El amor cambia el cerebro

El amor cambia el cerebro | Testimonio de una especialista

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La doctora Stephanie Ortigue dice que cuando empezamos a sentir satisfacción con nuestra pareja, se activan áreas cerebrales que desencadenan funciones cognitivas más complejas

En este artículo, conocerás cómo el amor cambia el cerebro, en base a un testimonio obtenido de una especialista

Conozcamos sobre esta materia a través de una neurocientífica estadounidense.

Se trata de la psicóloga Stephabie Ortigue, de la Universidad de Syracuse, en Nueva York, quien basa sus conclusiones en su experiencia personal.

De prescindir de él a enamorarse

Durante años creyó que se podía prescindir del amor.

«Me dije a mí misma que no tener pareja me convertía en una investigadora más objetiva: podía investigar el amor sin estar bajo su hechizo».

Así lo contó en su libro «Conectados por el amor: el viaje de una neurocientífica a través del romance, la pérdida y la esencia de la conexión humana».

Pero en 2011 conoció en una conferencia al colega John Cacciopo.

Los dos científicos se enamoraron y se casaron.

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Los dos trabajaron juntos en la Facultad de Medicina Pritzker de la Universidad de Chicago.

Sin embargo, en 2018 Cacciopo murió de cancer.

En su obra Ortigue habla de cómo el amor reconfigura el cerebro.

Investigación sobre dicho sentimiento

La siguiente es una entrevista al respecto.

-Usted pasó de la soltería a estar en pareja y luego a perder a su marido. ¿Cómo le dio a conocer a él su investigación sobre el amor?

«Cuando nos conocimos, hablamos durante tres horas, pero no sentí que el tiempo pasara. Sentí euforia, por el aumento de dopamina. Me sonrojé, un signo de adrenalina», cuenta Ortigue.

«Nos acercamos físicamente y empezamos a imitarnos. Se activaron las neuronas espejo, una red de células cerebrales que operan cuando te mueves o sientes algo, y cuando ves a otra persona moverse».

Dice que rápidamente ella y su cónyuge se convirtieron en «nosotros».

El amor cambia el cerebro: Sentirlo es…

-¿Qué le ocurre al cerebro cuando estamos enamorados?

«Cuando nos enamoramos de alguien, lo primero que notamos es lo bien que nos sentimos. Esto se debe a que el cerebro libera neurotransmisores de bienestar que aumentan nuestro estado de ánimo».

«Cuando encontramos el amor, es como los fuegos artificiales biológicos», responde.

«Nuestro ritmo cardíaco se eleva, nuestros niveles de la llamada hormona del amor, la oxitocina, aumentan, lo que nos hace sentir conectados».

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«Mientras tanto, nuestros niveles de serotonina, una hormona clave para regular el apetito y los pensamientos ansiosos intrusivos, descienden», manifiesta la investigadora.

«Por eso, cuando estamos enamorados, es posible que comamos de forma irregular o que nos fijemos en pequeños detalles».

«El amor romántico se siente como un superpoder que hace que el cerebro prospere», expresa.

El amor cambia el cerebro: Una necesidad biológica

Sobre si el amor es necesario para la supervivencia, indica que «es una necesidad biológica, como el agua, el ejercicio o la comida».

«Mis investigaciones me han convencido de que una vida amorosa sana es tan esencial para el bienestar de una persona como una buena dieta».

«El amor -en la forma holística y expansiva en que concibo ahora el término- es lo contrario de la soledad».

Sed social

Ortigue afirma que si no sientes que tienes una relación significativa, es como si tuvieras «sed social».

«Tu cerebro envía una señal para decirte que necesitas ayudar a tu cuerpo social. Algunas de las mismas alarmas que se activan cuando la gente tiene sed funcionan cuando la gente se siente socialmente desconectada de los demás». 

-¿Qué consejo tiene para quienes luchan por encontrar el amor o conectar con los demás?

Señala que «el amor no tiene por qué ser con una persona viva. Si estás realmente enamorado de la vida, de tu pasión, de tu afición, también puede ser un amortiguador de la soledad».

Finalmente, se le pregunta si el amor a distancia, después de una ruptura o por alguien fallecido afectan al cerebro de forma similar.

«Sí, se puede permanecer conectado con los demás aunque se esté físicamente solo en una habitación», concluye sus apreciaciones la doctora Stephanie Ortigue.

Tomado de Clarín, TEDx Talks.

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