Aldemaro Romero / Un cuento de Pedrito López

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Hoy te traemos una nueva anécdota de músicos

Aldemaro tiene muchísimos cuentos graciosos, y aquí les presento algunos de ellos:

En una oportunidad a mediados de los años 60 iban en un carro nada más y nada menos que Cesar Girón, Alfredo Sadel y Aldemaro.

Creo que Aldemaro iba manejando. Hicieron una infracción de tránsito y los paró un fiscal. Cuando el fiscal los encaró, Aldemaro trató de “chapear” al fiscal diciendo:

“¿Usted sabe quiénes somos los que estamos en este carro? Pues nada menos que el mejor tenor de Venezuela, Alfredo Sadel; El mejor torero de Venezuela, Cesar Girón, y yo Aldemaro Romero, el mejor músico de Venezuela, ¿Cómo se le ocurre que nos va a multar?”.

El fiscal no le paró ni media bola, y sin inmutarse le extendió la boleta, no sin antes firmarla legiblemente: “Roberto Martínez, el mejor fiscal de Venezuela”…

Otro cuento de Aldemaro con Alfredo Sadel ocurrió en una ocasión cuando estaban haciendo una actuación pública en una plaza en Maracaibo, que como era de esperarse estaba atestada de gente.

Entre la multitud había un perro, evidentemente callejero. Cuando Alfredo comenzó a cantar la primera canción, el bendito perro comenzó a aullar durante toda la canción. Llega la segunda canción, y el can volvió a aullar. Al llegar la tercera canción un tipo del público gritó con evidente acento maracucho “Vergación Alfredo, cantáte algo que no se sepa el perro”…

Un cuento sumamente gracioso de Aldemaro es que en una oportunidad, estando él en Madrid, necesitaba grabar un tema con ritmo de onda nueva, pero para el momento no estaba allí con él su pana de toda la vida, el Pavo Frank Hernández, para que grabara la batería.

Alguien le dijo a Aldemaro que casualmente en ese momento estaba en Madrid un baterista venezolana, el “ex-gordo” Iván Marcano, y lo convocan para la grabación. Cuando comienzan a grabar, Iván comenzó a apurar un poco el tempo de la pieza, tal vez como producto un poco de los nervios.

Aldemaro paró varias veces la grabación por sentir que Iván estaba corriendo. Por último, a Aldemaro se le ocurrió una idea: Se llevó a almorzar a Iván a un restaurant, pidió que le sirvieran a este un contundente Cocido Madrileño con todos los hierros y una botella de vino, y al terminar de almorzar se lo llevó de regreso al estudio.

Cuando Iván se montó a tocar de nuevo, el tiempo quedó perfecto. Claro, se le quitó la corredera después de esa rolo e’papa…

Pedrito López empezó desde muy pequeño en la música y no se ha detenido por más de cuatro décadas. Ha desarrollado una dilatada carrera como pianista, orquestador, productor y director. Sus arreglos musicales han sido interpretados por la orquestas nacionales e internacionales y siendo acompañante de decenas de artistas de gran renombre mundial.

Curadas / Pedrito López

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