Lourdes Mata: «Los quesos venezolanos me han hecho la vida más sabrosa»

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Por Katty Salerno

Lourdes Mata le vio el queso a la tostada. ¿Qué puede ser tan venezolano como la arepa? ¡El queso! Sin embargo, parecía que no se le prestaba mucha atención hasta que ella empezó a escribir en las redes sociales sobre los quesos venezolanos.

El queso siempre ha estado presente en la vida cotidiana de los venezolanos y no solo como alimento. «Amigo el ratón del queso», «Todo pulpero alaba su queso», son refranes muy conocidos. Quién no ha usado en Venezuela la palabra «enquesarse» para referirse, coloquialmente, a un hecho de corrupción, algo que también nos es bastante familiar. «Quesillo», otra delicia de nuestra gastronomía, deriva de «queso».

¿Alguna vez se habían detenido a pensar en lo cercano que es el queso para los venezolanos? Lourdes Mata lo hizo. «Quería hacer algo que me gustara a mí y que también les gustara a los demás venezolanos. Algo que nos sacara una sonrisa en medio de todo esto que hemos estado viviendo, que nos uniera entre nosotros y que nos reconectara con el país. Y me di cuenta de que los quesos son parte de la Venezuela sabrosa, porque Venezuela no es solamente tragedia. Hay una Venezuela sabrosa y los quesos son un buen ejemplo de eso que también somos (…) ¡Los quesos venezolanos me han hecho la vida más sabrosa!», nos dijo en esta entrevista exclusiva con Curadas.com.  

Nacida accidentalmente en Anaco, Anzoátegui, cuando su papá se desempeñaba como médico en un campo petrolero, Lourdes Mata creció y se educó en Caracas, donde egresó de la UCAB como licenciada en Comunicación Social. Por más de tres décadas, aunque en distintos periodos, trabajó para RCTV, y allí logró cumplir un anhelado sueño.

«A mí siempre me gustó el periodismo, desde chiquita. Pero me gustaba especialmente el programa Alerta, que en sus inicios fue conducido por Eladio Lárez. Un día, siendo aún niña, vi a Eladio Lárez en el aeropuerto y le dije “yo algún día voy a hacer lo que usted hace”. Y tiempo después, durante muchos años, fui la productora de Alerta.  Ya no con Lares, sino en la época de Ledda Santodomingo y luego con Anna Vaccarella. Siempre me gustó el lado noticioso del periodismo. Pero en 2017 mi vida dio un giro. Yo creo que ese año marcó un punto de quiebre para los venezolanos. Para mí en particular lo fue».

Entre abril y julio de ese año se registraron, en todo el país, 4 182 manifestaciones con un saldo de 157 personas muertas, según datos del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS).

«¡Marchamos tanto! ¡Yo vi caer cerca de mí a tantos muchachos! En tres ocasiones enfrenté situaciones de riesgo. Dos veces quedé atrapada en medio de las bombas lacrimógenas, en plena autopista, sin encontrar un lugar donde protegerme, sola. En otra, estaba con mi hermana en las inmediaciones del Cubo Negro y una bomba me pasó a dos centímetros de la frente.

Y todo ese esfuerzo se perdió. Por eso, al finalizar ese año y hacer un balance, me di cuenta de que yo aún quería seguir haciendo algo por mi país, pero decidí que lo haría de manera diferente. Sentí que arriesgar mi vida en esas circunstancias no tenía sentido, pero tampoco me quería ir. Mi hija se fue ese año, para evitar males mayores, porque también había participado muy activamente en las protestas. El menor ya tenía más tiempo afuera. Yo vengo del cierre de RCTV, de manifestar muchísimo en contra de lo que ha estado ocurriendo en nuestro país. Todo eso estaba muy adentro de mí en el momento en que tomé mi decisión.

Entonces me puse a hacer un inventario de las cosas que me gustan de mi país. Ya en varias ocasiones había conversado con mi hija sobre el tema de los quesos, porque me encantan los quesos.  Era una idea que hacía tiempo andaba rondando por mi cabeza».

¿Qué te hizo hacer el clic con los quesos? Porque a mí también me encantan, pero nunca se me ocurrió abrir una cuenta en redes sociales para hablar de ese tema.

Quería hacer algo que me gustara a mí, porque ahí sí me puse yo en primer lugar, y que también les gustara a los demás venezolanos. Algo que nos sacara una sonrisa en medio de todo esto que hemos estado viviendo, que nos uniera entre nosotros y que nos reconectara con el país. Y me di cuenta de que los quesos son parte de la Venezuela sabrosa, porque Venezuela no es solamente tragedia. Hay una Venezuela sabrosa y los quesos son un buen ejemplo de eso que también somos.

Aquí todo el mundo come queso, pero nadie hablaba de los quesos venezolanos. Así fue que empecé en 2018 a escribir sobre los quesos venezolanos en las redes sociales, tanto en Twitter (@quesosvenezolanos) como en Instagram (@quesosvenezolanos).

Le viste el queso a la tostada…

Los quesos han sido mi mejor terapia, totalmente, y además me han permitido también ayudar a mucha gente. Cuando me metí en esto no lo hice pensando en eso, si te soy honesta. Pero ese ha sido uno de sus resultados y estoy feliz por eso también. Y la gente que está afuera también me ha conmovido mucho, eso era algo en lo que tampoco pensaba cuando empecé. Es sorprendente la cantidad de compatriotas que están afuera haciendo quesos venezolanos. Y, además, las historias de la gente que lleva tanto tiempo afuera, cuando los prueba. ¡Son para llorar! Porque los sabores te conectan con tu casa, con tu infancia, con lo que eres.

Por eso digo que esto ha sido como una terapia para mí, porque he encontrado algo que me gusta hacer y que también sirve a otras personas, además de que entretiene. Yo le dedico a esto el 80 % de mi tiempo. Duermo con una libreta en mi mesa de noche por si me despierto a las tres de la mañana con alguna idea, para anotarla de una vez y que no se me olvide. Lo único que no he logrado todavía con mis cuentas es hacerlas rentables, porque no he encontrado la manera de lograrlo sin sacrificar la excelencia de su contenido.

Tal vez no le has visto el queso a la tostada en el sentido de que aún no has logrado que te proporcione una ganancia que compense el tiempo que inviertes, pero creo que sí le ha dado una gran riqueza a tu vida y a tu profesión y ya eso es una ganancia enorme.

¡Así es y eso no tiene precio! Lo que me ha dado a nivel emocional, en motivación, en felicidad, en cosas lindas que me escribe la gente, eso no tiene precio.

Yo siento que con esto estoy haciendo mi aporte al país y que sigo haciendo algo que también me gusta mucho, que es ser periodista y, como tal, echar los cuentos sobre este mundo tan fascinante de los quesos venezolanos.

Si no es indiscreta la pregunta, ¿de qué vives?

¡Yo trabajo! (Risas). Tengo un empleo formal en A tu salud, la productora de contenidos de María Laura García. Estoy allí desde hace 10 años.

Y a ti, ¿hay algún queso que te conecte con tu infancia?

Hay algo que recuerdo de mi infancia que siempre me ha parecido muy gracioso. Nosotros somos seis hermanos y mi mamá era muy estricta con la comida para poder rendir el dinero. Con el queso, por ejemplo, nos decía que debía alcanzar para toda la semana y que si nos lo comíamos todo de una vez no habría más hasta la siguiente semana, cuando volviera a hacer las compras.

Pero mi hermano mayor era capaz de matar por un pedazo de queso y se lo comía a escondidas. ¡Y se formaban unos atajaperros en la casa por culpa de él! «¿Quién se comió el queso?», preguntaba mi mamá y todos sabíamos que había sido él, pero ella igual preguntaba. Y mi hermano respondía: «No, mamá, yo no me lo comí, me puse a emparejarlo para que quedara acomodadito ¡y no iba a botar esos pedazos que sobraban!». Así que esto de «emparejar el queso» es algo muy especial en nuestra familia (risas).

¿Cuál es el queso que más te gusta?

Eso depende. Me encantan el queso guayanés y el telita, pero estoy consciente de que es muy difícil conseguirlos frescos en Caracas. Por eso busco otras opciones. Me mata, por ejemplo, el guayamano, y este sí se consigue más cerca, en la carretera a Oriente. Siempre me hago esa pregunta, cuál me gusta más. Por mi dinámica actual, trato de probar un queso diferente cada semana y de diferentes productores. ¡Algún día terminaré de probarlos todos!

¿Cuándo descansas, si le dedicas tanto tiempo a lo de los quesos?

Trato de tener mis pausas, pero a veces es difícil. Uno de estos domingos me senté como a las ocho de la mañana a hacer un reel en Instagram y cuando estaba en eso me vino otra idea para hacer un video y seguí y seguí y cuando volví a mirar el reloj ya eran las cuatro de la tarde.

O sea que ni te da hambre cuando estás metida en ese mundo…

Por eso fue que me di cuenta de las horas que llevaba trabajando, porque me dio hambre. Y eso que soy comelona. Pero cuando me pongo en esto se me pueden pasar las horas y no me doy cuenta. Esto me entretiene tanto que hasta he adelgazado, yo, que siempre fui gordita.

¿Comer tanto queso no te hace engordar?

Bueno, no me como todos los quesos que se me pasan por el frente ni todos los que me manda la gente. No es que me manden mucho, porque tampoco soy ninguna estrella, pero, si me mandan, los comparto con mi familia, mis vecinos, mis compañeros en el trabajo.

O sea que en tu nevera puede faltar cualquier cosa, menos el queso…

No creas, a veces me ha pasado que no tengo queso. En estos días me pasó con un productor al que le encargué un queso y me falló con la entrega. Para mí eso es gravísimo, porque si no tengo queso en la nevera es como si no tuviera nada, aunque haya otras cosas.

Te entiendo perfectamente. Si yo tengo queso en mi nevera estoy tranquila porque sé que puedo comer arepa con queso, pan con queso, cachapa con queso, empanada con queso, caraota con queso, plátano con queso, casabe con queso, espagueti con queso, ensalada con queso, tortilla con queso… Mira todas las combinaciones con queso que se me ocurrieron en un instante, sin pensarlo mucho.

¡Así es! Por eso es que me pregunto cómo es posible que en este país nadie le haya parado a los quesos si es un alimento tan popular, que la gente lo come todos los días; si es tan cercano a uno, a la cultura, a la idiosincrasia del venezolano.

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¿Con qué te gusta comer el queso?

¡Con tooodo! Pero lo más cotidiano es con arepa. En estos días probé un queso llanero con orégano y otro con albahaca. Tú ese queso lo desmenuzas con tomate y cebolla picaditos ¡y tienes una tremenda ensalada!

¿Te gusta cocinar?

¡A mí me gusta es comer! (Risas) Yo empiezo a cocinar y mis expectativas son que el plato me quede como la foto del recetario, como yo lo soñé; pero si no me sale así, me frustro y se me quitan las ganas. Por eso prefiero comer en casa de mi hermana, que sí cocina como los dioses. Es de las que inventa una comida deliciosa con cuatro ingredientes y te la sirve en una mesa espectacular. A mí las cosas de la cocina me quedan como un garabato (risas). No soy la mejor en la cocina, la verdad. Por eso es que siempre termino comiendo cualquier cosa, eso sí, con queso.

Has dicho que quisieras publicar un libro con toda la investigación que has hecho sobre los quesos venezolanos. ¿Cómo va ese proyecto?

Sí, esa es la idea. Lo que pasa es que quiero darle una forma original, diferente. No quiero que parezca un libro de recetas porque ya de esos hay muchos. De los quesos venezolanos hay muchísimo más que contar.

Quiero que mi aporte sea diferente y hay algo que me dice que lo voy a lograr, incluso lo de la monetización a través de las redes sociales. Yo tengo la certeza de que así será. Lo que todavía no tengo claro es el cómo. Pero no me detengo. Desde que empecé con esta cuenta no ha habido un solo día que no haga algo por los quesos venezolanos. Porque los quesos también me han dado eso, disciplina y perseverancia, además de felicidad. Ahora puedo decirlo, porque ya no lo soy, pero antes era poco perseverante. Empezaba proyectos y después de que pasaba el momento inicial de la euforia me fastidiaba y los dejaba. Todos los días tenía una idea nueva y la empezaba a ejecutar, pero si a los tres días no me daba el resultado que yo quería, pasaba a otra cosa.

También he aprendido otra cosa. Siempre nos han dicho que no debemos contar nuestros sueños, nuestros planes, porque entonces no se harán realidad. Yo no sé si es por mi edad o por qué, pero decidí que sí voy a decir todo lo que se me pase por la cabeza, porque tal vez a alguien le guste esa idea y se anime a ayudarme a hacerla realidad. A mí me gustaría, por ejemplo, y esto ya lo he dicho, que tengamos el día del queso venezolano, la feria del queso venezolano, el club del queso venezolano. Todo eso lo voy a hacer, eso está escrito. ¿Cuándo?, no lo sé todavía.

Yo tengo una fe inquebrantable en que todo esto se hará realidad. Tengo la ilusión de que los quesos venezolanos sean reconocidos como un producto gastronómico tan importante como la arepa, el ron, el chocolate y el café. Creo que el queso venezolano merece ser reconocido como un icono de nuestra gastronomía y de nuestra cultura, porque no solo lo tenemos metido en las papilas gustativas: lo tenemos muy adentro en la cabeza y en el corazón.

Hay que darles el puesto de honor que merecen. Algo he estado haciendo en ese sentido. Poco a poco y humildemente, pero con mucha ilusión. ¡Esto me ha dado tantas satisfacciones! ¡Los quesos venezolanos me han hecho la vida más sabrosa!  

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