«La genialidad de los creativos» / Un cuento de Pedrito López

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Hoy te traemos una nueva anécdota de músicos

Esta anécdota la puse hace poco en el muro de mi amigo Chile Veloz, como respuesta a otra anécdota suya referente a lo que ocurría muchas veces en los estudios de grabación, específicamente cuando se hacía la música para comerciales (cuñas).

A principios de los años ochenta la industria publicitaria en Venezuela estaba en todo su esplendor. Como bien dijo Chile Veloz, quién tiene guardadas en su archivo agendas de su trabajo como locutor en esa época, en Caracas había 32 estudios de grabación, 53 músicos, 57 locutores, 41 locutoras, 42 productores publicitarios, 35 casas productoras y 37 agencias de publicidad.

Gonzalo Chile Veloz

Yo entré a trabajar como músico (pianista/tecladista) para varios productores, entre ellos tengo que mencionar a mi gran amigo Trino Jiménez. Trino, además de su gran talento musical, tenía una grandísima virtud: Trino escuchaba con paciencia de Job y al mismo tiempo con una cara de jugador de póker toooooodas las estupideces que en muchas oportunidades los “creativos” de las agencias publicitarias se les ocurría en las pocas neuronas que les funcionaban.

Trino Jimenez

Estos seres extraterrestres, cuando se reunían con Trino para decirle lo que querían musicalmente para su comercial, podrían llegar a pedirle literalmente “una música entre barroca y Billos, pero con un toque elegante de New Age, y un poco de Beethoven mezclado con vallenato”, o lo que es lo mismo, no tenían [email protected] idea de lo que querían o lo que el comercial o el producto necesitaba.

Trino, al igual que el resto de productores musicales de esa época, tenían que lidiar con esa vaina diariamente, pero lo peor era cuando esos “personajes” se aparecían en los estudios para “y que” supervisar la parte musical.

¡Ay papá! Imagínense a los tipos opinando de música, cuando no tenían ni idea de lo que hablaban. Para que tengan una idea, en una oportunidad yo estaba con Trino en el estudio de los hermanos Suárez, grabando una cuña para una pasta de dientes, y Trino había hecho una música bien “light” y hasta sabrosita musicalmente hablando. En esas grabaciones yo hacía el piano y tocaba también sintetizadores.

En un momento de “genialidad” el creativo de la publicidad se nos acercó con seriedad y nos dijo “muy bueno todo lo que están haciendo, pero ¿en ese sintetizador no tendrás un sonido de caries?…

En el posteo original en el muro de Chile, mi gran amigo Isaías Urbina comentó que a él le pidieron en una oportunidad un sonido de hamburguesa con queso…

Como dijo una vez el sabio filósofo griego Guillermo Álvarez Guédes “¡hay cada comemieddda en este mundo!”.

Pedrito López empezó desde muy pequeño en la música y no se ha detenido por más de cuatro décadas. Ha desarrollado una dilatada carrera como pianista, orquestador, productor y director. Sus arreglos musicales han sido interpretados por la orquestas nacionales e internacionales y siendo acompañante de decenas de artistas de gran renombre mundial.

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Curadas / Pedrito López

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