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Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 52da. entrega

Curadas les presenta una serie de entregas que permitirán entender mejor la situación del territorio Esequibo perteneciente a Venezuela.

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(Continuación)

La República Bolivariana de Venezuela, alineada permanentemente con el Acuerdo de Ginebra de 1966 para resolver el diferendo existente en la actualidad, tiene la imperiosa y obligante necesidad de ir emprendiendo algunas acciones estratégicas de primer orden ante la realidad que se le ha venido presentando en el proceso de recuperación del espacio geográfico integral del Esequibo, y ello lo ha efectuado de entrada aun cuando sus acciones no han sido suficientes a mi criterio por el hecho de haberse pronunciado frente a la Corte Internacional de Justicia, en el que manifestó su no reconocimiento a la competencia de dicho Organismo a la solicitud unilateral que realizó el Gobierno de Guyana, en el que éste último ha pretendido que se valide el fraudulento Laudo Arbitral de París de 1.899, en el que además de despojar a Venezuela de 159.500 kilómetros cuadrados de territorio continental, ha pretendido legalizar sus acciones en los espacios acuáticos del Atlántico, para otorgar concesiones a empresas transnacionales como la Exxon Mobil, la cual se encuentra explorando y explotando los recursos energéticos que le pertenecen a todos los venezolanos sin nuestro consentimiento.

Debemos recordar que la acción ilegal y unilateral emprendida por Guyana en su pretensión de validar la nefasta y fraudulenta Sentencia del Laudo antes señalado de 1899, no le concede facultades para decidir sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, dado que históricamente Guyana era en ese año apenas una colonia británica, por lo que no tiene ningún otro instrumento jurídico sobre el cual sustentarse que no sea precisamente el Acuerdo de Ginebra de 1966,, al cual debe ceñirse obligatoriamente. Ya en artículos anteriores habíamos sustentado y explicado que a pesar de los hechos existentes mediante los diferentes medios establecidos por el Secretario General de las Naciones Unidas, siendo el último de ellos el de los Buenos Oficios, la posición de Guyana nunca fue la de llevar a cabo un claro entendimiento con Venezuela, manteniendo una posición más bien contumaz.

Mayor demostración de esta posición se refleja cuando en el año 2017, el Gobierno de Guyana se opuso a todo tipo de propuesta de parte del Gobierno de Venezuela para abordar la negociación objeto de estudio, y más bien adoptó claramente la posición de dejar morir el tiempo que restaba para no llegar a ningún entendimiento. Y ante esta actitud intransigente e irrespetuosa de Guyana, el Gobierno de Venezuela presentó distintas propuestas en procura de alcanzar una resolución amistosa entre las partes involucradas, pidiendo inclusive la intervención de las Naciones Unidas para la protección del medio ambiente en el espacio geográfico integral del Esequibo.

Mientras que Venezuela ha querido llevar en el tiempo el proceso de entendimiento bajo un clima de sana paz, Guyana parece más interesada una vez más en desacreditar a nuestro país ante la comunidad internacional, por el hecho que el Estado venezolano ha decidido actualizar su capacidad militar considerando las razones normales de mejoramiento de la tecnología militar por razones obvias, aunado a las amenazas reinantes que afronta hoy en día nuestra nación, y por ello, el Gobierno de Guyana ha desvirtuado estas acciones y escenarios reinantes, exacerbando más bien la supuesta amenaza militar que representa Venezuela, de hecho, en el año 2017 su Presidente el Sr. Granger quiso ahondar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el tema sobre la paz regional comprometida: en la que expresó que la decisión tomada en acudir a la Corte Internacional de Justicia conformaba la opción entre un arreglo justo y pacífico de conformidad con el Derecho Internacional, a cambio de la postura militarista venezolana tendiente más bien a fanfarronear, agregando además que Guyana ha estado de la mano con el Representante Personal del Secretario General de las Naciones Unidas, por lo que se espera que la comunidad internacional incida n asegurar que Venezuela no pueda frustrar el proceso del arreglo judicial, dado que según Guyana, ello sería el camino claro y acordado hacia la paz y la justicia. De veras, no puedo asimilar mayor descaro, irrespeto, subestimación y actitud grosera de un Presidente. Es que acaso ese Presidente cree que el mundo es estúpido o qué?

La declaración y actitud puesta de manifiesto por el Gobierno de la República Cooperativa de Guyana demostró que se estaría ignorando el verdadero compromiso de buena fe entre las Partes para llegar a un entendimiento, por lo que se decidió utilizar un lenguaje manipulador y agresivo, que intentaba deslegitimar a Venezuela y obligarnos a la aceptación incondicional de todas sus pretensiones. Esto lógicamente escapa del contexto de lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, el cual establece la necesidad de engendrar acciones para alcanzar un arreglo práctico, aceptable y satisfactorio para ambas partes sobre la controversia relacionada con el espacio geográfico integral del Esequibo, por lo que estaría también más que claro para Guyana y sus pretensiones, que no existe base legal alguna para fundamentar la competencia de la Corte Internacional de Justicia de acuerdo a lo convenido en dicho Acuerdo de Ginebra.

Ahora bien, mover las piezas venezolanas estratégicamente implicaría
conocer también otros factores y hechos, tales como el hecho en el que Guyana ha sido promotora para el establecimiento de un fondo de desarrollo destinado a la asistencia técnica de las pequeñas economías del hemisferio, para el desarrollo de sus infraestructuras y la expansión de su parque industrial, que asienta cónsonas bases para el futuro y libre intercambio comercial. Este tema se ha convertido en uno de los objetivos primarios de la diplomacia guyanesa, a tal extremo, que logró hacer de esta propuesta como propia de la CARICOM y que esta la designara portavoz de esa comunidad sobre dicho tema.

Con Venezuela, las relaciones bilaterales se suscribieron a lo establecido
en el Artículo 1 del Acuerdo de Ginebra, relacionado con la Comisión Mixta, quienes después de reunirse varias veces no lograron avances significativos, prevaleciendo la interpretación que cada Nación había dado al Acuerdo, aduciendo Guyana que el objeto era establecer la validez de la contención venezolana de que el Laudo de 1899 es nulo e írrito, dándole así connotación jurídica, mientras que para Venezuela el Laudo lo coloca de lado y busca el arreglo práctico de la controversia.

Estas diferencias que se han presentado desde el principio, son las que han convergido en fuertes tensiones que conllevaron a raíz de la independencia de Guyana y de la firma del Acuerdo de Ginebra de 1966, a la construcción de una guarnición y pista de aterrizaje en la Isla de Anacoco, a la expulsión de un funcionario diplomático venezolano de Georgetown por organizar una reunión de caciques amerindios a favor de la reclamación, al otorgamiento de concesiones petroleras en el espacio geográfico integral esequibense, a la publicación del Decreto del Presidente Raul Leoni (No 1.152 del 9 de Julio de 1969 donde se estableció la primera línea de base recta en el sector comprendido entre Punta Araguapiche y la desembocadura del Río Esequibo, la rebelión en el Rupununi en 1969 y, el incidente armado entre efectivos militares venezolanos apostados en Anacoco y los guyaneses estacionados en Eteringban en 1970.

Los acontecimientos referidos originaron la necesidad de una tregua, motivo por el cual se elaboró » El Protocolo de Puerto España » mediante el cual se suspendió por un período de doce (12) años el capítulo IV del Acuerdo de Ginebra, preservándose aún los derechos e interpretaciones de ambas Naciones con relación a la reclamación. A juicio de la Cancillería venezolana, este documento de tregua por las tensiones que existían, serviría para propiciar reflexiones para la mejora, entendimiento y proposición de acciones constructivas. Permitió crear unas condiciones propicias para el desarrollo de una política de acercamiento a través de intercambios de visitas de altas autoridades gubernamentales y concretar las relaciones diplomáticas. A principios de 1999 ambas Naciones intentaron disminuir las tensiones y acrecentar un diálogo (Cancilleres y Presidentes) con el Oficiante, explorando diversas opciones sin obtener aún la claridad que permita conocer las orientaciones que llevaría dicho entendimiento.

En el marco de los intercambios realizados, Venezuela propició un reordenamiento con Guyana sin perder de vista el entorno geopolítico, permitiendo llenar algunos vacíos y afianzar un programa de cooperación, integración y unión bilateral, que en la medida que produjese resultados, contribuiría a crear un ambiente favorable para la solución de la controversia existente sobre el espacio geográfico integral del Esequibo:

1.- Redimensionar las relaciones y adecuarlas a las demandas actuales, atendiendo con prioridad los problemas planteados que requieran de una adecuada e inmediata atención.

2.- Identificar los asuntos que permitan proyectar una relación más positiva y provechosa, sin ser acentuada solamente la reclamación del espacio geográfico integral del Esequibo.

3.- Encontrar los mecanismos adecuados para una racional y ordenada
explotación de los recursos existentes en el Esequibo, tanto en lo que respecta a las políticas de concesiones como las inversiones extranjeras, estableciendo de mutuo acuerdo, garantías para la preservación del medio ambiente y el logro de un desarrollo económico sostenible.

4.- Hallar procedimientos que permitan enfrentar los obstáculos jurídicos derivados de la reclamación del espacio geográfico integral esequibense, a fin de atender otros temas relacionados con las comunidades allí residentes, con el transporte, las migraciones ilegales, la explotación de los recursos naturales, la navegación de ríos comunes, el contrabando y el combate contra los delitos fronterizos.

En la actualidad, Venezuela aún mantiene mecanismos de acercamiento y entendimiento con Guyana sobre:

  1. Convenio de intercambio cultural.
  2. Acuerdo sobre la prevención, control y represión del consumo y tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas.
  3. Acuerdo para establecer el mecanismo de consulta y evaluación general de la cooperación entre ambas naciones.
  4. Acuerdo sobre la supresión de visas en pasaportes diplomáticos, oficiales y de servicio.
  5. Memorándum de entendimiento para el establecimiento de servicios aéreos entre Guyana y Venezuela.
  6. Acuerdo entre el Instituto de Comercio Exterior de Venezuela y el Consejo de Promoción de Exportaciones de Guyana.
  7. Protocolo de intención para la interconexión de los sistemas eléctricos y aseguramiento del suministro de electricidad a Guyana.
  8. Memorándum de entendimiento en asuntos de salud.
  9. Contrato de suministro de productos refinados derivados del petróleo.

A pesar del acercamiento entre ambas Naciones, la investigación realizada percibe “INSUFICIENTE INTERÉS” real sobre la voluntad política de Guyana con respecto a Venezuela. Esa Nación ha fluctuado permanentemente su actuación política sin exteriorizar la intención de entendimiento con Venezuela sobre la búsqueda de una solución práctica y satisfactoria para ambas partes.

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela afirmó a principios del año 2007, que la reactivación de la reclamación venezolana sobre el Esequibo en 1962 por parte del Gobierno del Presidente Rómulo Betancourt, fue producto de la presión de Estados Unidos, quienes tenían el interés en desestabilizar el Gobierno del Primer Ministro de la Guayana Británica, Cheddi Jagan, quien expresó su tendencia política hacia el marxismo y, su admiración por Stalin y Mao.

El Embajador de Guyana en Venezuela, Odeen Ismael, en entrevista realizada por los medios de comunicación nacional a inicios del año 2007, utilizó las palabras del primer mandatario nacional en ese entonces, Hugo Chávez Frías y, enarbolando la hermandad que existe entre los dos gobiernos en cuanto sus tendencias políticas y antiimperialistas, declaró en los medios de comunicación que el Presidente de los venezolanos debiese dar un paso al frente para retirar el reclamo sobre el Esequibo, considerando que para el mes de marzo, se realizaría el encuentro entre los mandatarios de Venezuela y Guyana.

Estas irrespetuosas actuaciones de modalidad fluctuante, no señalan bajo ningún aspecto que la voluntad de Guyana en atender esta problemática con Venezuela sobre el espacio geográfico integral esequibense, sea la de buscar una solución práctica y satisfactoria en atención a lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966. La actuación de dicho gobierno ha sido más bien proclive a la evasión, sin fundamentos y, con intenciones de acrecentar su poder estructural táctico mediante el implante de trabas ante la comunidad internacional. De hecho así lo han venido manejando hasta que intentaron involucrar según ellos de manera obligante a la Corte Internacional de Justicia.

Un desvío permanente de esta naturaleza sobre la verdad histórica,
compromete tácita y obligadamente a la soberanía de Guyana, puesto que al participar aún en contra de su voluntad y ante la comunidad internacional en una mesa de entendimiento con Venezuela, está aceptando tácitamente la concesión del espacio geográfico integral esequibense, ya sea total o parcialmente, y ese ha sido su principal problema. De allí podemos entender claramente el motivo de la evasiva y de su actuación al no confrontar la situación en atención a lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966. Jurídicamente no tiene escapatoria ni justificación alguna de su compromiso que irresponsablemente ha evadido.

Ojo con esta afirmación con la que culmino el escrito de esta semana, y es que el Estado venezolano debe comprender que la mesa de negociación con Guyana no existe en el contexto político de ese Gobierno, puesto que el espacio geográfico integral esequibense “No” lo va a negociar; de allí que el suscrito ha preferido denominar más bien la conformación de una “mesa de entendimiento” habida cuenta del sentido de afrontar con racionalidad las alternativas posibles entre ambas partes; en este sentido, es preciso tomar e ir asumiendo frontales decisiones y, en medio del escenario geopolítico que se vincula con la realidad actual, la recuperación del Esequibo luce como la condición deseada para los venezolanos; sin embargo, en un espectro de alternativas posibles, la reivindicación integral de ese espacio geográfico podría NO SER exclusivamente la máxima aspiración de la República Bolivariana de Venezuela. “Quien tenga ojos que vea, quien tenga oídos, que escuche”.

José Chachati Ata

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