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Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 46ta. entrega

(Continuación)

Habiendo presentado al lector los últimos cuatro artículos escritos en las semanas respectivas, en las que se conformaron los constructos prospectivos correspondientes a los posibles escenarios que afrontaría Venezuela sobre el tema relacionado con la recuperación del espacio geográfico integral del Esequibo, en el que se consideraron fundamentalmente las políticas actuales, internas e internacionales propias del Estado venezolano en conjunción con el poder estructural de la Nación, quedó claramente sustentada la complejidad del tema en sí, al incluirse nuevas variables que tienen una incidencia en la ecuación matriz del litigio en cuestión, siendo estos la actuación desviada desesperada de Guyana al involucrar a la Corte Internacional de Justicia, así como los acaecimientos e incidentes que atañen no solo la controversia sobre el territorio continental del Esequibo, sino también los espacios acuáticos derivados del mismo, considerando que la reclamación ha venido adquiriendo una mayor dimensión, y que ello no ha formado parte del Laudo Arbitral de París de 1899.

Y es que el involucramiento de dichas variables obedecieron por una parte, a que desde aquel 30 de enero de 2018, el  Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, Antonio Guterres, manifestó que la disputa entre Venezuela y Guyana estaría en manos de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), dado que la implementación del mecanismo de los buenos oficios establecido desde 1990, no permitió alcanzar los avances para un acuerdo entre las partes, y por el otro lado, el hecho de involucrar el mar existente en el Océano Atlántico como parte de la disputa, lo que sobredimensionó ineludiblemente el espacio en litigio, y que una vez descubiertos los yacimientos allí existentes, Guyana procedió unilateral e inconsultamente a otorgar concesiones para la exploración y explotación de dichos recursos, irrespetando lo establecido y firmado por ella en el Acuerdo de Ginebra de 1966.

Y mientras que Venezuela se opuso desde el principio a la decisión tomada sobre la participación de la Corte Internacional de Justicia, expresando que el propósito del Acuerdo de Ginebra de 1966 era alcanzar una solución práctica de la controversia que resultase satisfactoria y aceptable para ambas partes, además de establecer categóricamente que una solución jurídica sería una decisión unilateral y no diplomática, la Cancillería Guyanesa manifestó que acogía satisfactoriamente la decisión del Secretario General de la ONU, expresando: “Guyana siempre ha sostenido que la Corte Internacional de Justicia es el foro apropiado para la solución pacífica y definitiva de la controversia, y se congratula de que esa visión haya prevalecido en el proceso desarrollado tanto por el Secretario General Ban Ki-Moon como por el Secretario General Antonio Guterres”.

Es importante recalcar en principio que ni Guyana ni Venezuela son
partes del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia
, por lo que la decisión del Secretario General de la ONU se amoldó a un proceso que de entrada fue totalmente ilegal, al haber intentado éste lavarse las manos y recostar la responsabilidad forzada, ilegítima e inconsulta de una decisión que no tiene asidero alguno, dado que bajo ningún concepto de podría inferir que por vía no expresa del Gobierno de Venezuela se acepte obligadamente la competencia de una jurisdicción internacional, y menos aun cuando se está abordando un tema del interés nacional relacionado con la soberanía de nuestro país en el espacio geográfico integral del Esequibo, por lo que la acción generada por dicho Secretario General daría cabida si se quiere a una demanda de éste por tomarse atribuciones y decisiones fuera del contexto legal, generando tensiones y apertura hacia los acontecimientos ilegítimos que están ocurriendo hoy en día, propiciados arbitrariamente por Guyana y amparados por una parte de la comunidad internacional. Y es por ello, que ante esta componenda, Venezuela debe mantenerse apegada al Acuerdo de Ginebra de 1966.

En este contexto, Venezuela por respeto y cortesía ante la Corte Internacional de Justicia, ha podido sustentar categóricamente la falta de competencia jurídica de dicho Organismo Internacional, aunado al no consentimiento bajo ningún concepto del Estado para someter la controversia territorial del Esequibo ante la misma, amparada en la exigencia establecida en el Estatuto de dicha Organización.

Sobre este particular, los actores internacionales involucrados en la materia, deberían revisar y recordar que antes del Laudo Arbitral de París de 1899, se llevó a cabo como lo referí en artículos anteriores, la firma obligante del Gobierno de Venezuela del Tratado de Washington de 1897, en el que los venezolanos estuvieron ausentes, representados forzosamente por el Gobierno de otro país, siendo sometido a un arbitraje internacional la controversia limítrofe existente entre Venezuela y el Reino Unido, entendiendo que se estaría disputando la soberanía del territorio continental existente al oeste del río Esequibo, conllevando a la manipulada, viciada y descarada sentencia del 3 de octubre de 1899, en el que se intentó arrebatarle a nuestra Nación 159.500 kilómetros cuadrados, que hoy en día en conjunto con nuestros espacios acuáticos en el Atlántico, representaría cerca de los 400.000 kilómetros cuadrados, superficie equivalente a más del 40% de nuestro territorio continental.

Como valor agregado, la Corte Internacional de Justicia, en tal caso, debe darle cabida adicional al testimonio presentado cincuenta años después del Laudo Arbitral de París de 1899, por el Abogado principal norteamericano que había representado los intereses de Venezuela, quien en su escrito le reveló tanto al Gobierno de Venezuela como de los Estados Unidos los hechos ocurridos a espaldas del Gobierno venezolano, base fundamental para afirmar contundentemente la nulidad del Laudo Arbitral ya señalado, en el que se le arrebató el título de soberanía a Venezuela sobre el territorio continental ubicado al oeste del río Esequibo.

Así mismo, el Organismo jurídico internacional mencionado, no puede eludir que la reivindicación de Venezuela sobre el espacio geográfico integral del Esequibo coincidió y se hizo más determinante con el proceso de independencia otorgado por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a la República Cooperativa de Guyana, cuyo territorio se corresponde al este del río Esequibo, mediante la firma del Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966, hecho que ocurrió tres meses antes de la independencia de Guyana. Y si ello no era claramente reconocido por ello, entonces por qué los Gobiernos de Gran Bretaña y Guyana firmaron con Venezuela dicho Acuerdo? Más claro no podría ser, y a partir de ese entonces, Guyana asumió todas las obligaciones establecidas en dicho Acuerdo, y Venezuela reconoció la independencia de ese país con expresa reserva de su reclamación territorial al oeste del río Esequibo.

Al establecer claramente las aristas que han sustentado la reclamación de Venezuela sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, el litigio limítrofe de dicho territorio ha sido también parte indisoluble de la República Cooperativa de Guyana, y ello es así desde el mismo momento en que aceptó su independencia habiendo firmado previamente el Acuerdo de Ginebra de 1966, y es por ello, que ese evento histórico no puede generar de un día para otro un cambio unilateral de ese país hacia Venezuela, bajo el pretexto de transformar la disputa territorial en una validez del Laudo Arbitral de París de 1899, intentando cambiar lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966. Dicha actitud ha sido indignante, grosera, desleal e irrespetuosa para con todos los venezolanos.

Esta contradictoria actitud y antagónica posición de Guyana entre lo establecido y firmado en el Acuerdo de Ginebra de 1966 en contraposición a la interpretación hecha de dicho Acuerdo frente a la Corte Internacional de Justicia, no se corresponde ni con sus planteamientos ni con el propósito que debería existir entre las partes, dado que se deseaba buscar en prioridad la cooperación, la creación de una Comisión Mixta con miras a la búsqueda de soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia, y estableció un mecanismo en caso que en el plazo de cuatro años contados a partir de la fecha del Acuerdo, no se hubiese llegado a un entendimiento para la solución de la controversia, proceso que culminaría en el Secretario General de las Naciones Unidas, quien en caso de no llegar tampoco a una solución del litigio, debía escoger otro de los medios estipulados en el Artículo 33, y así sucesivamente, hasta que la controversia haya sido resuelta, o hasta que todos los medios de solución pacífica contemplados en dicho Artículo hayan sido agotados.

Así mismo, el contenido establecido en dicho Acuerdo de Ginebra de 1966, congeló prácticamente desde ese entonces las bases de reclamación y/o de derechos de soberanía territorial para ambas partes (Venezuela y Guyana), además de acordar la irrelevancia de cualesquiera de los actos o actividades que se llevasen a cabo durante la vigencia del Acuerdo como intento de conformación para un soporte jurídico que pudiese utilizarse a favor o en contra de la reclamación territorial, hecho que Guyana ha intentado opacar con su silencio y tergiversación de los hechos, buscando desviar la atención ante el mundo y la Corte Internacional de Justicia sobre otras variables propicias a sus intereses, porque ella sabe muy bien, que el contexto arriba explicado No tiene nada que buscar ni hacer. De allí es que considero que su actitud desesperada ha sido un grave error de su política.

Si es verdad que la justicia es ciega, la balanza debería inclinarse indiscutiblemente hacia Venezuela, pero el asunto no es tan sencillo, puesto que hay otros factores políticos e intereses geopolíticos y geoeconómicos que no pueden hacerse de lado.

José Chachati Ata

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Una respuesta a «Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 46ta. entrega»

Quisiera felicitar a todo el equipo que ha hecho este gran trabajo de investigacion de lo que nos pertenece y decirle al mundo lo hermosa y linda que es Venezuela. Gracias Mil Gracias x este gran trabajo.

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