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Hablar solos no es de locos, sostiene reconocido psiquiatra

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Hablar solos no es cosa de locos. Es algo que él mismo practica y que deberían enseñarnos a hacer desde que somos pequeños, según el reconocido psiquiatra de origen español Luis Rojas Marcos.

“Me hablo mucho a mí mismo, a veces en voz alta, a veces en voz baja. Me ayuda a gestionarme, a animarme, a ponerme límites. Hablarme es fundamental en mi día a día. Todos deberíamos hablar más solos”, dijo Rojas Marcos en una entrevista con el periódico español El País.

El problema es que “se ha estigmatizado” a las personas que hablan solas, prosiguió el especialista, quien lleva más de 50 años radicado en Nueva York, donde ha ocupado importantes cargos en el ámbito de la salud pública.

“Los niños, desde los 2 o 3 años, se hablan a sí mismos, se animan, se acunan, se consuelan. Luego, nos da vergüenza, porque se identifica a la persona que habla sola con el enfermo que oye voces. Nos reprimimos, y es un gran error. Igual que nos enseñan a hablar, y a pedir las cosas por favor, deberían enseñarnos a hablar con nosotros mismos”.

Como psiquiatra, Rojas Marcos le otorga un enorme valor terapéutico al hablar, tanto con uno mismo como con los demás.

“Hablar es fundamental para entender lo que nos pasa y pedir ayuda”, dice.

“Las personas parlanchinas tienen mucha suerte de serlo”, agrega, porque las que hablan más y se conectan con los demás «están más satisfechas de su vida en general. La razón es sencilla: al conectar con los demás, tenemos relaciones afectivas, nos ayudamos, compartimos y nos apoyamos en situaciones difíciles, y también nos quejamos y pedimos ayuda si la necesitamos”.

Habladores somos más bonitos

Rojas Marcos refirió que la mayoría de los estudios demuestran que las mujeres hablan, en promedio, 15.000 palabras más que los hombres.

“Eso es porque tienen la parte del cerebro que controla el lenguaje más desarrollada. Y porque los padres les hablan más a las hijas que a los hijos, sobre todo de temas emocionales. Estoy convencido de que las mujeres viven más porque hablan más”.

Aquello de que “calladita me veo más bonita” debe aplicarse solo para evitar hacer daño a otros. “Cuando sabemos que lo que diremos va a crear un conflicto o a herir a alguien, mejor callarse”.

“El insulto ataca la autoestima, la identidad y el valor de la persona. No aporta nada. Las palabras no se las lleva el viento”, apuntó.

“Para mí la palabra más importante, profesional y personalmente, es “cuéntame”, pero para eso, tienes que estar dispuesto a escuchar, y eso no siempre sucede. Otra es “perdona”: pedir perdón es fundamental, porque sin perdón no hay futuro en la vida”, prosiguió.

Si no perdonas “enfermas”, advirtió.

“El perdón es fundamental para sobrevivir. Para reinventarse. La víctima perpetua es una persona muy limitada por su herida abierta. El duelo no se puede eternizar”.

4 Comments

  1. No todos son locos , generalizar es errado, hay siquiatras cuerdos y siquiatras locos, hay personas profesionales o no que están mal de la cabeza.

  2. Todos hablamos solos. Que muchos no lo quieran reconocer públicamente, es otra cosa.

    Mayormente lo hacemos cuando estamos solos.

    Es más, es un magnífico ejercicio para no crear conflictos, pues de esta manera reflexionamos sobre un tema en cuestión y podemos llegar a una conclusión que nos lleva a decidir si decimos o no, a otra persona.

    A veces pensamos en voz alta y a la mayoría de las personas les da pena, porque generalmente se piensa que todo aquel que habla solo está loco. Y no es así.

    • Lilia, gracias por tu excelente comentario. Todos hablamos solos casi todo el tiempo, de hecho, pensar suele ser un ejercicio de conversación con nosotros mismos. Gracias por escribirnos y bienvenida siempre a Curadas.

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