lado la reclamación del Esequibo otorgándole a Guyana la posibilidad de dar concesiones en esa zona, y que ello había sido considerado a nivel nacional como una acción inadecuada a los intereses de Venezuela, es necesario tomar en cuenta indistintamente de la tendencia política del lector, que dicha declaración se complementó con que dicha acción sería posible “siempre y cuando las concesiones otorgadas beneficiasen a los dos países”, y ello No ha ocurrido de esa manera, por lo que el Estado venezolano debería utilizar dicha bandera para sustentar la actuación de Guyana ante la comunidad internacional, dado que nuestro país No ha salido beneficiado en absoluto con las concesiones otorgadas unilateralmente por el Gobierno vecino, lo cual ha sido contrario al proceso de entendimiento entre las partes, por lo que la participación de terceros actores, en lugar de haber coadyuvado en el tiempo a fortalecer los lazos existentes entre ambos países, han retroalimentado más bien distanciamientos y manejos de agendas ocultas que han debilitado las relaciones entre las partes involucradas; por lo tanto, la actuación perversa del Gobierno de Guyana manipulando las declaraciones dadas por Venezuela, constituyen un aval indiscutible a favor de nuestro país, y ello debe conformar un factor a incluir en el caso que se maneja actualmente en la Corte Internacional de Justicia.

4- Ya ha sido constatado en el tiempo por diferentes vías que el gentilicio esequibano tiene una elevada preferencia de obtener su nacionalidad como venezolanos y no como guyaneses, factor interno que en el Esequibo ha generado, y aún hoy en día conlleva a elevadas posibilidades de inserción de la influencia venezolana. Guyana no puede seguir tapando una sensible realidad en la que no tiene capacidad de influencia sobre los esequibanos, puesto que ello no ha sido nunca su prioridad, ni tampoco tiene “historia” alguna en dicha región.

5- Prácticamente ha sido Nulo el sentido de integridad territorial de Guyana sobre el Esequibo, recordando que la población traída por los ingleses durante la época de la colonia a quien se les entregó la independencia de ese país, obtuvo el territorio tanto de Guyana al este del Rio Esequibo como del Esequibo propiamente, sin haberlo conquistado ni peleado por el mismo, por lo que su gentilicio no tiene historia alguna en la región y absolutamente ningún sentido de pertenencia.

6- El hecho que Guyana posee hoy en día una condición socioeconómica un tanto crítica, no le ha permitido políticamente garantizar a su Gobierno el apoyo de la oposición de ese país, dado que el mismo aún no ha generado el beneficio esperado con la participación de otros países del primer mundo en la explotación de los recursos que se realizan tanto en los espacios tanto continental como acuáticos del Atlántico, aunado a que las actividades económicas autorizadas unilateral e ilegalmente por el Gobierno de Guyana incluyen sectores que no le pertenecen a dicho país, sino a Venezuela, incumpliendo así lo acordado en principio sobre la base del Acuerdo de Ginebra.

7- Debe tomarse en consideración que apenas entre el 10% y 12% de la población actual que habita en Guyana, se encuentra habitando en el Esequibo, lo que sustenta el poco interés participativo y de preocupación del Gobierno de ese país por coadyuvar a quienes habitan en esa región, aunado al poco desarrollo llevado a cabo por los distintos Gobiernos de Guyana desde que obtuvieron su independencia en 1966, hecho que concede severas dudas ante la comunidad internacional de las prioridades de Guyana sobre la región geográfica en reclamación por parte de
Venezuela.

8- De hecho, la tendencia de la población joven que habita en Guyana, ha sido en el tiempo la de salir de ese país en busca de otros horizontes u oportunidades, dada la poca capacidad de crecimiento y desarrollo tanto histórico como actual que existe en ese país.

9- La manipulación obligada sobre el Gobierno de Venezuela con la firma del Tratado de Washington, la nulidad del Laudo Arbitral de París de 1899, la firma del Acuerdo de Ginebra de 1966, el escrito presentado por el Abogado principal norteamericano Severo Mallet-Prevost, aunado a los actos de ejercicio de soberanía por parte de Venezuela, son bases jurídicas ineludibles ante la comunidad internacional para darle el verdadero valor a la reclamación efectuada por Venezuela, por lo que no debe haber dudas en cuanto a la reivindicación integral del territorio Esequibo. De allí, puede entenderse del por qué de la actuación desesperada de Guyana hoy en día, haciendo uso de artimañas y buscando el apoyo internacional de otros países, en aras de cambiar el statu de su poder estructural relativo frente a Venezuela, además del osado acto de acudir ante la Corte Internacional de Justicia en procura de desvirtuar las realidades históricas como un acto desesperado que ha pretendido involucrar a todos los actores posibles en
contra de nuestro país.

10- Ante los factores mencionados, si el Gobierno de Venezuela considera darle el peso requerido a todas estas variables que generan un valor preponderante sobre la reclamación existente respecto al espacio geográfico integral del Esequibo, debería verse obligado a profundizar un cambio en el proceso de toma de decisiones y de sus políticas actuales, las cuales han sido un tanto reactivas conforme se ha ido moviendo el ajedrez geopolítico de la región, por lo que debería estar presionando por la vía diplomática mediante el uso de sus posibilidades y relaciones un tanto afectadas por intereses contrarios, de manera que se logre conformar una mesa real de entendimiento con el Gobierno de Guyana. Esta tarea no es imposible, pero requeriría un arduo y continuo trabajo, que no tiene que ser manejado en forma directa, sino colateralmente a través de otros actores tanto internos como externos, y/o también mediante la combinación de ambas.

11- Y habiendo utilizado Venezuela el mecanismo jurídico señalado en el punto anterior, está aún a tiempo en medio de esta coyuntura disuasiva en la que Guyana ha hecho caso omiso, de continuar ejerciendo diplomáticamente mayores presiones sobre dicho país, considerando que al no haber acuerdos ni beneficios para ambas partes sobre las exploraciones y explotaciones realizadas mediante el otorgamiento unilateral de concesiones a otros países, se estaría conformando una matriz de ilegitimidad creada por Guyana, cuyo efecto en cadena desembocaría en la inseguridad jurídica otorgada a dichas empresas que se encuentran ejerciendo actividades económicas en los espacios acuáticos correspondientes al espacio geográfico integral del Esequibo.

12- La delimitación de los espacios acuáticos firmada entre Trinidad & Tobago con Venezuela desde 1990 sin objeción alguna de Guyana en ese entonces, no puede verse afectada hoy por hoy por decisión unilateral y arbitraria de Guyana a más de un cuarto de siglo de la firma de dicho Acuerdo, en la que el Gobierno de ese país ha pretendido no solo irrespetar las líneas acordadas, sino que ha traspasado dichas líneas e intentado cerrar la libre salida de Venezuela hacia el Océano Atlántico, siendo ello un interés vital para nuestro país, por lo que Guyana está obligada a llegar a un entendimiento bilateral con Venezuela sobre dichos espacios acuáticos; y más aún, Guyana debe hacerlo con carácter de obligatoriedad porque en el mismo Laudo Arbitral de París de 1899, el vocablo “mar” no fue incluido, sino que dicha sentencia se limitó a establecer los límites en el espacio terrestre continental. Por lo tanto, esta variable debe considerarse ineludiblemente en este escenario, dado que aun en contra de Venezuela, si la Corte Internacional de Justicia ratificase el Laudo Arbitral de París, la mesa de entendimiento entre Guyana y Venezuela debería continuar activa, dando con ello cabida al acuerdo sobre el espacio geográfico integral del territorio continental y de los espacios acuáticos del Esequibo. Esta oportunidad la tiene desde ya Venezuela y debería aprovecharla a como dé lugar, aun en medio de las variables negativas existentes.

13- Así como Guyana ha venido actuando abiertamente a espaldas del Acuerdo de Ginebra de 1966, Venezuela manteniendo su entendimiento sobre el litigio correspondiente al espacio geográfico integral del Esequibo con base a dicho Acuerdo, podría actuar ajustada continuamente a su política de búsqueda de una solución práctica y satisfactoria sobre el litigio actual, buscando el apoyo a través de la comunidad internacional a propósito de contener y hasta obstaculizar las acciones metódicas que ha venido ejerciendo perversamente Guyana en los espacios acuáticos en conflicto.

14- En el contexto de los posibles cambios de las políticas de Venezuela hacia el exterior, países como los Estados Unidos y China continuarían con el ejercicio de sus actividades económicas, pero al haber una balanza de apoyo internacional tanto para Venezuela como para Guyana, se estarían creando condiciones para incrementar las tensiones entre ambas partes, y por ende se tendería hacia una posible inestabilidad política regional, afectando con ello el riesgo de posibles inversiones extranjeras no solo en la zona económica exclusiva generada por el Territorio Esequibo, sino también en los espacios acuáticos propios del Estado Delta Amacuro.

15- Este escenario inevitablemente para Guyana, volvería a inclinar la balanza del poder estructural situacional y relativo de Venezuela, debilitando a Guyana, e inclusive a los países de la Caricom.

FACTORES NEGATIVOS EXTERNOS A CONSIDERAR PARA VENEZUELA

1- Con el contrapeso de la balanza del poder estructural de Venezuela en comparación con la realidad de Guyana, y como producto del cambio de políticas internas del país, aun manteniendo las políticas externas de nuestro país, se estaría ejerciendo un cambio sustancial sobre el ámbito político que estaría manejando hoy en día Guyana ante la ONU y la Corte Internacional de Justicia, y aun cuando este factor pueda entenderse como una consecuencia positiva para Venezuela, se estaría dando cabida al escenario geopolítico manejado por Guyana desde la época del Presidente de ese país, Forbes Burham, quien utilizó continuamente ante la comunidad internacional un discurso político agresivo en contra de Venezuela, y en estas circunstancias, se daría cabida a una nueva repetición histórica de dicho marco de actuación, enfriando así las relaciones diplomáticas entre ambos países, y por ende se tendería a presionar más aún a la Corte Internacional de Justicia y a los países aliados de Guyana.

2- Las relaciones bilaterales tenderían a la apertura extranjera, por cierto muy conveniente a sus intereses, de una nueva intervención de otros países, en el que claramente el costo de ello desde el punto de vista político y militar sería un tanto elevado, considerando el potencial de recursos allí existentes y la necesidad de evitar el enfrentamiento entre las partes, por lo que la presencia de una coalición militar en la zona, daría cabida a repetitivas historias de cuya presencia militar extranjera, los países en cuestión han sido quienes por lo general han obtenido la mejor tajada. No debemos olvidar quienes somos ni lo que tenemos como venezolanos. La Eurasia manejada como centro geopolítico del mundo, realmente se mantiene hoy en día en el mismo statu? O ello ha sufrido significativos cambios otorgándole tácitamente dicha posición y privilegio a Venezuela?

3- Como se ha venido observando abiertamente, países como Rusia e Irán se mantendrían totalmente neutros ante el litigio actual de Venezuela con Guyana sobre el Esequibo, pese a que Rusia en particular tiene una gran responsabilidad ante Venezuela sobre su actuación en el Laudo Arbitral de París de 1899, al haber negociado con Gran Bretaña el beneficio que obtuvo para ella a costillas del daño generado a los venezolanos, adoptando la decisión perversa que ha propiciado severos perjuicios a nuestro país, con las consecuencias que se han materializado en materia de políticas, relaciones, diplomacia cañonera, economía, integración, delimitaciones, soportes jurídicos para otras delimitaciones, cooperación, reciprocidades, entre otros. Pero para ella (Rusia), ha sido más salomónico a sus intereses mantenerse al margen, y Venezuela no ha manifestado dicha necesidad aún, manteniéndose en silencio sobre este punto.

4- Es por ello que bajo este escenario, la Corte Internacional de Justicia daría continuidad al proceso jurídico solicitado unilateralmente por Guyana, evaluando la validez o no del Laudo Arbitral de París de 1899, sin olvidar que la participación de los organismos jurídicos internacionales en materia de delimitación, han sido históricamente contrarios a los intereses de Venezuela. Y ello lo afirmo, dado que de haber tenido casi dos millones de kilómetros cuadrados nuestro territorio nacional desde la separación de Venezuela de la Gran Colombia, hoy en día tenemos 916.450 kilómetros cuadrados, es decir, hemos perdido más de un millón de kilómetros cuadrados de nuestro espacio geográfico terrestre, sin tomar en consideración la plataforma continental en la que se ejerce el mismo derecho de soberanía, aunado a los espacios acuáticos derivados tanto en nuestra frontera occidental como oriental, sumatoria que eleva sensiblemente las pérdidas que hemos sufrido en los siglos XIX y XX.

FACTORES POSITIVOS INTERNOS A CONSIDERAR PARA VENEZUELA

1- La puesta en marcha de una reforma del sistema político actual de Venezuela, crearía posiblemente condiciones adecuadas para una transformación del país en el marco de la legitimidad hoy en día criticada abiertamente por una parte considerable de los venezolanos, en el que podrían integrarse sensibles y certeros pensamientos, esfuerzos y decisiones por elevar el proceso de entendimiento nacional sobre la controversia territorial con Guyana.

2- Las presiones originadas de parte de organismos nacionales vinculados al tema en cuestión, podrían generar una matriz de evaluación de parte del Gobierno Nacional que coadyuvaría a la obtención de una mayor cohesión nacional, a propósito de obtener sólidas posiciones ante el país y la comunidad internacional, entendiendo que ello no es un tema de Gobierno, sino de Estado, por lo que se podría conformar un equipo de trabajo adecuado para el fortalecimiento de la negociación con Guyana por la vía diplomática.

3- El hecho que se logren estancar las actividades económicas otorgadas por Guyana en la zona económica exclusiva proyectada hacia el Atlántico desde el Estado Delta Amacuro, requeriría que Venezuela en definitiva incremente su presencia de manera constante y no reactivamente a través de la Armada, quien ejercería las detenciones inmediatas y categóricas de toda unidad marítima que intente ejercer actividad económica alguna en el área respectiva, contando con el apoyo conjunto de la Cancillería, de Pdvsa, del Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos y de otras organizaciones venezolanas afines al tema en cuestión, de manera de poder demostrar el real interés del país en consolidar posiciones adecuadas en la región.

4- Se tendría la oportunidad de fortalecer la actuación de Venezuela ajustada al Acuerdo de Ginebra de 1966 mediante la eliminación de los diferentes actos establecidos unilateralmente por Guyana, instaurando para ello el mecanismo de las negociaciones directas entre Venezuela y Guyana mediante la conformación de una mesa de entendimiento conformada por distintos actores venezolanos calificados en el tema.

5- El Estado venezolano a través de la ejecución de sus políticas mediante la presencia de la Armada de este país, continuaría ejerciendo actos de soberanía, evitando la realización de actividades ilícitas autorizadas o no por Guyana en los espacios acuáticos de la zona de reclamación.

FACTORES NEGATIVOS INTERNOS A CONIDERAR PARA VENEZUELA

1- Aunque está claramente sustentado en documentos históricos que el Esequibo le pertenece al país desde la Capitanía General de Venezuela, no se maneja historia ni conocimiento sólido sobre la materia por una gran parte de los venezolanos, hecho que conllevaría a manejar el caso de acuerdo a los intereses y prioridades gubernamentales del momento.

2- El tema central habría girado hacia una posible relación de entendimiento bilateral, y debería continuar bajo esa modalidad buscando posibles soluciones sobre la recuperación del espacio geográfico integral del Esequibo, por lo que el cambio parcial de una política que no atienda tajantemente el marco de actuación que debería adoptar Venezuela sobre dicha controversia, demostraría nuestro inadecuado sentido de integridad territorial aunado a las presiones y posiciones antagónicas que afectarían la continuidad y legitimidad de este, además de ser sensiblemente criticado el ejercicio de su política exterior.

3- Venezuela tendría que afrontar los diferentes flancos por donde se ha intentado neutralizarla e incluso debilitarla como país con las acciones generadas por otras potencias y organismos internacionales, al igual que otros intereses perversos manejados dentro del país, por lo que la cohesión y sentido de pertenencia jugarían un rol fundamental para la recuperación adecuada de nuestra Patria, y la creación de los mecanismos necesarios para atender a cada uno de los binomios malévolamente generados por Guyana, sumatoria de hechos que requieren firme voluntad, capacidad y erogación de elevados recursos que en la actualidad no han sido suficientes.

4- Venezuela tendería a fortalecer sus acciones y presencia con la Institución Armada en la Isla de Anacoco, así como, tendría las bases necesarias para reforzar la actualización, repotenciación y mantenimiento mayor de sus equipos y unidades, a propósito de garantizar el ejercicio de la soberanía en los espacios orientales terrestres, acuáticos y aéreos del país, que por tradición han estado un tanto descuidados, hecho que ha representado históricamente un factor negativo para el país.

Ya habiendo culminado la presentación de los cuatro escenarios posibles en el contexto de las variables primarias orientadas hacia las políticas internas e internacionales de Venezuela, aunado a las relaciones actuales entre los países de la región que inciden sobre los intereses de Venezuela, además de la anexión participativa de la Corte Internacional de Justicia mediante solicitud unilateral realizada por Guyana en la que solicitó la validez del Laudo Arbitral de París de 1899, complementado con las delimitaciones bilaterales realizadas en los espacios acuáticos del Atlántico por diferentes países cuyas líneas limítrofes inciden también sobre la delimitación de Venezuela en las áreas marinas y submarinas generadas por el Estado Delta Amacuro así como por el Territorio Esequibo, y las concesiones unilaterales otorgadas por Guyana a grandes potencias mundiales para la exploración y explotación de recursos en el territorio en reclamación incluyendo sus espacios acuáticos, demuestran en los estudios realizados que el mejor escenario a favor de nuestro país se inclina obligatoriamente y sin dilación alguna hacia la necesidad de cambios de las políticas internas y exteriores.

Y estos cambios de políticas son necesarios considerando que escalonadamente, hoy por hoy, no se trata solamente de dilucidar el tema correspondiente al espacio geográfico integral del Esequibo, sino que Guyana se ha tomado atribuciones unilaterales ante la pasividad política venezolana de otorgar concesiones en los espacios acuáticos correspondientes a la zona económica exclusiva del Estado Delta Amacuro, argumentando que dicho espacio le pertenece al Esequibo, y ese territorio en disputa es de ella (según Guyana), lo cual ha complicado más aún el litigio en cuestión, por lo que se requiere una acción contundente de Venezuela en dichos espacios a propósito de defender sus intereses en dicha región.

Y mientras Venezuela atiende este tema que intenta lesionar la libre salida de nuestro país hacia el Océano Atlántico, y tomando en cuenta que a raíz de las concesiones otorgadas por Guyana en la zona económica exclusiva correspondiente a los espacios acuáticos del Esequibo en conjunto con las variables interconectadas con las recientes elecciones presidenciales realizadas en ese país, se visualiza la dificultad que debemos afrontar ineludiblemente, dado que mientras dure el Gobierno actual guyanés que podría prolongarse legítimamente durante diez (10) años consecutivos, va a resultar un tanto difícil evitar que la Empresa norteamericana Exxon Mobil continúe explorando y explotando los recursos energéticos existentes, siendo ello un claro desafío de Guyana la cual goza desde ya del sólido apoyo del Gobierno de los Estados Unidos de América.

Es por ello que se requiere la clara comprensión requerida al recalcar que el tema en cuestión sobre la recuperación del espacio geográfico integral del Esequibo hoy en día, ha sido reorientado mediante la conformación de una ecuación matriz que ha ido adhiriendo otras variables de considerable peso que han ido escalonadamente complicando hoy por hoy los cimientos de la racionalidad requerida para el manejo de la situación geopolítica, geoeconómica y geoestratégica de la región.

En este contexto, y tomando en cuenta que Guyana nunca ha tenido una actuación sustentada en la reciprocidad hacia Venezuela, mientras que la política de nuestro país sobre el tema ha ido avanzando en un marco de actuación y cooperación ofrecida y suministrada sin haber recibido nada a cambio, se hace necesario que Venezuela comience a ejercer en definitiva presiones más impulsivas y contundentes que sacudan las pretensiones guyanesas en la región, de manera que además de llamar la atención de la comunidad internacional en cuanto a que Guyana no puede seguir actuando unilateralmente sustentando su desempeño en manipulaciones e intereses llevados a cabo con basamentos ilegales, se requeriría exacerbar el sentir de integridad territorial, recordando que ella es parte inexorable de la Defensa Integral consagrada en la Constitución venezolana, por lo que debe crearse una sensible presión que frene con las coerciones y diplomacia cañonera ejercida a través de la presencia de distintas instituciones venezolanas, la posibilidad de continuar o aumentar las actividades económicas pretendidas en la zona en reclamación, particularmente las que se han venido manejando y atendiendo intereses y apetencias extranjeras ejercidas en el campo petrolero, minero y gasífero.

El efecto a obtenerse de esta forma de acción, permitiría un corolario pluralista, en el sentido de incidir a nuestro favor sobre las actividades económicas que se realizan actualmente sobre los espacios en litigio, y en las futuras pretensiones de Guyana sobre la zona económica exclusiva del Esequibo, aunado a que Venezuela debe mantener por lo pronto el statu quo en cuanto a su libre salida al Océano Atlántico, por lo que se debe romper por lo pronto y de manera sistemática la política de actuación guyanesa, abriendo con ello la posibilidad de un cambio en cuanto a su actuación, entendiendo por un lado que el poder estructural relativo entre las partes podría generar un cambio significativo en la balanza geopolítica, y que el Acuerdo de Ginebra de 1966 sigue siendo por excelencia la vía alterna más expedita para la resolución de la controversia territorial existente.

Ahora bien, en los cuatro escenarios presentados, es retórico y significativo para Venezuela la necesidad de entender que no podemos seguir actuando de manera reactiva, es decir, que la política venezolana no debe esperar que
sucedan los hechos para luego responder como lo hemos venido haciendo, tal como ha ocurrido con muchísima frecuencia hasta ahora; más bien, es conveniente tomar iniciativas ajustadas al fin último, y sobre todo, se requiere que el ejercicio de la soberanía venezolana en esa región se ejecute con base a la continuidad como norte fundamental de nuestra política exterior.

Si separamos a las diferentes variables involucradas hoy en día en la ecuación matriz ya señalada, lógicamente en el caso de los espacios acuáticos, debemos recordar que el tema sustentado sobre la delimitación de los espacios acuáticos en el Atlántico no dependería solo de las delimitaciones efectuadas entre Brasil y la Guayana Francesa, o la realizada entre Venezuela con Trinidad & Tobago, sino además deben considerarse las delimitaciones realizadas entre Trinidad & Tobago con Barbados, aunado a la efectuada entre Suriname y Guyana, en la que la Comisión demarcadora utilizó para esta última, puntos geográficos correspondientes al Territorio Esequibo, desconociendo así la controversia territorial existente entre Guyana y Venezuela, hechos que han complicado más aun el tema en cuestión; es por ello que con el conocimiento existente sobre los recursos energéticos disponibles en dichos espacios, la tendencia hacia un entendimiento adecuado será mucho más complicado, por lo que se reafirma que la presencia y actuación de Venezuela en dichos espacios acuáticos debería ser más continua y contundente.

Por otra parte, respecto al involucramiento de la Corte Internacional de Justicia como otra variable compleja que conforma actualmente la ecuación matriz del litigio sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, y considerando que Venezuela decidió no comparecer ante dicho organismo por desconocer la competencia de la misma, es clara la sustentación presentada sobre la decisión tomada, la cual debió y debe manejarse jurídicamente de acuerdo a lo establecido en el contexto del Acuerdo de Ginebra de 1966, siendo necesario agregar que en este contexto, deben tomarse en cuenta los siguientes aspectos contrarios a los intereses de Venezuela:

  1. Dada la coyuntura política actual aunado a la posición fortalecida de Guyana ante la comunidad internacional, en la que los Estados Unidos Unidos como primera potencia mundial a raíz de su presencia ejerciendo actividades económicas a través de la empresa Exxon Mobil en los espacios acuáticos del Esequibo, ha solicitado que sea declarada válida la sentencia del Laudo Arbitral de París de 1899.
  2. No debe olvidarse que Estados Unidos representó a Venezuela sin la
    presencia de un representante venezolano en el proceso de delimitación
    del Territorio Esequibo mediante la firma presionada y acepción del
    Tratado de Washington, y fue obligada por Gran Bretaña a la aprobación ilegítima del Laudo Arbitral de París, establecido por escrito en el Memorándum emitido por el Abogado principal norteamericano Severo Mallet Prevost.
  3. La ausencia del apoyo de Rusia, a pesar que hoy en día es un aliado de Venezuela y que tiene una ineludible responsabilidad, dado que de allí provino el juez principal que se alió con Gran Bretaña en contra de los intereses de Venezuela declarando la sentencia del Laudo de París de 1899, ha decidido mantenerse neutral; así mismo China mantiene una posición neutral.
  4. Cuba a pesar de ser un aliado de Venezuela obteniendo grandes beneficios en la actualidad, su tendencia ha sido inclinarse en favor de Guyana.
  5. España no se ha manifestado en ningún momento, y es ella, quien podría sustentar claramente que antes del Laudo Arbitral de París de 1899, es decir desde la época de la colonización y de las guerras de independencia, el territorio español llegaba hasta el Río Esequibo, siendo ello correspondido al espacio geográfico de la Capitanía General de Venezuela de 1810.

A tal efecto, aunque Venezuela No reconozca la competencia jurídica de la Corte Internacional de Justicia, y considerando que la balanza del poder estructural relativo de acuerdo a lo planteado anteriormente se inclina políticamente hoy en día en favor de Guyana, aunado al inadecuado apoyo internacional que recibe nuestro país hoy en día, y por el hecho de no haber comparecido Venezuela ante el Organismo ya señalado, se le estaría brindando a Guyana la posibilidad de solicitar que la decisión final se incline en favor de la validez del Laudo Arbitral de París de 1899, por lo que existen probabilidades para que el juicio culmine con la sentencia en favor de la solicitud de Guyana.

Lejos de expresar a estas alturas si esta decisión ha sido la más adecuada o no a los intereses de Venezuela, y a pesar que ya había escrito mi posición al respecto en artículos anteriores manifestando que asistir a la Corte Internacional de Justicia no era prudente, pienso que el tema de fondo no puede abordarse tomando en cuenta este hecho, sino que se debe ahondar más a fondo del por qué se permitió el país llegar a este errático cuadro estratégico como producto de algunos errores políticos cometidos hacia el país vecino, dado que en estos últimos años, Venezuela ha venido conformando una plataforma con tendencia hacia el aislamiento internacional, mientras que Guyana aprovechó esta acción fallida del Estado venezolano para evitar toda intención que pudiese afectar los intereses del Gobierno de ese país en el espacio geográfico integral del Esequibo, y lo hizo abordando diferentes frentes territoriales (área continental y los espacios acuáticos) mediante el otorgamiento de concesiones para el desarrollo de actividades económicas a otros países del primer mundo, creando así sólidas alianzas, además de haber cambiado sus políticas de defensa de todo cuanto pudiese afectar sus intereses en el Esequibo a acciones netamente ofensivas sobre los mismos espacios acuáticos de Venezuela en el Océano Atlántico, de manera de cercar y reducir nuestras intenciones sobre el territorio continental en disputa, binomio que logró combinar quirúrgicamente, generando para ella “por ahora” resultados adecuados a sus intereses.

Y menciono “por ahora”, porque la sentencia que manifieste finalmente la Corte Internacional de Justicia sobre la validez o no del Laudo Arbitral de París de 1899, no tiene que ser obligatoriamente contraria a los intereses de Venezuela. En este contexto, un escenario antagónico a lo planteado hasta ahora, aunque con menor probabilidad de darse por los intereses y presiones políticas sobre el tema en cuestión, es decir, en el que la sentencia final de la Corte Internacional de Justicia atendiendo a los hechos irrefutables ocurridos históricamente para el nefasto dictamen del Laudo Arbitral de París de 1899, aun no habiendo comparecido Venezuela, sea aceptado como nulo, o que simplemente acepte que realmente no tiene jurisdicción alguna sobre el tema en cuestión atendiendo a lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966.

Este hecho conllevaría además de la posición acometedora e impulsiva que debe ejercer Venezuela en defensa de la soberanía de los espacios acuáticos generados por el Estado Delta Amacuro, a que Guyana tendría obligatoriamente que renunciar a sus aspiraciones de cerrar la libre salida de Venezuela al Atlántico, así como también, a desistir del otorgamiento unilateral y arbitrario de concesiones como lo ha pretendido sobre la zona económica exclusiva venezolana, incluyendo el área donde opera actualmente la Empresa norteamericana Exxon Mobil y China en la zona económica exclusiva generada por el territorio en disputa, debiendo revisar sus políticas y estrategias, a propósito de atender sus prioridades comenzando por los factores políticos y socioeconómicos que afronta hoy en día.

Ello le daría finalmente un vuelco al escenario geopolítico y geoeconómico actual, por lo que ambos países, Venezuela y Guyana, tendrían que afinar con la mayor prontitud las políticas y estrategias que se derivan de este cambio, de manera que la reactivación real y efectiva de una mesa de entendimiento conlleve a la presentación, discusión, interés y voluntad de arribar a una solución encuadrada en el Acuerdo de Ginebra de 1966.

José Chachati Ata

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