Caracas. — Tras el doblete sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió al centro-norte de Venezuela el pasado 24 de junio, el panorama en las calles empieza a transformarse. La desesperación inicial por rescatar vidas atrapadas entre el concreto da paso a una amenaza silenciosa pero igual de devastadora: el inminente colapso de la infraestructura sanitaria y el riesgo latente de una crisis epidemiológica.
Con un saldo oficial que ya supera los 2.500 fallecidos y más de 12.000 heridos, la presión se traslada ahora a las salas de urgencias y a los campamentos improvisados de damnificados.

Hospitales al límite: el drama de los insumos
El impacto de los temblores afectó o comprometió estructuralmente a 38 hospitales en todo el país. Los centros de salud que permanecen operativos en Caracas y La Guaira se encuentran bajo una presión extrema. Médicos en el terreno reportan que, ante la escasez histórica que ya arrastraba el sistema —el cual operaba con una inversión en salud de apenas el 3,5% del presupuesto nacional en 2025, por debajo del 6% recomendado por la OMS—, la atención se ha vuelto un desafío crítico.
A las afueras de centros como el Hospital Domingo Luciani en Caracas o el Luis Razeti, se repite una escena dolorosa: familiares de heridos intentando conseguir insumos básicos. Los testimonios locales confirman que el personal médico, desbordado por el flujo constante de pacientes, se ve obligado a solicitar desde gasas, guantes y analgésicos, hasta desinfectantes para suturas.
«Están colapsados. No tienen casi nada. Me pidieron que trajera hasta los antibióticos y no tengo cómo comprarlos», relataba Jennifer Hidalgo a medios locales, mientras esperaba noticias de su sobrina rescatada de entre los escombros.
A esta escasez material se suma el agotamiento del personal clínico y la emigración acumulada de miles de trabajadores del sector salud en los últimos años, lo que reduce drásticamente los brazos disponibles para atender cirugías y traumatismos graves.

De los traumas a las infecciones: la fase epidemiológica
Los especialistas advierten que el perfil de la emergencia está cambiando rápidamente. Superadas las primeras 72 horas críticas de rescates de sobrevivientes, los diagnósticos médicos viran hacia complicaciones más complejas: sepsis, deshidratación severa y el peligroso síndrome de aplastamiento (que puede provocar insuficiencia renal si no se trata a tiempo).
Organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Médicos Sin Fronteras (MSF) insisten en que la prioridad absoluta de esta semana debe ser el control del entorno. El colapso de las redes de agua potable y saneamiento, sumado al hacinamiento de miles de personas desplazadas en estadios y plazas, crea el caldo de cultivo idóneo para brotes de enfermedades transmitidas por vectores o agua contaminada, tales como el dengue, la difteria o afecciones gastrointestinales de rápida propagación.
La respuesta internacional ante la burocracia
Frente a la magnitud del desastre, la ayuda humanitaria global ha comenzado a llegar, aunque no sin fricciones. La ONU liberó 15 millones de dólares de sus fondos de emergencia, mientras que la OPS ha distribuido toneladas de medicamentos y kits de trauma desde sus reservas estratégicas de Panamá. Incluso se han instalado hospitales de campaña en zonas portuarias como La Guaira.
Sin embargo, el despliegue enfrenta retos logísticos y operativos en el terreno. Mientras algunos equipos médicos denuncian demoras burocráticas y revisiones arbitrarias en los retenes de control para el ingreso de medicamentos y suministros, el gobierno venezolano defiende el despliegue de sus Fuerzas Armadas y de Protección Civil, asegurando que se mantiene una coordinación estricta para garantizar que la asistencia llegue de forma equitativa. Además, la cooperación de brigadas internacionales de rescate (USAR) procedentes de más de 25 países ha sido clave en la estabilización de las áreas de mayor siniestro.
La carrera actual ya no solo se mide por los minutos bajo las estructuras caídas, sino por la capacidad logística de un país para abastecer sus quirófanos, restituir el agua potable y evitar que las secuelas del sismo dupliquen la tragedia en los días por venir.
Para comprender mejor la magnitud de la saturación y las condiciones actuales dentro de los centros de salud afectados, puede ver este reporte audiovisual sobre el Colapso hospitalario por la emergencia en Venezuela, el cual detalla la situación de hacinamiento en las zonas de desastre.
Somos Curadas.com Tu compañía en información
Únete a Curadas en tus redes sociales y aplicaciones favoritas
Nos alegra que te guste Curadas y quieras unirte a nosotros. Tienes varias formas de ser parte de Curadas:
- Síguenos en las redes sociales
- Entra a un grupo de Telegram o WhatsApp
- Recibe nuestro boletín en tu correo electrónico
Aquí tienes los enlaces a las redes sociales de Curadas
Recibe nuestro boletín por correo
Si quieres decirnos algo:
- Comenta al final de cualquiera de nuestras publicaciones
- Menciónanos en las redes sociales
- Escríbenos a [email protected]