Ansiedad social

La ansiedad social: No la confundas con la timidez +Video

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Ambas comparten una sintomatología física similar. Pero hay características que las diferencian. Te las explicamos.

La ansiedad social: no la confundas con la timidez.

Quizá te hayas preguntado, ¿Cómo saber si se trata de un trastorno o es simplemente un rasgo de tu personalidad?

Después de todo, ¿quién no se siente un poco incómodo al entrar en una habitación llena de extraños?

La timidez es un rasgo de personalidad.

Es esa incomodidad inicial que precede a la charla forzada.

Es la simple aversión a ser el centro de atención. Pero no es angustiosa.

La ansiedad social, en cambio, es el miedo intenso y generalizado a ser juzgado, humillado, rechazado o avergonzado en un entorno social, que provoca un a fuerte ansiedad o evitación.

Y aunque la timidez y la ansiedad social comparten una sintomatología física similar, hay características que las diferencian.

Revisemos algunas señales de que no solo eres tímido sino lo que tienes podría tratarse de ansiedad social.

La ansiedad social: Evitar o escapar de entornos muy públicos

Cuando te encuentres en un entorno nuevo, ¿te abres y te expandes después de un rato o te quedas recluido con tu grupo de gente conocida previamente?

¿O tal vez te has acostumbrado a usar el baño como refugio seguro para evitar toda esa situaciòn?

Aunque una persona tímida puede sentirse incómoda en una fiesta en la que no conoce a nadie, alguien con ansiedad social evitará por completo los entornos públicos.

Este síntoma puede llegar a convertirse en agorafobia.

la ansiedad social

Las situaciones públicas como salir a cenar a un restaurante, tener una cita o devolver un artículo a una tienda, pueden llegar a ser angustiosas para alguien con un trastorno de ansiedad.

En todas ellas existen también oportunidades de rechazo o vergüenza.

Si la evitación no es posible, quienes tienen ansiedad social pueden intentar escapar de todo ello utilizando tácticas extremas cercanas a comportamiento de supervivencia.

El problema de este tipo de extremas conductas es que proporcionan la ilusión de sobrevivir al evento.

Pero sin embargo, las personas con este trastorno seguirán sintiéndose culpables por no haber sido capaces de controlar su ansiedad.

La ansiedad social: Sentirse muy cohibido frente a los demás

¿Te sientes incómodo en entornos públicos?

¿Tienes la sensación de que la gente te mira y te juzga?

Puede que ni siquiera seas el centro de atención para los demás, pero sigues teniendo un miedo inexplicable a que en algún momento pase algo y todo el mundo empiece a juzgarte.

Para alguien que no sufra de ansiedad social esto puede sonar ilógico, pero precisamente esa es la cuestión.

Las ansiedades sociales a veces no tienen lógica.

Pueden surgir en el momento más aleatorio y hacer que te sientas de repente como si todos los focos se hubieran posado sobre ti.

Algunos síntomas físicos que trae consigo son la sudoración abundante, las palpitaciones y los ataques de pánico.

La ansiedad social: Miedo a síntomas físicos que pueden avergonzarte

¿Notas toda una serie de síntomas físicos en cuanto sales a la calle?

¿Tratas de enfriar constantemente tus mejillas ardientes con el dorso de tus manos?

Una de las formas en las que la ansiedad social puede diferenciarse de la timidez es a través de las señales físicas.

Ambas tienen similitudes como el rubor, la sudoración, la postura rígida y el temblor.

la ansiedad social

Sin embargo, en el caso de una persona con ansiedad social su misma respuesta corporal contribuye a acrecentar su ansiedad.

Porque estos síntomas físicos se suman a la carga de trabajo que supone salir al espacio público.

Si padeces ansiedad social, te preocupas constantemente por cómo te juzgarán los demás si detectan en ti estos síntomas externos.

Incluso tener la mente en blanco durante algunos segundos puede colapsarte pensando que has dejado una mala impresión ante todos los demás.

La ansiedad social: Miedo a que los demás se den cuenta de tu ansiedad

¿Te apresuras a desviar la mirada después de un rápido saludo?

¿Te sientes más cómodo mirando a tu alrededor mientras interactúas con los demás?

Aunque la timidez puede ser la fuerza motriz inicial de estas conductas, suele desaparecer con el tiempo, y lo normal es que llegues a sentirte cómodo manteniendo contacto visual con los demás después de un rato.

Por el contrario, la ansiedad social no desaparece tras los primeros momentos de interacción.

Y mientras sientes su presencia, todo el tiempo eres reacio a participar en una interacción fluida.

Porque como tu ansiedad social es una experiencia tangible para ti, temes que también sea perceptible para quienes te rodean.

Y todo esto se convierte en un círculo vicioso que te produce más y más ansiedad.

Generarte ansiedad anticipando una actividad o evento temido

¿Se ha convertido el espejo en tu audiencia más cierta meses antes de ese evento público que temes?

Antes de un gran evento, como una presentación en público, es normal sentirse un poco ansioso.

Si es la timidez lo que te bloquea, por lo general irá disminuyendo con el tiempo.

Sin embargo, si experimentas ansiedad social puedes pensar durante meses en todas las cosas que podrían salir mal.

la ansiedad social

En algunos casos estos pensamientos pueden acumularse en tu mente y llevarte incluso a evitar o cancelar ese evento programado.

Este tipo de comportamiento puede ser especialmente perjudicial si está relacionado con la escuela o el trabajo.

En todos los casos, contar con un sistema de apoyo adecuado puede ayudar a aliviar los peores nervios.

Una experiencia social negativa en el pasado

¿Tienes un recuerdo persistente de cosas que van mal cuando estás en un entorno social?

La primera vez que experimentas un contratiempo en un evento social, acusas una forma de temor.

Si solo se tata de timidez como rasgo de tu personalidad, la próxima vez que te encuentres un entorno así y salgas indemne, parte de ese temor desaparecerá en lo sucesivo.

Sin embargo, cuando se tiene ansiedad social no hay forma de eliminarlo.

Siempre esperas las peores consecuencias posibles.

Pierdes el interés incluso en desarrollar las habilidades sociales básicas.

Aunque se desconoce la causa definitiva de la ansiedad social, los investigadores creen que un desarrollo insuficiente de las habilidades sociales puede provocar este trastorno.

A la vez, haber sido objeto de burlas o de acoso por ser socialmente torpe puede llevarte a temer más a todas esas interacciones sociales lo que acrecienta en ti la ansiedad social.

Empeñarse en identificar los fallos en tus interacciones

¿Piensas en las conversaciones y en cómo lo hiciste en ellas hasta bien entrada la noche?

¿Piensas constantemente en cómo deberías haber respondido, mucho tiempo después de que aquello sea ya agua pasada?

A veces revisamos momentos pasados para aprender de ellos y mejorar. Y esto es bueno.

Pero obsesionarse con un detalle del pasado suele acabar en inseguridades que asoman por los rincones de tu mente para hacerte sentir inferior.

Por ello, para alguien con ansiedad social obsesionarse con un detalle no es algo menor.

La ansiedad social consiste en verse a sì mismo a través de la lente de otra persona.

Por lo tanto, puedes ser propenso a obsesionarte y analizar las interacciones pasadas, especialmente las conversaciones.

El desencadenante está en la parte de la conversación que sigues repitiendo en tu cabeza una y otra vez sin descanso.

Y para alguien con ansiedad social es difícil salir de este laberinto de recuerdos y autoanálisis constante detectando los fallos pasados o alternativas que hubieras preferido que ocurrieran.

Todo el mundo experimenta ansiedad en distintos grados.

Por ello el asesoramiento profesional adaptado a las necesidades es esencial para garantizar resultados positivos.

Pero debes tener claro que tus temores no son en absoluto una razón suficiente para alejarte de la sociedad.

Si buscas el apoyo la ayuda adecuados pronto podrás ver el mundo exterior como un campo de batalla por ti conquistado.

Tomado de Sapiencia práctica.

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