Vengo de trabajar en Los Ángeles… / Un cuento de Pedrito López

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Un tópico que siempre ha salido en innumerables conversaciones entre músicos es que, a pesar de que existen muchísimas anécdotas, jamás se ha hecho una recopilación escrita. Solo han sido compartidas oralmente, con el riesgo de que se vayan olvidando. En Curadas dejaremos un registro para el disfrute de todos.

Hoy te traemos dos nuevas anécdota de músicos…

Una tragicómica anécdota me la contó hace años el querido y prematuramente fallecido baterista Enrique Santana, a quién le sucedió lo siguiente: Resulta que en una pelazón él terminó trabajando en un grupo musical que tocaban en fiestas infantiles.

Los contratan para amenizar una fiesta infantil en San Juan de los Morros, Estado Guárico, para lo cual se montaron los integrantes del grupo junto a sus respectivos instrumentos y equipos de sonido, todos amuñuñáos en una camioneta y arrancaron por carretera hasta allá para matar su tigre.

Enrique Santana

El asunto es que los músicos de esta agrupación tocaban metidos dentro de disfraces de animales o personajes de comiquitas, disfraces que eran muy pesados y calientes. Imagínense el calor en San Juan de los Morros a pleno día…Los músicos estaban que se deshidrataban.

En plena actuación, Enrique estaba muerto de sed dentro del disfraz que tenía (creo que era de tigre o león) y se le ocurrió parar a uno de los mesoneros que estaba repartiendo refrescos y le quitó un par de botellas.

Como no podía quitarse el disfraz en público, se le ocurrió a Enrique el meterse una de las botellas por la “boca” del disfraz para que le llegara hasta su propia boca. Imagínense la escena.

Resulta que uno de los niñitos invitados vio como el “león” se metía en la boca una botella agarrada con su mano …y el carajito arrancó a llorar en un ataque de pánico, pánico que se extendió a tooooodos los niños de la fiesta que comenzaron a gritar y llorar…

Un desastre total. Lo peor no fue esto, sino que debido al pánico colectivo, los dueños de la fiesta botaron al grupo musical, y los pobres músicos regresaron a Caracas sin cobrar ni un centavo.

Otro cuento:

Resulta que en los años 80 en Caracas había un personaje que trabajaba como técnico de iluminación en espectáculos. No voy a decir su nombre para no rayarlo, pero sus iniciales son C.V.

Este tipo era realmente un mitómano cobero, y siempre trataba de “afocar” diciendo vainas tales como “vengo de trabajar en Europa con Sting, o con fulano y sutano”.

En una oportunidad en que un grupo de músicos estábamos en un lugar de ensayo que se llamaba “Studio Play” en los Palos Grandes (Otmaro Ruíz es testigo presencial de esto), C.V. llegó como siempre a echar sus cuentos y soltó esta perla:

“Vengo de trabajar en Los Ángeles haciéndole las luces a fulanito de tal, y resulta que en un show en el público estaba Stevie Wonder, y él vio mis luces y le encantó tanto mi trabajo que me contrató”…

A lo que uno de los músicos le preguntó: “¿Stevie Wonder VIÓ TUS LUCES?”…

Hubo un silencio sepulcral de varios segundos, a lo que C.V. respondió “Bueno, Stevie Wonder realmente no, fue su manager”…

Todavía las carcajadas de los músicos están resonando por Los Palos Grandes.

Curadas Pedrito López

Pedrito López empezó desde muy pequeño en la música y no se ha detenido por más de cuatro décadas. Ha desarrollado una dilatada carrera como pianista, orquestador, productor y director. Sus arreglos musicales han sido interpretados por la orquestas nacionales e internacionales y siendo acompañante de decenas de artistas de gran renombre mundial.

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