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Adicción a la cocaína: Terribles efectos del consumo +Video

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La cocaína afecta el funcionamiento normal de algunos neurotransmisores cerebrales muy importantes. En particular, la noradrenalina, la serotonina y la dopamina.

Adicción a la cocaína: terribles efectos del consumo.

La cocaína es una sustancia estupefaciente con potentes efectos estimulantes que se obtiene a través de un proceso de refinación de las hojas de planta de coca de Sudamérica.

Adicción a la cocaína: Efecto en el cerebro

El fruto de esta refinación en su forma más pura se presenta como una especie de pasta o polvo blanco.

La cocaína que se obtiene en la calle rara vez es pura y de hecho a menudo se corta con otras sustencias como talco, cafeína, anestésicos, anfetaminas o heroína.

La cocaína, como casi todas las drogas, tiene que llegar al cerebro a través del flujo sanguíneo para que haga efecto. Y hay muchas maneras de hacer entrar la sustancia en la sangre.

Adicción a la cocaína: Modos de consumirla

La primera es tomarla por vía oral, que también es el método menos efectivo puesto que el ingrediente activo de la cocaína cuando es ingerido se desactiva por acción del ácido del estómago.

A menos que se mezcle con algo alcalino.

Otro de los los procedimientos más utilizados para tomar cocaína es la aspiración por la nariz. Esto se conoce como esnifar.

Adicción a la cocaína

En dicho método la cocaína se absorbe rápidamente a través de las membranas mucosas nasales, y el humo en el cual la sustancia se absorbe por medio de los pulmones.

Pero la vía más rápida sigue siendo la inyección directa en la sangre.

Una vez que llega al cerebro la cocaína comienza a desencadenar sus efectos haciendo que los que la usan noten una sensación muy intensa de euforia, energía, placer y confianza en uno mismo.

Pero estos efectos duran solo entre 15 y 90 minutos.

Adicción a la cocaína: Neurotransmisores

Después, empezaremos a sentirnos muy deprimidos, fatigados e inseguros. Además, con una necesidad muy fuerte y desagradable de tomar más cocaína.

¿Cómo sucede todo esto?

La razón es que la cocaína , como casi todas las drogas, afecta el funcionamiento normal de algunos neurotransmisores cerebrales muy importantes.

En particular, la noradrenalina, la serotonina y la dopamina.

Adicción a la cocaína

La noradrenalina se produce normalmente para informar de situaciones que ponen en peligro nuestra seguridad y nos hacen sentir muy enérgicos y alertas.

Además de ser la causa del típico comportamiento agitado y paranoico de alguien que toma cocaína.

La serotonina es el neurotransmisor de la felicidad y normalmente se libera cuando hacemos actividad física y realizamos una tarea importante.

Produce en quienes toman cocaína un falso sentido de seguridad y autoestima.

Finalmente, la dopamina es el neurotransmisor del placer y la gratificación, un elemento clave de casi todas las dependencias.

Adicción a la cocaína: Repetir la experiencia

Por ejemplo, cuando experimentamos algo agradable como comer una porción de un postre, nuestro cerebro libera dopamina haciéndonos apreciar el momento, y fijándolo en nuestra memoria para hacernos querer repetir la experiencia.

Al tomar cocaína sucede exactamente lo mismo. Aunque en realidad no haya pasado nada particularmente positivo para nuestro cuerpo.

Pero esto no termina ahí.

Tebemos los receptores a través de los cuales las neuronas reciben la dopamina en un cerebro sano. Al tomar cocaína esta situación de equilibrio cambia porque la producción de la dopamina se ve superestimulada.

Y si permanece excesiva y constante en el tiempo, como en el caso de una cocainómano, el cerebro, que siempre tiende a equilibrarse, comenzará a desactivar algunos receptores.

Adicción a la cocaína: Regulación a la baja

Este fenómeno conocido como regulación a la baja hace que nuestro cerebro se vuelva cada vez menos sensible a la dopamina.

En consecuencia, para que el adicto a la cocaína experimente la misma sensación de placer y euforia, necesitará consumir más y más cocaína a largo plazo.

Y el desequilibrio será tan grande que tendrá que tomar cocaína para sentirse normal.

Esta combinación de efectos es la principal causa de adicción. Los que son adictos a la cocaína y no tienen acceso a la sustancia corren el riesgo de enfrentarse a una crisis de abstinencia.

Los síntomas de abstinencia a la cocaína son principalmente psicológicos, incluyendo ansiedad, depresión, cansancio, aumento del apetito y sueño excesivo.

Adicción a la cocaína

Estos síntomas empeoran después de un largo período de uso habitual y conducen a pensamientos suicidas y síntomas físicos como náuseas y vómitos.

En casos más graves la sensación de insectos que se arrastran sobre la piel.

Pero lo peor está por venir porque para que las personas no acusen estos terribles síntomas se verán empujadas a usar cocaína nuevamente, reforzando así su adicción.

Sobredosis

El siguiente problema es que cuanto más cocaína se consume más fácil es el riesgo de sufrir una sobredosis.

Una sobredosis de cocaína puede tener consecuencias muy graves como convulsiones, ictus, hemorragias cerebrales o infactos.

Por fortuna, la adicción a la cocaína se puede curar.

Como muchas otras adicciones se trata principalmente con técnicas de psicoterapia y con grupos de apoyo.

Pero, sobre todo, con mucho amor y respaldo de familiares y amigos.

Tomado de Teloexplicovideo.

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