La enmienda constitucional busca reducir la jornada máxima de 44 a 40 horas semanales y garantizar dos días de descanso obligatorio sin disminuir los salarios de los trabajadores.
El debate sobre la carga de trabajo en América Latina da un viraje decisivo en el Gigante del Sur. La propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC 221/2019) que pone fin a la tradicional «escala 6×1» —que exige seis días de trabajo por solo uno de descanso— avanza con fuerza en el Congreso de Brasil, marcando un hito en la legislación laboral regional.
Tras ser respaldada en la Cámara de Diputados por una holgada mayoría (461 votos a favor y 19 en contra) y superar las evaluaciones de la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) del Senado, la iniciativa se encamina a su discusión y votación final en el pleno de la Cámara Alta.

Claves del nuevo esquema laboral
La reforma plantea una reestructuración progresiva de los horarios para evitar impactos abruptos en el tejido empresarial y comercial del país:
- Reducción de horas: La jornada laboral máxima semanal bajará de 44 a 40 horas.
- Dos días de descanso: Se establece la obligación de conceder dos días de descanso remunerado a la semana (priorizando los domingos), eliminando el régimen ordinario de seis días seguidos de labor.
- Garantía salarial: El texto prohíbe de forma explícita cualquier reducción o recorte en las remuneraciones económicas de los trabajadores.
- Transición gradual: La implementación prevé un periodo de adaptación de 14 meses; tras los primeros 60 días de promulgada la ley, la jornada bajará a 42 horas antes de consolidarse en el límite definitivo de 40 horas.
Visión gubernamental frente a reparos empresariales
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha calificado este avance como una «conquista histórica y civilizatoria», destacando la importancia de devolverle tiempo de calidad, descanso y vida familiar a la clase trabajadora. La medida responde a una fuerte presión e iniciativa impulsada por movimientos sociales y bancadas progresistas que ven en el esquema 6×1 una fuente constante de agotamiento físico y mental.
Por su parte, voceros del sector empresarial e historiadores de la economía argumentan cautela. Advierten sobre posibles incrementos en los costos operativos, presiones inflacionarias o riesgos de informalidad en pequeños comercios que dependen de la atención continua de lunes a sábado. No obstante, el proyecto prevé cláusulas de flexibilidad para servicios esenciales y planes de acompañamiento para sectores con mayor fricción en la transición.
Con este paso, Brasil se suma a la tendencia de países latinoamericanos como Chile que han legislado para acortar las jornadas de trabajo, proyectando un debate relevante para toda la región.
Por Redacción Curadas
Fuentes consultadas: Agencia Cámara de Diputados de Brasil, Cámara del Senado Federal de Brasil, América Económica, La Radio del Sur y EFE / TeleSUR.
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