Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo

Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, VIII Fase – 81ma. entrega

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(Continuación)

La retorcida manipulación del Gobierno de Guyana, manejada en el tablero estratégico internacional, quien ha estado escudándose bajo la opinión pública de organizaciones, autoridades y administraciones que juegan simplemente al interés geopolítico del momento, tomando en cuenta los recientes descubrimientos de yacimientos petroleros en las aguas del Atlántico por la expresa ExxonMobil, correspondiendo ello con el bloque marítimo en reclamación por parte de Venezuela, en el que dicha plataforma continental y espacios acuáticos constituyen el territorio proyectado de la tierra al mar por el espacio geográfico integral del Esequibo, conforman el incremento de tensiones que tienden a incidir sobre la paz regional, y todo ello, con el silencio complaciente del Secretario de la Organización de las Naciones Unidas, quien se sumó a la aceptación de las acciones emprendidas por Guyana, y éste aún, no ha respondido a las peticiones de Venezuela desde hace más de un año, aunado a la participación de la Corte Internacional de Justicia, quien con su competencia jurídica determinada por ella misma sobre la decisión de validar o no el Laudo Arbitral de París de 1899, cuya demanda fue introducida unilateralmente por el Gobierno de Guyana, le dio la espalda al Acuerdo de Ginebra de 1966.

Además de todo este panorama conocido abiertamente, se le suman también otros factores que requieren ventilarse para el conocimiento de todos los venezolanos, en el que Guyana se ha valido de absurdos argumentos como el de la exigua percepción espacial de la población en el Esequibo, donde prácticamente no habitan los guyaneses, por lo que la interacción del hombre con la sociedad en dicho espacio geográfico integral no es lo suficientemente cónsono con los planteamientos realizados por ese Gobierno ante la comunidad internacional. Alineado al planteamiento anterior, el sentido de exclusividad del hombre sobre un territorio no conquistado, habitado sin conocer destino alguno, con una racionalidad dividida internamente por pensamientos, sentimientos y exteriorización racial y llena de complejos y, con un espacio geográfico recibido mediante el legado de otra Nación (Gran Bretaña), adquiriría valor y una connotación distinta, en caso que hubiese sido librado del yugo extranjero, el territorio ubicado al este del Río Esequibo por el propio gentilicio guyanés, hecho que no sucedió.

La historia que accede a la conducta del hombre en el tiempo, como fundamento del presente y de los futuros eventos, particularmente para los guyaneses, señala que además de su larga estadía en esa tierra, que constituye un irrespeto hacia ellos mismos por habérsela usurpado a los venezolanos, señala que la territorialidad fundamentada en valores y actitudes, ha sido insuficientemente profundizada. La experiencia acumulada a través de la historia como factor de la territorialidad, envuelve a la integridad territorial guyanesa un tanto extraña, en un desorden y sustento que obedece a una apariencia ante la comunidad internacional, pero que en el fondo no ha sido del todo consolidada, además del sentido de inmutabilidad que ha exteriorizado en condiciones flemáticas por el espacio en que se desenvuelve. Bien lo manifestó Celerier (1975), al expresar que no sólo se debe discutir el espacio, sino también el tiempo, la duración, y por consiguiente la historia y las relaciones con otros fenómenos geográficos.

Para los venezolanos, obtener una marcada y sensible diferencia que los aventaje sobre los guyaneses, implica una profunda reflexión sobre lo que hemos hecho hasta ahora, y qué tanto hemos alcanzado, y ello precisamente no es motivo de sobrada tranquilidad, puesto que la realidad señala que la territorialidad e integridad territorial por el espacio geográfico integral esequibense, están sustentadas sobre una base de insuficiente entendimiento, afinidad y coherencia. Esta aseveración proviene a propósito de sólidos elementos encontrados y analizados en el transcurso de la investigación realizada sobre este tema, en el que hemos desaprovechado sensiblemente algunas fortalezas y oportunidades, siendo estas:

  1. El venezolano a pesar que hemos mejorado sustancialmente en el tiempo, pero aún falta, ha exteriorizado señales arraigadas en cuanto racismo se refiere, producto de la mezcolanza de castas, que se exteriorizan con el rechazo no muy discreto hacia la población de color; coincidencias sobre este particular señalan que si en Guyana la raza predominante no fuese negra o indostana, las políticas de Estado, en cuanto el interés y la voluntad por la recuperación del espacio geográfico integral esequibense, serían distintas, proclives a la voluntad del Estado en afianzar sus acciones sobre ese asunto.
  2. La preocupación del Estado en el desarrollo de sus fronteras hasta finales del siglo XX fue ampliamente criticada por el abandono, incoherencia e inexistencia de políticas adecuadas a las necesidades en esos espacios geográficos; sin embargo, los ojos de la Nación venezolana han puesto su mirada con mayor ahínco hacia la zona occidental que la oriental, originando sensibles y desequilibradas diferencias. A pesar de algunas mejorías actuales, estas continúan siendo insuficientes, y los vacíos creados, conllevaron a la deliberada actuación de Guyana en perjuicio de Venezuela, quien a pesar de estar clara en las acciones ilegítimas originadas, continúa incrementando las mismas a expensas de todo el gentilicio de nuestra Nación.
  3. La población venezolana no conoce en su gran mayoría la problemática de fondo, ni la motivación existente con Guyana sobre el espacio geográfico esequibense, ni de razones sobre la ausencia en algunos de los mapas que las mismas instituciones estatales y medios de comunicación publican, hecho que demuestra la inadecuada importancia que amerita este sensible tema, y aun más en la actualidad.
  4. Poco se habla en la historia de Venezuela sobre la región del Esequibo y, por ello se percibe desconocimiento, indolencia, insensibilidad y poca voluntad por recuperar lo que le pertenece a esta Nación, lo cual fue despojado sin la presencia de nuestra Nación, y representado bajo presión por otro Gobierno, con la sentencia del Laudo Arbitral de París de 1899, hecho que le despojó a Venezuela de 159.500 Kilómetros cuadrados, y con el Derecho del Mar de hoy en día, la sumatoria de nuestra soberanía está afectada en casi 400.000 kilómetros cuadrados; por tanto no se trata de la quinta parte de nuestro territorio, sino de mucho más.
  5. La población amerindia que habita en lo que debería ser el vigésimo cuarto Estado Esequibo, con capital Ferrear, en sustitución de Madia, habiendo iniciado acciones con el apoyo de Venezuela, carga resentimientos remanentes como consecuencia del abandono por los hechos del Rupunumi, ocurridos durante el gobierno del presidente Raúl Leoni, lo que ha generado posiciones divididas, no a favor de Guyana, pero sí en contra de la política venezolana.
  6. La historia de Venezuela no registra eventos o conflictos ocurridos en el Esequibo; no existen hechos ni fechas históricas que permitan enaltecer la gesta emancipadora ni al gentilicio venezolano, sino algunos acontecimientos trascendentes ocurridos a partir de la década de los años 60, lo que ha mermado en el interés de la sociedad por la inconstante actuación del Estado en la siembra de conciencia, identidad nacional y sentido de inmutabilidad con el fin de salvaguardar la integridad territorial. La tendencia ha sido reaccionaria y protagónica, sin entender que esas no son precisamente las actitudes prioritarias.

Ante hechos de esta naturaleza que acompañan contrarios y sensibles precedentes con respecto al espacio geográfico integral venezolano actual, y la percepción espacial interactuada entre una población que día a día alcanza una mayor cohesión e identidad nacional con vehemente sentido de exclusividad, existen también fallas como las enumeradas anteriormente que ameritan analizar, planificar, decidir, ejecutar, supervisar y dar un sentido de constancia estatal y no gubernamental; el Estado venezolano debe procurar la exposición sincera sobre la dimensión tangible de su defensa integral, sustentada en este caso sobre la salvaguarda de la integridad territorial, y ello implica ineludiblemente, compenetrarse con la dimensión real que se está manejando hoy en día sobre ese tema, y a pesar del desacierto de Guyana en cuanto a su actuación con visión de apenas corto y mediano plazo, nosotros, los venezolanos, hemos perdido también espacios políticos fundamentales, y fuertes dificultades se avizoran. Sugiero que aceleremos acciones estratégicas en todos los ámbitos, puesto que no es suficiente estancarnos en manifestar que “el sol nace en el Esequibo”.

Por: CA (r) Dr. José Chachati Ata

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