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Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 44ta. entrega

(Continuación)

A estas alturas de la controversia territorial sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, debemos recordar que la centralidad de las acciones generadas entre los países en disputa, se han manejado por una parte, considerando que la República Cooperativa de Guyana generó hace poco, cambios de sus políticas que estuvieron enmarcadas en principio en el contexto del Acuerdo de Ginebra de 1966, por otras acciones atropelladoras, avasallantes y hasta amenazadoras a la soberanía ineludible de Venezuela en su región este delimitada continentalmente por el Río Esequibo, mediante una demanda introducida unilateralmente ante la Corte Internacional de Justicia desde el 29 de marzo de 2018, en la que dicho país pretende que dicho Organismo Jurídico declare la validez del Laudo Arbitral de París del 3 de octubre de 1899, concediéndole así a Guyana la totalidad del territorio en disputa, recordándole al lector que los espacios acuáticos correspondientes no fueron incluidos en dicha sentencia, y bajo este logro pretendido por Guyana, persigue como consecuencia que se le imponga a Venezuela otras pretendidas obligaciones.

Es importante acotar que aun cuando todo esto se había sido mencionado en artículos anteriores, se hace necesario retroalimentar permanentemente el sentido de pertenencia e integridad territorial de los venezolanos sobre un espacio geográfico que ha tenido de nuestra parte algunos vacíos históricos, y del otro lado de la frontera, el sensible olvido acompañado del abandono indiscutible de Guyana, lo cual debió ser aprovechado en el tiempo por parte del Gobierno Nacional. En este contexto, la demanda efectuada por el Gobierno de Guyana ante la Corte Internacional de Justicia (acción llevada a cabo por sugerencia del mismo Secretario de la ONU), ha fundamentado su reclamación en que dicho Organismo Jurídico tiene la competencia requerida considerando el hecho de que el Secretario General de las Naciones Unidas escogió a la Corte Internacional de Justicia como el medio a ser utilizado por las partes para la búsqueda de la solución la disputa existente, y que lógicamente, ello estaría enmarcado dentro del contexto establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966.

Debemos recordar que la acción mencionada en el párrafo anterior, fue decidida sin que el Gobierno de Venezuela haya consentido la competencia jurídica de la Corte Internacional de Justicia, por lo que Guyana ha intentado justificar la participación de dicho Organismo jurídico en cuestión, basándose en el artículo IV, aparte 2 del Acuerdo de Ginebra de 1966, en el que ambos países, Guyana y Venezuela, le confirieron al Secretario General de las Naciones Unidas la autoridad para que éste escogiese los medios para el arreglo de la controversia territorial sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, hecho que en este caso fue decidido independientemente del consentimiento de las partes, sino por una sola: la de Guyana. Este hecho por sí solo da cabida a una perversa conspiración entre los entes que participaron en esta malévola y retorcida
decisión, por lo que la demanda de Guyana estaría en definitiva infundada, y por ende, el Organismo Jurídico Internacional no tendría ninguna competencia.

No debemos olvidar como venezolanos que el Acuerdo de Ginebra de 1966 ha sido el soporte jurídico fundamental empleado por aceptación, firma y compromiso entre los Gobiernos de Guyana y Venezuela en conjunto con Gran Bretaña al momento de otorgarle esta última la independencia a la República Cooperativa de Guyana, para alcanzar de manera bidireccional el arreglo práctico requerido sobre la controversia existente mediante una solución aceptable y satisfactoria para ambas partes, por lo que es obvio, que con el petitorio realizado por Guyana ante la Corte Internacional de Justicia, no es posible precisar una solución ajustada a lo establecido en el Acuerdo de Ginebra, desviación que por sí sola conllevaría a que la realidad que se maneja en cuanto al objeto de la contienda limítrofe sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, no ha sido definido clara ni contundentemente, lo que conllevaría a la sustentación del fundamento inexistente sobre la competencia de dicho
Organismo Jurídico. Más claro, no puede explicarse.

Es por ello, entre otros elementos importantes a considerar, que se ha venido conformando el constructo de diversos escenarios prospectivos, tomando en consideración las políticas internas y externas de Venezuela en interacción con el uso del poder estructural relativo, de los cuales ya se han presentado dos ellos en los artículos anteriores, correspondiendo en esta semana la elaboración de un tercer escenario, siendo este la “interacción entre el manejo del poder estructural relativo de Venezuela ante Guyana con las políticas actuales en el ámbito interno de nuestro país vs. el manejo de las acciones e influencia de Venezuela en el ámbito internacional con un cambio de políticas un tanto impulsivas y acometedoras (escenario turbulento)”..

FACTORES POSITIVOS EXTERNOS A CONSIDERAR PARA VENEZUELA

1- Si el Gobierno de Venezuela genera un cambio de su política exterior,
mediante acciones impulsivas y acometedoras de manera contínua, ello implicaría una mayor presencia de esta tanto en las cercanías de la plataforma deltana, como de la zona económica exclusiva derivadas por el
Estado Delta Amacuro y el Esequibo, desafiando así las pretensiones unilaterales de Guyana, incrementando su presencia a través de la Armada de Venezuela con sus buques y unidades aeronavales, a propósito de conformar un mayor poder de disuasión mediante el ejercicio de la diplomacia cañonera, acompañada del patrullaje e intercepción de todo buque extranjero que esté realizando actividades económicas en dichas zonas. Ello crearía obviamente niveles de tensiones entre las partes, mas no se buscaría conformar crisis alguna.

2- A propósito de realizar una nueva evaluación con las acciones inmediatas a tomar de parte de los países afectados, como Estados Unidos, Canadá, Barbados y Guyana, se podrían reducir las tensiones existentes al hacer un alto de momento de las actividades económicas que se realizan tanto en el territorio continental como en los espacios acuáticos en conflicto, atendiendo a las delimitaciones que fueron unilateralmente establecidas por Guyana, o a las concesiones que esta otorgó ilícitamente.

3- La Corte Internacional de Justicia abriría una posible ventana para entender que una decisión extrema favorable al petitorio realizado por Guyana sería infructuoso, inoportuno y peligroso para la región al crear tensiones innecesarias, dado que al entender esta que carece de fundamento para ejercer su competencia jurídica, podría generar más bien acciones adecuadas, al exigirle a Guyana la continuidad del entendimiento bilateral con Venezuela para una solución práctica y satisfactoria para las partes, establecida en el Acuerdo de Ginebra de 1966, determinando o no la conveniencia política sobre la nulidad del Laudo Arbitral de París de 1966. El hecho de regresar al mecanismo del entendimiento bilateral le
concedería a Venezuela un cíclope fortalecimiento sobre la materia.

4- La presencia de la Armada de nuestro país realizando patrullajes marítimos y aéreos en los espacios acuáticos del Atlántico, no serían vistos como un acto de agresión, sino como el derecho al ejercicio de la soberanía en un espacio acuático del Atlántico sujeto a un litigio por las pretensiones guyanesas sobre la materia, lo que daría cabida a posibles detenciones y notas diplomáticas de protestas ante la presencia de unidades de ese país realizando actos ilícitos o actuaciones en el campo económico mediante el otorgamiento de concesiones unilaterales a empresas extranjeras en caso de continuar con sus políticas actuales, todo ello manejado como bien se ha manifestado en distintas circunstancias, fuera del contexto del Acuerdo de Ginebra de 1966, lo que conllevaría a fortalecer el efecto disuasivo sobre Guyana; sin embargo, ello tendría en principio poco efecto sobre las actividades económicas ejercidas tanto por China como por los Estados Unidos con la Empresa Exxon Mobil en los espacios acuáticos del bloque marítimo proyectado sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, dado que ya dichas actividades se iniciaron, pero sin negarse las posibilidades de abrir una brecha de negociación para llegar a un posible acuerdo sobre el tema en cuestión.

5- Como parte del cambio de la política exterior venezolana, y considerando la influencia actual norteamericana en la región, es muy probable que se logren reducir las tensiones en la zona de disputa, así como, Venezuela sustentada en el escrito del Memorándum emitido por Severo Mallet-Prevost, podría apelar hoy en día ante el Gobierno de los Estados Unidos, procurando manejar la participación política, ética y moral de dicho Gobierno, considerando la representación exigida por este al Gobierno de Venezuela desde 1895 hasta la viciada decisión del Laudo Arbitral de París de 1899, factor ineludible que fortalecería un tanto las relaciones entre las partes, aunado a la participación de dicho Gobierno sobre la posible estabilización de Venezuela a través de las diferentes ayudas que pudiese otorgar.

6- Lo anteriormente escrito daría cabida a que posiblemente Guyana por presiones frontales de Venezuela, sea más comedida y hasta se limite a no otorgar concesión alguna a extranjeros ni intente actividad económica alguna en los espacios acuáticos provenientes del Estado Delta Amacuro ni del Esequibo, fortaleciendo así la libre salida de nuestro país hacia el Atlántico, así como se estaría dando un reconocimiento tácito a la delimitación efectuada en 1990 entre Venezuela y Trinidad & Tobago.

7- Ya ha sido constatado en el tiempo por diferentes vías que el gentilicio esequibano tiene una elevada preferencia de obtener su nacionalidad como venezolanos y no como guyaneses, factor interno que en el Esequibo ha generado, y aún hoy en día conlleva a elevadas posibilidades de inserción de la influencia venezolana. Guyana no puede seguir tapando una sensible realidad en la que no tiene capacidad de influencia sobre los esequibanos, puesto que ello no ha sido nunca su prioridad, ni tampoco tiene “historia” alguna en dicha región, por lo que su sentido de integridad territorial es prácticamente nulo.

8- El hecho que Guyana posee hoy en día una condición socioeconómica un tanto crítica, no le ha permitido políticamente garantizar a su Gobierno el apoyo de la oposición de ese país, dado que el mismo aún no ha generado el beneficio esperado con la participación de otros países del primer mundo en la explotación de los recursos que se realizan tanto en los espacios tanto continental como acuáticos del Atlántico, aunado a que las actividades económicas autorizadas unilateral e ilegalmente por el Gobierno de Guyana incluyen sectores que no le pertenecen a dicho país, sino a Venezuela, incumpliendo así lo acordado en principio sobre la base del Acuerdo de Ginebra. Este factor desequilibra internamente a Guyana, por lo que su capacidad financiera y prioridades existentes, debilitan su capacidad de presencia y control sobre los espacios acuáticos respectivos.

9- Ante los factores mencionados, si el Gobierno de Venezuela considera darle el peso requerido a todas estas variables que generan un valor preponderante sobre la reclamación existente respecto al espacio geográfico integral del Esequibo, debería verse obligado a profundizar un cambio en el proceso de toma de decisiones y de sus políticas actuales, las cuales han sido un tanto reactivas conforme se ha ido moviendo el ajedrez geopolítico de la región, por lo que debería estar presionando por la vía diplomática mediante el uso de sus posibilidades y relaciones un tanto afectadas por intereses contrarios, de manera que se logre conformar una mesa real de entendimiento con el Gobierno de Guyana. Esta tarea no es imposible, pero requeriría un arduo y continuo trabajo, que no tiene que ser manejado en forma directa, sino colateralmente a través de otros actores tanto internos como externos, y/o también mediante la combinación de ambas. Ello conllevaría a la conformación de hechos y presiones hacia Guyana, afirmando contundentemente la inadecuada participación de la Corte Internacional de Justicia al no tener esta en definitiva ninguna competencia.

10- Y habiendo utilizado Venezuela el mecanismo jurídico señalado en el punto anterior, está aún a tiempo en medio de esta coyuntura disuasiva en la que Guyana ha hecho caso omiso, de continuar ejerciendo diplomáticamente mayores presiones sobre dicho país, considerando que al no haber acuerdos ni beneficios para ambas partes sobre las exploraciones y explotaciones realizadas mediante el otorgamiento unilateral de concesiones a otros países, se estaría conformando una matriz de ilegitimidad creada por Guyana, cuyo efecto en cadena desembocaría en la inseguridad jurídica otorgada a dichas empresas que se encuentran ejerciendo actividades económicas en los espacios acuáticos correspondientes al espacio geográfico integral del Esequibo.

11- La delimitación de los espacios acuáticos firmada entre Trinidad & Tobago con Venezuela desde 1990 sin objeción alguna de Guyana en ese entonces, no puede verse afectada hoy por hoy por decisión unilateral y arbitraria de Guyana a más de un cuarto de siglo de la firma de dicho Acuerdo, en la que el Gobierno de ese país ha pretendido no solo irrespetar las líneas acordadas, sino que ha traspasado dichas líneas e intentado cerrar la libre salida de Venezuela hacia el Océano Atlántico, siendo ello un interés vital para nuestro país, por lo que Guyana está obligada a llegar a un entendimiento bilateral con Venezuela sobre dichos espacios acuáticos; y más aún, Guyana debe hacerlo con carácter de obligatoriedad porque en el mismo Laudo Arbitral de París de 1899, el vocablo “mar” no fue incluido, sino que dicha Sentencia se limitó a establecer los límites en el espacio terrestre continental. Por lo tanto, esta variable debe considerarse ineludiblemente en este escenario, dado que aun en contra de Venezuela, si la Corte Internacional de Justicia ratificase el Laudo Arbitral de París, además de crear condiciones inaceptables para una crisis entre ambos países, la mesa de entendimiento entre Guyana y Venezuela debería continuar activa, dando con ello cabida al acuerdo sobre el espacio geográfico integral del territorio continental y de los espacios acuáticos del Esequibo. Esta oportunidad la tiene desde ya Venezuela y debería aprovecharla a como dé lugar, aun en medio de las variables negativas existentes.

FACTORES NEGATIVOS EXTERNOS A CONSIDERAR PARA VENEZUELA

1- Si el cambio de política exterior de Venezuela se efectúa no con acciones impulsivas y acometedoras, sino solo en el campo diplomático, buscando como ha venido ocurriendo en el presente, en el que se ha buscado prioritariamente tener el apoyo de algunos de los países de la Caricom para lograr un mayor acercamiento a Guyana, es posible crear algunas condiciones para reducir la capacidad de inversión que se busca realizar hoy en día en la zona económica exclusiva de los espacios acuáticos generados por el Estado Delta Amacuro, y se mantenga por lo pronto el interés por explotar los recursos ubicados en la zona económica exclusiva correspondiente al Esequibo, sumatoria de hechos que seguirían afectando el ejercicio de la soberanía de Venezuela en las áreas marítimas del territorio en reclamación, y permitirían alcanzar un apoyo poco significativo de la Caricom.

2- Y si contrario a lo establecido anteriormente, Venezuela genera un cambio poco significativo de su política exterior mediante el ejercicio de acciones impulsivas y acometedoras, manteniendo sus actuales políticas internas y sus relaciones internacionales de manera prioritaria con las naciones de tendencia política similar a la existente actualmente, se continuarían creando divisiones y condiciones para un mayor aislamiento por parte de la comunidad internacional, aunado a que Guyana incrementaría las acciones de concesión para la exploración y explotación de los recursos existentes en el subsuelo marino ubicado en la zona económica exclusiva del Esequibo.

3- Ante las acciones generadas por Venezuela, y considerando las pretensiones guyanesas para la delimitación de los espacios acuáticos en el Atlántico, lo que incluye para éstos el espacio geográfico integral del Esequibo, el Estado venezolano mermaría su poder de incidencia sobre la libre salida al océano Atlántico, considerando que el trazado de Guyana sobre la zona marítima respectiva intenta atravesar los espacios proyectados por el Estado Delta Amacuro, desconociendo así la delimitación firmada entre Venezuela y Trinidad & Tobago en 1990. Adicionalmente, no debemos olvidar que Guyana ya procedió a solicitar
unilateralmente ante la Comisión de la Plataforma Continental, el trazado
respectivo.

4- Al orientar las acciones para el fortalecimiento de la libre salida de Venezuela al Océano Atlántico mediante el no otorgamiento de concesiones y ejecución de actividades económicas en los espacios acuáticos proyectados por el Estado Delta Amacuro, se estaría adoptando una posición que no tendría una incidencia significativa sobre las exploraciones y explotaciones que se realizan actualmente en los espacios acuáticos provenientes del Esequibo, hecho que requeriría agregarse al proceso de negociación no solo con Guyana, sino con los Estados Unidos y la comunidad internacional, lo que sustentaría una complejidad que debe agregarse a la ecuación matriz para la disputa sobre el Esequibo; sin embargo, Venezuela podría utilizar como mecanismo de presión lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, en contraposición a la declaración pública emitida en el 2004, aun cuando esta ha sido manipulada y tergiversada por Guyana en detrimento de los intereses de Venezuela.

5- Guyana mantendría su posición ante la Corte Internacional de Justicia, manifestando la nulidad del Laudo Arbitral de París de 1899, y en espera que con la no comparecencia de Venezuela ante dicho organismo por no reconocer su jurisdicción sobre la materia, dicho Organismo Jurídico incline la decisión a la aprobación de nulidad de dicha sentencia arbitral, aún cuando más temprano que tarde, tendrá que sentarse de nuevo en una mesa de entendimiento bilateral, pero obviamente, esta presentará todas las excusas necesarias que dificulten la activación de dicha mesa.

6- Aun cuando este escenario sería proclive a crear un ambiente de elevada susceptibilidad en cuanto a las relaciones entre la República Cooperativa de Guyana y la República Bolivariana de Venezuela, las relaciones se mantendrían fluctuando en niveles de tensiones entre las partes, evitando pasar a posibles crisis. Es por ello, que en contraposición, con el poder estructural de Venezuela ante Guyana, se debería fortalecer ineludiblemente su marco de actuación dentro de lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966.

7- Como se ha venido observando abiertamente, y a pesar del cambio de escenario prospectivo planteado, países como Rusia e Irán continuarían manteniendo una posición neutra ante el litigio actual de Venezuela con Guyana sobre el Esequibo, pese a que Rusia en particular tiene una gran responsabilidad ante Venezuela sobre su actuación en el Laudo Arbitral de París de 1899, al haber negociado con Gran Bretaña el beneficio que obtuvo para ella a costillas del daño generado a los venezolanos, adoptando la decisión perversa que ha propiciado severos perjuicios a nuestro país, con las consecuencias que se han materializado en materia de políticas, relaciones, diplomacia cañonera, economía, integración, delimitaciones, soportes jurídicos para otras delimitaciones, cooperación, reciprocidades, entre otros. Pero para ella (Rusia), ha sido más salomónico a sus intereses mantenerse al margen, y Venezuela no ha manifestado dicha necesidad aún, manteniéndose en silencio sobre este punto muy sensible y fundamental para el país.

8- En este tercer escenario, la Corte Internacional de Justicia aun cuando le daría continuidad al proceso jurídico solicitado unilateralmente por Guyana, evaluando la validez o no del Laudo Arbitral de París de 1899, debe ser muy prudente en la decisión que vaya a emitir por las consecuencias irreversibles que se generarían; sin embargo, no debemos olvidar que la participación de los organismos jurídicos internacionales en materia de delimitación, han sido históricamente contrarios a los intereses de Venezuela; Y ello lo afirmo una vez más al igual que el escenario anterior, dado que de haber tenido casi dos millones de kilómetros cuadrados como parte de nuestro territorio nacional desde la separación de Venezuela de la Gran Colombia, hoy en día tenemos 916.450 kilómetros cuadrados de territorio continental, es decir, hemos perdido más de un millón de kilómetros cuadrados de nuestro espacio geográfico terrestre, sin tomar en consideración la plataforma continental en la que se ejerce el mismo derecho de soberanía, aunado a los espacios acuáticos derivados tanto en nuestra frontera occidental como oriental, sumatoria que eleva
sensiblemente las pérdidas que hemos sufrido en los siglos XIX y XX, y que aún hoy en día, Guyana pretende quitarle a Venezuela.

FACTORES POSITIVOS INTERNOS A CONSIDERAR PARA VENEZUELA

1- El Gobierno de Venezuela manteniendo las políticas internas actuales, se vería obligado a profundizar el proceso de toma de decisiones en cuanto a su actuación y necesidad de conformación obligante a una mesa real de entendimiento con el Gobierno de Guyana sobre la recuperación del espacio geográfico integral del Esequibo.

2- El pueblo venezolano estaría inmiscuido cada vez más en el tema referido, lo que tendería a consolidar su sentido de pertenencia, y por ende, el fortalecimiento de su integridad territorial y de su participación en la Defensa Integral de la Nación, recordando que hasta hace poco tiempo había un elevado desconocimiento de la realidad que se manejaba por parte de nuestro gentilicio en torno al tema sobre el espacio geográfico integral del Esequibo.

3- Las presiones originadas de parte de organismos nacionales vinculados al tema en cuestión, podrían si existe la voluntad y prioridad del Gobierno Nacional, de generar una matriz de opinión y evaluación que coadyuvaría a la obtención de una mayor cohesión nacional, a propósito de obtener sólidas posiciones ante el país y la comunidad internacional, entendiendo que ello no es un tema de Gobierno, sino de Estado, por lo que se podría conformar un equipo de trabajo para el fortalecimiento de la negociación con Guyana por la vía diplomática.

4- El punto anterior se complementaría en este escenario actual ante la coyuntura presentada por Guyana al acudir a la Corte Internacional de Justicia en búsqueda de la ratificación de la sentencia del Laudo Arbitral de París de 1899, lo cual fue impulsado por el mismo Secretario General de las Naciones Unidas, por lo que se tendría la oportunidad de fortalecer la actuación de Venezuela ajustada al Acuerdo de Ginebra de 1966 mediante la eliminación de los diferentes actos establecidos que no conllevaron a resultado alguno, instaurando para ello el mecanismo de las negociaciones directas entre Venezuela y Guyana, mediante la conformación de una mesa real de entendimiento atendida por distintos actores venezolanos calificados en el tema.

5- El Estado venezolano a través de sus políticas mediante la presencia de la Armada de este país, continuaría ejecutando algunos actos de ejercicio de soberanía en los espacios acuáticos del Atlántico, evitando la continuidad de actividades económicas por parte de unidades marítimas pertenecientes a empresas petroleras autorizadas por Guyana para efectuar estudios en la plataforma continental de nuestros espacios acuáticos en la zona de reclamación, lo que constituiría un aval positivo para nuestro país ante las limitaciones de Guyana de contrarrestar dichas acciones considerando las limitaciones existentes en ese país en la actualidad, sin olvidar que el efecto esperado no sería probablemente el esperado.

FACTORES NEGATIVOS INTERNOS A CONSIDERAR PARA VENEZUELA

1- El Gobierno venezolano al mantener las políticas actuales recibiría algunas críticas y presiones de parte de la oposición política, la cual exigiría una actitud más firme e impulsiva para defender los intereses del país y de los venezolanos. En este contexto, el Gobierno no puede ni debe seguir abordando el tema bajo una óptica única y gubernamental, sino más bien que esta debería tener un carácter de Estado, dado que ello involucra el interés y responsabilidad de todos los venezolanos.

2- El Gobierno venezolano mantendría los objetivos actuales que conforman su statu quo, lo que incidiría en una continuidad del uso de su poder estructural manteniéndose así la inestabilidad socioeconómica del país, aunado a las críticas y presiones generadas en el ámbito internacional a través de las actuaciones dinamizadas por la oposición, dificultando así la conformación de un ambiente propicio para atender el tema fronterizo con Guyana.

3- Inadecuado manejo del sentido de integridad territorial en el gentilicio venezolano, pues aunque está claramente soportado en documentos históricos que el Esequibo le pertenece al país desde la Capitanía General de Venezuela, es necesario exacerbar que no se conoce de hechos contundentes ni de confrontación armada alguna en la región desde ese entonces, hecho que ha venido incidiendo en el insuficiente conocimiento sobre la materia por una gran parte de los venezolanos.

4- La presencia de ciudadanos de nacionalidad cubana en Venezuela ejerciendo distintas actividades dentro del país, sustenta las buenas relaciones existentes entre ambos Gobiernos, por lo que Venezuela no tendería a buscar el apoyo del Gobierno de Cuba sobre el tema de la controversia territorial del Esequibo, sabiendo que dicho Gobierno se ha inclinado siempre a favor de Guyana.

5- Tomando en consideración la situación actual interna de Venezuela, aunado al ineludible involucramiento de carácter político de la Corte Internacional de Justicia, existe una alta posibilidad en que dicho organismo pudiese manifestar finalmente que el Laudo Arbitral de París de 1899 es válido, hecho que con toda seguridad desdeciría mucho de dicha Corte ante la comunidad internacional, aunque los países en sí no lo manifestasen abiertamente, lo que conllevaría a que se pierda el prestigio y confianza de dicha organización jurídica, por lo que la misma debe evaluar muy bien la decisión a tomar, dado que ello significaría que se hizo caso omiso al Acuerdo de Ginebra de 1.966, por lo que en caso contrario, debería reconocer que dicho Organismo Jurídico No tiene derecho a ninguna intromisión; sin embargo, la decisión tomada a favor del reconocimiento y validez del Laudo Arbitral de París de 1899 representaría para Venezuela un foco de presión que podría elevar más aún los efectos de las acciones de bloqueo internacional que se han suscitado, y por ende, mayores calamidades para el pueblo venezolano, pudiendo desembocar en mayores enfrentamientos internos y complejidades para afrontar las variables de entendimiento entre las partes.

Este escenario presentado, un tanto complejo, me permite culminar el artículo de hoy manifestando que a propósito del cambio efectuado en las políticas de Guyana, las cuales han sido antagónicas a lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, conllevan a que la actuación introducida de manera forzosa y decidida unilateralmente por una de las partes de este nuevo actor no invitado ni aceptado por consenso, denominado Corte Internacional de Justicia, debe entenderse por un lado como la atribución que se tomó ligera y torcidamente el Secretario General de las Naciones Unidas al elegir el medio de arreglo que debía ser utilizado; sabiendo que ello acarrearía consecuencias y posibles tensiones entre las partes afectadas, por otro lado, qué fácil fue tomar una decisión de esta naturaleza sin establecer claramente éste la competencia de dicha organización internacional, dado que solo se limitó a escoger el medio a ser utilizado para arribar a una solución de la controversia territorial, sin adentrarse en las facultades de dicha Corte Internacional, en la que se debió establecer claramente el vínculo existente, la facultad de intervención de esta en el arbitraje y la obligación contraída por esta. Al no haberse abordado ninguno de estos señalamientos, se ha creado un sensible vacío que en definitiva debilita abiertamente la competencia de dichos actores sobre el litigio del espacio geográfico integral del Esequibo.

José Chachati Ata

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Una respuesta a «Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 44ta. entrega»

Buenas noches sres Curadas, les agradezco me puedan ayudar a localizar
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo (36ta. Entrega)
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo (41ta. Entrega)
que al tratar de buscarla no se direcciona a donde debe, por lo que considero deben tener algún error en su buscador.
Agradecido por su repuesta sobre mi inquietud

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