«Anécdotas con Angel Melo» / Un cuento de Pedrito López

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Hoy te traemos una nueva anécdota de músicos

Tengo varias anécdotas con el gran cuatrista, arreglista y jodedor “cum laude” Ángel Melo, amigo de grata recordación.

Hace muchos años yo tocaba en un lugar nocturno en La Castellana llamado “Number Two” y una noche se presentó allí Ángel y me dijo que había fallecido un personaje muy particular de la nocturnidad caraqueña, conocido como “Rito de Oro” (no me acuerdo de su nombre real).

El tal Rito de Oro era un “vestuarista” de los cabarets y bares de mala muerte en Caracas. Melo me dice “Pedrito, a Rito de Oro lo están velando en la Funeraria Vallés. Vámonos pa’lla porque esa vaina debe estar chévere, allí deben estar todas las [email protected]# y transformistas de Caracas” y yo de ocioso accedí. Al terminar de tocar mi último set como a las 2:30 am arrancamos para la funeraria y efectivamente la fauna presente era digna de un programa especial de Animal Planet.

La caña rodaba como si estuviésemos en cualquier taguara adonde laboraban los personajes que habían acudido al velorio. En un momento determinado, a Ángel no se le ocurrió otra genial idea sino acercarse donde estaba el fallecido dentro de la urna. Ángel se tropezó con la alfombra y virtualmente cayó apoyándose sobre el féretro.

En ese preciso instante Ángel vio que al finado Rito de Oro lo habían maquillado exageradamente, le habían colocado las manos apoyadas en la barbilla como en una pose para una foto de una niña de seis años, y la expresión de su boca era casi como la de un Coro-Coro (o mejor dicho, un pargo), por lo que a Ángel le vino un irrefrenable ataque de risa…pero en cuestión de 14 nanosegundos él se dio cuenta que si se reía allí lo iban a matar todas las [email protected]#, por lo que en un alarde de actuación digna de un Óscar, Ángel transmutó sus carcajadas en sonoro llanto digno de una viuda plañidera.

Su performance fue tan verosímil que los presentes estaban realmente conmovidos, y hasta alguien dijo “Ay, este muchacho como que quería mucho a Rito de Oro, ¡tráiganle una valeriana por favor que le va a dar algo!”

Ángel Melo

Otra anécdota que ocurrió con mi amigo, el gran músico Angel Melo, en un estudio de grabación: Resulta ser que estaba trabajando, en una producción de un LP de un fulanito cuyo gran mérito musical es que era noviecito de turno de un alto ejecutivo de un canal de TV, quién le financió el disco.

Una vez que hicimos el trabajo de la grabación del acompañamiento musical, el cantantico grabó su voz. Cuando estábamos haciendo el proceso de mezcla final junto con el ingeniero de sonido (creo que era Augie Verde), en una de las piezas notamos un ruido extraño que salía de las cornetas al reproducir un fragmento específico de una canción.

Como es lógico, el ingeniero empezó a tratar de descubrir de cuál de los canales salía el ruido extraño, y así estuvimos por un buen rato, hasta que la esposa de Angel Melo, quién estaba en un sillón de la cabina, fue quien descubrió el misterio: Ella nos dijo “revisen el canal del cantante”.

Efectivamente, en el canal estaba grabada la voz del tipo en un momento de clímax musical… más el inconfundible sonido de un peo.

Pedrito López empezó desde muy pequeño en la música y no se ha detenido por más de cuatro décadas. Ha desarrollado una dilatada carrera como pianista, orquestador, productor y director. Sus arreglos musicales han sido interpretados por la orquestas nacionales e internacionales y siendo acompañante de decenas de artistas de gran renombre mundial.

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