Andrés Caleca

Andrés Caleca: “Creo que es una obligación ineludible volver a la política”

56 minutos de lectura
Por Katty Salerno

Andrés Caleca debutó en la política y en el amor muy joven, a los 14 años, cuando estudiaba en el liceo Miranda, en Los Teques. De la primera se decepcionó y se retiró. En lo segundo tuvo una suerte fabulosa. Se casó con su noviecita del liceo, Ángela, con quien levantó una familia bellísima con tres hijas y que aumentó con los yernos y cinco nietos. Nunca dejó de lado al país, al cual ha servido desde altos cargos públicos que le permitieron contribuir al desarrollo económico y democrático. Sin embargo, los tiempos han cambiado y no para bien de los venezolanos.  “El país se está disolviendo”, dijo mientras exponía algunas de las razones por la cuales emprendió, junto a un grupo de destacados ciudadanos, una acción ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para anular la convocatoria a las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

Considera que la situación del país ha llegado a un punto en el cual le resulta “una obligación ineludible” volver a la política de manera activa, como lo hizo en su juventud. De esto, de su familia, de su paso por Ferrominera Orinoco y el Consejo Nacional Electoral (CNE) y de sus divertidas peleas con algunos seguidores en Twitter, donde se ha hecho muy famoso, nos habló en esta entrevista exclusiva con Curadas. Los invitamos, queridos lectores, a que se sirvan una buena taza de café para que disfruten de lo que nos contó Andrés Caleca, con su tono de profesor de Economía Política, que es su profesión, testigo y actor de importantes hechos ocurridos en nuestro país en los últimos 30 años.

Dos victorias
En su biografía en Twitter usted reivindica dos grandes logros: convertir a Ferrominera en una empresa con presencia mundial; y presidir el CNE durante cinco elecciones “en sana paz y con resultados respetados por todos”. Hablemos primero de su paso por Ferrominera.

«Empecé en Ferrominera bajo la presidencia de Leopoldo Sucre Figarella, para ese entonces ministro de Estado para el Desarrollo de Guayana y presidente de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), por eso lo llamaban el Zar de Guayana. Él se había reservado para sí la presidencia de las dos empresas básicas de entre las empresas básicas: Edelca, porque producía la electricidad para gran parte del país pero también para todo el complejo industrial de Guayana; y Ferrominera Orinoco, que era la base para el desarrollo del mineral de hierro. Fui contratado como asistente de la presidencia de Ferrominera.

Fue un contrato de 6 meses y después ingresé a nómina fija. Seguí trabajando en la Presidencia directamente con él. Luego me dieron la tarea de organizar la Gerencia de Planificación de Ferrominera, en un momento en que todas las empresas de la CVG estaban implantando el sistema de planificación corporativa o planificación estratégica, como lo llaman ahora. Ahí estuve varios años. Posteriormente, Sucre Figarella decidió apartarse un poco de la rutina diaria porque las complejidades eran muy grandes en ambas empresas, y nombró a un vicepresidente ejecutivo en Edelca y se creó el cargo de vicepresidente ejecutivo de Ferrominera y a mí me ascendieron a ese cargo. Pero Sucre Figarella seguía siendo el presidente de ambas empresas.

Vino entonces la salida de Carlos Andrés Pérez del poder, Sucre Figarella renuncia y, de acuerdo a lo que establecían los propios estatutos de la empresa, sin más trámites pasé a la presidencia de la compañía en carácter de encargado. 

Vino la transición, se nombró a Ramón J. Velázquez como presidente de la república y él me designó presidente de Ferrominera de manera oficial, ya no como encargado. Hay solo dos empresas públicas en Venezuela, ambas producto de la nacionalización, Ferrominera, de la nacionalización del hierro; y Pdvsa, de la nacionalización del petróleo, que por estatutos de esas mismas compañías el presidente lo nombra el presidente de la república. Yo no sé si eso ha cambiado, pero así era en ese momento. Allí estuve hasta el primer año de Rafael Caldera (segundo mandato), y cuando terminé mi período no fui ratificado y Caldera nombró a una persona de su confianza. Esos son cargos de alto nivel, de confianza, son cargos políticos. Así que entregué la presidencia y en muy buenos términos, además». 

Plan 40

Ferrominera nació como consecuencia de la nacionalización del mineral de hierro, el 1 de enero de 1975, bajo la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez. Hasta ese momento, la extracción del mineral estaba en manos de dos compañías estadounidenses: US Steel y Bethlehem Steel, y ambas competían entre sí. Esas dos compañías proveían material de hierro a sus casas matrices en Estados Unidos, materia prima exclusivamente, y una parte era destinada a Sidor. La situación siguió siendo la misma después de la nacionalización del hierro. 

“Cuando implantamos el plan estratégico cuyo diseño yo dirigí, y que fue conocido internamente como el Plan 40, nos trazamos la meta de subir la producción de mineral de hierro de unos 15 millones de toneladas que había en ese momento, a 40 millones de toneladas. La idea era impulsar un proceso en Venezuela de reducción directa, que es un proceso de agregación de valor al mineral de hierro para tratar de dejar de vender materia prima exclusivamente, e irle agregando valor en procesos industriales posteriores que enriquecían el producto, que lo hacían más costoso, más atractivo y además lo adecuaban al desarrollo tecnológico que había alcanzado la industria siderúrgica mundial.

Entonces, se subía a 40 millones de toneladas la producción anual de mineral de hierro para aumentar la producción hacia el exterior y con ese dinero invertir en las plantas de pellas y de reducción directa, que es como se llaman esos procesos de agregación de valor de los que te hablé.

Eso nos permitió ampliar el mercado. No solamente nos quedamos con el mercado de Estados Unidos, sino que salimos a vender mineral de hierro a Japón, a Europa con mucha más fuerza, ya que hasta ese momento solo le vendíamos a España y Francia y un poquito a los ingleses, e incluso llegamos a venderle a China. Ese proceso me tocó a mí implementarlo ya como presidente de Ferrominera. Por eso hablo de que ayudé a convertir a Ferrominera en una empresa de presencia mundial. Eso, por supuesto, ya no existe. Ferrominera está prácticamente desaparecida: produce apenas 3 millones de toneladas de mineral de hierro, lo mínimo para mantener a Sidor medio funcionando, porque su producción también está prácticamente en cero. ¡Un desastre total!».     

La época estudiantil

Cuando le preguntamos a Andrés Caleca cómo fue el salto de Ferrominera al CNE, nos remite, primero, a su época de estudiante de bachillerato. Era la Venezuela de 1968 que no escapaba de la efervescencia juvenil que vivía el mundo por la influencia del Mayo francés o las protestas de los jóvenes estadounidenses contra la Guerra de Vietnam.   

“Yo fui dirigente político y militante desde los 14 años. Comencé en la política en la Educación Media, que era como se entraba en la política en esa época, siendo estudiante en el liceo Miranda, de Los Teques. 

En esa época en los liceos había todo un movimiento estudiantil. En ese ambiente es donde yo me meto en la política, siendo un muchachito. Y allí me quedo hasta los treinta y pico. Yo milité en el Movimiento Electoral del Pueblo, el MEP, el partido del viejo Luis Beltrán Pietro Figueroa. Fui secretario juvenil del MEP en Los Teques, después en Miranda y luego nacional. Fui diputado con apenas 21 años. Entonces tenía todo un background político hasta que, cuando tenía más o menos 30 años, la decepción con la política y con el MEP me hicieron retirarme de la militancia política. 

De Ferrominera al CNE, pasando por Lechería

Al salir de Ferrominera me fui a trabajar al sector privado, en el negocio de la promoción inmobiliaria. Estábamos construyendo lo que hoy día se conoce como el edificio de Pdvsa de Lecherías. Era el momento de la apertura petrolera, estaban regresando las compañías extranjeras a Venezuela, y nosotros les hicimos ese edificio para que allí funcionaran sus oficinas. Yo estaba trabajando en ese proyecto cuando se produjo en el Congreso Nacional la reforma de la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política, por la cual se establece un Consejo Nacional Electoral (CNE) de siete miembros que deben ser todos políticamente independientes, entendiendo por esto que por lo menos en los últimos siete años de su vida pública no hubiesen tenido militancia ni relación con partidos políticos».

Hasta ese momento, el Consejo Supremo Electoral, que era como se llamaba antes, estaba integrado por representantes de cada uno de los partidos nacionales, y el presidente, que era un independiente que se escogía de común acuerdo entre todos los partidos. Eran los propios partidos los que se cuidaban entre sí. “Esa era la fórmula y funcionó bastante bien durante todos los años democráticos. Pero la gente empezó a perderle la fe al CSE, se hablaba de fraude, de actas mata-votos, de todas esas cosas y entonces hubo un consenso para reformar la ley y transitar ese camino hacia un CNE independiente”, continuó Andrés Caleca.

Las amistades políticas

Te podrás imaginar lo difícil que es encontrar en Venezuela a alguien independiente. Ese problema se le presentó a los parlamentarios que integraron el último Congreso antes de Hugo Chávez. Tenían que elegir un nuevo CNE con miembros independientes, de acuerdo a la nueva ley, y es ahí donde, entre otros nombres, sale el mío. También sale el nombre de Juvencio Pulgar, que había sido político toda su vida pero que tenía tiempo que se había desvinculado del PCV y del MAS, pero lo propuso Copei; el de la doctora Miriam Kornblith, académica de la UCV que siempre fue independiente, que la propuso el MAS.

En el caso mío me propone Claudio Fermín, quien ya se había ido de Acción Democrática y había creado un partido que tuvo muy corta vida, Renovación. El secretario general de ese partido era Luis Emilio Rondón, que había sido dirigente juvenil de AD cuando yo lo era del MEP, y por eso hicimos amistad.

Me acuerdo que yo estaba en Puerto Ordaz almorzando con unos constructores y me llama Luis Emilio y me pide el número de mi cédula. Después de que se lo doy es que le pregunto que para qué lo quería y me dice que es para proponerme al nuevo CNE. Yo ni siquiera sabía de qué me estaba hablando.  Al rato le envío un mensajito de texto – en esa época no había WA – preguntándole que qué era eso del CNE y él me lo explica, pero me dice que me quede tranquilo porque yo no iba a salir, pero había que postular a un candidato independiente y que por eso querían mi nombre.  Y le dije que estaba bien, que si no iba a salir, entonces podían postularme, solo para ayudarlos a cumplir el trámite.  

Resultó que con los jefes de las fracciones parlamentarias en ese momento pasó lo mismo que con Luis Emilio, que fuimos compañeros en el ejercicio político, aunque en organizaciones diferentes, y nos conocíamos, y por eso votaron por mí. No quedé como principal sino como primer suplente. Eso fue un jueves. Nos fuimos todos, principales y suplentes, y nos juramentamos en el Parlamento. Después, los principales se fueron al CNE a asumir sus funciones y yo me fui para mi casa, igual que los demás suplentes. El presidente del CNE lo nombraron los miembros principales de entre ellos mismos, y se alcanzó un gran consenso en torno a la figura del vicealmirante Justo Pastor Fernández. 

Las cinco elecciones

Recuerdo que el lunes siguiente comenzaba el carnaval, pero, como sabes, en esa época ya desde el viernes anterior nadie trabajaba. Yo no salí de mi casa porque no me gusta viajar en carnaval, por el gentío. El lunes me voy a la panadería, como siempre, a comprar el periódico y cuando veo la primera página me encuentro con la noticia de que había fallecido el recién designado presidente del CNE. ¡No puede ser!, dije yo. ¡Esto no me puede estar pasando a mí! Y resulta que en la noche de ese mismo día yo ya estaba en el CNE.

En ese momento entró Rafael Parra Pérez como rector principal y luego lo eligieron presidente del CNE.  En el 99 renuncia Parra Pérez y es entonces cuando me eligen a mí presidente. Estuve menos de un año en el cargo, pero en ese período se hicieron cinco elecciones, todas muy importantes.    

Se hizo el referendo en el cual se le consultó al país si quería modificar la Constitución. Ese fue el primer proceso que me tocó dirigir como presidente del CNE. Pero como rector hicimos las elecciones de gobernadores, en el 98; las del Congreso, que fue ese cuya Cámara de Diputados presidió Henrique Capriles, siendo muchachito; y las elecciones que ganó Chávez. Pero ahí era rector, no presidente. 

Como presidente dirigí el referendo constitucional, cuando se le consultó al país si quería una asamblea constituyente para modificar la Constitución. Después me tocó organizar y dirigir la elección de la Asamblea Constituyente, la que redactó la Constitución vigente. Esa fue una elección crucial porque es la única vez en la historia de Venezuela que se ha hecho una elección uninominal. A esa elección no concurrieron los partidos, sino que cada ciudadano presentó su candidatura y los electores debían votar por cada ciudadano. Eso, desde el punto de vista técnico-electoral, fue de una complejidad terrible, porque había miles de candidatos, no tienes idea de la cantidad de gente que se inscribió. El procedimiento para postularse exigía presentar un determinado número de firmas y entonces llegaba la gente con cajas de firmas que había que verificar. Fue un enorme trabajo que logramos hacer en apenas tres meses. Y salió bien. 

Después de que se redactó la Constitución hubo que someterla a un referendo nacional para aprobarla o no, lo que se hizo el fatídico día del desastre de Vargas, el 15 de diciembre de 1999. Esa fue la tercera elección que hice.

Y en el ínterin hice dos elecciones locales. Una fue la repetición de las elecciones del alcalde de Carrizal, que fueron impugnadas por fraude, y se demostró que efectivamente había habido fraude. La otra fue también la repetición de las elecciones de Nueva Esparta, en las que salió electa Irene Saez pero como ella había renunciado, hubo que repetirlas. Esas son las cinco elecciones a las que me refiero en mi biografía en Twitter».

De la democracia al chavismo
O sea que usted presidió el CNE en el momento de la transición de la democracia hacia el chavismo…

Exactamente. Yo lo he dicho mucho, y sobre todo lo he dicho hablándole a los militares y al alto gobierno, recordándoles que a pesar de que el chavismo es un movimiento violento, que surgió de dos golpes de Estado sangrientos en este país, eso que ellos llaman la «cuarta república» fue tan generosa que les permitió acceder al poder en sana paz. Los perdonó y les garantizó unas elecciones pulcras, transparentes, que nadie pudo acusar de ningún tipo de fraude. Eso no lo reconocen ellos y no lo pagan jamás. A partir de allí han violado toda su propia Constitución y todas sus propias leyes para hacer todo este desastre que han hecho durante 20 años en materia electoral. 

¿Usted se sigue considerando un político?

Bueno, como te dije yo dejé de militar políticamente a los treinta años y ya tengo 66, así que llevo más tiempo sin ser militante político que lo que fui como militante político. Pero en el sentido amplio no he dejado de ser político nunca, la política lo es todo, prácticamente. Una persona que ha sido gerente público obviamente está dentro del campo político. Una persona que ha sido presidente del CNE, imagínate, con más razón. Lo que no soy es un dirigente político porque yo no dirijo a nadie. Cuando te digo político es en el sentido amplio, es en el sentido aristotélico, por aquello de que el hombre es un animal político. Pero en el sentido estricto, no.

Yo tengo 30 y pico de años que no milito ni soy activo políticamente. Ahora, he cumplido funciones públicas en ambos casos como independiente. A mí, por ejemplo, para entrar a la CVG jamás me preguntaron de qué partido era ni si militaba en AD. Eso se le olvida a la gente. Yo llegué a ser presidente de Ferrominera sin ser militante de AD. Nunca he sido adeco. ¡Era mepista, los enemigos más grandes de los adecos! A mí Sucre Figarella jamás me preguntó qué pensaba yo políticamente cuando me nombro gerente de Ferrominera o vicepresidente o cuando me dejó en su cargo como presidente. Jamás. Eso la gente lo olvida. Y hay una leyenda negra que ha propiciado el chavismo para justificar las cosas que ellos hacen ahora, para excluir a todo el que piensa diferente.

Entonces, ¿esta acción que presentó ante el TSJ la hace como ciudadano?

Así es. Esta es una actuación típica de eso que la gente llama sociedad civil, que la gente no termina de entender bien qué es eso, porque, además, son muchas cosas. Esta es una acción de la sociedad civil, como lo es también un sindicato. Todo lo que no sea del Estado es sociedad civil.

Lo que pasa es que me convertí en la cabeza más visible de esta acción porque fui presidente del CNE, nada más que por eso. Pero esta acción es iniciativa de un grupo que también integran Eduardo Roche Lander, ex contralor general de la república y exvicepresidente del CSE; Ildemaro Martínez C., exmiembro del Directorio del CNE, exdiputado del Congreso Nacional; Rafael Lander, exvicepresidente del CNE y de la Junta Principal Electoral del Distrito Federal y del estado Miranda y Egleé González Lobato, ex consultora jurídica del CNE y exdirectora de la Escuela de Derecho de la UCV; asistidos por el abogado Celiz Ramón Mendoza, ex consultor jurídico del CNE. 

¿Y piensan que lo lograrán?              

Independientemente de los resultados, había que hacerlo porque a los derechos no se renuncia. Y había que hacerlo ante el único TSJ que hay aquí. Pero también lo hemos denunciado ante la opinión pública y hemos logrado incluso el respaldo de más de 7.000 venezolanos. La gente sigue firmando, en este, el país de la lista Tascón. La gente no tiene miedo de firmar. Y en tercer lugar porque hay que trabajar para la historia. No puede ser que dentro de 20, 30 o 50 años, cuando se estudie este periodo, se diga que un grupo que se llamaba el chavismo, que ojalá haya desaparecido ya, hizo unas elecciones totalmente ilegales y nadie dijo nada. Eso no puede ser. Por eso lo hicimos. 

¿Que nos van a dar la razón? No creo. Creo que las elecciones las van a suspender, pero por otras razones, por razones operativas.

¿Qué sería para usted un éxito?

Que se regresara a la legalidad del proceso. Nosotros no proponemos que no haya elecciones, sino que esta convocatoria sea declarada nula y se haga una nueva convocatoria de acuerdo a la ley.

Una de las cosas insólitas que hicieron fue crear una circunscripción nacional. La Asamblea Nacional y antes el Congreso de la República, toda la tradición constitucional venezolana y diría que mundial, salvo los parlamentos fascistas de mediados del siglo pasado en Europa, son expresión de las regiones. Los diputados representan a una región, a un estado, representan a los ciudadanos de una región, eso es así en todas partes del mundo. En Estados Unidos tienes al diputado por Michigan, al diputado por Minnesota. Bueno, estos tipos han creado algo que no está en la tradición, ni en la Constitución ni en las leyes, han creado 48 diputados nacionales. ¿Y esos señores a quien representan? ¿Y si son nacionales son más importantes que el de Mérida, por ejemplo? ¿Cómo es eso?

Pero aquí vas a votar y el CNE va a sumar votos para distribuirlo entre esa lista de 48 tipos que el elector no conoce. Eso nada más viola cuatro artículos de la Constitución de un solo plumazo. Es una cosa insólita lo que está haciendo esta gente. Queremos que se anule y se haga una nueva convocatoria porque, entre otras cosas, la propia Constitución dice que todo acto que se haga contrario a la Constitución es nulo de toda nulidad.           

Ellos están haciendo estas elecciones porque sus propios aliados internacionales Rusia, China, Irán, Turquía les están diciendo que no pueden seguir prestándoles plata porque es ilegal si no tienen el respaldo, la aprobación de la Asamblea Nacional. Entonces, o cambian la Constitución o eligen una Asamblea Nacional a favor para que les puedan seguir prestando plata porque si mañana pierden las elecciones no les van a pagar.

La ANC no sirvió para nada

Eso es lo que los ha obligado a hacer primero ese invento de la ANC, que por supuesto no les funcionó, no les sirvió para nada, y ahora este invento de estas elecciones trucadas para cogerse la AN. Pero en los que los rusos y los chinos y los turcos se den cuenta de que esto lo hicieron de esta manera tan balurda, para decirlo no en un lenguaje jurídico sino coloquial, les van a decir los mismo, que no les sirve esa AN.

Tampoco les va a servir a estos diputaditos de la mesita, que están como caimán en boca de caño. Lo que están ganando es un desprestigio que jamás habían imaginado. En la última encuesta de Datanálisis aparecen con un rechazo mayor que el mismo Maduro. La gente los odia más que a Maduro.

Entonces esto que están haciendo no le sirve a nadie. Este país algún día va a tener que enseriarse. Si no fuera porque hay muertos de por medio, si no fuera porque el país se está disolviendo, esto sería risible. El grado de inmadurez de la dirigencia política venezolana es impresionante. De qué elecciones les puedes hablar a una gente que se está muriendo de hambre. Sin meter el tema de la pandemia. Entonces yo creo que esto va para un fracaso monumental y creo que tarde o temprano van a tener que suspender el proceso porque no hay condiciones para hacer esas elecciones. Eso es lo que me dice la lógica, pero el chavismo tiene una lógica que nadie entiende.

La familia y la cocina
¿Usted es descendiente de italianos?

Sí, papá es italiano, siciliano, de un pueblito que se llama Ventimiglia di Palermo, que está, tal como su nombre lo indica, a veinte millas de Palermo, hacia el área de la montaña. Y mi mamá es de Guatire, pero desde muy niña vivió en Los Teques. Mi papá se vino inmediatamente después de la II Guerra Mundial. Era carpintero y lo reclutaron los curas salesianos porque estaban construyendo el liceo San José de Los Teques. Aquí conoció a mi mamá y se casaron. Somos dos hijos, mi hermana Mariana que vive en Canadá desde hace muchos años, y yo. 

Yo nací en Caracas, como nacíamos todos los de Los Teques, en la clínica Méndez Gimón, pero viví en Los Teques toda la vida hasta que nos fuimos a Guayana en el 87, estaban mis hijas chiquitas, y allí estuvimos hasta el 94. Después regresamos y nos mudamos a San Antonio. 

¿De dónde le viene lo de cocinero?

Yo creo que de la necesidad… (risas) Yo me casé con una venezolana de pura cepa, Ángela, quien no nació en Los Teques, llegó aquí a los 4 o 5 años. Ella es hija de padre gocho y madre de Puerto Cabello, entonces todo su mundo culinario es muy español. El nuestro, a pesar de que mamá es venezolana, pero acuérdate que en las familias de antes se comía lo que quería comer el marido, no es como ahora, era muy italiano. Mi mamá aprendió con mi abuela paterna todas las recetas que le gustaban a mi papá y toda la cocina italiana. Mi casa era de mucha pasta, de mucha comida italiana.

Cuando yo me caso, me quedé sin eso. Ángela hacía unos espaguetis con diablito que eran espantosos. ¡Aquello no se podía comer! Y tiene una excelente sazón, pero es una profesional, primero; no le gusta cocinar, segundo; y no tiene tiempo, tercero. Ella es historiadora, una tipa con una vida profesional estupenda, entonces nunca aprendió a cocinar los espaguetis ni nada de la comida italiana. Y por esa necesidad decidí aprender a hacer mi comida.

Y ni siquiera fue con mi mamá, sino con mi papá y un tío, también italiano, casado con una hermana de mi papá. Con ellos dos empecé a hacerme mi pasta hasta que la probaron mis hijas y después que la probaron no quisieron la de la mamá más nunca. Entonces empecé a cocinar para todo el mundo los domingos y ahora es un gentío porque también están los nietos y los yernos. Todos los domingos nos reunimos toda la familia que está aquí a almorzar y el que cocina es el abuelo.

Los nietos me han obligado a aprender a cocinar otras cosas. Al más chiquito, por ejemplo, le encanta el pabellón y aprendí a hacerlo para él. Me he ido expandiendo y ahora cocino de todo. Y ahora que estoy medio retirado y en cuarentena he ido aprendiendo a cocinar infinidad de cosas. Y además he descubierto que me gusta cocinar, que lo disfruto mucho.

¿Cómo nació ese amor entre usted y Ángela?

Ángela era lo más bello del liceo Miranda, a mi juicio. Pero no solo a mi juicio, era la reina del liceo y me enamoré de ella como me imagino que se enamoraron todos los muchachos de la época. Y no sé por qué, eso tendrías que preguntárselo a ella, por qué en todo ese mercado que tenía, me escogió a mí. Fuimos noviecitos de liceo desde los 14 años. Eso fue en segundo año y cuando pasamos a tercero nos cambiaron de sección, porque no era conveniente eso de unos noviecitos en un mismo salón.

Pero seguimos siendo novios, salimos del liceo a los 17 y nos casamos a los 19, ¡imagínate!. Y como tres años después nació nuestra primera hija y hasta el sol de hoy estamos juntos. Una pareja con sus altos y sus bajos, como todas las parejas, pero constantes y ahora con una familia mucho más fuerte de lo que somos nosotros mismos. 

¿Cuántos hijos y cuántos nietos tienen?

Tres hembras. Las dos grandes están aquí y la pequeña se fue a estudiar la maestría en Estados Unidos y se enamoró, se casó y se quedó allá, vive en Virginia. Ya tiene dos hijos. Y van cinco nietos en total.

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¿Y cómo van las peleas en Twitter?

Haciéndole caso a Naky Soto empecé a bloquear a todos esos tipos que me insultan, que en realidad son generalmente anónimos y que tienen muy pocos seguidores. Inventé lo de que el community manager mío, que soy yo mismo, había aprobado una nueva política de bloquear a todo el que viniera con groserías y cosas así. Entonces empecé a bloquear a todo ese gentío y ahora no he podido dar más ninguna de esas respuestas porque ya nadie me insulta. Voy a tener que volver a meterlos (risas).

Eran realmente respuestas muy divertidas, ingeniosas…

Ese fue un consejo que me dio un amigo, que me dijo que no me enganchara si me insultaban y que no les respondiera a menos que lo hiciera con sarcasmo, con nivel, y que les respondiera poniéndolos en evidencia. Y así surgió la idea de dar esas respuestas que le encantaron a todo el mundo. Pero tengo tiempo que nadie me insulta, ahora estoy preocupado (risas).

¿Cómo llegó a Twitter?

Pues no sé cómo, me imagino que por mis hijas. Yo aún me acuerdo de cuando estaba aprendiendo, creo que fue en 2010 cuando empecé. Pero no era tuitero, porque uno empieza como con cierto temor de exponerse. Yo empecé escribiendo cosas generales, pero como también soy, vocacionalmente, por lo que te he contado, político, empecé a opinar frente a todas las cosas. Y así empecé a ganar seguidores y me convertí en un tuitero famoso. 

Ahora estoy interesado en abrir una cuenta en Facebook, por lo del tema del recurso, para llegar a más gente y para tratar el tema con más profundidad, cosa que no permite Twitter. Twitter es muy dinámico y muy inmediato, pero es pequeño. Fíjate el video que publiqué hace un par de domingos, agradeciendo a la gente que había firmado, es muy corto, porque el máximo de tiempo que permite Twitter es dos minutos. Entonces quisiera decir más cosas y no se puede porque Twitter no lo permite, pero Facebook sí.

Pero lo estoy pensando, porque es un tema. Ya después de que te metes en Twitter y que tienes un sentido específico, ya no eres un tuitero solo para publicar las cosas graciosas que hacen tus nietos, sino que ya hay un propósito, en este caso, tratar de defender nuestros derechos. Cuando tienes un cometido, digamos, la cosa se pone un poco más seria y algo que debes hacer es tratar de responderle a la gente que se tomó el tiempo de escribirte. Ahora me levanto a las cuatro de la mañana para responder los mensajes. Hay que dedicarle tiempo a la gente se toma su tiempo para escribirte. Llegan mensajes de todo el país y de todas partes del mundo, porque ahora hay venezolanos en todas partes. Hasta de Australia y Suráfrica me escriben, es impresionante. Y hay que responderle aunque sea con un «me gusta».

¿Cuál considera que es su mayor éxito en la vida?

Quizá suene cursi lo que voy a decir, pero diría que mis hijas, la familia que hemos hecho Ángela y yo. Tenemos una familia bellísima. Incluso la hija que está en Virginia y sus hijos están aquí con nosotros a diario, felizmente las redes ayudan mucho en eso. Somos una familia muy unida, muy estructurada, todas mis hijas son profesionales, sus hijos son bellísimos, hemos logrado transmitirles nuestros valores, hoy en día ellas nos retroalimentan, ahora nosotros aprendemos de ellas. También es una gran satisfacción tener a los nietos cerca, porque viven en el edificio que está al frente del nuestro, y así Ángela y yo participamos en su crianza, lo cual es muy interesante para los abuelos, pero sobre todo para los nietos. La figura de los abuelos es importantísima en una familia, tiene muchísimo peso en la formación de los niños.

Y en lo profesional, estoy muy orgulloso de lo que hicimos en Ferrominera Orinoco. Y no pienso morirme pronto, de manera que pueden pasar otras cosas. También me siento muy orgulloso de mi paso por el CNE, pero es diferente. En este caso, por esas cinco elecciones en las que participé y cuyos resultados fueron reconocidos y aceptados por todos, lo cual me llena de mucha satisfacción, todo el mundo me dice que el último consejo electoral imparcial que hubo en Venezuela fue el del año 99. El último presidente del CNE imparcial que hubo en Venezuela fue Andrés Caleca, me dice la gente.

Eso me llena de orgullo, pero también de tristeza, creo que no es algo para estarme vanagloriando. Para mí, más bien, es motivo de tristeza por lo que ha pasado en el país. Yo paso a la historia no por haber hecho bien mi papel, sino por haber sido el último que lo hizo bien. Y también porque se trata de logros inmateriales. Los puedes ver en un libro, en una declaración de prensa, en un estudio que hagan.

Cuentas clarísimas

Pero en cambio, cuando vas a Guayana y caminas y te encuentras con la maraca de planta de pellas que nosotros hicimos, para la que conseguimos desde el primer bolívar para construirla, hasta inaugurarla, y que esté allí y que esté produciendo, bueno ahorita no está produciendo nada, por supuesto, pero que sí tenga la capacidad de producir tres millones de toneladas de pellas al año… Ahí está la obra, eso lo hicimos nosotros con apenas 30 y pico años de edad, lo dejamos allí para el país. Cuando tú pasas por el segundo puente sobre el río Caroní y sabes que eso lo construiste tú, lo concebiste tú, entonces hay una obra material allí de la cual me siento muy orgulloso.

Y hay un tercer elemento de lo cual me siento muy orgulloso. Después de haber manejado tanto dinero, ni sé qué cantidad de dinero manejé, en ambas gestiones, tanto en Ferrominmera como en el CNE, tengo mi dictamen de finiquito de la Contraloría General de la República, cuando era la Contraloría General de la República, que no tienen, en ninguno de los dos casos, ni un reparo. ¡Ni un reparo, ni una denuncia de malversación o de mal uso de esos dineros! Cada centavo se usó en lo que se tenía que usar. Y eso da mucha tranquilidad. Yo sigo viviendo en San Antonio, donde vivía antes de ocupar esos cargos. Entonces eso también me enorgullece mucho en un país de pillos. Y sobre todo es un motivo de orgullo para mis hijas.

¿Y su mayor defecto, cuál es?

Son muchos, pero creo que la inconstancia. Por ejemplo, yo debiera ser doctor, pero no quise seguir estudiando. Me gradué de licenciado en Economía Política y hasta allí llegué. Si hubiera sido más constante hubiera podido ser magister o pudiera haber tenido un doctorado o pudiera haber estudiado lo que quería estudiar después de que me gradué, que era Derecho. 

Usted tiene cara de abogado…

Yo digo que soy economista litigante… (Risas). Hubiera querido estudiar Derecho y nunca me lo propuse por falta de constancia. Debiera haber escrito por lo menos un libro. Siempre empiezo pero no lo termino, por falta de constancia…          

La autocrítica

Una de las cosas que me critico actualmente es haber abandonado la política, haber dicho hasta aquí llego y resulta que el país cayó en manos de los peores. Ese es un defecto que tenemos muchos venezolanos, haber dejado la política en manos de los peores y mira donde terminó el país. Esa es una crítica que tenemos que hacernos muchos venezolanos. Y yo me la estoy haciendo en este momento, con motivo de este recurso y de todo lo que esto ha levantado. Me he dado cuenta de que nosotros debimos haber hecho mucho más.

Nosotros le entregamos el país a Chávez. Yo nunca voté por él, pero dije, bueno, que hagan lo que tengan que hacer, y nos desentendimos. La mayoría de los venezolanos lo hizo. Incluso Chávez gana, entre otras cosas, porque hubo un 40% de abstención. Él no gana con la mayoría del voto popular, gana con la mayoría de los que votaron, pero él es una minoría porque la gente decidió no votar. Y si ni siquiera votan, mucho menos se meten en la candela a resolver, para que no te atropellen. Aquí nos han ido quitando derechos no de un trancazo, como las dictaduras tradicionales, que dan un golpe de Estado y al día siguiente suspenden todo. No, estos han ido poco a poco.

Y ahora la política se la dejamos a los muchachos, que no pegan una ni con cola. Y eso también es culpa de nuestra generación, que todavía está viva. 

Si se diera la posibilidad de volver a la política, ¿lo haría?

Yo creo que sí, y esa es la reflexión que te estoy haciendo. Creo que ya es una obligación ineludible. La situación del país es tan grave que ya es ineludible hacerse el loco. Por lo menos mientras pueda desde el punto de vista de la salud. En estos días vi una cosa que me gustó muchísimo, una nueva tabla de la Organización Mundial de la Salud sobre la distribución de la población y los grupos etarios. Y según esa tabla, la edad media es a partir de los 65. O sea que soy de la mediana edad. Para la época de mi mama y de mi papá alguien de 65 años era un anciano. Ya no, un anciano lo es a partir de los 80. Con esto lo que quiero decir es que hay mucho que dar todavía.     

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9 Comments

  1. Excelente entrevista, y doy testimonio de su gran valia ,por el tiempo que nos toco trabajar juntos en el CNE. Como gerente y como por su honestidad. Por eso respalde y lo acompañe en su propuesta de impugnar estas elecciones parlamentaria.

  2. Felicitaciones Andres, mi amigo, mi ex jefe en dos oportunidades…Fue un honor trabajar contigo. Esta entrevista esta cargada de honestidad y buenos propósitos. Todavía tenemos trabajo que hacer por el País cuenta conmigo…Venezuela necesita hombres de tu talla…Seguimos…

    • Gabriel: ratifico y apoyo tus comentarios sobre esta gran entrevista a Caleca. Dios lo guarde y lo bendiga.

  3. Gerenciates y personas así es q necesitamos en para enrrumbar nuestra nación mis apollos para usted Dr calesca ánimo y palante

  4. Enhorabuena Sr. Andrés Caleca, me ha encantado su entrevista y ha sido interesante hacer una Síntesis por los cargos que ha ocupado ejerciendo su Profesionalidad.
    Ha sido un placer conocerle en su trayectoria por Ferrominera Orinoco.
    Saludos y energía positiva.
    Audrey Huggins

  5. Excelente, desde que sigo curadas no me pierdo cada día ningún artículo porque se que en cualquier momento me encuentro con estas sorpresas gratamente agradables. Saber que por las instituciones del estado han pasado personalidades como el Sr Caleca y que aún se tiene esperanzas de un cambio para bien de la nación y su gente es reconfortante en estos tiempos de locura… Con una persona, solo una como él en cada institución volveremos a resurgir de las cenizas.

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