Tragame tierra… / Un cuento de Pedrito López

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Un tópico que siempre ha salido en innumerables conversaciones entre músicos es que, a pesar de que existen muchísimas anécdotas, jamás se ha hecho una recopilación escrita. Solo han sido compartidas oralmente, con el riesgo de que se vayan olvidando. En Curadas dejaremos un registro para el disfrute de todos.

Hoy te traemos una nueva anécdota de músicos…

A mi pana Otmaro Ruíz, a quien considero desde hace muchos años el mejor pianista venezolano de jazz, le han ocurrido muchas cosas graciosas, pero tiene una anécdota de esas que son tipo “¡TRÁGAME TIERRA!” que quiero compartir con ustedes.

Otmaro vive desde hace más de 25 años en Los Ángeles-California, donde ha hecho una extraordinaria carrera, tocando con los grandes del jazz. Además, debido a su versatilidad, Otmaro ha tocado en diferentes contextos musicales.

En una oportunidad él tenía pautada una reunión con un músico brasileño también residente en Los Ángeles con el que Otmaro toca, y se citaron en un restaurante de comida rápida. El amigo se presentó a la cita con una dama que lo acompañaba, y se la presentó a Otmaro, mas él no escuchó el nombre de ella.

Otmaro y el brasileño conversaron lo que tenían que hablar, y el brasileño se excusó momentáneamente para ir al baño. Mientras el tipo fue al baño, Otmaro se le ocurrió hacer lo que los americanos llaman “small talk”, una charlita con la amiga del brasileño, por lo que le preguntó “¿y tú que haces?” a lo que ella respondió muy modesta “bueno, yo canto música brasileña”.

Otmaro le dijo “¡Ah, qué bien. Deberías darme tu teléfono porque de repente podría contactarte para algún “gig” (tigre) que aparezca por ahí!”.

Ella sacó una tarjeta personal, le anotó sus números telefónicos y se la entregó a Otmaro. La tarjeta decía ASTRUD GILBERTO…Antes de desmayarse Otmaro solo pudo pensar ¡TRÁGAME TIERRA!

Otro cuento….

En una oportunidad hace algunos años un gran amigo, Salvador Itriago, nos invitó a mi esposa y a mí para que compartiéramos con él en una fiesta en su bella residencia, lo que aceptamos de inmediato.

Para dicha celebración Salvador había contratado a un pianista que estaba amenizando la noche con bellas melodías (lamento sobremanera no recordar el nombre del colega).

Lo que me llamó la atención del pianista era su instrumento: Estaba tocando un piano electrónico marca Casio-Privia de un modelo muy conocido para nosotros los pianistas, pero lo que me sorprendió al verlo desde lejos fue su inusual tamaño.

Esos pianos son originalmente de 88 teclas, y el que estaba tocando el pianista era mucho más pequeño, como de 50 teclas. Cuando el músico terminó de tocar su set me acerqué a él, lo felicité por su música y le pregunté “amigo, ¿qué modelo de Privia es este de teclado reducido?” a lo que él me respondió “Hermano, este es un Privia normal, pero como no cabía en mi carrito para poder transportarlo, entonces un día me armé de valor, le metí una segueta, le recorté varias teclas, y después lo armé de nuevo y le pegué la esquina correspondiente”…

Yo me quedé patitieso y seguí preguntándole “Pero ¿tú sabes de electrónica, de circuitos integrados, de todo el vainero que tienen adentro los pianos electrónicos?” y el tipo me respondió “¡Noooo mi pana, nada de eso. Yo le metí la segueta, lo pegué, lo enchufé y el bicho funcionó!”

Hablando con sinceridad, en primer lugar el pana pianista realmente corrió con demasiada suerte, y en segundo lugar la Casio debería contratarlo de inmediato como “técnico de control de calidad”, ¿no les parece?

Curadas Pedrito López

Pedrito López empezó desde muy pequeño en la música y no se ha detenido por más de cuatro décadas. Ha desarrollado una dilatada carrera como pianista, orquestador, productor y director. Sus arreglos musicales han sido interpretados por la orquestas nacionales e internacionales y siendo acompañante de decenas de artistas de gran renombre mundial.

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