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Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 53ra. entrega

Curadas les presenta una serie de entregas que permitirán entender mejor la situación del territorio Esequibo perteneciente a Venezuela.

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(Continuación)

En continuidad al contexto presentado en el artículo anterior, ya desde finales del siglo anterior, específicamente en 1981, Sucre había señalado que en el estudio del litigio fronterizo sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, los aportes del padre Félix de Vegamián habrían resaltado claramente la inclinación del Gobierno de Guyana en el ámbito internacional respecto a Venezuela:

…es verdad, Guyana se ha descolonizado,…, pero siguen los países descolonizados formando parte de la mesa redonda, con Inglaterra a la cabeza. La Guayana independiente forma parte de esa mesa redonda. Es cierto que Inglaterra firma todos los pactos, pero ella se encargará de cumplirlos en lo que le convenga, y de echarlos a rodar cuando le estorben. ¿Qué puede esperar entonces Venezuela de todos los acuerdos de Ginebra habidos y por haber? Para Venezuela, la única solución decorosa es que le devuelvan lo suyo (p. 78) (el subrayado es nuestro)

La situación interna del presente en Guyana, aunado a la tendencia ineludible en disminuir su población (emigración) y el entorno geopolítico que ha venido manejando el Gobierno de dicho país, en el que ha optado por victimizarse compartiendo su problemática limítrofe mediante el involucramiento de otras Naciones e Instituciones internacionales, desprestigiando y desautorizando a Venezuela ante la comunidad internacional, evadiendo claras e ineludibles responsabilidades establecidas claramente en el Acuerdo de Ginebra de 1966, pareciesen a simple vista que no admiten otra oportunidad para los venezolanos a propósito de atender la devolución del espacio geográfico integral esequibense, pero la realidad óptica entre líneas demuestra que no es así, y que Guyana ha sido torpe, inadecuada y desesperada, considerando los siguientes hechos:

1.- El Canciller inglés Steward a su arribo en su momento a Ginebra, manifestó que se esperaba persuadir a Venezuela que se uniera con el Estado de Guyana para desarrollar el espacio geográfico en litigio que está deshabitado en su mayor parte. Esto equivaldría a decirle a Venezuela que aporte sus recursos humanos, económicos, militares y tecnológicos para favorecer no a los esequibenses, sino a los guyaneses, lo que constituye una burla e irrespeto a los venezolanos, además del tácito reconocimiento que cerraría definitivamente cualquier esperanza. Esto no lo logró Gran Bretaña y Guyana hasta hoy en día sola no puede. Es esto en el marco del Acuerdo de Ginebra de 1966 una solución práctica y satisfactoria para ambas partes? Dónde estaría enmarcada la reciprocidad frente a un escenario de esta naturaleza?

2.- También debemos prestar especial atención al manejo del tablero actual, en el sentido que se ha requerido crear a partir de este milenio una sociedad más responsable, digna, humana y justa, que inspire respeto, adaptada a la eliminación gradual de los abusos del pasado, dando cabida a las ideas de equidad y justicia. Venezuela ha dado giros trascendentales que la ubican como Nación y pieza fundamental en el juego geopolítico del entorno. por lo que Guyana tampoco se ha quedado atrás, hecho que al visualizarlo bajo esta nueva arista, debería generar un cuadro de acciones que permitan un mayor y adecuado acercamiento entre las partes, pero Guyana se ha empeñado en desatender lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966 dándole sensiblemente la espalda al mismo, amparada en un juego geopolítico estratégico triangulado por las atribuciones unilaterales del Secretario General de las Naciones Unidas, por las empresas transnacionales que exploran y explotan recursos en el espacio geográfico integral del Esequibo y, por haber intentado inmiscuir la participación de la Corte Internacional de Justicia dirimiendo la validez o no del Laudo Arbitral de París de 1899. Un espectáculo muy bien montado para una visión de corto plazo.

3.- Tomando en cuenta las realidades internas que pretende ocultar el Gobierno de Guyana, sustentadas en un contexto sobre el estatuto político, económico, social, militar, ecológico, geográfico y cultural de ese país, conllevan a la conveniencia más bien que el mismo sea analizado no como la presumida e irrespetuosa aspiración de Gran Bretaña en incorporar a Venezuela en el Esequibo, sino lo contrario, es decir, que sea el Gobierno de Guyana quien realice la “UNIÓN” y se incorpore a Venezuela gradualmente, por ser vecina geográfica que le beneficiaría irrefutablemente a toda la población, mejorando su condición de vida y conformando con el gentilicio venezolano una identidad que se correspondería con las revisiones, modelos y actuaciones de las naciones existentes en América Latina.

4.- La Eurasia del mundo visualizada como el área focal por excelencia en el siglo pasado, ubicada en la frontera oriental de Europa y frontera occidental de Asia, y que justificó los grandes conflictos del siglo pasado, valdría la pena analizarla si aún continúa siendo hoy en día lo que manifestaron los estudiosos sobre la materia al expresar que quien tuviese el control de esa región sería el dueño del mundo, o más bien, la misma habría sido trasladada al continente suramericano con los posteriores descubrimientos realizados, en el que Venezuela juega definitivamente un rol protagónico, y el Esequibo como vigésimo cuarto Estado de la República Bolivariana de Venezuela, lo que implicaría con esta posición privilegiada el otorgamiento de un valor agregado de elevada magnitud? Lo que es bueno en un sentido pronunciado por Guyana, también lo es en el otro para Venezuela. La balanza es irrefutable.

5.- Y expreso esta afirmación con total sensatez y exigencia, dado que mantener el statu quo actual que se maneja con la triangulación de factores ya señalados por el Gobierno de Guyana, equivaldría a darle el valor jurídico y legalización del abuso del poder que ostenta actualmente ese país. Aun cuando la ley es quien debe dominar el sentido de racionalidad en el hombre, fue el uso indiscriminado del poder que dominó el Derecho.

En el ámbito internacional se han reducido paulatinamente los escollos del colonialismo, por lo que Venezuela tiene el derecho y debe recuperar por los medios que estén a su alcance de todo cuanto le pertenece en el espacio geográfico integral del Esequibo. Ya está bueno de seguir escuchando las sandeces y evasivas emitidas por el Gobierno de Guyana, intentando hacernos sentir a los venezolanos que estamos mendigando el favor de recibir lo que nos pertenece históricamente.

6.- Libros y autores que tratan la controversia territorial en el Esequibo, han señalado diversidades de soluciones, desde la recuperación total a obtenciones parciales sostenidas en apreciaciones, con coincidencias expresas en el límite oriental ubicado en el río Esequibo. Esta podría convertirse en la mínima aspiración de Venezuela: la recuperación del Estado Esequibo e integración binacional de Guyana con nuestro país, o mejor aún, limitar por el este con Suriname, visualizando ello como una posible, razonable y actualizada aspiración en beneficio de ambas partes. Política y estratégicamente, lo que es igual en intención, maniobras e intervenciones, no constituye confabulación ni engaño.

7.- La conclusión de Mallet-Prevost antes de su muerte, reconoce que el Laudo Arbitral de París de 1899 fue injusto, despojando a Venezuela de un extenso espacio geográfico sobre el que Gran Bretaña no tenía el menor derecho. La sumatoria del abuso de poder, la subestimación a los venezolanos, el irrespeto a no negociar sino con una nación representante como lo fue Estados Unidos, el atender solo a sus intereses sin considerar la lesión que se estaba originando en cuanto el ejercicio de soberanía, independencia y la salvaguarda de la integridad territorial, constituyen elementos suficientes que demandan reacciones y respuestas contundentes no mediante el uso de la violencia, pero sí con firmeza y constancia, y la Corte Internacional de Justicia NO puede desligarse de esta verdad que grita desde hace más de un siglo a los cuatro puntos cardinales.

8.- Una de las grandes preocupaciones internacionales proviene de la escasez de recursos hidrocarburos y el manejo que se le ha dado a estos. Las naciones productoras y exportadoras de esta materia prima están en mejores condiciones para celebrar convenios, pero también, para utilizar este recurso como instrumento geopolítico en los entendimientos diplomáticos, como la reivindicación del atropello que sufrió Venezuela con el despojo del espacio geográfico venezolano en el Esequibo. Durante el gobierno actual, la declaración del petróleo como arma política que Venezuela y Guyana aplican a medida de presión en las negociaciones territoriales, no ha provocado cambios favorables en el ánimo y la posición de Guyana, por el contrario, ha servido para ratificar viejas acusaciones provenientes de gobernantes en el Caribe sobre pretensiones hegemónicas de Venezuela. La continuidad y perseverancia sobre el poder estructural situacional y táctico marcarán la pauta. Es aquí donde el Gobierno de Venezuela debe reconocer sus debilidades sobre la materia, y fortalecer definitivamente su campo de actuación.

9.- Las relaciones entre Estados en vía de desarrollo y los del tercer mundo, han buscado la cooperación y han tratado de evitar que las ventajas se manifiesten solo a favor de una parte. Como parte de este acercamiento, se deben utilizar instrumentos que paralelamente permitan alcanzar el equilibrio, consagrado en valores como el honor, la integridad, ética y moral, entre otros. No puede seguir Guyana escondiéndose bajo la sombra de una nación débil ante Venezuela, obteniendo beneficios sin corresponder en una reciprocidad y evasiva de la problemática que tiene con respecto a la reivindicación del espacio geográfico integral esequibense.

10.- Con la presencia venezolana en organismos caribeños, no se ha logrado aún compensar la inclinación de los gobiernos en apoyar a Guyana. La institucionalización de las relaciones multilaterales en el Caribe ha significado apoyos formales a la posición guyanesa de negarse a adelantar conversaciones concretas sobre las aspiraciones venezolanas con respecto al espacio geográfico esequibense. La estrategia de Guyana en mantener el statu quo, mientras consolida acciones concretas en el ejercicio de la soberanía es la situación dominante, por lo que Venezuela debe incrementar la diplomacia y ejecución de sus políticas exteriores a propósito de alcanzar mediante la integración binacional la máxima posición requerida, dejando al espacio geográfico integral del Esequibo como la mínima. Lo que es igual, no es trampa ni engaño.

11.- Otras naciones dentro y en las afueras de la América Meridional, mediante tratados pudiesen solidarizarse con Venezuela en esta coyuntura para lograr dos aspectos fundamentales: boicotear a las naciones que le niegan al Estado venezolano el derecho de ejercer la soberanía en el Estado Esequibo y, ejercer mecanismos de presión internacional sobre Guyana para reivindicar el espacio geográfico integral en reclamación. De lograrlo con un cambio de los escenarios escritos en artículos anteriores tomando en cuenta los adelantos que ha realizado con el Secretario de las Naciones Unidas y con las empresas trasnacionales, se estaría inclinando paulatinamente la balanza de los poderes estructurales situacional y táctico en favor de nuestra Nación venezolana. Debemos admitir que se requiere fortalecer sensiblemente esta variable.

12.- El Acuerdo de Ginebra de 1966 confirma la aberrada y equívoca sentencia emitida en el Laudo de Paris de 1899. La validez de este error está en discusión y, hasta que no se repare la injusticia cometida, el Estado venezolano ha de discriminar diplomáticamente a las naciones que históricamente la han atropellado, tomando en consideración que los tratados, acuerdos y convenios que se celebran a propósito del proceso de integración tienden a fortalecer el área comercial, lo que hace del ámbito económico como interés nacional para el desarrollo integral el punto más vulnerable. Las cláusulas de los tratados comerciales no deberían de brindar similares beneficios a las naciones que apoyan el reclamo de Venezuela que las opuestas a esta acción. Las licitaciones públicas a corporaciones de naciones que han irrespetado o impedido en el pasado y aún continúan en el presente entorpeciendo el entendimiento y esfuerzo en el proceso de reivindicación del espacio geográfico integral venezolano en el Esequibo, deben neutralizarse como lo ha realizado el Gobierno Nacional en determinadas circunstancias.

Las naciones del entorno geopolítico de la América Meridional y el Caribe, aun en medio de la situación política y socio económica que afronta hoy en día el Estado venezolano, no les conviene enemistarse con quien está en pleno auge tomando en consideración las variables que se encaminan en el contexto del nuevo orden mundial que ya se ha iniciado gradualmente y que su destape se hará más evidente a partir del año 2021, aunado al entorno económico y financiero que se vislumbra a nivel mundial (no hay peor ciego que el que no quiera ver), por lo que las políticas de integración, unión y activa interacción en beneficio de las naciones y sus pueblos se exacerbará, y la balanza en ese caso con las disponibilidades existentes en Venezuela, tendrán como siempre lo ha sido una inclinación favorable a nuestro país. Triste por el Gobierno de Guyana que no ha querido afrontar esta realidad; sin embargo, el Estado venezolano requiere obligatoriamente un cambio sustancial en sus políticas tanto exterior, como económica y social, tomando como referencia las deficiencias manejadas hoy en día hacia los connacionales. Al lograrse mejorar las medidas adoptadas sobre los diversos factores internos, Venezuela debe extender sensiblemente hacia el ámbito social como parte fundamental del interés nacional, cambios en una agenda de atracción, conexión y unión tanto para los esequibenses como los guyaneses.

Este basamento estratégico me permite sustentar claramente el por qué el Acuerdo de Ginebra de 1966 debe seguir constituyendo el fundamento del entendimiento entre Venezuela y Guyana para llegar a una solución práctica y satisfactoria, y no como lo ha intentado erróneamente el gobierno guyanés de encaminar el litigio fronterizo a través de la Corte Internacional de Justicia. Más claro, imposible.

Ese organismo jurídico, a través de su presidente, el juez Abdulqawi Ahmed Yusuf, anunció en esta semana que dará a conocer el próximo 18 de diciembre del 2020 si la Corte Internacional de Justicia tiene competencia alguna sobre el litigio territorial existente sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, vigésimo cuarto Estado que debería haber conformado desde hace tiempo la división política territorial de Venezuela, sin olvidar que estratégicamente dicho espacio conforma en conjunto con las aguas derivadas del Estado Delta Amacuro la libre salida de Venezuela hacia el Océano Atlántico, aunado a que en esos espacios acuáticos se han encontrado reservas petroleras que le pertenecen a los venezolanos, y que Guyana está explotando a través de las concesiones ilícitas otorgadas a empresas trasnacionales. Amanecerá y ya se verá.

José Chachati Ata

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